El día ha amanecido con la muerte como protagonista. Unos estibadores han hallado el cuerpo de un pescador terriblemente mutilado cerca de la orilla del río. El hombre ha sido víctima de un atroz asesinato. Su cerpo descuartizado, al parecer por terribles y certeros golpes de espada. La alarma ha cundido entre los estibadores, los cuales se apresuraron a dar parte a las autoridades, y un rumor se cierne sobre los muelles del río... unas huellas húmedas, procedentes de la ribera, se alejaban del cuerpo del pescador, rumbo a la ciudad.
Día 16 de Junio de 1226
El hallazgo de un nuevo cadáver ha empezado a preocupar a las autoridades de París. Esta vez le ha tocado el turno a un mercader. El cuerpo fue encontrado por el ayudante del difunto en la Vilé, junto a la tienda de éste y en las mismas condiciones que el del pescador, descuartizado por cortes tremendamente poderosos y exactos. Las autoridades están pensando en doblar las rondas de la guardia en toda la Vilé.
Entre el pueblo circula un rumor cada vez con mayor insistencia, y ya hay quien habla de que esto solo puede ser obra del maligno.