Title: Cómo llegamos! sí
Description: 1/6/1226
Sabudal Al Mohamed - October 11, 2007 02:11 PM (GMT)
La carreta avanza, las cosas adentro se mueven, y yo, escondido debajo de un pedazo grande de tela, me regodeo en la imagen que ya se imaginan mis ojos: París, la Luz! París, la cuna de la mentira, la maldad y la muerte! Perfecta imagen creada para mí en este día.
Levanto un poco el cuero. Más allá de una colina larga se alcanza a ver la torre de una construcción gigante.
"Son más grandes y hermosas las nuestras"
Y me arrojo de la carreta, sin hacer ningún ruido, y rodando quedo tras un árbol. Mi zurrón queda llego de manzanas y carne seca que robé de la mercancía del pobre hombre cristiano.
"Sí que es grande".
Miro hacia atrás; reuno leña, corto algunas raíces y algunos frutos; la noche se acerca rápidamente, y será mejor pasarla en ese bosque donde seguramente ningún mortal se atreve a acercarse.
Sabudal Al Mohamed - October 14, 2007 05:03 PM (GMT)
La noche sagrada; en la noche nada es visible, todo es Uno. Los árboles y la montaña se confunden en los ojos del viajero en una masa de sombras, pero no es que deje de ver, sino todo lo contrario, que se muestra ante él la posibilidad de entender que todo no es diferente. Piensa el viajero entonces, y también entiende que lo de adentro y lo de afuera son una misma cosa.
Meto un conejo en las llamas, y me recuesto mientras lo miro asarse. París. Una nueva vida. Sí.
Erika - October 15, 2007 12:14 AM (GMT)
El olor a leña quemada, el leve resplandor del fuego en la lejanía, el crepitar de las llamas. Todo indicios de que un viajero se encontraba en los bosques. Y en tiempos de guerra un viajero podía resultar ser un enemigo. Todas las señales habían sido fácilmente perceptibles para la forma lobuna de la mujer nórdica, que sigilosamente se acercaba al lugar de los hechos. Pero antes de llegar recuperó, a voluntad, su atlético cuerpo femenino, vestido con un negro tabardo atado a la cintura con su inseparable martillo de guerra, y una capa y botas de piel oscura. Y así, después de observar al hombre que asaba un conejo al fuego, la Fenrir entró en el pequeño claro con las llamas reflejando en su roja melena.
- Buenas noches tengais viajero.
El tono era firme, pero no por ello amenazante, y aunque Erika no se sentía en peligro estaba alerta por si debía entrar en combate.
Sabudal Al Mohamed - October 15, 2007 10:33 PM (GMT)
Un olor que no era ya de leña quemada, sino uno diferente, embriagó las narices del batini: no lo conocía, pero ciertamente llevaba consigo algo mágico y poderoso.
Así pues es como me pongo en pies, lenta y pausadamente, cuando la figura de la hermosa pelirroja cruza el linde del bosque. Mis mangas largas y holgadas, propias de los viajeros de mi tierra, se entrecruzan sobre mi regazo, y sonrío al verla.
-Esperaba un monstruo de los bosques, y ¡ved que ha venido a mí una ninfa de los mismos, traída por las llamas como traen los ríos sus frías brisas!
Y de buena gana el árabe suelta una carcajada que inunda el bosque, y no deja de fijarse en el atlético cuerpo y en la imponente arma, desconocida para él, que porta la dama.
Y como ella, el árabe estaba preparado, y sostenía con firmeza la empuñadura de su daga.
-Pêro venid pues y tomad asiento a mi lado, Portadora del Martillo, y contadme si habéis venido viajante como yo, o a preguntarme las razones de mi visita.
Erika - October 16, 2007 01:12 AM (GMT)
Ante el levantamiento de aquel hombre, Erika estuvo a punto de saltar sobre él, más su instinto le clamaba cautela, como tantas veces antes. Y así fue que la nórdica esperó a ver qué ocurría.
Las palabras del mago agradaban a la Galliard, pues como bardo que era reconocía una buena inventiva, así que su respuesta a los halagos fue una simple sonrisa. aunque no por eso bajó la guardia.
