View Full Version: Ars Medica

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Title: Ars Medica
Description: 15-06-1226


Gilles Arnoux - September 15, 2007 10:53 AM (GMT)
Un hombre ataviado con una negra y simple túnica irrumpió en el Hospital de San Iulian recién pasado el mediodía, era Gilles Arnaux, un galeno recién llegado desde Borgoña.

Desde que le habían dado permiso para estudiar en la Abadía, había decidido consagrar las mañanas al ejercicio de la medicina, ¿había un mejor lugar para ejercer dicho arte en París que el Hospital de San Iulian?

Si bien nunca había tenido excelentes relaciones con el clero, había disfrutado de la amistad de varios franciscanos, a los cuales tenía en alta estima, ya que entre ellos había distinguidos galenos.

Durante unos minutos buscó a algún clérigo al que poder consultar, quería saber quien era el responsable de aquel hospital, con un poco de suerte podría contribuir con su conocimiento a la cura de enfermos...

Estefan Du Mordred - September 15, 2007 11:47 AM (GMT)
Hacia bastante tiempo ya que habia ocupado su cargo sobre la orden en la ciudad, y acababa de llegar la hora, de reformar su circulo interior completamente. Necesitaba un aprendiz o en s defecto otro templario que le sirviese de punto de apoyo, como mano derecha, al desarrollar las tareas de la orden, nuevos financieros para esta y como no, un medico que se encargarse de la sanidad dentro de la orden, aunque primero claro estaba tendria que ganarse su confianza. Lo primero era lo primero.

Habia llegado al hospital con la idea, de poder encontrar al mejor, esta vez esperaba tener suerte. Dadas las desapariciones misteriosas, de sus candidatos para los demas puestos esperaba esta vez tener un poco mas de suerte.

Se introdujo en el interior de este, ataviado con su manto de maestro templario, y en el exterior, sus hermanos encargados de su momentanea proteccion esperaban pacientemente, con el propio porte de los caballeros que estaban orgullosos de ser.

Una vez dentro sin decir nada (ya bastante llamaba la atención con sus reconocidos ropajes) se acomodo en un rincón de la habitación principal y comenzó a ojear a los alli presentes, y a los que iban y venian.

Gilles Arnoux - September 15, 2007 01:18 PM (GMT)
Tras pasear observando a los enfermos, a los cuales escrutaba, pudo fijarse en la congregación de caballeros que acababa de formarse en aquel lugar. No había tenido demasiado contacto con el temple, sin embargo, se decía que eran hombres que amaban la cultura y el conocimiento, algo lo suficientemente importante como para que el borgoñón se dirigiera hacia ellos.

- Buena tarde tengáis, ¿puedo robarle unos segundos Señor? - dijo dirigiéndose hacia aquel distinguido caballero que acababa de entrar

Si bien vestía una túnica de clase media, el templario pudo observar que aquel desconocido era alguien bien aseado, no algo común para la época, de barba recortada y cabello limpio.

Aloisius Montenegro - September 16, 2007 12:45 PM (GMT)
Maese Aloisius recorría los amplios pasillos del hospital mientras repasaba unos pergaminos viejos y gastados, unos apuntes del maestro Ibn Rosch (más conocido en occidente comoi Averroes) al libro "Procedimientos Anatómicos" de Galeno. Cuando entró en el pasillo que daba a la puerta de entrada vió a dos hombres manteniendo una conversación. No reconoció a ninguno de ellos, ni al Caballero Templario ni al hombre de sobrios ropajes.
Se dirigió hacia ellos, sólo armado con su afable sonrisa mientras apartaba la sucia casulla de "matasanos" para hacer visible la cruz hospitalaria.

- Buenos días caballeros, ¿Puedo ayudarles en algo?

Aloisius Montenegro, ejerciendo la hospitalidad Hospitalaria en el Hospital (perdón por la repetición)

"Atiende a los que visitan la que consideras tu casa y, quizás, ellos también se preocupen por tu bienestar cuando te cruces con ellos en la que consideren su casa."

Gilles Arnoux - September 17, 2007 09:32 AM (GMT)
El borgoñón advirtió la llegada de aquel desconocido que hacía llamarse Aloisius Montenegro. Reconocía perfectamente el atuendo que éste llevaba

- Buena tarde tengáis Maese Aloisius, mi nombre es Gilles Arnoux, he llegado hace unos días a esta bella ciudad y busco prestar mis servicios a cualquier institución que necesite un galeno

Gilles miró expectante a Aloisius y a Estefan...

