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Title: Sin rumbo...
Description: 1-6-1226


Heidelberg - August 8, 2007 04:28 PM (GMT)
Mucho eran los problemas y asuntos que habían tenido a Heidelberg tan atareado para no poder acudir a a Concergerie en cais una semana. Justo cuando consegía hacerse con un refugio, Domenico, Aureus y Nayara se enteraban de su gran secreto, y para mas problemas, su señor había sido ¿Ajusticiado?¿A quién debía rendir cuentas ahora, a Geoffrey directamente hasta que hubiera otra Voz de los Toreador?

Muchas eran las dudas que asaltaban la mente del Malkavian que dada su situación de estres había dejado su verdadera naturaleza oculta en el fondo de su mente. Así es como Albert y no Heidelberg acudió tan presto como pudo para solucionar dichos problemas.

Al llegar a la Concergerie, se apeó del caballo y lo acarició suavemente para que se tranquilizara, se encaminó a las puertas y llamó esperando a que como siempre el fiel Ícaro cumpliera con el deber de recibirle.

Geoffrey - August 9, 2007 09:44 PM (GMT)
Icaro recibió al otro Cainita en la entrada.

-Buenas noches, Heidelberg de Toreador. ¿En qué podemos ayudarle en esta ocasión?-

Heidelberg - August 9, 2007 10:08 PM (GMT)
Buenas noches señor Ícaro... Dijo el Toreador que se mostraba algo nervioso.
Deseo hablar con su Majestad, ¿estará disponible esta noche o tendré que pedir audiencia para otra?

Albert se agarró con fuerza al bastón que resbaló sobre el suelo haciendo que el Toreador se precipitara torpemente cayendo de costado ante Ìcaro con una rodilla calvada en el suelo. Con cierto sentimiento de humillación y torpeza, postrado alzó la vista hacia el Chambelán y hacienod uso de su fuerza con el cayado en vertical volvió a levantanse torpemente.

Di...disculpad mi torpeza, señor Ícaro...

Geoffrey - August 10, 2007 10:46 PM (GMT)
Icaro pasó por alto el error del "Toreador", simplemente asintiendo con la cabeza.

-Eso depende, Heidelberg de Toreador, de los asuntos que deseéis tratar con el. ¿De qué se trata?-

Heidelberg - August 11, 2007 12:15 AM (GMT)
Heidelberg se incorporó rapidamente y trató de pasar por alto su torpeza como si nada de aquello hubiera pasado.

El tema principal de mi visita se trata de la muerte de mi señor Maxence, no he podido acudir antes, y no sé qué ha pasado, ni a quién he de jurar vasallaje en este momento, supongo que a nuestro Príncipe... y tales hechos me preocupan...

Un vástago sin señor en la ciudad no era bien visto, pues nadie respondía de él, y era muy fñácil de olvidar y suprimir de los planes de la ciudad. Recién llegado y sin señor, Albert tenía todas las de desaparecer de allí y que nadie se preocupara por su desaparición.

Geoffrey - August 13, 2007 12:42 AM (GMT)
Icaro asintió. Ciertamente era un tema importante que estaba en el aire.

-Adelante, pasad, le transmitiré vuestro mensaje y espero que pueda recibiros, aunque quizás se retrase un poco.-

Lo acompañó en silencio hasta la sala del trono, donde lo dejó con una reverencia. No tardó demasiado en regresar acompañado por Geoffrey y su habitual comitiva.

-Buenas noches, Heidelberg de Toreador. Contadme lo que os aflige.-

Se calló, dejando que el otro se expresase, aunque conocía el tema que el Toreador deseaba tratar.

Heidelberg - August 13, 2007 01:46 AM (GMT)
Heidelberg observó la comitiva del príncipe que siempre le segía a todos lados, como si no fuera suficientemente poderoso como para llevarla siempre tras de sí, ni que él pudiera represantar algún peligro para el majestuoso ventrue...

"..." Algo parecía llamar en la cabeza del Toreador, y un escalofrío muy mortla recorrío la mente y casi la esplada del artista que pensaba si la besita le había hablado. Ya le había pasado alguna vez y se preguntaba qué sería. Como si una voz en su interioir tratara de guiar sus pasos y su voz y pensó que quizás alguien trataba de Dominarlo y casi delante de toda la comitiva el Toreador parecó encogerse y hacerse más pequeño, tembloroso, cargado de miedo, cais sin ser él, y es que Heidelberg en su interioir lo azuzaba, luchaba por salir y controlar tan peliaguda situación.

Mi Lord... Dijo el Toreadores un placer poder veros de nuevo y espero no molestaros...

Un pequeño silencio tratando de recuperar la fuerza en sus palabras que se habían convertido casi en un susurro...

