Title: A la tenue luz de una oscura sombra
Description: (Privado con Máximo Constanza)13/06/1226
Adila Al-Benazir - September 6, 2007 04:00 PM (GMT)
Vigilante, como un gato en un callejón, Adila miró alrededor cuando llegó a la entrada de St. Germain-de-Pres.
Apenas llevaba un par de meses en París y ya había visitado dos de sus abadías. - Curioso peregrinaje para una Hija de Haqim. - pensó con una media sonrisa en los labios.
Levató una de sus manos cubiertas para llamar a la puerta, aunque daba por sentado que, tratándose de la morada de un Qabilat Al-Khayal, alguien ya sabía que ella estaba allí.
Maximo Constanza - September 6, 2007 06:23 PM (GMT)
Una pequeña puerta, lateral a los grandes portones, se abrió en el momento que la assamita iba a golpear, y al abrirse la puerta una enjuta figura apareció al otro lado. El hombre anciano que se encontraba en el umbral parecía mantenerse demasiado herguido para alguien de su edad, y al igual que su figura engañaba al tiempo, su voz parecía poseer la misma virtud, ya que las palabras salían nítidas de su garganta.
- Buenas noches tengais dama de peligrosa belleza. Sin duda vos debeis ser la invitada que Don Máximo anunció para uno de estos días. Pasad, quizá podamos encontrarle en la biblioteca.
El hombre esperó a que Adila aceptara la invitación para pasar, y la guió por un oscuro pasillo de fría piedra que serepenteaba por el interior de la abadía, sin cruzar por ninguna habitación. Finalmente una puerta enmarcaba la pared del fondo del corredor, y tras dar tres ligeros golpes abrió la puerta e hizo la presentación pertinente.
- Don Máximo, vuestra invitada ha llegado.
Acto seguido hizo un ademán a la dama para que entrara en la estancia repleta de estanterías con libros y una gran mesa de madera oscura en el centro de la estancia, donde una figura oscura, de marmórea tez y larga melena azabache esperaba sentada en un cómodo sillón.
- Buenas noches tengais Adila Al-Benazir. Pasad y tomad asiento. -Mientras ofrecía con un gesto de la mano el sillón de delante suyo, al otro lado de la mesa.- Gracias por haber venido.
Los ojos del antiguo se posaron en la silueta de la Assamita, estudiando todos sus movimientos.
Adila Al-Benazir - September 8, 2007 01:23 AM (GMT)
Un rápido vistazo le fue suficiente para analizar el entorno. Después sus ojos se fijaron en los del Lasombra mientras su mano derecha le ofrecía el corazón, la voz y el pensamiento a la usanza árabe.
- Salaam Aleikum, Máximo Constanza. Y gracias a vos por vuestra amable invitación. Siempre es un privilegio conocer a alguien de tan elevada posición en París.
Adila se acercó al Primógeno con sus andares felinos para terminar tomando asiento en el sillón que le indicaba. Recogió delicadamente sus manos sobre el regazo y se dispuso a escuchar cómo su anfitrión iniciaba lo que, a buen seguro, no era una mera cita social.
Maximo Constanza - September 11, 2007 08:51 AM (GMT)
Máximo siempre había encontrado curioso el saludo con el que ahora le obsequiaba la Assamita, pues creía que no podíia haber mejor forma de empezar la relación con alguien que ofreciendo todo lo que aquel gesto y esas palabras significaban. Así dispuesto a empezar con buen pie, y de paso conseguir que su invitada se sintiera más a gusto, devolvió el saludo a la usanza arabe.
- Aleikum salaam Adila Al-Benazir.
Una pausa dio tiempo a los dos presentes en la sala a evaluar un poco mejor al otro antes de proseguir con la conversación.
- Supongo que os preguntareis cual es el motivo de mi invitación... Es simple, me gusta conocer a todos los miembros de la estirpe en la ciudad. Eso permite valorar mejor la situación de conjunto en París si hay que hacer algo importante. A parte, si no me equivoco, en estos momentos soys el miembro más importante de vuestro clan en esta urbe y dada la importancia de este hecho prefiero conoceros en persona a tener que fiarme de cualquier comentario que pueda escuchar por ahí.
Los motivos del Lasombra podrían haber parecido claros y sinceros para casi cualquiera, más no dudaba que su invitada debía estar ya buscando algun significado añadido a sus palabras, esa era al tiempo la maldición y la bendición de los magistri.
- Decidme Adila... ¿Qué os parece París, y qué esperais de ella?
Adila Al-Benazir - September 12, 2007 01:52 PM (GMT)
La árabe le agradeció con un asentimiento la cortesía del saludo para después dejarse guiar por las sutiles palabras del Antiguo. Su voz se extendía por la sala como las sombras se alargan en el ocaso.
- Me otorgais una importancia que no merezco, Don Máximo. Tan sólo soy una humilde Hija de Haqim lejos de su tierra.