-
Me temo que vuestra segunda opción es la acertada. Me pregunto que hace un hombre de ébano tan lejos de su hogar, y más aún llamando la atención de una forma tan alarmante. Encender un fuego en un bosque desconocido, y estando solo... Solo se me ocurren dos clases de personas capaces de tal hazaña: un necio y con poco aprecio a su vida, o alguien seguro de si mismo o con gran poder.Mujer y hombre seguían contemplándose, cada uno dispuesto a saltar en su propia defensa, pero por el momento todo se mantenía tranquilo. Finalmente, y dando unos pasos, Erika se acercó al desconocido de forma tranquila, sin mostrar amenaza alguna y con un atisbo de sonrisa en los labios.
-
Y no sé por qué, pero me aventuro a opinar que no soys un necio.FDI: Deberías editar el post y cambiar la fecha por la del 12-6-1226 como mínimo, ya que es la fecha mínima permitida, o por algún día posterior a esa fecha. Más información Aquí
Sabudal Al Mohamed - October 18, 2007 01:51 PM (GMT)
El árabe se carcajeó mientras retiraba con un palo el conejo del fuego y comprobaba su estado, que aún no era bueno, y poniéndolo de nuevo en el fuego. "Esta mujer sí que es extraña; será mejor que no intente tocarle el trasero si no quiero que me parta la cabeza con ese martillo tan desmesurado".
-¡Pues no os equivocáis! No soy un necio, pero no procuraba hacerme el valiente. En realidad, vos habréis de saberlo, pernoctar en los bosques es lo más sano en estos días para un árabe en el centro del cristianismo; y el fuego, lejos de atraer a las bestias debería alejarlas.
Se carcvajeó de nuevo, mirando de soslayo a la mujer.
-Pero venid pues y sentaos, que ya que habéis venido a averiguar qué hago en este bosque, no os dejaré partir con el estómago vacío!
Eddard Danzasombría - October 18, 2007 05:03 PM (GMT)
Debería haceros colgar a ambos por hacer un fuego tan alegremente en el bosque... la verdad, no espero gran cosa de los viajeros que pasan por aquí, pero tu Erika... en fin.
La pequeña reprimenda vino de unos arbustos situados en las sombras, y después de unos segundos, una alta figura se acercó a grandes zancadas hacia la hoguera. Sus pasos habían sido totalmente silenciosos y las ramas de los árboles, así como sus raíces, parecían apartarse suavemente de aquella figura, componiendo un sendero en donde antes solo había tupida maleza, para desaparecer después tras los pasos de aquel hombre.
El sujeto era tremendamente alto y vestía con ropas cómodas y holgadas de un tono entre marrón y grisáceo. Un sombrero de ala ancha que había visto tiempos mejores, iba encasquetado en su cabeza, y en su mano derecha sujetaba firmemente un bastón de madera tan alto como él.
No esperó ninguna invitación, sino que se sentó enfrente de la pareja, y tras acomodar su gran cuerpo sacó una pequeña y arrugada manzana de entre sus ropajes e hizo ademán de darle un buen bocado. Un guijarro cayó con fuerza sobre la manzana, arrebatándosela de las manos y el druida miró hacia lo alto, como buscando el origen de la piedra entre los árboles... tras un par de segundos, su mano izquierda cogió la pequeña piedra, y con rapidez la lanzó hacia lo alto. El graznido de un cuervo sonó en la noche.
Eso te enseñará a no gastarme bromas, maldito pajarraco.
El druida volvió a coger la manzana, y tras asestarle un buen bocado, se dirigió hacia el viajero.
Y bien, ¿a qué se debe que honres este bosque con tu visita?
Erika - October 18, 2007 05:21 PM (GMT)
La mujer nórdica se sobresaltó al escuchar la voz, y en un gesto instintivo llevó la mano al cinto, donde se encontraba su más fiel aliado, más al ver aparecer al druida no pudo menos que reirse de si misma. La tensión por el encuentro con el recién llegado no le había permitido reconocer al gigante, y aunque se sintiera molesta consigo misma por ese descuido, era imposible enfadarse al recibir la compañía de Eddard.
