Aire puro... por fin había logrado eliminar de sus fosas nasales el nauseabundo olor a excretas que despedía la ciudad de París, algo que era normal en cualquier urbe medieval que se preciase.
Era una mañana de Junio, el verano llamaba a la puerta y los rayos de sol se abrían paso entre los bosques que rodeaban París. Gilles había decidido pasear unas horas por la ribera del Sena, sin profundizar en demasía en la espesor del bosque, ya que no quería ser víctima de alguna alimañana hambrienta.
Vestía con una simple túnica gris, no destacaba por ser la mas bella de las túnicas, sin embargo, era cómoda, algo bien valorado por el borgoñón. En su cinto portaba una pequeña bolsa y una fina hoz con la que poder cortar hierba, ya que esperaba encontrarse con especies locales que pudieran servir de utilidad en su oficio.
Tras una larga caminata decidió sentarse y apoyar su espalda en un tronco, durante unos segundos fijó su atención sobre una delicada mariposa que revoloteaba alrededor de un arbusto
- En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto - recitó suavemente - aprovechemos el breve presente, disfrutemos de la naturaleza.
Sacó de su bolsa de cuero una manzana que aquella mañana Juliette había comprado en el mercado y dio un buen mordisco a la misma.