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Title: ¿Hablamos Magister Mundi?
Description: 22-5-1226 FLASHBACK PRIVADO CON ISOLDA


Gerard Delacroix - October 31, 2007 11:59 PM (GMT)
Gerard se despertó agotado, pero, aun así, en su mente estaban los atribulados sucesos de los últimos dias.

Mucho habia que digerir y mucho que pensar.

También pesaban sobre él las palabras de chokhmah.

De algun modo su ser le reclamaba buscar ayuda y guia al modo Hermético, por lo que se decidió a buscar a Isolda.

Se vistió y comió un bocado frugal, algo de queso y pan de nueces, antes de salir de su Sanctum. Recorrió los pasillos de Le Ictus, donde pudo comrpobar el nuevo conocimiento que habi alcanzado a comprender: "En ocasiones nada es mas estático que el eterno dinamismo". Los cambiantes pasadizos constataban esa realidad como lo hacia la corriente un rio o el flujo del tiempo.

Se deleitó observando los pequeños gnomos, las setas i hongos iridiscentes, los homunculos de barro; las baldosas cuyos diseños reptaban, fluian o simplemente rotaban y todos aquellos variantes y a la vez constantes elementos de Le Ictus.

Llegó al Sanctum de Isolda.

Con cierta emoción y turbación, como el alumno que visita al maestro, Gerard golpeó suavemente con los nudillos en a puerta y esperó pacientemente.

Isolda Lamartine - November 1, 2007 01:49 PM (GMT)
Un chirrido en los goznes indicó a Gerard que se abría la puerta, y unos segundos después el paisaje del Sanctum Sanctorum de Isolda se mostró, una vez más, ante los ojos de Gerard. Muchas cosas habían cambiado en él, reflejando los profundos cambios que habían acontecido en el alma de la Magister Mundi.

Donde antes habían luces, colores y alegres y juguetones, pero peligrosos, elementales de relámpago, ahora había un tenaz silencio, un estatismo aparente y perturbador: el orden Perfecto alcanzado por los herméticos en el trasegar de su entendimiento de los caminos de la magia, podía verse como antes en cada cosa: cada una tenía su lugar y la armonía del entorno los hacía Un solo ente. Y sin embargo había algo diferente, que aunque Gerard no podía discernir con certeza, podía percibir, a diferencia de cualquier otro Despertado alejado de los Paradigmas herméticos.

Donde antes había un techo transparente, que mostraba el azul cielo de París, ahora había largos y pesados elementales constituidos de sombras, meditabundos seres que ante la presencia de Isolda permanecían amorfos, pero que tomaban inmediatamente las formas de las imágenes que rondaban las mentes de visitantes menos disciplinados, pues estos funestos seres estaban constituidos de las sombras de los pensamientos.

Isolda sonrió al Adeptus, afablemente, y le invitó a pasar. Sentados ya en la mesa donde siempre le había recibido le ofreció un té, que días antes había aprendido a preparar en el pueblo, de manos de una anciana de quien tomara prestada su forma.

-Decidme en qué puedo ayudaros, caro Gerard.

Gerard Delacroix - November 1, 2007 11:35 PM (GMT)
Cuando la puerta se abrió la sorpresa fue clara. El adeptus esperaba encontrar la atmosfera alegre y peligrosa del sanctum de Isolda y encontro un reflejo sombrio de los tiempos que corrian.

Pero cuando realmente se desbordó la capacidad de asombro de Gerard fué al ver a Isolda.

La recordaba con la intensidad, apenas hacia una semana que estaban en la sala del mundo trabajando mano a mano exultantes de Magia. Ella rubia radiante, exhalando pura luz por sus poros.

Alli ante él: La nueva Isolda, de cabellos negros como la más oscura noche, de semblante pálido como la muerte, de expresión tallada en marmol, de mirada ausente aunque inquisitiva, en resumen, Isolda eregida en numen del dolor.

Gerard no era proclive a expresar emoción alguna, se resistia a ello como solo un hermético puede hacerlo y se las guardaba para su arte, más en ese momento sus ojos se anegaron por lágrimas apenas contenidas.