Estefan Du Mordred - September 17, 2007 09:55 PM (GMT)
-Estefand du Mordred-

Estefand estaba absorto en sus pensamientos cuando el borgoñes, le abordo.

-Muy buenos dias, para vos tambien.Por supuesto que si, mi tiempo no tiene por que ser mas valioso que el suyo.

Aquel tipo, era un tanto distinto del resto del entorno, quizas y los mas probable por su cuidado aspecto.Seguidamente un nuevo personaje entro en escena, este al apartar su casulla, dejo ver bajo esta, la cruz hospitalaria. Seguidamente Estefand desvio el malestar repentino ante el descubrimiento, ocultandolo con una afable sonrisa.

-Oh, por mi no debeis de preocuparos, tan solo observaba.

Decidio volverse un poco ams reservado, ante semejante personaje, otra caballero cristiano, pero este a diferencia de el, de una orden rival. La verdad Julius de Monfrot, habia mantenido una politica de estrechamientos de lazos entre ambas ordenes en al ciudad, pero sinceramente, el habia vivido demasiadas atrocidades en tierra santa, y ha muchos compañeros de armas caer, en parte por culpa de aquellos que se hacian llamar templarios.

Ante la revelacion del cuidado borgoñes, Estefand tan solo pudo esperar la respuesta de Aolisius, y despues decidir, su siguiente opcion a ejercer.


Aloisius Montenegro - September 17, 2007 11:48 PM (GMT)
La sincera sonrisa de Maese Montenegro se amplió para ofrecer su hospitalidad a aquellos visitantes. Debía reconocer que le agradaban aquellos hombres. Eran, cada uno a su manera, como una versión diferente de si mismo: Un monje caballero y un hombre docto en medicina.

- Aquí en el Hospital siempre se necesitan manos que ayuden y si son las de una persona docta en Medicina, mejor. Siempre sereis bienvenido y, si lo deseais, podeis ayudarme con los enfermos. Precisamente ahora me dirigía hacia el ala de la botica. Si lo deseais podeis acompañarme.- Dirigió su mirada y su sonrisa hacia el Caballero de la Orden del Templo.- Y vos, si la compañía de un hermano Hospitalario no os es molesta, podeis acompañarnos. Quizás os pueda ser de ayuda, pues supongo que alguna razón ha hecho que os dirigierais hasta este Hospital, Maese Caballero.

Les indicó el pasillo que se dirigía hacía la zona donde se preparaban los unguentos, bálsamos y demás medicamentos. Esperó unos segundos y, al ver la dubitativa mirada del Templario, aclaró.

- Comprendo vuestros recelos Maese Du Mordred, nuestras dos ordenes no siempre han sabido entenderse. Si he de seros sincero, reconozco que los mios han tenido la culpa de dichas desavenencias, al menos, tantas veces como los de vuestra orden; si no más veces.- Bromeo con un gesto dramatizado de estar confiandole un secreto que pocos sabían. Y cerró su comedia griega con una picara risa - Je, Je, Je.

Esperaba que el Caballero Templario no se escandalizase por ver como un monje bromeaba con las razones políticas de sus respectivas órdenes. Sólo podía esperar que, al menos, tuviese un poco de sentido del humor. Esperó su respuesta.

Aloisius Montenegro, médico y, ante todo, amable caballero.

" Busca en el humor las puertas de la amistad, pero no olvides que para esa puerta sólo existe una llave: Reirte de ti mismo."

Gilles Arnoux - September 21, 2007 10:16 AM (GMT)
No pudo evitar dejar escapar una sonrisa, siempre había visto con cierta sorna las disputas entre las diferentes órdenes, desde la visión de Gilles, alguien poco espiritual, se perdía demasiado conocimiento en las disputas entre las diferentes órdenes... y, al fin y al cabo... ¿no eran todos seguidores del mismo Dios?.

Anduvo junto a Aloisius, no pudo evitar detenerse a examinar a cada enfermo con los que se cruzaba... si bien las jornadas de estudio en la abadía eran productivas, no había mayor placer para el borgoñón que enfrentarse a la enfermedad cara a cara.

- Maese Aloisius, además de la... temible peste, ¿qué clase de enfermos suelen tratar con mayor frecuencia en este Hospital? Supongo que siendo París una urbe tan grande, habrán tenido oportunidad de ver enfermos de toda índole.

Aloisius Montenegro - September 21, 2007 05:39 PM (GMT)
Ante la pregunta sólo pudo contestar dejando que su sonrisa se tornase en triste remedo de si misma.

- Las enfermedades que, con mayor frecuencia, tratamos aquí son; el hambre, la ignorancia y, en invierno, el frio. En definitiva, la miseria es el mal que más aqueja a las gentes de París.