- Buenas noches Roble Gris. ¿No te han enseñado a llamar antes de entrar? -Bromeó Erika mostrándose tranquila ante la presencia del mago.- No me culpes por los actos que no son mios, pues el fulgor de las llamas es lo que me ha traído hasta aquí en busca de respuestas, pero como siempre parece que tu ya las tienes.
Mostrando una sonrisa hacia los cielos, al cuervo que sin duda había emprendido el vuelo tras la pedrada, se sentó cerca de sus nuevos compañeros mientras susurraba divertida:
- Hay cosas que nunca cambian.
Sabudal Al Mohamed - October 19, 2007 02:39 AM (GMT)
-!Por Allah¡!Vaya¡ Si es que hace tanto tiempo no los visitaban que vienen a montones! -dijo alegremente el árabe, que permanecía con ambas manos entre sus largas mangas de viajero.
-¡Venid todos de una vez, que si siguen viniendo de a uno nunca podré empezar la historia!, brama a los cuatro vientos el joven mulmán, diriéndose a alguna sombra difusa en el negro bosque, y acto seguido lanza una sonorísima carcajada de satisfacción por su solitaria broma.
"Pero a este se ve que le dieron carne de caballo cuando todavía estaba en el vientre de su madre, si es que nació de una mujer un hombre tan monumental", pensó mientras meditaba en la fuerte quintaesencia que emanaba de él, y que esta vez, por supuesto, no le es desconocida.
-Basta ya de palabrerías, Hombre de la Barba Grande y Mohosa. Venid pues con toda vuestra gigantesca humanidad, más cerca si es posible, para que nos cubráis de los vientos que puedan caer esta noche. Por que si he visto un hombre tan grande como vos en mi vida, entonces he visto a una mujer tan hermosa como la Dama del Martillo, y !os aseguro por mis arenas inertes que eso no es cierto¡
A esa parrafada sigue una nueva carcajada. Una mano se estira para retirar el conejo del fuego, que ahora ya está listo, y parte tres pedazos del suculento manjar.
-Pero antes de cualquier cosa, sabed que antes os caería un rayo en la barba, a que este fuego se extienda más allá de donde debe, pues no soy un aprendiz en esto de cocinar conejos. Y sin dejar tiempo de respuesta lanzó un ansioso mordisco a la parte del roedor que le correspondía.
Mikael Bratovich - October 20, 2007 05:01 PM (GMT)
Y como haciendo caso de la primera exortación del musulmán, Mikael Bratovich apareció segundos después entre los bosques; también silencioso a pesar de su monumental tamaño, y más todavía por sus negros y raídos ropajes que parecían confundirse con esos naturales de los árboles y los animales.
Ciertamente era grande, de igual talla que el druida, pero sin embargo mucho más musculoso y en sus brazos y piernas se podía ver más de una batalla. Su piel era blanquísima y su pelo negro y desordenado, lleno de ramas y hojas, caía sobre su espalda salvaje. En su cintura había atada una espada de tan elegante factura que podría pensarse que la había robado. Su mirada era ígnea, llena de energía, y sin embargo su cuerpo parecía un témpano de hielo, pues no se movía más allá de lo necesario para lograr sus objetivos.
¡Quién hubiera pensado que ese mismo Mikael, antes de perder la memoria, había matado con sus propias manos a un Batini que por la espalda lo había atacado! Quién hubiera pensado que había llevado su cabeza sangrante hasta las mismas puertas de la Torre Negra, feliz de haber encontrado un buen enemigo a quién enfrentarse!
Pero como era natural en él nada dijo, y se limitó a saludar con un movimiento de la cabeza a todos de una sola vez. Sin esperar invitación se sentó cerca al fuego y con un palito removió las llamas, que amenazaban con apagarse.