No he podido acudir antes ante vos, pues muchos han sido los problemas que me conciernen, y el más grave de ellos es la muerte de mi señor Maxence en cuyo conocimiento me puso el señor Domenico, pero sin darme más detalles sobre lo ocurrido... no sé si su muerte ha sido a causa de la guerra, asesinato o desaparición pero en cualquier caos si ha encontrado la muerte definitiva supongo que me corresponde juraros vasallaje a vos y he cumplido con mi obligación de venir a veros tan presto como mis débiles piernas y mi tiempo me han permitido... He tenido que buscar un refugio alternativo pues la casa que en principio iba a comprar pertenecía a un amigo mortla de uno de lo sirvientes del señor Maxence, y él mismo iba a proporcionarme cierta ayuda en su mantenieminto pues no dispongo de los recursos necesarios ya que mi Arte con la que buenamente me ganaba la vida está expresamente prohibida de exhibir en París... Ahora ya está ya casi solucionado el asunto de la vivienda tal y ahora con más trnauilidad vengo a pediros consejo sobre qué he de hacer y a cumplir con lo que vos gustéis mandar...

Geoffrey - August 14, 2007 11:37 PM (GMT)
Geoffrey asintió. Le sorprendía el poco interés que el Clan Toreador había demostrado por la "vacante" en su liderazgo. Ni competiciones por el puesto, ni rebeliones ni nada. Estaba claro que el Clan en Francia estaba perdido por completo, ya no tenían vitae en las venas.

-Vuestro Señor anterior, Maxence, fue en efecto destruido, pero no por lobos ni intrigas. Lo juzgué y hallé culpable de violar las leyes de la Lextalionis, y de atentar contra mi vida. El castigo a eso es saludar al sol, como estipulan las leyes. Domenico de Toreador puede contaros la historia, ya que estaba presente y tuvo que notar el poder de la Presencia del antiguo Primogénito. En un Eliseo como este, donde esta prohibido el uso de Disciplinas, y contra mi que soy su Señor.-

Hizo una breve pausa, dejando que la historia calase en Heidelberg y analizando todos sus gestos. Había algo extraño en aquel Cainita. Y no sólo porque se encogiese ante su presencia como un niño asustado.

-Pero no deseo vuestro vasallaje directo, Heidelberg. Vuestro Clan está sin cabeza, y seguirá así hasta que alguno de vosotros demuestre ser digno del puesto de Primogénito. Entonces volveréis a ser Cainitas de la Corte con todos los derechos.-

Heidelberg - August 15, 2007 03:55 AM (GMT)
Las palabras del príncipe dejaron estupefacto al artista.

"Juzgado y condenado por usar disciplinas en un elíseo en contra del príncipe... nunca lo hubiera dicho..."

A decir verdad, Majestad, me dejais sin palabras, ni réplica posible, pues lo último que esperaba en este mundo es que mi señor Maxence hubiera sido juzgado y ejecutado por dejar de lado la Laxtalionis...

EL rostro de Heidelberg mostraba afligimiento, más por su ser que por Maxence, que a pesar de haber sido amable, conocía en demasía la arrogancia de los primogénitos... Ahora se encontraba en una encrucijada difícil de resolver...

Mi señor, príncipe de París, de todo corazón os pido que me digais, ¿Qué he de hacer? pues tanto vos como yo sabeis que mi Clan pierde fuerza en Europa y más en ciudades como arís donde sus miembros parecen mermar quizás a causa de los malos tiempos que acontencen y que sufrimos más que otros Clanes... Vos sabéis mejor que nadie que elegir una nueva Voz para el Clan de la rosa será una tare ardua y difícil.. Yo no estoy rpeparado y el señor Domenico creo que tampoco... los demás Toreadores de París, son incapaces de salir de su propio ego para mirar siquiera la Concergerie... tanto vos como yo sabéis que los Artesanos nos quedamos sin Voz, quizás or mucho tiempo... y eso supone para mí no tener señor... nadie ante quien responder si no es directamente de vos... Por favor... tomadme como vasallo vuestro, pues es bien sabido que en la ciudades importantes aquellos vástagos que no poseen señor no son bien reconcoidos en la estire y muchos de ellos desaparecen sin dejar rastro...

La voz de Albert denotaba amargura y en verdad su mente se veía afligida por la contradicción, pues desde otro lado Heidelberg trataba de salir del auro pensando como podría gnarse él el puesto de Primogénito, pero Albert lo tenía dominado en aquel momento, y se´ria sólo él, sus ansias de ahcer el bien y su mandato quien dirigiera toda aquella conversación...

... tu...

