Title: La Llamada
Description: 20-5-1226
Evento - June 26, 2007 07:59 AM (GMT)
Los sirvientes de Le Ictus buscaron como una colmena a la Magister Isolda. Todos tenían cara de urgéncia, pero no miedo.
El edifício era un hervidero de movimiento mientras a las puertas del edifício se detenían cuatro carruajes tachonados en metal y de pesado aspecto. Escoltandolo iban una docena de soldados vestidos de negro y rojo y con cascos de una pieza. Ninguno había desenvainado ni tenía aspecto de estar preparado para atacar. Se dedicaban a escoltar a un hombre con larga perilla negra y afilada, como su mirada.
De el emanaba un aura de violencia contenida.
Isolda Lamartine - June 27, 2007 04:09 PM (GMT)
Lo sentía. ¿Quién sería? ¿Acaso el Primus Tytalus se había dignado realizar el viaje hasta aquel lugar sin contestar su misiva? ¿Acaso los Inquisidores habían decidido dar el paso final y acabar con Le Ictus, enfrentándose directamente a ella, la Forjadora de Mundos?
Mezclaba con traquilidad una rojiza sustancia en un alambique; la sustancia provenía de las venas de Yakob de Tremere, a quien estaba alimentando desde hacía unas semanas usando para ello la sangre de sus nuevos inquilinos, extraída sin que se dieran cuenta, y luego extraída de nuevo, en menores proporciones, para poder dar continuidad a sus estudios sobre la sangre vampírica, cuando uno de los criados apareció a la puerta del laboratorio.
Isolda dejó sus herramientas y puso sobre sus hombros una capa negra, que usaba para estar en la intimidad de sus túneles y laberintos; la capa reflejaba la profundidad del olvido, pues parecía no tener fondo y no ser un objeto sino una puerta, y contrastaba la luminosa blancura de su rostro de un modo escalofriante.
Löw abrió la puerta y permitió la entrada del criado.
-Decidme Fabricius, ¿qué sucede que las gotas de sudor se perlan sobre vuestro rostro de esa manera?
Evento - June 29, 2007 08:59 PM (GMT)
El sirviente se tranquilizó al encontrar al fin a la Señora de Le Ictus y con voz ceremoniosa y algo apresurada dijo:
- El Magister Schoale Pedro de Zaragoza y Méndez, bani Tytalus, Alma del Fuego, Primus de la Casa Tytalus pide asilo en la Capilla y poder hablar con Vos mi ama.
Tras soltar la frase, un peso enorme dejó de hacer presión en los hombros del sirviente, quien no se había dado cuanta de que el Tytalus lo había condicionado mentalmente para cumplir su objetivo a la velocidad del rayo.
Fabricius se dedicó pues a relatar una serie de cosas paralelas.
- Vienen con cuatro grandes carruajes y soldados de la casa de Hermes mi Señora... debó organizar el lugar para que sean acojidos??... .
Isolda Lamartine - July 6, 2007 04:48 AM (GMT)
Isolda asintió.
-Dispón los espacios exteriores para los caballos y las carrozas; llévalos al salón común del túnel norte, dales de comer y beber y muéstrales sus habitaciones. Avísale al Primus que le veré en la Domus Orbis en cuanto haya descansado del viaje.
Esperó a que el criado saliera, y así mismo hizo ella, encaminándose lentamente, acompañada por la gárgola, hacia el mencionado salón. Chohkmah había partido segundos antes portador de un mensaje para Eddard, y pronto todo lo que en aquellos días había estado haciéndose mostraría frutos, que ella esperaba, fueran satisfactorios.
Pedro de Zaragoza - July 8, 2007 02:20 AM (GMT)
La luz que iluminaba el patio de la Capilla hermética de París daba calor a la pálida piel del Magister. Su mirada era dura en la espera de notícias de la Regente del lugar, la conocida Jinete de las Tormentas. Don Pedro giraba un anillo de Plata en el dedo corazón de su mano derecha. Un anillo lleno de símbolos cabalísticos marcados mágicamente a fuego.
El sirviente llegó ante él, y le informó de las dirigencias que la Señora del lugar había dirimido. El era un Hermético y eso le daba paciencia y sentido común, reconocimiento y complicidad. Ponía a prueba a la regente, pero no hasta el punto del insulto.
Agradeció la acojida y dió ordenes a sus hombres, que rápidamente las cumplieron.
El vieje había sido una tortura sin descanso desde que recibiese las notícias. Pero bien podía esperar unas horas para hablar son Isolda.
Esta parada en la ciudad de París nos alimentará a todos para proseguir la tarea de exterminio...
Isolda Lamartine - July 8, 2007 11:21 PM (GMT)
La archimaga permaneció el el Domo del Mundo, observando el arte de Gerard Delacroix, y sintiendo los flujos mismos del Uno cambiar, mutar, viajar por toda aquella obra de arte que contenía y era al mismo tiempo el Universo mismo.