Sabudal Al Mohamed - October 20, 2007 09:00 PM (GMT)
El árabe abrió los ojos como platos, y no pudiendo resistirse, rodó por el suelo en una intensa carcajada; golpeaba con vehemencia el suelo, y de sus ojos negros salían divertidas lágrimas de risa. Los sonidos de su felicidad, que esa noche no conocía límites, alcanzaron mucho más allá del claro, perdiéndose en las sombras del bosque.
A medida que se iba calmando, procuraba hablar, pero los sonidos salían entrecortados.
-No... no era... en serio... jajajajajaja
Finalmente logró recuperar la compostura.
-Bueno, decía que no era cierto. Que lo que le decía al bosque era una broma. ¡Una broma, por Allah¡ ¿Saben lo que significa una broma? ¿Acaso si le pido una bailarina de mi tierra la traerá?
Risas de nuevo, y sin esperar más vuelve al conejo, hablando entrecortadamente a través de pedazos de carne que salen despedidos de su boca.
-¿Acaso es que los hombres más grandes del mundo vinieron todos a darme la bienvenida? ¿No podían traer a los más pequeños, para no darme tanto miedo? Jajaja.
Eddard Danzasombría - October 23, 2007 10:03 PM (GMT)
Roble Gris contempló como aquel curioso árabe caía al suelo revolcándose y carcajeándose a costa de la aparición del enorme garou. Con una inclinación de cabeza, el druida saludó a Mikael, y sin esperar más se sirvió un poco de la carne de conejo expuesta ante la hoguera.
Mmm, un buen alimento este conejo, y bien condimentado además... mis felicitaciones amigo extranjero.
Sin perder un instante, Eddard dio cuenta del trozo de carne que tenía en las manos y arrojó los huesos por encima de su cabeza.
Del bosque vino, y el bosque sabrá que hacer con sus restos... mmm bien, has comentado que somos muy grandes aquí... y a la vista está, pero no es lo único grande que encontrarás, pues este es un territorio de grandes maravillas para aquel que sepa verlas, y de grandes peligros para quien viene con malas intenciones...
El druida dejó caer su comentario como de pasada, estudiando la reacción del árabe e intentando sacar algo en claro de todo ello.
Dime, viajero... ¿a cual de los dos grupos perteneces tu?
Sabudal Al Mohamed - October 29, 2007 01:22 PM (GMT)
Me pongo serio. Cuando un mago habla siempre hay que escucharlo con cuidado, excepto a unos que prefiero no mencionar, que sólo tienen serios problemas de lepra en su pene santo. Y vaya los que escucho de este gigante! Si es que vivir en medio de los bosques a este anciano le a hecho daño, que se le ha metido musgo en el cerebro.
-Vamos, vamos. ¿Es en serio?
Por la cara supongo que es en serio. Bueno, enseñémosle un poco de Unidad a este tipo. Luego que no diga que nadie le dijo nada.
-Ustedes los parisinos, que lo son aunque no hayan nacido aquí y vengan de tierras más lejanas que las mías, tienen un serio problema, vamos. Y es que siempre intentan definirlo a uno en un grupo o en otro: necio o poderoso, feo o bonito, malo o bueno. ¿Qué es lo que les pasa?
Si el árabe conociera un poco a los Vieja Fe su discurso podría ser más fuerte, pero no lo era. Levanto las manos al cielo, pidiendo paciencia.
-¿Quién juzga las malas intenciones? ¿Quién de aquí es el supremo juez que sabe qué es una buena o una mala intención? ¿Quién a dicho que aquellos con malas intenciones no son capaces de apreciar las maravillas de lo que los rodea en su grado justo? ¿Eh, anciano? Vamos, respondedme, os impreco, porque una cosa os diré: siempre seremos justos a los ojos de unos e injustos a los de otros, o lo que es lo mismo, siempre seremos ambos: somos Uno, el mundo es Uno, no muchos y no diversos; la Unidad es la base del Universo, y separarla es un error que aprendí a mitigar cuando me iniciaba en estos viajes. Así que refinad vuestra pregunta y os contestaré como mejo pueda, Gigante del Claro.
