View Full Version: La muerte y la Costurera.

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Title: La muerte y la Costurera.
Description: Una manzana a la vez (17 del 6)


Sabudal Al Mohamed - October 30, 2007 05:05 PM (GMT)
Muy bueno este aire, y más cuando es de noche. Claro que a la gente no le gustaría ver a un árabe, musulmán empedernido y negro como la noche vagando entre sus casas con malas intenciones. Jejeje.

Sonrío como es debido. Pero lo que la gente tiene a su favor es que no saben que por ahí voy, porque, ¡Oh sorpresa!, no soy un árabe cualquiera sino nada más y nada menos que un Despertado, uno de los Ocultos, y hago valor a mi nombre: me muevo oculto a los ojos sobrenaturales y a los naturales, y no regreso hasta cumplir mi misión. Como siempre ha sido.

Como supongo están todos perdidos les resumiré lo acontecido: ayer iba to muy tranquilo, en las mismas de hoy, cuando ví a un tipo, santo bonachón cristiano (el diablo), regalando desinteresadamente un beso en la frente a una musulmana tonta (violando). Y como esas cosas no es posible permitirlas, le abriré la panza al desgraciado para que vaya a besar culos en el infierno.

Y eso. Voy muy campante abrazado como uno en la noche; y vaya que encuentro la casa. Ahora verá lo que le pasa al desgraciado. Miro la construcción, hasta encontrar el lugar deseado: un agujero de ratas.

Sabudal Al Mohamed - November 6, 2007 01:23 PM (GMT)
La casa y la Muerte, y los silencios y la Justicia.

Trepo con agilidad por una balaustrada, ocultándome a ojos Durmients y Despertados, a la vez por mi habilidad y pòr mi magia. Cuando mis pies tocan tierra al otro lado de la cerca, a salvo, sé que aquel a quien he venido a matar ya está muerto.

Camino por las rocas que hay en el jardín, sin dejar huella alguna, y usando como trampolín un árbol, arribo al segundo piso de la construcción. Reviso una a una las ventanas, pero todas están cerradas: tomo con cuidado mi daga, y atravesándola a través de una rendija de la puerta, la subo un poco hasta liberar la cadena del madero que hace las veces de ventana.

Piso la habitación: vacía. Cierro mis ojos, y encuentro dos personas dos habitaciones más allá, plácidamente dormidas. Hacia allá me dirijo, caminando tan en silecio que si no tuviera consciencia de mí seguramente no me habría dado cuenta de que estaba en aquella casa.

Primera y segunda. Abro la puerta, que no chirría pues soy mañoso. Entro con cuidado.

Allí está: el gordo y la esposa. El primero con una plácida sonrisa, como si regar la maldad por el mundo fuera lo mejor que pudiera haber hecho. Me acerco a su lado, y elevo una oración a Allha para que reciba su alma cuando haya dejado su cuerpo. Con cuidado pongo mi mano sobre su boca, pero sin tocarla todavía, y con un rápido corte hago un tajo en su garganta, de un lado, para que no moje a la esposa y no me moje a mí: Él abre los ojos, pero no puede gritar. Intenta moverse, y descubre que ya es demasaido tarde: muy poca sangre en su cuerpo y ya no tiene fuerzas para mover su infinitamente pesado cuerpo.

Lo libero cuando ya ha muerto, y deshago mis pasos en silencio.




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