Se acercó hasta la mesa y devolvió, en una mueca forzada para no revelar su tristeza, la afable sonrisa.

Tardó en contestar, tenia que asimilar la congoja que se habia desatado en su garganta.

" Isolda , Magister Mundi, yo..."- La voz se le quebró -" ...se que he estado apartado del flujo del tiempo del mundo de la piel, y que esto me ha mantenido al margen de acontecimientos..."- Tomó un sorbo del té y se reconfortó-"... graves, que han afectado profundamente a la pequeña comunidad de Le Ictus"- el adeptus recuperaba el control sobre su voz -"Veo que también os han afectado, y eso me preocupa."- Miró a Isolda, a sus ojos ausentes e inquietantes, después continuó

"Os debo una disculpa, pués antes que con vos he hablado prácticamente con todos los demás despertados. Eddard me hablo de la guerra entre massassa y Garou y me dijo que Goratrix de Tremere está en Paris.."- una pequeña pausa -" Supe ayer que Lamark, mi más fiel sirviente , padece la peste Negra y poco depues tuve un encuentro con un Infernal, un ser al que considero culpable de la pestey que no está solo. Más tarde fui en busca de Aoissius Montenegro en su calidad de médico para ver si podia salvar a Lamark."-Tomó aire.

"Vengo, como en tantas otras ocasiones, en busca de conocimientos y guia, pués todos estos acontecimientos tan seguidos, tomar conciencia de tanto mal sobre Paris me apena y atribula. Por otro lado el deseo de saber, saber más, me consume. ¿Qué podeis contame Magister Mundi?"- Al final se sintió aliviado.

Gerard se preparó para las preguntas, pués bien sabía que no hay respuestas fuera del conocimiento alcanzado por uno mismo, solo preguntas.

Isolda Lamartine - November 2, 2007 02:25 AM (GMT)
Pero Isolda no se turbó por los gestos de Gerard; sabía muchas cosas acerca del Universo, y había divagado no pocas veces con la pregunta sobre la Inmovilidad de lo Eterno; pero aún las cosas que resultaban sencillas en ese punto, era claro que las más pequeñas podían ser dinámicas en un entorno definido; aún así, desde fuera, siempre había un observador para quien esos cambios percibidos desde el interior eran meras nulidades, esto es, no existían, con lo que no sólo el supuesto dinamismo quedaba destruido, sino también se creaba la subjetividad de las verdades: la destrucción de los Absolutos.

Por eso no le preocupaban los gesto de Gerard; ella no era un ser triste, y sus caminos no eran los de un ser maligno. No había caído en tentaciones, y tenía, como siempre, claros sus objetivos y sus pensamientos corrían con la misma soltura de antes, o más si era posible. Y entendía que este cambio físico, enlazado con los cambios en su Esencia, eran necesarios: si no los hubiera ella propiciado, hubiera perecido. Pero el Adeptus lo entendería, y muy pronto según los acontecimientos que él mismo relataba.

-Conocéis de sobra las historias sobre los Massasa, y han dejado de ser mito para muchos de nosotros las que específicamente hablan de los Tremere; sin embargo los Despertados más jóvenes, entre los que me cuento, no hemos tenido verdadero contacto con ellos, excepto miembros de las Casas Flambeau y Tytalus, que decidieron entregarse a combatirlos y exterminarlos. Y sin embargo, entender el Peligro que ellos representan es Responsabilidad de todos los que se auto-nombren Despertados. Esos seres han creado un desbalance en el Equilibrio, han exterminado más Magia en el mundo que el Cristianismo mismo, y nos odian y temen porque nos conocen.

Hizo una pausa para tomar un trago de su bebida, y continuó.