Eddard Danzasombría - October 29, 2007 05:45 PM (GMT)
Roble Gris escuchó maravillado la perorata del árabe y acabó soltando una estruendosa carcajada que salió de su pecho como si fuera un auténtico huracán. Su voz grave se estremecía mientras reía y aunque continuó mostrándose alegre y sonriente, cuando contestó a aquel viajero lo hizo muy en serio.
Vaya, además de buen cocinero es gracioso el truhán... y pretendes predicarme... Ja!, de tan bochornoso me resulta hasta gracioso.
Estaba claro que al druida empezaba a caerle bien aquel extranjero de extraños modales y sonrisa fácil.
Mas tienes razón, amigo, para unos siempre somos justos en la misma medida que injustos para otros. Pero no es esa la cuestión que me ocupa. Has entrado en este sagrado bosque, y yo me tengo por guardián del mismo, al igual que la bella Erika, aunque de maneras distintas, y es por eso que mientras aquí permanezcas, solo debe preocuparte parecer justo a mis ojos... Y en ese caso poco importa que todo el mundo sea Uno o que etiquetemos aquello que no sabemos comprender en pequeñas parcelas...
Sabudal Al Mohamed - October 30, 2007 04:18 PM (GMT)
El árabe sonrió satisfecho por haber ganado de tan sencilla manera su primer encuentro metafísico en tierras extranjeras. ç
Recuerdo a mi Maestro diciéndome: "Eres tan bruto que ni siquiera podrías robarle una zanahoria a un conejo usando tan sólo las palabras".
Y vaya con lo que me sale el gigante.
-Buen Hombre de las Nieves, aunque no lo deseéis, la Unidad no depende de vos o de mí. Existe y corresponde a la sensibilidad de cada quien entenderla, o siquiera percibirla.
Soltó una nueva carcajada, y separó una astilla de un hueso del conejo, para limpiarse entre los dientes.
-Ahora bien, ¡Oh tú que de ese Modo Increpas! Si lo que os ocupa es el bosque, sabed que lo aprecio como refugio y lugar dónde conseguir alimento. ¡Juzgad pues mis acciones, que son esas tan sólo!
Sabudal Al Mohamed - November 6, 2007 01:16 PM (GMT)
Y contiunuó el árabe con sus labores higiénicas, mirando de vez en vez el crepitar de las llamas inquietas, y las sombras que formaban las cuatro siluetas reunidas en los grandes y antiguos troncos de aquellos árboles.
El cambio había sido drástico. Y no sólo en el paisaje, sino en las gentes y en el sentir.
Creo percibir, pensó el árabe, la tmósfera repudiándome, el agua negándose a entrar a mi garganta; los ojos siempre sobre mí por el color de mi piel o por mi fe. ¡Especialmente por mi fe!, y bien hecho lo tienen así los cristianos, porque aunque esté en sus tierras ellos son mis enemigos!
Pero estos tres sumamente misteriosos seres parecían venidos de historias de ancianos: grandes, bravíos o magos de los bosques, que en sus tierras ninguno había.
Eddard Danzasombría - November 7, 2007 06:33 PM (GMT)
Una fugaz sonrisa cruzó el rostro de Eddard mientras exhalaba una nube de aromático humo.
Bah, guarda tus prédicas para los filósofos. En cuanto a mi, poco me importa como llames al gran Todo, si Tierra, Unidad, Cosmos o Dios... con tal de que no vengas a estos sagrados bosques con oscuras intenciones.
Los ojos del druida adquirieron una oscura tonalidad mientras continuaba con el escrutinio del curiosos extranjero. El aire le hablaba de tierras lejanas, y las ancianas raíces del bosque le susurraban secretos mientras su mente vagaba observando con sentidos que eran muchos más sutiles que los de los humanos.
Un gruñido de satisfacción brotó de su garganta mientras se ponía en pie.
Bien pues extranjero, bienvenido a estas tierras. Conversar contigo ha sido interesante e instructivo, y si aceptas el consejo de este viejo, deberías visitar Le Ictus, allí creo que te recibirán sin fijarse en demasía en el color de tu piel o en tus creencias... Volveremos a encontrarnos muchacho.