Sin embargo Albert pareció desechar la voz que trataba de salir de su interiori y se concentró en el Príncipe para saber si correspondería a su oratoria...

Geoffrey - August 15, 2007 10:22 PM (GMT)
Geoffrey le escuchó con atención. No era nada que desconociese, ni la situación del Clan ni las consecuencias de que careciesen de Señor, pero él no tenía la culpa si su Clan de debiluchos era incapaz de darse cuena de su situación como correspondçía, y de que los antiguos del mismo fueran incapaces de empezar a actuar como antiguos de verdad. Pero quizás Heidelberg mereciese salvarse de esa situación, ya que demostraba tener la iniciativa al menos para buscar ese cambio.

-Ya veo.-

Hizo una breve pausa, analizando la situación.

-¿Y qué ganaría yo con ello, Heidelberg?-

Si quería negociar algo así, habría que negociarlo.

Heidelberg - August 15, 2007 11:32 PM (GMT)
Heidelberg observó el extraño compotamiento del Príncipe, era lógico que se guardara las espaladas, peor no llevaba a entender si aquello era un negociación, aún así Heidelberg tra´to de pensar claramente en un momento tan importante y llevó a la conclusión de que era una buena oportunidad, si supiera hacer llegar al Príncipe todo lo que él valía, estaría seguro de que lo tomaría por vasallo...

No sé qué decr, mi señor Geoffrey, pero voz podeis observarme, sabéis que soy una persona casi repudiada de mi Clan... pues a parte de profesar un arte tan admirado como la múscia entre los míos, se me conoce más bien como Heidelberg, el Ilusionista... y a decir verdad poco me une a mi Clan salvo la música tanto en caracter como en métodos... Puedo ofreceros mi hábiles manos y mis saberes de prestidigitación que llegan mucho más allá de desaparecer delante de la gente sin dejar rastro... una habilidad poco común entre los Toreador... puedo ser vestros ojos, vuestros oidos y vuestras manos en la calle, donde sehabla de vos, donde se conspira contra París sin que nadie lo sepa... Podeis llegar a conocer de verdad a vuestros vasallos y puedo llegar a manejar una extensa red de infomración, pues e todas las ciudades donde he vivido los Nosferatu siempre han contado ocnmigo como uno más, y en esta su bella París, las negociaciones están en camino y todo aquello que se os oculta por ser Príncipe, os será advertido como cualquie otro cainita... Sólo me comprometo a ser vuestro vasallo y cumplir los deberes de mi señor... el que yo tenga mayorews facultades para obeter esa información sólo facilita mi trabajo...

Poco más podía ofrecer el Toreador a su príncipe... Si este no deseaba tenerlo como vasallo tendría que estar muy atento a los moviemitnos d ela ciudad, pues caulquweir cainita orgulloso podría intentar cazarlo y nadie sin tener un señor daría importancia a su desaparición...

¿Hay algo en especial que pueda ahcer por vos?...

Geoffrey - August 19, 2007 10:43 PM (GMT)
Geoffrey lo pensó durante unos minutos. Había muchas posibilidades, y consecuencias, ciertamente.

-De acuerdo, acepto vuestro vasallaje, pero de momento de modo únicamente temporal. Una vez que haya una nueva Voz de los Toreador deberemos debatir de nuevo si renuevo vuestro juramento conmigo, o deberéis jurar ante el nuevo Primogénito del Clan.-

Eran condiciones sencillas y claras, ciertamente.

Heidelberg - August 20, 2007 11:07 AM (GMT)
Heidelberg incó una rodilla en tierra presto para presentar vasallaje a su nuevo señor, nada más y nada menos que el príncipe de la ciudad... Una oportunidad que no de´bia desperdiciar para hacerse valer...

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FDI: no sé si la ceremonia de vasallaje hay que pronunciar unas palabras concretas o basta con jurarlo, pero supongo que el acto en sí supone beber la sangre del señor y hacer le juramento de sangre no?

Geoffrey - August 23, 2007 09:50 PM (GMT)
El ritual fue formal y breve. Heidelberg juró sobre la cruz de la espada del Príncipe las tradicionales palabras de lealtad y vasallaje, tras lo cual Geoffrey le golpeó suavemente en hombros y cabeza. Había Príncipes que añadían a esto el cambio de vitae de Señor a Vasallo, pero Geoffrey nunca lo había hecho y seguía sin ver la razón para hacerlo. Si quería provocar esa clase de sentimientos le bastaba con sus poderes, y siempre se había sentido incómodo con el Vínculo.

Asíque siguió los pasos formales que llevaba siguiendo desde que respiraba, y finalmente indicó a Heidelberg que se podía levantar.

