View Full Version: Visita de Conveniencia

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Title: Visita de Conveniencia
Description: Privado con Maximo Constanza 14-06-1226


Ardra McLyr - September 27, 2007 06:12 PM (GMT)
La noche refrescaba y los alrededores bullían con los gritos de mil grillos.

Ardra llegó al exterior de los enormes muros de la Abadía. Su caminar era lento, como si meditara algo, y aún así sus pisadas eran firmes.

El mensaje del antiguo Lasombra había resultado toda una sorpresa. Desde que el gangrel había vuelto a París no había visto ni una sola vez al Lasombra, y no es que antes de eso hubieran sido amigos, pero le había parecido realmente extraño que un ser viejo y poderoso como Máximo no participara de manera mucho más amplia en la política y la sociedad cainita de la ciudad de las luces.

Supongo que todos nos hacemos viejos y vagos...

Un encogimiento de hombros contestó a su propia reflexión, y sin pensarselo más tiempo del necesario agarró la aldaba de la enorme puerta. Dos golpes en la dura madera hicieron saber a los monjes que alguien esperaba ser recibido.

Maximo Constanza - September 28, 2007 11:27 AM (GMT)
Una pequeña puerta al lado de los grandes portones de la muralla se abrió para dejar paso a una anciana figura. Habiéndose conocido ya hacía algún tiempo, el Abad Dinard no tuvo dificultad para reconocer al gangrel.

- Bienvenido seais a los dominios del domine Constanza, Ardra McLyr. Seguidme si soys tan amable y os llevaré ante él. Creo que os estaba esperando.

Aunque de aspecto estrafalario, el cainita siempre había gustado a Dinard por sus extrañas formas, tan poco acordes con el lugar en que él normalmente se encontraba. Además siempre se había sentido interesado por las demás culturas del mundo, y la celta, a la cual parecía pertenecer Ardra no le era del todo desconocida.

El viejo guió al gangrel a través de un corto pasillo hacia el ajardinado claustro, desde donde podían observarse las estrellas mientras se paseaba por una mullida capa de hierba. Pues el Lasombra suponía que su invitado se sentiría mucho mejor allí que en una habitación cerrada y llena de libros, y estaría más receptivo para lo que se tenía que tratar aquella noche.
Y mientras llegaban a destino, una oscura silueta de marfileña tez y vestida con negros ropajes les esperaba bajo la luz de la luna.

- Buenas noches McLyr, largo tiempo hace que no os veía por París, espero que la ciudad os haya acogido bien, como merece cualquiera de vuestro linaje.

Unas palabras, para nada, elegidas al azar, pero que extrañamente iban acompañadas de un gesto extraño para un Lasombra, pues mientras hablaba extendía el brazo hacia el Gangrel con intención de tomar el suyo a la altura del codo, con la antigua simbología de las espadas envainadas que no serán usadas contra el receptor del saludo.

Y mientras todo esto ocurría, la figura del anciano desaparecía engullido por las sombras de algún pasillo para continuar con sus quehaceres.

Ardra McLyr - September 28, 2007 06:37 PM (GMT)
El gangrel saludó con un gesto de despedida al anciano al tiempo que estiraba su brazo derecho para estrechar el del Lasombra.

Muchas leguas he recorrido para volver a la ciudad de París, y grandes han sido mis experiencias, pero nunca hubiera imaginado, ni en mil años, el tipo de "bienvenida" que me ofreció nuestro ilustre príncipe.

La boca de lobo sonriente se torció en un gesto de asco cuando pronunció aquellas palabras. El mercenario estaba al tanto de los tejemanejes de la ciudad, y sabía que el anciano Lasombra recibía muchísima información, aún cuando no se aventurara demasiado al exterior de su abadía.


Pero no he de descuidar mis modales, Don Máximo, me alegro de veros de nuevo. He de confesar, no obstante, que me pica la curiosidad por el motivo de vuestro llamado.

Aquellas palabras representaban gran parte de la filosofía de vida del celta, duras y al grano, sin circunvalaciones innecesarias.

Maximo Constanza - October 6, 2007 11:13 AM (GMT)
El Lasombra asintió al último comentario del celta.

- Antes de todo, sabed que para algunos es un placer que volvais a estar en la ciudad, y más en tiempos como los que corren en que un brazo fuerte siempre ayuda a sostener a los más débiles.

Mientras hablaba, Máximo indicó a McLyr con un gesto su voluntad de caminar por el ajardinado patio de la Abadía. Entonces su gesto se endureció, pues sabía que iba a tocar un punto muy delicado con sus siguientes palabras.