Con un ágil movimiento se puso en pie, y haciendo una señal de despedida a los dos garous y al mago, caminó hacia las espesuras del bosque sin provocar ningún ruido.
Sabudal Al Mohamed - November 9, 2007 02:01 PM (GMT)
-Adi'os hombre grande! Procura caminar quedo para no sacar las esferas de las estrellas de su orbe!
Una carcajada acompan'o a Eddard hasta que se alej'o mucho en el bosque, y acompan'o a'un m'as tiempo a los lobos.
-Muy bien mi señor y Hermosa Dama de los Cabellos de Guerra. Diganme algo. Aparte de dar bienvenidas, hay algo interesante que hacer en esta ciudad?
Erika - November 10, 2007 10:20 AM (GMT)
La mujer nórdica sonrió a su interlocutor.
- Una vez superados los trámites de aceptación... podemos pasar finalmente a algo más... entretenido.
La mueca en el rostro de Erika se tiñó de picardía.
- Tal vez podrías acompañarme a una taberna no muy lejana a este lugar, y contarme alguna historia de tus tierras, mientras bañamos nuestras gargantas con algo de beber. Pues no hay nada que me guste más que escuchar nuevas leyendas para hacer canciones.
Y como para afirmar sus últimas palabras la vikinga cogió un laud que llevaba atado a la espalda, bajo su capa, y empezó a tocar mientras tarareaba una dulce melodía con su encantadora voz.*
FDI: Mérito voz encantadora
Sabudal Al Mohamed - November 14, 2007 07:11 PM (GMT)
Extasiado escuchó aquella voz que recuerda en gran medida los susurros de los vientos sobre las arenas de los desiertos de mi tierra, y me enternezco recordando los cánticos de mis mujeres, vanidosas guerreras de la danza, con sus pieles bronceadas por los cuidados del sol sobre sus espaldas en los largos días de trabajo.
Y sí.
-Nada me gustaría más, ¡Oh hermosa Sílfide de todas las tierras!, que acompañaros a que mojemos nuestras gargantas. La mía anda un poco seca después de desperdigar mi poco agraciada oratoria con el tipo de los oidos de musgo, y sin duda este gentil y silencioso hombre que nos acompaña tiene más de un garganta que refrescar, dadas las dimensiones.
-Vamos pues, no demoremos más lo inevitable. ¡Veamos a París desnuda ante nuestro ojos, como una ramera hermosa de La Mesopotamia!
Mikael Bratovich - November 15, 2007 06:44 PM (GMT)
El eslavo sonrió. Aquel hombre no parecía tener en ninguno de sus comportamientos actitudes hostiles, y sin duda alguna su Maestra sería capaz de lidiar con cualquier sujeto que intentara agredirla.
Así pues nada más lo ataba a aquel claro; nada más lo ataba a aquel Bosque, no por ahora. Sin conocimientos excesivos del mundo que lo rodeaba, con nociones básicas sobre lo que significaba ser un Hombre Lobo, el eslavo había ya recibido un llamado.
Y debía cumplirlo.
Se puso de pie y le hizo una señal de respeto a Erika y una al desconocido.
-Guarden sus pasos.
Su voz, grave y poco escuchada en aquellos ambientes, tardaría mucho tiempo más en resonar de nuevo. Allí que quedó, de pie junto al fuego, viéndolos partir hacia la ciudad.
"Algún día..."
Sabudal Al Mohamed - November 18, 2007 04:13 AM (GMT)
"Y yo que pensaba que era mudo. Qué cosas!"
Así es que me giro sobre mis talones y le miro sonriente.
-Quedad con bien, silencioso gigante de los bosques, procurad hablar sólo de día, !No sea que asustéis al Bosque y arrunéis su buen sueño!
Y con una sonora carcajada desapareció junto a Erika. Y allí apenas la noche comenzaba.
Erika - November 20, 2007 11:52 AM (GMT)
Un leve cabeceo fue la única despedida para Mikael, mientras sonriente, y dispuesta a disfrutar de la noche, la nórdica y su invitado se adentraban en los bosques en dirección al campamento de refugiados.
Sigue
aquí.