Siguió caminando por los pasillos abarrotados de todo tipo de enfermos. Los cuerpos y las almas sufrían a su alrededor y él no podía dejar de sentir todo aquel sufrimiento, aunque ya se había acostumbrado.

El templario les acompañaba en silencio.

Aloisius Montenegro, compartiendo el sufrimiento.

"Si no eres capaz de sufrir como los demás, nunca podrás entenderlos y, mucho menos, ayudarlos."

Estefan Du Mordred - September 21, 2007 10:39 PM (GMT)
Estefand observo cuidadosamente (analizando cada palabra) a Aloisu, y tras pensarse su oferta unos segundos, decidio que aquella visita podria ser masfructifera de lo que pensaba, de momento habia averiguado lo que ya sospechaba, que los hospitalarios estaban establecidos tambien en Paris.

-Os agradezco enormemente vuestra hospitalidad,(tras su parodia, le devolvio la sonrisa) y tambien agradezco vuestra comprension, supongo que un rato de charla con un hermano de cristo,no hara mal a ninguno de los dos.

Pensaba para sus adentros, que desde su punto de vista ni siquieran se merecian el apodo de hermanos de cristo, ya que si la orden madre se divio en dos ordenestan diferente, la culpa no fue precisamente de los suyos. Pero eso no eran cosas que debian de debatirse en lugares como aquel. COn la toma de aquel nuevo contacto, ya tendria tiempo para hacerlo, mas detenidamente....

-Os seguire, me gusta observar simplemente.

Traseso paso a formar parte de un segundo plano y guardo silencio.

Gilles Arnoux - September 22, 2007 02:51 AM (GMT)
Gilles no cambió su expresión tras las palabras de Aloisius, no era un hombre espiritual para nada, estaba interesado por retos que torturasen su mente: enfermedades extrañas y sangrados difíciles de cohibir eran sus objetivos, lejos de dar de comer al hambriento o al indigente.

- Desgraciadamente, la enfermedad no sólo afecta al hambriento, pedigüeño o ignorante... el burgués y el campesino fallecen igualmente cuando su corazón es atravesado por una saeta, o cuando la plaga se apodera de sus cuerpos. Todos somos iguales ante la postrera...

Cruzo sus brazos suavemente

- No quiero que penséis que soy un médico de palacio, ni, mucho menos, un mal cristiano. Sin embargo, he procurado dejar la, ardua tarea, de procurar bienestar espiritual a los clérigos, mientras mis ocupaciones son... más mundanas.

Estefan Du Mordred - September 23, 2007 08:23 PM (GMT)
Estefand observo a galeno para despues sonreir y añadir:

-Vaya, ¿ntocnes vos sois medico? y perdonad la interrupcion pero...¿que entendeis vos por "ocupaciones mas....mundanas"? realmente la muerte no es algo que se pueda eludir y el necio que piense lo contrario es un ignorante. Y solo los ignorantes sufren....La muerte tarde o temprano comienza a buscarte y una vez que te encuentra....nada puedes hacer para intentar uir de ella. Todo intento sera en vano.

Gilles Arnoux - September 24, 2007 10:09 AM (GMT)
El borgoñón sonrió

- Mis quehaceres tienen que ver con cerrar heridas, restablecer los humores, prescribir buenas dietas y... como la mayor parte de los galenos de Francia, investigar esta maldita peste que puede llegar a transformar París en un gigantesco cementerio. He de reconocer que es bastante más mundano que aquellos que proporcionan alivio espiritual, además del mero alivio corporal.

Entrelazó sus dedos mientras caminaban juntos, recordaba su formación en la Universidad de Bolonia... había tenido la oportunidad de ver la diferencia entre los médicos con inclinación más religiosa y aquellos que acompañaban en las campañas a los soldados... Gilles era, claramente, del segundo grupo.

Estefan Du Mordred - September 24, 2007 12:36 PM (GMT)
Realmente el galeno, comenzaba a convencerle, quizas su busqueda finalizase antes de lo esperado...

-Asi que estais interesados en la peste, vaya veo que tenemos intereses en comun. Me gustaria que aceptaseis de buen grado, una invitacion al castillo de mi orden, y asi poder mantener una charla mas amena y confortable sobre este...nefasto asunto... Y asi de paso intercambiar sensaciones sobre el tema.