-Pues bien. Con los Lobos la historia es diferente. Ese pueblo bien podría ser pensado como un pueblo bárbaro, más no como nos lo ha legado la historia, sino por que sus costumbres y creencias están más cercanas a las de los pueblos ya desaparecidos del Este y del Norte: dentro de su Cosmología hay un ente puro y sagrado, y en nombre de él cometen atrocidades; en su imaginario, los Massasa son enemigos directos de este ente, aunque los infelices muertos ni siquiera sepan de su existencia. Su guerra, pues, es bien diferente a la nuestra.

Dejó unos segundos correr el tiempo, mirando con una sonrisa alegre a Gerard. recordaba sus interminables conversaciones de un año ha.

-La Destrucción y la Muerte son parte del Mundo. Las cosas del mundo de la piel son manifestaciones de entidades más puras, de una esfera superior, del Spiritus Mundi; así también las ideas que pueblan las mentes de los hombres toman forma: seres milenarios y cadavéricos, como los Massasas, pelean como simples mortales por poseer más terreno que los otros; seres que se creen más puros y santos, cometen las mismas torpezas y arbitrariedades que los cristianos en las Tierra Santa, defendiendo su mitología hasta el punto de haber llegado hasta esta época con toda su existencia convertida en una guerra; los Despertados, que vemos más allá y entramos en la Realidad, caemos víctimas del Hubris, del Orgullo Mortal, aún a sabiendas de su existencia desde que somos jóvenes. Decidme entonces, ¿qué nos diferencia a los seres que poblamos las pesadillas de los Durmientes de estos?

Pero la pregunta era para después, así que continuó luego de una ligera pausa.

-No hay casualidades. Los eventos que hoy se presentan ante nuestros ojos, provienen de los eventos pasados. Los Ahl-i-Batín conocen los flujos del tiempo, y son capaces de predecir los hechos que nos sobrevendrán: más si capacidad no proviene de proyectarse en lo que no ha acontecido, sino de su entendimiento de la Unidad del Tiempo, y así su visión va al pasado para saber cómo será el futuro. No hay casualidades, así como no hay Formas en el mundo. Pero su verdadera grandeza consiste en encontrar lo que hila los eventos presentes; nada hay en el mundo que no esté enlazado a cada uno de los otros acontecimientos, no al menos en el Materia Mundi donde las Ideas han dejado ya de ser Estados Puros.

Sonrió de nuevo la Archimaga, mirando con curiosidad al Adeptus.

-Decidme pues, y tomaros todo el tiempo que necesitéis pues no es vana empresa, cuáles son los hilos que hayáis entre lo que véis sobre mí, lo que acontece con Lamarck, lo que sucede con los Lobos y los Muertos, y lo que habéis vivido en la ciudad antes de pasar un segundo en lo que nosotros vivimos un año.

Gerard Delacroix - November 2, 2007 04:31 PM (GMT)
La voz de Isolda volvió sobre él, como antaño hiciera, para recordarle que su búsqueda estaba más allá de lo aparente. Mientras escuchaba a la Magister se serenó y reflexionó de nuevo: "..nuevamente lo invariable se expresa a traves del cambio..". Era ella, la misma Isolda que habia alcanzado una comprensión del mundo mucho mayor que la suya, que ejercia de maestra y guia en los momentos de oscuridad tras la marcha de Favertier.

Los cambios aparentes, solo le mostraban como habia girado el mundo en su ausencia, la preocupación, humana, debia haberse desvanecido.

Escuchó y asimiló rápidamente, pero aun faltaba reflexionar y aprender, pues las preguntas de Isolda no debian responderse a la Ligera.

Se deleitó con el té y disfrutó de la nueva estética del sanctum, pues ahora se había liberado de prejuicios y descrubió una belleza salvaje muy acorde con el Paris que habia visto. Fué esa misma sensación la que brindó a su intelecto la respuesta a la primera cuestión de Isolda.

" En cuanto a lo que diferencia a los seres de las pesadillas de los durmientes de estos, diré que es la proximidad a la mens divina, pués en la medida que nos acercamos a la mens divina máyor grado de comprensión de mundo tenemos y en consecuencia de la quintaesencia misma. Aunque existen muchos estados intermedios y por ello imperfectos que desequilibran las esferas y que requieren de opuestos."

