View Full Version: El Río y la Dama

Edad Oscura Paris > Las Orillas del Sena > El Río y la Dama



Title: El Río y la Dama
Description: 15 de Junio 1226


Isolda Lamartine - October 20, 2007 05:09 PM (GMT)
Sobre la piedra Isolda miraba el devenir de las Aguas del Sena. Mucho tiempo había pasado sentada allí, observando el cuerpo visible del poderoso elemental, y dejando que sus propios pensamientos corrieran como los del río mismo, salvajes y diáfanos, pero purificándose cada vez.

Siempre alerta, sin embargo, estaba Chohkmah, a su lado, dejándose acariciar por la distraída mano de Isolda. ¿Qué seguiría? Mucho tiempo había pasado realmente, entre ahora y aquel día en que salvara a Mystere Imum de perderse en las negras aguas del olvido para toda su eternidad. Pero su Señor había desaparecido. Mejor así.

Evento - October 21, 2007 12:09 PM (GMT)
Años... no era la fracción de tiempo que se debía usar para calibrar lo que hacía que el cielo estrellado era lo que tenía sobre la cabeza. Y esto hizo que un sentimiento de desprotección surgió por un momento en la mente de la mujer durante unos segundos.

Las cosas habían cambiado mucho, pero nunca había abandonado Lutecia del todo. Ella siempre había estado vigilante desde su reino... el subsuelo.

Localizar su objetivo no fue dificil, las capacidades sensoriales de la buscadora eran una leyenda. Y la encontró cerca del rio... un rio que hizo recordar a Mnemach una noche siglos atras. Una noche donde tuvo un encuentro que fue el precursor de todo lo que la rodeaba. Alejandro; acompañando las legiones de Cayo Julio Cesar en sus campañas alejado de Roma.

Mucho había pasado desde entonces, incluso el propio Ventrue había dejado la ciudad. Y la había dejado en manos de su propio chiquillo...

Con estos pensamientos, la Nosferatu se aproximó a la hermosa Dama y a su Dragón.

Su aspecto no era el real. Ahora se mostraba como una figura envuelta en una túnica de gasa blanca y raida. Sabía que la hermética se daría cuenta de que solo era una fachada... pero su sorpresa sería mayor al no poder atravesarla con sus poderes Despertados.

Sin emboscar a Isolda, y aún siendo silenciosa por naturaleza, la figura se mostró a unos quince metros de la Jinete de las Tormentas.

Isolda Lamartine - October 21, 2007 05:11 PM (GMT)
A pesar de estar distraída, Isolda sintió una punzada en el corazón: una punzada como no había sentido nunca, ni siquiera cuando se había enfrentado al legendario mago de las tierras ya desaparecidas de Irlanda, anciano como la tierr y poderosos como la misma: el inicio de su caída. Y Chohmah, que lejos de ser un esclavo era más poderoso que la misma Isolda, sintió aquello mismo, y ambos sintieron curiosidad insospechada, que cubría cuidadosamente el miedo.

Se giraron ante la mujer, ambos al tiempo, y por unos segundos sopesaron la situación: era claro, y ambos lo entendían, que un ser de poder tal no había llegado allí divagando; no, si allí estaba era porque los había buscado. Isolda se puso de pie, tranquilamente, y sintiendo la magia de Corona proteger a la recién llegada, ni siquiera procuró penetrar su disfraz, pues sabía que sería difícil y además representaría un insulto sin razón.

El perro también se puso de pie, y sentándose al lado de su ama, con los cuartos traseros, miró a la recién llegada. Isolda la recibió.

-Bienvenida a la orilla del Sena, el alma de Anfitres, el más antiguo de los Dioses que viven en la ciudad, y que estuvo antes del tiempo. ¿A qué debo vuestra visita, caminante de la noche?

Porque lo sabía: era un vampiro, y no era la primera vez que la sentía; hacía un año más o menos había intentao seguir a un vampiro que había estado haciendo guardia a Le Ictus; lo siguió hasta las catatumbas, y un poder psíquico superior al suyo la había detenido en su intento. Sí, ella era más poderosa que cualquiera en esa ciudad; más que Goratrix, más que Todos ellos juntos.