- Ardra, vos soys un hombre de honor, y según tengo entendido el que se hace llamar Príncipe de París ha intentado arrebataroslo... -Una pausa dramática en el discurso del antiguo.- Bien, si esto es así quiero daros la oportunidad de recuperar lo que es vuestro. Mi mente no concibe peor cosa que arrebatar a alguien su bien más preciado, y por eso voy a brindaros esta oportunidad...

La seriedad y la pasión con que el Lasombra inflamaba sus palabras hacía que estas se colaran por los resquicios de la armadura que era la ferrea voluntad del Gangrel. Y para dar mayor emfasis a sus últimas palabras dejó de lado la educación cortesana para pasar a un diálogo del tu a tu, seguro de que así su dialéctica tendría un significado más profundo para el guerrero.

- Te ofrezco la posibilidad de enfrentarte a Geoffrey, de devolverle el favor que el te hizo y recuperar lo que realment te pertenece.

Después de su discurso Máximo se mantuvo a la espera de la reacción de su invitado. Si andaba equivocado la tormenta que acababa de desatar le caería encima, y por eso unos sigilosos e invisibles tentáculos se materializaban lentamente en las sombras de alrededor, por si su señor reclamaba sus servicios. Por suerte el Gangrel jamás se enteraría de esto a no ser que debiera desatarlos contra él.

Ardra McLyr - October 8, 2007 04:40 PM (GMT)
El rostro del gangrel permaneció prácticamente igual ante las palabras del antiguo Lasombra aunque, poco a poco, una ancha sonrisa se extendió por su cara.

Esas palabras te podrían costar la existencia, Don Maximo... y el solo hecho de escucharlas me condena a mi también ante las leyes del príncipe. Ja, me gusta lo que dices, me gusta mucho... te escuho, mi señor.

El gangrel se aseguró de devolver el tuteo al antiguo. Ardra nunca se fiaba completamente de un vampiro, y de los Lasombra solo se fiaba la mitad de eso, y aún así sospechaba que Maximo no pretendía tenderle una trampa.

Pensar en el mero hecho de poder devolverle al príncipe una parte del trato recibido por éste, hacía que su sangre hirviera de alegría, alejando la rabia que visitaba su pecho cada vez que le recordaban sus episodios vividos con Geoffrey.

Maximo Constanza - October 9, 2007 04:29 PM (GMT)
Tal y como los tentáculos habían aparecido, desaparecieron sin dejar rastro de haber existido alguna vez. Y con las invocaciones se fue también la tensión que sintiera Máximo momentos atrás.

- Pero hay una pequeña complicación en todo esto. Es posible que alguien quiera interponerse en tu cometido, en tal caso yo haré todo lo posible por ayudarte, pero llegado el momento no podrás dudar, deberás acabar con Geoffrey cuanto antes sin tener en cuenta nada más. Antes de que llegue el momento necesito saber si seras capaz de esto, centrarte en tu ataque sin pensar en nada más, sea quien sea el que se interponga en tu camino. Pues si dudas llegado el momento nos condenarás a ambos, y como supondrás no pretendo dejarme cazar por un Príncipe tan indigno.

El Lasombra debía estar seguro almenos de la actuación del Gangrel, pues no sabía los imprevistos que podía encontrarse llegado el momento, y las posiciones de sus otros dos aliados en este trabajo comprometían su fiabilidad, pues eran dos personajes importantes, muy cercanos a Geoffrey.

Ardra McLyr - October 10, 2007 05:11 PM (GMT)
Los ojos del gangrel se estrecharon un ápice, y aunque su sonrisa no desapareció, pasó de la hilaridad a la cautela.

Si cualquier otro me hubiera hecho esta propuesta, o si tu lo hubieras hecho en otro momento, te mandaría al infierno por ello. No soy un asesino, mi señor, sino un mercenario, y aunque no tengo ningún problema para matar a alguien, prefiero hacerlo al calor de un enfrentamiento o una caza que bajo sombras e intrigas... y sin embargo, esta vez haré una excepción.

Ardra se daba cuenta de las confianzas que estaba tomándose con el poderoso antiguo, pero era un hombre que decía lo que pensaba y detestaba dejar las cosas en el aire.

Y cuando emprendo una tarea no suelo dudar nunca, y ésta es una tarea que deseo emprender... pero aún así no soy un loco. No he sobrevivido a tres siglos de lucha lanzándome hacia mis enemigos ciego y sin un plan. Dices que podría intervenir alguien que puede hacerme dudar... bien, dime quien puede ser y así estaré preparado para ello.