Las palabras salían de sus labios lentamente, como si paladeara cada una de las sílabas.
- Sobre París os diré que es en verdad la gran ciudad que me esperaba y como tal, grandes son sus ventajas... y también sus inconvenientes. En ocasiones me resulta demasiado cortesana, pero supongo que con tanta población vampírica es necesaria la política y cierta pizca de intrigas palaciegas.
Una sonrisa se dibujó bajo el oscuro velo de la Assamita.
- En cuanto a lo que espero de París... supongo que lo que espero siempre de un lugar nuevo: aprender y prosperar. Hay que caminar hacia adelante por los caminos de Alá.
Maximo Constanza - September 12, 2007 04:02 PM (GMT)
Una leve sonrisa se dibujó en el rostro del Lasombra ante el primer comentario de la dama.
- No estoy en desacuerdo con la humildad que deciis poseer, pero tampoco creo que os este sobrevalorando. Además ya aprendí hace mucho tiempo, que no se debe infravalorar a ningun miembro de la estirpe, y menos aun a los Hijo de Haquim.
Las palabras del antiguo eran peligrosas, pues aunque él esperaba que fueran tomadas como un halago, podían verse tergiversadas por una mente a la defensiva. Asi que sin dar más importancia al asunto prosiguió con su charla.
- Como vos misma deciis la política y las intrigas palaciegas son sumamente necesarias para mantener a flote una urbe como París, aunque también es cierto que a veces todo esto resulta tedioso cuando se quiere conseguir algo ya que debes dar un montón de vueltas antes de poder llegar a la meta. Pero bueno, también es una buena forma de mantener la mente activa y combatir el aburrimiento, supongo que al fin y al cabo todo depende del punto de vista de cada uno.
Otra pausa en su discurso, otro momento de calma antes de empezar a desatar la tormenta.
- Entonces... si lo que os importa de un nuevo lugar es aprender y prosperar... ¿Qué os parecería llegar algún día a una posición de poder en esta ciudad?
La voz de Máximo cabió de tono al pronunciar sus últimas palabras, y éstas parecieron proceder de un ser divino, prometiendo todo aquello cuanto se pudiera desear.
Adila Al-Benazir - September 12, 2007 06:32 PM (GMT)
Adila se recostó en su asiento sin dejar de mirar fijamente al Lasombra.
- No os mentiré diciendo que el poder no me resulta atractivo, porque a nadie le amarga un dulce. Más sé que una guerrera como yo tiene el valor que poseen sus manos y aceptar una posición implica, en cierto modo, atárselas.
Se acarició el brazo derecho mientras continuaba.
- Creo siceramente que mis muñecas siempre serán más ágiles y valiosas manteniéndose libres... ¿No opinais lo mismo Don Máximo?
Maximo Constanza - September 13, 2007 05:14 PM (GMT)
Máximo veía por donde iba el pensamiento de Adila, e intentaría aprovecharlo.
- La libertad es algo extraño en estos días, pocos son los realmente libres. Además no comparto del todo vuestro punto de vista, pues a veces con cierto grado de poder se tienen más libertades que con una carencia de éste... No estoy hablando de un poder que pueda ataros, almenos no demasiado, y lo que podríais conseguir a cambio podría compensar esa pequeña molestia. ¿Que os parecería poseer un dominio en el cual vuestra palabra fuera la última decisión?
La voz del Lasombra salía aterciopelada de su garganta, acompañando las palabras que intentaban tentar a la guerrera, si más no abrir nuevas posibilidades ante ella.
- París necesita una reestrcturación, y lo que vengo a preguntarme sería vuestra disposición a entrar en la primogenitura de la ciudad. Es un cargo que otorga un gran poder, y a la vez concede la gran libertad que pareceis anhelar. Y a todo esto podríamos sumarle el hecho de aprender cosas nuevas y cumplir vuestras espectativas de prosperidad. ¿No os parece una buena forma de seguir caminando hacia delante?
Adila Al-Benazir - September 21, 2007 08:45 AM (GMT)
La cainita sonrió y uno de sus colmillos brilló bajo el velo.
- Lamento deciros Don Máximo que mis intereses se hallan muy alejados de las Primogenituras o de cualquier ocupación cortesana. No soy una política. Alá decidió un lugar mucho más mundano para esta humilde servidora suya.
Su mirada se tornó serena.
- Estoy segura de que vuestro comentario sobre una reestructuración del gobierno de París no carece de razón. El ambiente está muy tenso ultimamente. Pero ya sabreis lo que se suele decir en estos casos: a río revuelto, ganancia de pescadores... sólo falta discernir quién es pescador y quién pescado...
Adila disfrutaba de todos y cada uno de los recodos de la laberíntica conversación, a pesar de sentir el vértigo de poder perderse en cualquier momento entre las palabras del Lasombra.
Maximo Constanza - September 25, 2007 04:59 PM (GMT)
Máximo rió gratamente ante el último comentario de la Assamita.