Evento - October 21, 2007 06:11 PM (GMT)
Mnemach no se movió, dejando la distancia como primer muestra de respeto. Sabia del poder de la Despertada, pues había percivido su magia en innumerables ocasiones y no deseaba parecer agresiva. Pues sus intenciones no eran combativas... hubiese sido absurdo no usar la ventaja de la sorpresa en un enfrentameinto tal.

El gesto de Isolda descubría sus conocimientos sobre la naturaleza de la Cainita. Respeto pues, fue lo que sintió ante la Dama de Le Ictus.

- Si... caminando he llegado hasta aquí. Algo que no sucedía desde hacía más de treinta decadas. Debo dejar atras ahora los tiempos en que podía descansar siendo solo una observadora. - La voz sono seca pero femenina a fin de cuentas. Sin enfatizar ninguna palabra en particular, mantenía el tono en cada una de ellas.

- Soy Mnemach, nacida a la oscuridad de la noche de manos del que Grita en la Oscuridad. Te he estado observando Isolda Lamartine... durante años y especialmente estos últimos meses.

Isolda Lamartine - October 21, 2007 09:13 PM (GMT)
Ambos, Isolda y Chokhmah, apreciaron el gesto de la poderosa cainita. Había un estado de la evolución de los seres en que diferencias superfluas dejaban de ser importantes; ciertamente un observador agudo podría decir que el que Mnemach estuviera muerta no era de ningún modo una diferencia superflua, pero ciertamente lo era aunque estuviera ya fuera del ciclo de la vida.

Isolda aún no era capaz de hacer abstracciones de ese tamaño, a pesar de que su entendimiento de la realidad era grande; y no podía por un ser, Goratrix de Tremere, que se había ganado su odio; cuando superara ese odio entonces estaría lista... pero por lo pronto no veía a Mnemach como un Massasa.

-Nada más podía hacer, Mnemach, nacida a la Oscuridad, sino observar como vos. El mundo es a pesar mío, y tan sólo una cosa puedo hacer antes de continuar mi vida contemplativa y dejarlo seguir su curso. Pero decidme qué de lo que habéis observado es lo que os ha movido a dejar vuestro apartamiento de treinta años.

Como la de la cainita, la voz de Isolda permanecía completamente llana, y aunque no era tan seca como la de ella, era indiferente en grado sumo, lejos ya de sus sonidos armoniosos y dulces.


Evento - October 22, 2007 05:59 AM (GMT)
La anciana escuchó la voz de la Hermética pensando.

"Decadas... no años niña". - Pero daba lo mismo. El tiempo era algo que ya no afectaba a la Nosferatu

- Las calles de París se van a llenar de sangre, y no humana precisamente. Una serie de acontecimientos futuros en la ciudad provocarán tal estado de Caos que los rebaños se percatarán de la mayor parte de secretos... cosas que no deben de ser dichos en voz alta.

Mnemach hablaba crípticamente, pues había cosas que no podía decir directamente.

- Solo hay unos pocos en la ciudad con la capacidad de cambiar las cosas. Y tu eres uno de ellos.

Isolda Lamartine - October 27, 2007 04:13 PM (GMT)
FDI: jejeje, me equivoqué al meter el dedo en el teclado. ^^'


La Magister Mundi estuvo tentada a decirle que como ya le había mencionado, sólo una cosa, una, iba a hacer en el mundo antes de volver a su contemplación pasiva de los sucesos. Sin embargo Isolda era consciente de la intrínseca mentira que eso representaba, o mejor, de la manera misteriosa en que la archimaga comprendía la Contemplación.

Pero lo que acababa de escuchar ciertamente escapaba a lo que ella pudier considerar válido dentro de esa misma definición. Isolda conocía a los hombres. Sabía que en realidad ellos no necesitaban alicientes para causar más destrucción que las guerras entre los seres no-humanos, y que desde luego saber de su existencia no les traería, no esencialmente, problemas: no, se armarían de valor y destruirían cualquier cosa que no pareciera humana hasta terminar con los reductos mágicos de la tierra. Eso era verdaderamente lo que debía preocupar a Mnemach: el salvaje instinto de conversación de los Durmientes.