Sus palabras eran llanas y concisas, directas al meollo de la cuestión, y es que al gangrel no le atraían los circunloquios.

Hay además otras cuestiones... soy consciente del poder de Geoffrey, y sé que mis posibilidades en su contra no son demasiado elevadas. Y no es que me preocupe luchar mano a mano contra él, pues creo que podría llegar a vencerle en un enfrentamiento de músculo y acero, pero la potencia de su sangre impulsa el poder de su voluntad hacia cotas que no me atrevo ni siquiera a imaginar. He podido comprobar en mis propias carnes hasta donde llega su poder de persuasión- Ardra sintió un escalofrío al recordar como había caído bajo el dominio de la poderosa mente del príncipe. Si decide usar los poderes mentales de su linaje contra mi no tendré ninguna posibilidad... aunque puedo tener una solución para eso, una solución que quizás no os guste demasiado, mi señor.

Maximo Constanza - October 12, 2007 09:00 AM (GMT)
El Lasombra dcidió pasar por alto los comentarios hirientes de su invitado, qué menos podía hacer para alguien a quien iba a utilizar para su provecho.

- Quiero que todo salga bien a la primera, -Ambos sabían en ese momento que la primera y la última bien podían ser la misma- y por eso me tomo tantas molestias. No pienses que intento insultarte McLyr, pues nada va más allá de mis intenciones. Ahora que ya sé por tu propia boca de lo que eres capaz te daré toda la información... Seremos cuatro los que haremos la visita a nuestro Príncipe. -El tono en la última palabra denotaba una cierta ironía.- Nuestros dos acompañantes serán Lord Zack Thomas, Señor de las Catacumbas, y alguien a quien debeis conocer bien, Lord Aureus de Gangrel.

Por unos momentos Máximo cesó en su discurso atento a la reacción de Ardra ante la mención de su primogénito.

- En un principio estos dos estan de nuestro bando, más ambos han rehusado levantar sus armas contra Geoffrey, no así contra cualquier otro que pueda amenazar esta empresa, y aun esperando que no haya ninguna traición interna, nunca se sabe... Por otro lado de bien seguro que los fieles subditos de Geoffrey como Montalbán estarán a su lado. y aunque me gustaría pensar que podrían llegar a usar su inteligencia para salir bien parados de esto, no cuento con ello.

Ardra McLyr - October 16, 2007 09:46 PM (GMT)
El ceño del celta se ensombreción ante la mención de aquellos nombres. Por un momento no hubo sonrisa en el rostro de McLyr.

Aureus dices... y Zack Thomas de los Nosferatu... mucho me sorprenden tus palabras, señor de las sombras, y aunque no tengo motivos para no fiarme de ellas, me parece muy raro. Conozco al líder de los míos y me enorgullezco de decir que me une a él una amistad fruto de la camaradería y el entendimiento mutuos. Y aún así en los últimos tiempos siempre me ha referido la gran amistad que le une al príncipe... y respecto al Nosferatu... bien, solo he hablado con él un par de veces, pero no me parece el tipo de persona que tramaría para abatir a Geoffrey...

Ardra parecía meditar sus palabras, pensando todas las implicaciones de lo que allí se estaba debatiendo.

No deseo ser pájaro de mal agüero, Don Maximo, pero yo si fuera tu vigilaría a mis aliados mucho más que a mis enemigos... pero no es eso de lo que hablábamos, creo que sabrás arreglartelas perféctamente en eso. Antes me gustaría saber como vamos a entrar y como va a ser nuestra lucha. Ya te he dicho que el príncipe es poderoso como el que más... de hecho solo veo una forma de enfrentarme a él en persona sin caer bajo el peso de su voluntad... cabalgando la roja rabia del frenesí. ¿Supondría eso un problema para el plan?

Maximo Constanza - October 18, 2007 04:18 PM (GMT)
Las palabras de Ardra no preveían al antiguo de nada que no hubiera pensado ya. Pero de todos modos aseintió agradecido al Gangrel.

- Sé que en situaciones como esta, los supuestos aliados pueden ser el peor de los enemigos. Y por eso te quiero a ti en mis filas. Al igual que tu no debes confiar en mi, estarás deacuerdo en que yo tampoco puedo fiarme totalmente de ti, pues nuestra raza tiene la maldición de la desconfianza y la traición. Pero tengo esperanza en el fin que tenemos en común, y creo que al no tener pretensiones de grandeza y poder en estos momentos eres el mayor de mis aliados.

