La noche era tranquila, domenico se cambio de ropas, ahora intentaba parecer un transeunte mas por esa calle y se paseo por las calles cercanas, pues debia de esperar que aparecieran los inquisidores, y averiguar lo maximo que podia de ellos.
Quien estaba al frente, donde se reunion, que buscaban aqui, y lo mas importate Por que....
Preguntas que el mismo sabia que eran dificiles de averiguar, pero... que el Principe se lo habia ordenado, y no deseaba acabar como Maxence....
Asi pues se puso, a buscarlos, haciendose el borracho, o el caminante por aquellas calles, algunas incluso dejadas de la mano de Dios... y eso sonaba a ironico... si en verdad buscaba a los hijo de dios....
Tenia que hacer un buen papel, pues en esa ciudad no habia Primogenito Toreador y eso no podia seguir asi.
El Toreador no tuvo que esperar demasiado. No había pasado ni una hora cuando un sonido metálico atrajo su atención.
Eran ocho y se dirigían hacia su posición marchando en perfecta formación. Dos al frente con una cruz blanca sobre un guardapolvo rojo, ataviados de cuero y con sendas dagas de buen tamaño a la cintura, alumbraban el camino con antorchas, mientras que el resto (seis hombres de armas vestidos con malla y acero y empuñando medias lanzas), se afanaban tras las luces guías.
Uno de ellos resaltaba sobre los demás, sus ademanes autoritarios, así como algunos detalles en la factura de sus ropas y armas, lo señalaban como el líder de la patrulla.
Apenas se fijaron en el pobre y andrajoso desecho humano que representaba el Toreador esa noche, prefiriendo echar un somero vistazo a la Posada del Cuerno Rojo, aunque al parecer no encontraron nada de interés en ella, a juzgar por el poco tiempo que se entretuvieron en su interior.
Domenico necesitaba saber como se llamaba el tipo que parecia su lider, asi pues la funcion iba a empezar.
Se acerco a uno de los otros pobres que rondaban por ahi y se sento a su lado sacando un trozo de pan duro de uno de sus andrajosos bolsillos y se lo ofrecio al otro, la posicion de Domenico debia de ser cercana a la puerta de la Posada, pero a la vez lo suficientemente lejana para no tener problemas.
En ese momento se puso a escuchar con sus sentidos mejorados, necesitaba solo saber su nombre, despues ya los seguiria para saber donde estaba su escondite o su lugar de reuniones... pero.... eso no era todo. Ese tipo parecia el lider de esa patrulla pero no el lider de la inquisicion.
Debemos ir paso a paso penso Domenico, mejor no jugarse el tipo... la muerte definitiva no es nuestra solucion, si no ser Primogenito de mi clan, se repitia una y otra vez en su cabeza...