-Decidme, ¿qué es lo que traerá revelaciones y muerte a los Durmientes?

Evento - November 17, 2007 06:21 PM (GMT)
La anciana estaba quieta como una estatua. El espacio que las separaba no era impedimento para que se escuchasen sin dificultad.

- El conflicto entre cada especie no es un problema. Cada cual ya posee herramientas para ocultar las luchas que ya hace siglos que perdura.

La mano de la nosferatu se movió esquelética señalando a los lados, como marcando primero algo a la derecha. - No muertos alimentandose en las negras calles... . - Y luego a la izquierda. - Garou protegiendo los bosques cercanos... . - Para luego señalar a la magister. - Mientras los que ven las líneas de Dragón... discuten sobre asuntos que pocos comprenden... .

Un segundo teatral y la mano señala el suelo.

- Todos conviviendo en el mismo lugar y todos con razones sensatas para quedarse en el... el conflicto comenzará con el enfrentamiento con Goratrix de los Tremere. Y el fuego de la venganza se moverá por todo Paris... .

Isolda Lamartine - November 17, 2007 07:16 PM (GMT)
Los conflictos entre razas; las agresiones y miedos eran siempre las mismas, una y otra vez en cuartos repletos de espejos, ocupados por seres impersonales y de pernicioso encanto. ¡Oh, hasta donde! Hasta cuándo. Para siempre tal vez, pues ese era su destino.

Ahora los ires y venires de la historia se cerraban en torno a ella y a los suyos. Aquella que tenía al frente, antigua como la Ciudad, pero temporal aún así y a pesar suyo, creía que aquello era un inicio, cuando simplemente era la continuación.

-No dudo sobre la voracidad de las llamas inundando corazones vivos o muertos, así como construcciones en la mente o sobre la tierra. Pero algo hay más allá de eso: ahí no comenzará. Simplemente así seguirá.

Evento - December 7, 2007 03:25 PM (GMT)
Mnemach escuchó a la equivocada hechicera con paciencia. Pero había llegado el momento de poner las cartas sobre la mesa.

- Estoy aquí para que declines en tu intención de acabar con la existencia de Goratrix. Pues su muerto solo traerá el terror en los no-muertos y un sinfín de destrucción. Poderosos seres que ahora moran en letargo en lugares ocultos, se alzarán y encaminarán hacía la ciudad que ahora es tu casa. En vuestra busca.

- Y en ese momento no podré detener los acontecimientos que han de venir... pues hay poderes incomprensibles para ti o para mi que nos manejan como marionetas.

Un viento helado agito la podrida ropa de la Nosferatu.

- Pide un precio a cambio.

Isolda Lamartine - December 20, 2007 04:38 AM (GMT)
Isolda miró a Mnemach durante largos segundos, que se dilataban cada vez con más presteza. Finalmente, en algún momento, bajó la mirada, y con ella sobre la tierra respondió.

-Vos conocéis al Destino. Durante siglos habéis estado mirando el destino de los Seres cumplirse irremediablemente. Las acciones siempre libres, en apariencia, se encuentran siempre atadas a hados más fuertes que se desconocen.

-Mi sino está también escrito y no me ha sido dado mirar sus líneas o designios. Soy la ejecutora ciega de esos poderes que habéis invocado. ¿Qué he de hacer pues? ¿Ver aplastado el mundo por ir como ellos, o por creer ir en contra de ellos?

Isolda sabía lo que aquello significaba.

Evento - January 16, 2008 10:44 AM (GMT)
La anciana Nosferatu observó a la hermética unos segundos. El viento agitó las ropas desgastadas por el tiempo, jugueteando con algúnos hilos sueltos en la rasgada túnica.

- Tu eres una poderosa pieza en el enorme tablero de las tinieblas niña. Tus acciones pueden modificar la partida, pero no detenerla. Muchos son los seres que como tú misma, juegan sin estar seguros en que dirección mueven sus piezas... sin son blancas y puras... o negras y ponzoñosas... .