Estaba claro que el objetivo principal del templario era someter al galeno a un tercer grado y segun los resultados, acerle una futura propuesta o no.
Respecto a Aloisius, la verdad. como caballero cristiano que era, le incomodaba el vacio que le estaba haciendo. Sus ordenes eran rivales, pero lo cierto era, que ambos eran caballeros con los mismo intereses, defender las tierras de cristo y a todos sus fieles. Y tenia bastante claro que no seria ni el, ni su orden los que darian la mano a futuras alianzas con su orden.

-¿Llevais mucho tiempo guardando este hospital, maese Montenegro?

Aloisius Montenegro - September 29, 2007 11:49 AM (GMT)
- A veces creo que demasiado tiempo a pasado desde que llegué a esta ciudad, demasiada muerte ha pasado ante mis ojos.

La obvia animadversión que mostraba el caballero hacia él era un poco molesta y sus rudos y directos modales de soldado no ayudaban a suavizar la situación. Pero, al menos, se había dirigido directamente hacia él, quizás la amistad entre las dos órdenes aún tuviese alguna oportunidad; la broma no hizo más que ampliar su afable sonrisa.

- ¿Y vos? ¿Hace mucho que vuestros asuntos os han traido por esta ciudad? La verdad no recuerdo que nuestros caminos se hallan cruzado, claro que yo apenas salgo de este Hospital, proporcionando "alivio espiritual", como vos apuntabais querido Monsier Arnoux. - Intentó mantener la conversación con el Templario y con el Galeno a la par; siempre era difícil contentar a dos personas al mismo tiempo.- Pero también atendiendo los asuntos "mundanos" que aquejan a las pobres gentes de París. - Reforzó este último comentario mostrando el viejo legajo de medicina que portaba en la mano.

Aloisius Montenegro, equilibrios diplomáticos.

"Estiende tu mano amistosamente y no la retires aunque puedas perderla."

Estefan Du Mordred - September 30, 2007 06:43 PM (GMT)
-¿Tanto es el tiempo de vuestra presencia en la ciudad? Y perdonad mi existencia, pero es que me resulta tan extraño, el que dos caballeros tan diferentes, pero a la vez tan parecidos en nuestro interior como nosotros, lleven tanto tiempo viviendo en Paris y nunca hallan coincidido, ni si quiese por las calles.

Entonces entiendo el porque de que nuestros destinos no se hallan cruzado antes, querido Montenegro, vos no salis demasiado del hospital, pero yo ultimamente tampoco lo hago demasiado de nuestra fortaleza.

Respecto al tiempo que llevo yo en la ciudad, es bastante simple, creci y me creie en ella, y cuando el todopoderoso me creyo preparado para demostrar mi devocion por la cristiandad, me encomendo a tierra santa,a batallar a los infieles.

Estefan Du Mordred - October 14, 2007 02:38 AM (GMT)
fdi:esto no se sigue?? O_o

Aloisius Montenegro - November 11, 2007 07:50 PM (GMT)
FDI.- Lo siento mucho, y pido perdón, entre que tengo poco tiempo y que ese poco tien¡mpo lo he dedicado a otros post, he descuidado este. Os pido perdón por el descuido. Y, por supuesto, continuo posteando. Además me he despistado porque me salía como ya leido y sin nada nuevo.

- Es cierto lo que decís, poco tiempo he dedicado desde mi vuelta a asuntos fuera de estos muros. El Hospital absorve mucho tiempo. Pero, creo que ya es hora de volver a salir más a menudo. Si lo deseais podemos, si en algún momento necesitais de mi, volver a vernos en otras ocasiones.

- Yo también viajé a Tierra Santa y allí combatí cuando fué preciso, y compartí con los seguidores del Profeta conocimientos cuando fué menester.

La biblioteca era grande, al menos unos cientos de libros que versaban, en su mayoría, de medicina. En el centro de la estancia una robusta mesa de madera de roble. Allí había, además de algunos legajos, una humeante jarra de cerámica y tres tazas. Por supuesto, mientras se dirigían hasta allí algo había impulsado al joven fraile que traía té para el padre Montenegro a complementar con otras dos tazas la que ya traía con la jarra.

- Por favor, sientense, como pueden ver me encontraba a punto de tomar un descanso. Si lo desean podemos sentarnos y disfrutar de una infusión proveniente de Oriente mientras conversamos. Creo que les gustará.

Esperó a que condescendiesen a compartir con él unas tazas de aromáticas hierbas.

Aloisius Montenegro, ejerciendo de anfitrión.

" Deja que la luz de la mañana ilumine tu vida y comparte tu armonía con otros."

Estefan Du Mordred - November 14, 2007 11:48 PM (GMT)
-Estefand du Mordred-

-Pues no seria mala idea, no veo el por que no podamos estrechar contacto entre ambas ordenes.