Gerard había hablado relajadamente, reflexivo, casi ausente. Continuó:

" En cuanto a la segunda cuestión os diré que percibo una confluencia de fuerzas desatadas y todas ellas destinadas a la destrucción de París: Los Infernales propagando la plaga entre los durmientes , los massassa, especialmente Goratrix, lucahndo por dominar en esta ciudad, los Garou dispuestos a la Guerra, los magi posicionandos para acabar con Goratrix. Se perfilan tiempos de Destrucción, pero intuyo que hay claroscuros dentro de este entramado y que existen pequeños nudos en el tapiz en cada una de las partes cuya acción no favorecerá a los suyos, sino a futuro de esta Ciudad que , como decia mi maestro, está engarzada en el Sena como una hermosa Joya"

Saboreó un ultimo sorbo de su cuenco y dejo que el brillo del pensamiento reluciera en sus ojos, miró a Isolda y penetró más allá de su apariencia, viendo a la radiante Magister Mundi.



Isolda Lamartine - November 3, 2007 07:16 PM (GMT)
Los ojos de Isolda, sin resultar inquisitivos sino todo lo contrario, no separaban sus ojos de los de Gerard; cada uno de sus movimientos, cada uno de sus pensamientos, fluían de un lado a otro de su cabeza, llenándola de significados: estaba orgullosa.

Cuando respondió, su satisfacción se hizo más firme.

-Cuando los seres que estamos más cerca de la Mens Divina, y que estamos por tanto más cerca de la comprensión de la Realidad, actuamos como los Durmientes que han olvidado todo cuando habita en el Universo, decidme, ¿somos peores o mejores que ellos, por hacer como hacen ellos aún con nuestra cercanía a la Perfección?

Y luego de unos segundos, continuó.

-La Destrucción es un sino inevitable: manifestada como Muerte, como Migración del Alma, o como Olvido, que es su peor forma, todos los seres que provienen del Spiritus Mundi están destinados a verse Destruidos. La Eternidad es posible en el Intellectus Mundi, pero dentro de nuestra Esfera, concebir la Eternidad es contradictorio. Y sin embargo se hace. Ahora bien, decís que estas fuerzas desatadas tienen como objetivo la Destrucción de París. ¿Podemos hacer juicios sobre la Destrucción, aún sabiendo que es parte misma de la Existencia en estas Esferas?

Gerard Delacroix - November 4, 2007 10:18 AM (GMT)
Les preguntas actuaron como el cincel del escultor sobre una piedra en bruto, extrayendo formas definidas y perfilando matices insospechados.

Nunca había reflexionado la responsabilidad que acarraea el conocimiento de la realidad, "...cuanto mejor se comprende el mundo más complicado es ser reflejo de la mens divina y màs complicado también ser parte..."

"¿Mejores o peores?, es dificil de Juzgar, pués en la medida que somos seres duales: a la vez parte y reflejo de la mens divina, nuestras acciones estan condicionadas y son más condicionantes. Está claro que si procedemos como durmientes no podemos en ese momento usar nuestro poder de despertados, y como despertados deberemos usar nuestro don para compensar las tensiones en el tapiz de la realidad y mantener su integridad. Por eso mismo Goratrix y todos los Tremere deben dejar de existir"

Una sonrisa asomo en el rostro de Gerard, Acababa de comprender algo que llevaba años rozando con la punta de los dedos. Continuó:

" La destrucción es una realidad y como tal inevitable, más debemos afrontarla. No cabe la pasividad. El deseo de supervivencia también es parte de la realidad e inevitable. Sin embargo como despertados podemos ir más allá. Como diria Eddard, el ciclo es eterno. Cuando la destrucción es propiciada por seres más allá del mundo de la piel, debemos equilibrar su acción, no la destrucción en si misma."

Era la misma reflexión, el mismo pensamiento. Gerard se sintió de golpe envejecido, madurado, como si varios años hubieran sido descargados sobre sus hombros.