- Mi visión desde la muerte en vida me deja ver una porción significativa de lo que "puede" suceder. Y es con este intelecto, con lo que yo me he visto empujada a venir a hablar contigo. Tu eres una extraña ficha gris, en transito de un mundo a otro... quizá en un transito sin fín.

La nosferatu alzó las manos y miró sus palmas. Desde donde estaba Isolda pudo ver com su piel era casi trasparente del todo y se podía ver musculos y secos vasos sanguineos bajo ella.

- El conflicto entre magos, vivos y muertos puede no tener un final nunca o estar a punto de terminar. Pero quizá lo importante és, como puede afectar todo esto a lo que nos rodea y cuanta muerte generará un asesinato.

- No he venido a darte ordenes, no creo que tenga derecho a hacerlo. Pero te estoy indicando la casilla en la que te debes de mover... si así lo ves preciso.

Isolda Lamartine - January 16, 2008 01:31 PM (GMT)
La Archimaga acarició la cabeza de su fiel compañero, que no había dejado ni un instante de rugir su desagrado.

Lleno de pulgas, irremediablemente atado a su actual rol de can, Chokhmah solía disfrutar los pequeños gustos que aquella condición tenía, y gruñir era uno de ellos. Él sabía, como Isolda, qué era lo que tenía frente a él. Como Mnemach, Chokhmah era un ser milenario. A Diferencia de la Semidiosa, el Dragón había visto en Los Mundos.

-Y cuanta evitará.

Hacía diez años entre los herméticos había centenares, tal vez miles. Hoy quedaban poco más de cien. Destruidos, condenados a la muerte en vida, sangrante herida del Universo constituían una pérdida que todos lloraban; la Magia estaba perdiendo su fuerza gracias a esa cantidad ingente y descarada de Asesinato de la Realidad. Si no había moldeadores, si pocos podían transgredir los velos, la Realidad se acostumbraba a que no lo hicieran.

¿Qué tendría que pasar? ¿Que los Despertados fueran arrasado del Mundo de la Piel, para siempre encadenados a una vida sin sol y sin magia? ¿Que en las mentes de los hombres desapareciera la esperanza, El Sueño, el Anhelo?

Todos los Despertados empezaban a sentir que cada día moldear e incluso entender la Realidad era más y más difícil.

-No puedo deciros qué haré o que no, pues aún no lo sé. Os diré, sin embargo, que meditaré tus palabras y visiones.

Los mortales. ¿Qué tanto de aquella Isolda de hacía unos meses quedaba? Odiaba lo que Goratrix de Tremere representaba. Sabía que habría venganza. Sabía que los Durmientes sufrirían. Pero volverían a ver dragones cruzando los cielos.

Suspiró para sus adentros.

El llamear de las velas, siempre lejano y misterioso, cobraba fuerza y hermosusa, vanidad incluso pues también tenía alma, cuando alguien lo observaba.

Y sin embargo ya no dependía de ella. Ya no más.

Evento - January 18, 2008 12:59 PM (GMT)
La Nosferatu bajó las manos lentamente y empezó a girar pero se detuvo.

- Nos veremos más adelante niña... y espero que no sea en diferentes bandos. Cuida tus espaldas, no todo lo que tramas lo haces por motu propio.. .

Y como si nunca hubiese existido... desapareció. La brisa se llevó su imagen y la tela se deshizo en el aire sin ruido alguno.

Alguna vez había estado allí?...

Se había ido de verdad?...

Pocos en Paris podían responder este tipo de preguntas... pocos o ninguno.

Isolda Lamartine - January 18, 2008 06:47 PM (GMT)
Aquel ser era enfermamente repetitivo. A pesar de todos sus siglos, milenios, sobre las espaldas, seguía siendo tan típicamente humana que dejaba un leve resquemor en la garganta.

Isolda se giró hacia el río, y dirigiendo sus pensamientos a otros lugares, siguió contemplando la magnánima superficie del Elemental, el hijo de Anfitre.




Hosted for free by InvisionFree