Una vez en la biblioteca miro la improvisada invitacion y decidio aceptarla de muy buen gusto. Una vez sentado mostro su semblante mas ameno a su rival.

-¿Y bien que tal las relaciones con las gentes de Paris?, mi nuevo amigo.

Aloisius Montenegro - November 16, 2007 07:26 PM (GMT)
- Poco es el tiempo que dedico a París más allá de estos muros.- Hizo un gesto con su mentón hacia las paredes del Hospital pues tenía sus manos ocupadas sirviendo a sus invitados.- Perdonad un momento.

Acercó algunos legajos al joven médico, estudios y apuntes sobre el Canon de Avicena.

- Quizás esto os interese, si lo deseais podeis devolvérmelo otro día.- Mucho se podía sacar de los estudios clásicos de medicina, esperaba que el Dr Arnoux lo encontrase provechoso. Dejó que el médico ojease y valorase los papeles que tenía delante.

Miró al templario y sonrió.

- ¿Habeis viajado a Tierra Santa?- Dejo que la pregunta fuese una invitación al Caballero para comenzar una agradable conversación.

Aloisius Montenegro, momentos agradables entre las oscuras nieblas de París.

" Ofrece a los demás el regalo de la amistad, si ellos no administran adecuadamente tu inversión, serán ellos los que pierdan el tiempo."

Estefan Du Mordred - November 18, 2007 07:54 PM (GMT)
-Estefand du Mordred-

Contemplo en silencio la posterior escena y tras la pregunta de Aloisius, le respondo.

-Asi es, mi instrucción por el camino divino, me llevo hasta las mismas puertas de la Ciudad Santa, des-afortunadamente, y fue tanto por descuido, como por nuestras ansias de poder y demás presiones a caer en los a los pecados que en aquellas tierras nos tentaban a nosotros y a nuestros hombres, la oportunidad propicia para que las ordas enemigas nos pillasen desprevenidos y nos atacasen, llego la fatídica noche en la que tuvimos que abandonar nuestra noble misión y ceder territorio forzoso esos malditos sarracenos.

¿Vos donde participasteis?, la verdad me gustaría saber como se vivió este proyecto divino desde el otro polo opuesto...Es interesante el intercambiar experiencias, sobre todo par nuestro intelecto.

Aloisius Montenegro - November 20, 2007 05:09 PM (GMT)
- ¿El polo opuesto? Os recuerdo, querido Du Mordred, que luchábamos en el mismo bando. Jejeje. - La contagiosa risa del Hospitalario se estendió por la sala.- Pero, es cierto que a veces nuestras Órdenes se han comportado como si, en verdad, fuésemos enemigos.
Sonrió, su aura plena de Santidad le iluminó, dando la impresión de que los rayos de luz que entraban por la ventana se hubiesen focalizado en él y mirando a los ojos del Templario dijo.

- Espero que no sea eso lo que nos pase a nosotros. - Ofreció su mano con la palma expuesta para poder confirmar el germen de una posible amistad.- Si alguna vez necesitais de mi ayuda, no dudeis en hacerme llamar.

Aloisius Montenegro, sembrando amistad.

"Tiende tus manos y quizás algún día puedas recoger el resultado."

Estefan Du Mordred - November 25, 2007 08:15 PM (GMT)
-Estefand du Mordred-

Pese al intento nulo de Montenegro, por desviar las rencillas que postulaban ambas ordenes entre si, Estefand no estaba dispuesto a pasar por alto, los rumores que recorrian por ambas ordenes, sobre su separacion, en dos ramificaciones distintas.

-Querido Montenegro, ambo bando, pero distintos intereses secundarios, y por mas que intentenmos negarlo, los rumores de la union que una vez tuvimos ambas ordenes, a causa de nuestra extraño distanciamiento, son mas que patentes.

Ante las ultimas frase de su interlocutor, amplio su sonrisa, mostrando su lado mas humano y amable y añadio.

-Querido y nuevo amigo, pese a mis explicaciones, nop intento ni mucho menos, provocar una discusion respecto al tema, ante los ojos de dios y pese a las rencillas de nuestros altos mandatos, somos uno mismo, su brazo armado, contra el maligno.

Respondiendo el gesto de Montengro, estrecho su mano con una calurosa union verbal.

-No lo dudeis Montenegro, y espero que sea reciporca la respuesta, ahora los tiempos que corren son demasiados oscuros, como para revivar estupidos conflictos internos, el mal acecha en Paris mas que nunca, y es ahora cuando debemos estrechar nuestros lazos en la union, contra su destruccion y explusion.







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