-Ahora ya sois vasallo mío, Heidelberg de Toreador. Que vuestro honor, sinceridad y valentía sean vuestra enseña en esta ciudad, y progresaréis largo y lejos. Sino, que vuestra ignominia os hunda hasta las profundidades del Averno, pues no permitiré que ninguno de mis vasallos falle en nada. Ni la menor de las debilidades será tolerada.-

Eran palabas duras, pero también alentadoras en cierta medida.

Heidelberg - August 27, 2007 11:06 AM (GMT)
El ritual fue breve, Heidelberg pronunció con orgullo las palabras que debiera y se incorporó en cuanto el príncipe se lo indicó.

No puedo menos que daros las gracias por esta oportunidad, mi señor...

Heidelberg no sabía si debía preguntar por sus deberes, le serían encomendados directamente o qué era lo que tenía que hacer exactamente. No era lo mismo servir a Maxence, un hombre uqe odiaba la servidumbre de sus vasallos y que tenía que ahberlo aceptado por obligación y a regañadientes que la de un príncipe poderoso y orgulloso. Los deberes y los derechos serían mayores, y Heidelberg esperaba estar a la altura.

Decidme, Majestad... ¿Hay algo que deba saber, o alguna tarea en especial que me haya de ser encomendada?

Geoffrey - August 29, 2007 11:27 PM (GMT)
El Toreador ciertamente era directo, eso había que admitirselo.

-Hay, en efecto, una cuestión que debéis saber. No soy un Príncipe al huso, que guste de vasallos descerebrados que sólo actúan ante las órdenes de su Señor. Para eso ya tengo mi Dominación. Si lo que deseas es progresar a mi servicio, sal a la ciudad y busca algo que hacer. Busca información, objetivos, y a mis enemigos ocultos. Y después infórmame o eliminalos.-

Hace una breve pausa para dejar que cale en el otro Cainita. Ciertamente, parecía que decía la verdad, al fin y al cabo no había ni siquiera intentado nada parecido al Vínculo.

-Si haces servicios por la Corona adecuados, verás tus esfuerzos muy recompensados.-

Heidelberg - August 30, 2007 02:45 AM (GMT)
Heidelberg se sentía orgulloso de su nueva posición. No era una posición social como tal, ni un título, pero convertirse en vasallo del príncipe podía ofrecerle nuevas oportunidades en una ciudad donde se había quedado sin futuro.

Así lo haré mi señor, y estoy seguro de que no os arrepentireis de vuestra decisión. Valorareis las habilidades de este humilde Ilusionista que el resto de mi Clan carece. Vuestros ojos, manos y oidos llegarán donde jamás lo han hecho antes mientra nadie sepa que os sirvo... Como desee su Majestad, pero cuanta menos gente lo sepa más oportunidades tendremos de averiguar lo que ocurre en las calles. ¿No lo creeis asi?

Era bien sabido que a los vampiros poco les gustaba promulgar sus ideas ante un sirviente directo del príncipe por razones que eran obvias. Más Heidelberg no sabía con certeza si ocultar su vasallaje era un acto que el príncipe vería con buenos ojos.

Geoffrey - September 1, 2007 09:36 PM (GMT)
Geoffrey simplemente asintió. Le gustaba que el Toreador fuese capaz de sugerir él mismo que el vínculo permaneciese oculto, cuando sus propias motivaciones para buscar este vasallaje quedaban debilitadas si no se hacía público. Curioso.

-¿Alguna otra cuestión que deseéis tratar?-

Heidelberg - September 16, 2007 10:58 AM (GMT)
[ß]Ninguna más Milord...[/b]

"Ninguna más... pero pronto verás Albert lo que podemos llegar a alcanzar..."

Heidelberg se sentía con renovadas fuerzas. Pronto podría ponerse amnos a la obra con sus planes de estancia en la ciudad. El lazo con el príncipe sería bueno para él, y creyó que de aquell sello de vasallaje saldrían grandes beneficio para los dos, pues en verdad el Príncipe estaba diponiendo de una arma poderosa y complicada sin tener conocimiento alguno de la causa.

Ahora si me disculpais mi señor, no os robaré más tiempo...

Despidiéndose cortesmente, Heidelberg se dispuso a abandonar la Concergerie.

Geoffrey - September 17, 2007 12:12 AM (GMT)
Geoffrey asintió, e Icaro apareció para escoltar al Malkavian al exterior. El Príncipe se quedó contemplando su lugar durante un tiempo. Algo no casaba del todo en el comportamiento del otro Cainita, solicitar ser reconocido para luego proponer permanecer a escondidas no era nada lógico. Era un puzzle, y al Ventrue nunca le habían gustado los rompecabezas.




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