Peter alcanzo por fin su hogar, y se relajo un poco. Durante todo el camino de vuelta a la Sphairisteria no había bajado la guardia ni un momento, e incluso así, no podía estar seguro de que no lo hubieran visto o seguido, pues en la oscura noche moraban cosas imperceptibles para muchos seres.
El joven cainita llamó a las puertas y tras unos eternos instantes de espera abrió la puerta el senescal del lugar, Jean Claude.
-Buenas noches Dón Peter, bienvenido.-saludo el ghoul.
-Buenas noches Jean Claude, por favor, avisa a Dón Alvaro de mi llegada y dile que hemos de hablar urgentemente.
El senescal noto la ansiedad en la voz del joven cainita.-Por supuesto Dón Peter, no os preocupeis e id al salón del segundo piso, Dón Alvaro acudirá en seguida.
-Gracias Jean Claude-Aliviado, el Brujah se dirigió hacia el salón indicado a esperar a su señor.
Pronto, el señor de la Sphairisteria había sido informado de la llegada de su vasallo y enseguida acudió al salón citado.
-Buenas noches Peter, estoy encantado de volver a verte-comenzo la Espada-bien, si has pedido mi presencia con tanta premura es que algo has averiguado en la posada.
Ya mas tranquilo, el caballero inglés se aclaró la garganta y comenzó a dar su informe:
-Así es mi señor, encontre la habitación del Lasombra tan caotica como se me había advertido, mas conseguí averiguar algo de lo que allí sucedió. Al parecer, el cainita fue sorprendido o trataron de sorprenderlo pues la puerta había sido abierta desde fuera con mucha maña y sigilo a pesar de encontrarse cerrada por dentro, es bien seguro que el Lasombra se dió cuenta de ello por los signos de combate que allí se encontraron. Respecto a sus atacantes, encontré algo que podría identificarlos-Peter saco de su peto la hoja sarracena- esta espada-continuó- la halle a los pies de la cama y dadas sus características podemos presumir de su procedencia arábica, por los que situaría a un Asamita en la escena del crimen.
Alvaro gruño enfadado al comtemplar la hoja arabe.-Umm, de modo que una espada sarracena... si bien teneis razón y os creo si me decís que allí se encontraba esta espada, lo que no acabo de comprender, y creer, es que un asesino Asamita hubiera cometido tan tamaño desliz, al dejar una prueba tan inculpatoria.
-Yo tampoco alcanzo a comprenderlo mi señor, pero sin embargo así parece ser.
-Justo. Y si alguien, quien halla hecho esto, pretendiera que creyeramos que se trata de la obra de Asamitas mientras el verdadero culpable se oculta entre los velos de la mentira y el engaño.
Peter lo miró sorprendido, sus palabras no dejaban de tener razón. El hecho de que ni siquiera se le hubiera pasado por la cabeza la posibilidad era motivo de una reprimenda personal.
-Y bien Peter-Prosiguió Alvaro-¿encontraste algo más?
-Oh si!, disculpadme señor. También encontré este saquito, si bien es cierto que nada contiene, al parecer era una de las pertenencias del desaparecido y se que existen dones vampíricos que podrían darnos alguna pista gracias a este saquito, por eso lo cogí mi señor.
Alvaro miró complacido a su vasallo-Has obrado bien Peter, yo no poseo tal dón, pero quizá el principe o alguien de su confianza si.
-Gracias mi señor, aunque tan solo cumplo con mi deber.
El ancillae sonrio al neonato, le recordaba a si mismo en su juventud.
-Ehh, mi señor, ¿cual será mi nuevo cometido?-preguntó el joven cainita.
-Ya he pensado en ello, recientemente ha acudido a mi Don Cristianus, un viejo conocido del clan que lleva morando en Paris unos cuantos años. También a él le he encargado la busqueda de pistas. Iras a verle, y le ayudarás en todo lo que puedas.
-Si mi señor.-la respuesta denotaba entusiasmo.
Alvaro sonrió y le hizó le hizó un gesto para que partiera. El caballero inglés se inclino respetuosamente y salió del salón en busca de su nuevo compañero. El señor de la Sphairisteria vió partir a Peter a través de los ventanales del salón.
-La fuerza de la juventud es tan sorprendente como refrescante,-pensó en alto Alvaro-tan solo espero, que no sea tan bién algo efímero...
El silencio fue si única respuesta en el vacio salón donde se encontraba.