Máximo observaba directamente al celta a los ojos, sabedor de que éste podría ver que la confianza que depositaba en él era sincera.

- No te preocupes por los demás miembros del grupo, pues si decidieran actuar de forma estupida, y en nuestra contra, yo mismo me encargaría de ellos. Por otro lado no conocerán tu presencia hasta que sea demasiado tarde para actuar en tu contra, y en caso de que todo esto resultara una trampa eres libre de marcharte sin arriesgar tu vida. Usando tus poderes adoptarás una forma insustancial y te llevaré entre mis ropas, usando a la vez mis poderes para que ni siquiera piensen en mirar hacia tu localización. Los demás iremos ocultos bajo el manto de Zack Thomas, y cuando estemos delante del Principe necesito diez segundos para llamar a las sombras, por si las cosas se ponen feas. Después de eso podrás cabalgar esa ola roja que ansiará por salir de tu interior cuando veas a Geoffrey.

Con la última parte de su discurso, el Lasombra no pudo evitar sonreir, al pensar en el espectáculo que contemplarían todos los allí presentes.

Ardra McLyr - October 29, 2007 06:11 PM (GMT)
El celta inspiró profundamente, tomando aire para poder contestar al antiguo.

Bien, aunque como plan me parece algo tosco... pero no soy yo quien lo ha hecho, así que en fin... tengo algunas dudas más al respecto. Para empezar, ¿tendremos algún tipo de distracción a la hora de entrar?, no es que me den miedo los guardias de Geoffrey, pero cuanta menos gente pueda llamar en su ayuda mucho más sencillo será todo.

Los fríos ojos de Ardra estaban fijos en un punto alto, mirando hacia allí como si hubiera algo interesante que contemplar.

Y después está el tema de mis honorarios... sabes que no soy un asesino, aunque esta vez voy a hacer un excepción dado el caso que nos ocupa. Lucharé con Geoffrey, y lo haré a ser posible cara a cara, pero no voy a arriesgarme de manera gratuita en esta empresa... primero necesito saber que es lo que está en juego. Hablando en plata, ¿qué ma vas a ofrecer para que te ayude con esto?, a parte de una jugosa venganza...

Maximo Constanza - November 1, 2007 03:59 PM (GMT)
Una vez más se demostraba que por encima del clan estaba la raza, y como vampiro, y por lo tanto totalmente interesado, el Gangrel pedía algo más que su derecho de justa venganza. Algo más que recuperar su honor mancillado.

- ¿Qué podría suponer suficiente motivación para ti, Ardra, además de resolver una ofensa? Me gusta tratar bien a mis aliados, y no se me ocurre mejor forma que intentando satisfacer alguno de tus deseos.

Un silencio acompañado de una mueca amistosa.

- En cuanto a los refuerzos más importantes del Principe... me estoy encargando de apartarlos de la zona, así que no creo que debamos preocuparnos demasiado por ellos.

Ardra McLyr - November 13, 2007 12:40 PM (GMT)
Su sonrisa natural volvió a iluminarle el rostro cuando escuchó la respuesta del anciano.

Mmm... ¿qué podría yo querer como recompensa? Bueno, se me ocurren muchas cosas, pero solo os pediré tres.

En primer lugar sangre. Si Geoffrey muere por mi mano nadie podrá paladear su sangre más que yo. Es una antigua tradición de mi clan, si nos enfrentamos a un guerrero y éste resulta ser digno, tomamos su sangre para que su poder no se pierda, si ha resultado ser un luchador indigno simplemente lo dejamos desangrar para no mancharnos con la inmundicia de su alma. En esto soy inflexible, Don Maximo, si el príncipe muere por mi mano debe recaer en mi la decisión de qué hacer con su vitae.


Un relámpago de luz roja iluminó los ojos del gangrel, dejando a las claras que no daría su brazo a torcer en ese asunto.

En cuanto a un pago por el trabajo... en fin, si te ayudo tu ascenderás al principado, eso es seguro, por el bien de la ciudad y para no dejar un vacío de poder, por supuesto. Y como nuevo príncipe serás capaz de conceder gracias a quienes te hayan dado su apoyo... mmm he pensado que me gustaría hacerme con el Suburbio de Montparnasse como mi territorio personal, como mi dominio... ah, y algo de dinero, pues en estos momentos me encuentro un poco falto de recursos para llevar a cabo mis planes inmediatos. Podéir pensar que os pido mucho, pero sabed que no vais a contratar a cualquiera Don Maximo.