Isolda Lamartine - November 11, 2007 06:38 PM (GMT)
Asintió lentamente; las últimas volutas de humo caliente emergían del cuenco ya vacío, y bailaban quedamente con las sombras de las ideas que habitaban el techo del Sanctum de la Archimaga.

-Sólo una cosa aún me resta por deciros.

Y ya era esta la última de aquella tarde, porque ciertamente ambos habían aprendido más que suficiente por un día. Tal vez incluso por una colección considerable de días.

-Si pensáis hacer algo respecto al enjambre de criaturas siervas de los Oscuros que vagan en la ciudad, contad no sólo con mi consejo, Adeptus. Contad con mi Conocimiento y Fuerza.

Nunca antes había hecho esto. Pero nunca antes había estado tan cercano el poder de los Oscuros, a quienes, irónicamente, ella odiaba y servía.

Gerard Delacroix - November 13, 2007 11:43 AM (GMT)
Gerard habia entrado en estado reflexivo durante su exposición, casi introspectivo. La voz de Isolda le devolvió al mundo.

"Magister, me siento my afortunado por el ofrecimiento, pues sí tengo intención de hacer algo. Si os parece, próximamente, cuando tenga madurada un propuesta, volveré a buscaros en busca de vuestro conocimiento y poder."- Gerard se inclinó- " Ha sido muy reconfortante hablar con vos de nuevo."

Gerard dedicó una última mirada al sanctum. Asimilar aquel cambio era tan positivo como afrontar la situación venidera en Paris. Pués aunque el universo muta en apariencia, se mantiene en esencia.

" Sé que he sido yo quién a venido a veros y en busca de vuestro consejo, pero antes de irme quisiera ofreceros mi ayuda. No dudeis en reclamarla cundo fuera necesario, pues mi aprecio por vos es sincero."- Terminó la frase ofreciendo una sonrisa.

Isolda Lamartine - November 14, 2007 02:23 AM (GMT)
Y el sanctum observó a Gerard. El Universo viviente que poblada los Imaginarios de los habitantes de Le Ictus, los seres de Pesadilla y de las más airosas Fantasías; las paredes susurrándose historias de sus viejos tiempos en los cimientos de las montañas; los seres imperecederos, habitantes del mundo de los espíritus; el Orden Subyacente de las Cosas Explotando en la Cara de los Desprevenidos: Isolda Lamartine y su Sanctum eran uno solo.

Y como una Explosión fue la sonrisa de la Magister Mundi, y como un Sortilegio fueron sus palabras.

-No dudaré ni un instante en acudir a vuestro Sanctum a pediros ayuda y consejo cuando así lo considere necesario, Adeptus, pues así como vos manifestáis vuestro sincero aprecio, yo manifiesto mi sincera confianza en vos.

¿En qué momento ella, pura, había entrado de manera tan Contundente en los Juegos de los Demiurgos de las Sombras de la Mente? ¿En qué momento? Nunca volvería a apreciar a nada ni a nadie: Apreciar, en ella, se había vuelto un Peligro para París y sus habitantes, Despertados y Durmientes.

Gerard Delacroix - November 15, 2007 09:41 PM (GMT)
Satisfecho , me dirijo hacia la salida del sanctum. Isolda, seguia siendo la gran maestra,".... su luz esta subyacente y atrapada en una apariencia que es reflejo del momento oscuro que vivimos....".


" ¡Hasta pronto Isolda Lamartine, Magister Mundi, Bani Bonisagus!. ¡Que la luz oculta os ilumine!"- Se inclinó y se giró, lentamente . Cuando llego al umbral, se retuvo esperando la despedida, pero no se volvió, no deseaba volver a afrontar la nueva realidad, no todavia.

Isolda Lamartine - November 17, 2007 07:27 PM (GMT)
Isolda acompañó al Adeptus hasta la salida del Sanctum, y con una sonrisa amable y cargada de satisfacción, esa misma que tienen todos los maestros guardadas para sus más insignes aprendices, despidió a Gerard.

Al menos él aún permanecía en aquella construcción. Desde ahora, tal vez, estaría menos sola.




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