- Me gusta vuestra filosofia de vida, Adila. Y también me alegro de que no seais una política. Sinceramente... los aborrezco.
Una nueva sonrisa apareció en el rostro del Lasombra, seguida de un silencio sepulcral durante el cual su faz volvió a serenarse.
- Cierto es que mucha tensión se cierne sobre la urbe parisina ultimamente, corren extraños rumores sobre despóticas presentaciones, e inexplicables humillaciones tan solo por demostrar un tiránico poder. -Otro silencio, esta vez no iba acompañado de un gesto amable ni una sonrisa.- Pero estas cosas son buenas para alguien como vos, supongo. En estos momentos vuestros posibles servicios deben tener un alto coste, pues no es desconocida para nadie la eficacia de los Hijos de Haquim.
Otra pausa, esta vez más relajada.
- Decidme una cosa, en un caso hipotético en que debierais confiar vuestra vida a alguien de la estirpe... en quién confiariais, o creeriais más capaz de preservar vuestra existencia?
Al terminar sus palabras la faz del antiguo no mostraba resquicio alguno por el cual colarse para recabar algo de información. Ya fuera por la experiencia de los años, o porque en realidad no se sentía preocupado por la cuestión.
Adila Al-Benazir - September 27, 2007 05:03 PM (GMT)
La mujer guardó un meditabundo silencio antes de contestar al Antiguo.
- En mi humilde opinión Don Máximo, podría depositar ese tipo de confianza en alguien a quien solo yo pudiera pagar con la remuneración precisa.
Acercándose ligeramente a su interlocutor convirtió su voz en un sutil susurro.
- A veces el deseo de un cainita no se reduce a un puñado de monedas. Los hay que necesitan un perdon, un aliado, un lugar al que retornar... Siempre he creido que todo el mundo tiene su precio. La cuestión es saber cual es su sed y tener la capacidad de ser el único poseedor del agua para calmarla.
Despacio volvió a su posición inicial.
- La seguridad para la vida de uno mismo hay que saber, y sobretodo, poder pagarla señor... Aunque ya os digo que esta es únicamente mi humilde opinión.
Maximo Constanza - September 28, 2007 11:39 AM (GMT)
Máximo asentía mientras su invitada le ofrecía sus opiniones.
- ¿Y cuál es el agua que podría saciar vuestra sed? ¿O quizá más que agua sería otro líquido el que os dejara satisfecha?
Efectívamente el antiguo se estaba refiriendo a los acostumbrados contratos de sangre que solían ofrecer los Assamitas. Pues aunque no había acudido a ellos con asiduidad, si había tenido tiempo en sus siglos de no-vida de aprender las costumbres de algunos clanes, si más no, conocer alguno de sus intereses.
Adila Al-Benazir - September 28, 2007 07:54 PM (GMT)
Se acabaron los rodeos...
- La intensidad de mi sed señor, siempre depende del esfuerzo que se me proponga.
Maximo Constanza - October 6, 2007 11:37 AM (GMT)
Como había imaginado, la negociación no resultaría del todo sencilla.
- Estoy en acuerdo con vuestra afirmación, más comprendereis que no puedo proporcionaros ciertas informaciones hasta saber si poseo el agua que pueda saciaros... Entraríamos en un juego complicado, y posiblemente peligroso, si después de revelaros algunos planes que tengo en mente no pudieramos llegar a un acuerdo en la forma de pago.
Un pensativo silencio se cernió sobre ellos mientras el antiguo cavilaba sobre como resolver la situación.
- Supongamos que hay alguien a quien quiero mantener protegido de un posible gran peligro, quizá la amenaza nunca llegue, pero me gusta ser precavido... Si no sabeis con certeza el valor del servicio, informadme almenos del tipo de fluido -Siguiendo con la alegoría de los líquidos con que habían empezado.- con el que saciar vuestra sed.
Adila Al-Benazir - October 24, 2007 07:49 AM (GMT)
Sus labios mostraron la sonrisa de una cazadora.
- La sangre siempre es una buena opción para saciar la sed... y cuanto más fuerte sea el trago, mejor.
Hizo una leve pausa.
- Sangre por sangre, lo veo justo.
Maximo Constanza - October 26, 2007 02:04 AM (GMT)
Como era de suponer la Assamita recurría al típico pago para los de su clan. Y, aun lejos de mostrarse sorprendido por la originalidad de la demanda, Máximo se mostró complacido.
- Una vez el tipo de pago está claro, podemos pasar a los detalles. Preveo que dentro de poco grandes cambios acontecerán en París, y lo que quiero comprar en esos momentos es vuestra lealtad. Cuando os haga llamar, quiero que os presenteis ante mi y permanezcais a mi lado. Es posible que ni siquiera tengais que desenvainar vuestras armas, pero entre cainitas toda previsión es poca. Digamos que se trataría de una tarea de guardaespaldas.¿Qué me deciís?