Maximo Constanza - December 4, 2007 12:20 AM (GMT)
Cuando el Gangrel empezó su lista de peticiones, Máximo tan solo pudo realizar una cosa: bajar levemente la cabeza y negar con un persistente cabeceo. A parte de este gesto nada alteró su tez marmórea.

- Lamento haberte hecho perder el tiempo, viejo lobo, pero no puedo realizar tus deseos. Tal vez podría concederte un dominio en los Suburbios del Montparnasse, y el oro... no sería un grave problema...

Entonces las dos miradas volvieron a encontrarse, pero ahora la del Lasombra había cambiado. Una centella ardiente se cernía en la oscuridad de los pozos que eran sus ojos, reforzando la tenacidad y firmeza de sus palabras.

- Pero no permitiré que la sangre maldita de la estirpe de Alejandros mancille, con su locura y su vanidad, a ningún vampiro más en esta ciudad. Muchos son los que ya han pagado y sufrido por dicha vitae, que parece maldita por un ser superiror, para llevar a todos los que la poseen a la estupidez más completa, convirtiendolo todo en una tiranía destructiva.

El encuentro había llegado a un punto complicado, pues nada cambiaría el pensamiento del magistri, y según parecía tampoco el del Gangrel. Solo quedaba ver como quedaban aquellos que tan bien habían comenzado la noche. Mientras tanto el silencio lo envolvía todo, ajeno al batallar de ambas voluntades.

Ardra McLyr - December 10, 2007 07:25 PM (GMT)
Una estruendosa carcajada fue la única respuesta del gangrel.

Entonces veo que nos entendemos a la perfección, Don Máximo, pues tienes que notar que he dicho que sobre mí debía caer la decisión de qué hacer con dicha sangre... recuerda que los miembros de mi clan no solemos manchar nuestras almas con la corrupta sangre de los cobardes, y Geoffrey es lo que me ha demostrado ser hasta la fecha... Con mi petición solo pretendía asegurarme de que nadie sacaría partido de tan suculento bocado en esta, nuestra ciudad... Ya sabéis, mi señor, como vos mismo habéis dicho la sangre de ese Ventrue está maldita, y si otro la tomara, deberíamos volver a tomar medidas de nuevo...

La sonrisa del gangrel era ancha y carente de alegría, y estaba seguro de que Constanza había entendido lo que sus palabras ocultaban a la perfección.

Maximo Constanza - December 11, 2007 01:09 PM (GMT)
La tensión en el ambiente desapareció con la carcajada del Gangrel, y si Máximo hubiera estado vivio, en ese momento un ligero suspiro habría salido de sus labios. De todos modos no ignoró las palabras del que ante él se encontraba. Y aunque pudieran parecer una amenaza, el antiguo iba más allá de eso, y lo veía como una oportunidad más de saber que almenos había alguien más implicado en la lucha contra la tiranía parisina.

- Entonces poco más queda que hablar hasta concretar una fecha, que sin duda será en breve. Si todo sale según lo previsto pronto estaremos libres de un reinado incompetente, y además te habrás ganado a pulso tu nuevo dominio... ¿Hay algo más que desees saber antes de dar el tema por zanjado?

Ardra McLyr - December 12, 2007 08:39 PM (GMT)
El celta asintió con interés ante las palabras del anciano y mientras se levantaba expresó su acuerdo con Maximo.

Nada más me queda por hacer aquí, tan solo esperar tus prontas noticias sobre este cuidadoso asunto. Dejo todo en tus ancianas manos, don Maximo y confío en tu sabiduría para elegir tanto el día como al resto de miembros del reparto... tan solo espero que nadie traicione la confianza de esta conjura.

Y con un gesto de cabeza se despidió del Lasombra con la clara intención de marcharse.

Buenas noches, Don Maximo.

Maximo Constanza - December 13, 2007 05:24 PM (GMT)
Máximo devolvió la despedida al Gangrel y esperó, mirando en dirección a la puerta, hasta ver cumplidas sus ordenes.

Cuando Ardra estaba casi a la altura del portón, un presuroso Abad Dinard apareció por un pequeño portal lateral, y con unas amables palabras le entregó una nota al que se iba. Acto seguido lo despidió de una forma cordial y volvió a internarse en la abadía.

Lentamente los guardias de la puerta la abrieron dejando vía libre al arma de la conspiración.




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