Cuando el Primus hubiese descansado allí conversarían.
Pedro de Zaragoza - July 10, 2007 08:00 AM (GMT)
Don Pedro era un hombre ordenado. Educado por los preceptos herméticos de orden y superación, tenía una mentalidad fria y calculadora. Para él, el Protocolo era algo más que un arte... era una ley. Tal como le mostraron donde se instalaría con sus hombres, pidió que le guiaran el lugar donde podría al fin hablar con la Regente de la la Capilla.
Los sirvientes de Le Ictus acompañaron a Don Pedro hasta alcanzar el lugar del encuentro.
Isolda Lamartine - July 15, 2007 04:11 PM (GMT)
El Domo el Mundo era un lugar mágico: guardado del pasillo del laberinto exterior por una pesada puerta de madera, sólo tenían entrada a él quienes pensaran en la magia del Modo hermético. No por elitismo o celos, sino porque ya alguna vez hacía unos años había tenido que controlar la rabia de Iluno, un Portavoz de los Espíritus y amante suyo, cuando entendió lo que la sala significaba.
No deseaba tener que pasar de nuevo por un trance como aquel, y así había sido cerrada para todos aquellos que no fueran herméticos.
Luego de la puerta todo se convertía en magia.
Una serie de engranajes metálicos y de madera se movían exteriormente al domo, recorriéndolo, en perpetuo movimiento, adelantándose así Gerard Delacroix al mundo por varios siglos, poseedor como era de los más grandes secretos de la alquimia y de la filosofía, que posteriormente llamarían ingeniería.
El movimiento de las ocho circunferencialmente de engranajes asimilaba de ese modo el movimiento de las esferas celestes; pero allí no terminaba, pues no eran sólo ocho estas, y el universo no terminaba en ellas. Se sentía el vacío más allá de eso, pero en orden contrario al esperado, las otras esferas no estaban en el exterior sino en el interior, en el espacio en el que se movían Isolda y Pedro de Zaragoza: las simbologías y analogías siempre habían apoyado gran parte de la magia y pensamiento herméticos, y así pues una esfera perfecta, en perpetuo movimiento, flotaba en el centro exacto de la habitación; fabricada con oro y plata, con incrustaciones en piedras preciosas y con difícil ingeniería que permitía a cada uno de sus componentes moverse libremente, era aquel el segundo lugar con más poder en toda Europa continental. El primero era el Nodo que guardaba la Jinete de las Tormentas.
No se veían las paredes sino un cielo infinito, y así mismo no se veía el suelo sino las entrañas mismas de la tierra.
Isolda hizo una reverencia profunda a la llegada del Primus.
-Sea bienvenido Magister Schoale Pedro de Zaragoza y Méndez, bani Tytalus, Alma del Fuego, Primus de la Casa Tytalus, a Le Ictus y a su Domus Orbis.
Pedro de Zaragoza - August 8, 2007 01:40 PM (GMT)
La Magister se mostraba ante Pedro como la Archimago que era. Pulcra en las formas y pomposa en los métodos. Aquel lugar era casi idilico... pero el Tytalus no se dejo impresionar facilmente. Aunque si aceptaba aquel recivimiento como lo que era: oficial.
- Yo os saludo Magister Mundi Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus, Princesa de la Luna de Fuego. - Dijo la cruda voz del mago de la dura mirada. - Y os pido disculpas por las formas. Pero me encontraba a pocos días de aquí al serme anunciada vuestra carta y decidi que era un buen momento para conoceros en persona.
Las ropas del Magister de la Casa Tytalus eran de gran calidad pero se notaban gastadas. Demostrando así que Pedro había estado viajando los ultimos meses sin descanso, producto de alguna misión que le ocupaba por completo la mente.
- Os agradezco pues la rápida acojida para mis hombres y mi humilde persona. - Aunque quedaba claro que él no lo pensaba así... al menos lo de ser humilde. La frase no sonaba a mofa, si no a camaradería.
Isolda Lamartine - August 9, 2007 04:11 PM (GMT)
Con un gesto de la mano invitó al Primus a tomar asiento, contra una pared del Domo, y ella lo hizo del mismo modo. Aquel lugar transpiraba eternidad, y era eso lo que aquellos dos Magister ahora harían en aquel lugar, el corazón del cristianismo: marcar la eternidad con sus actos.
-No podría menos con alguien que en tantas ocasiones, aunque sin conocerme, me ha prestado ayuda.
No habían sido pocas las veces en que los Bonisagus y los Tytalus habían colaborado en disímiles tareas; y a Isolda no se le escapaba la voluntad del Primus tras aquellos encuentros.
-Aquí podréis encontrar tanto alimento como reposo para vos y vuestros hombres por el tiempo que consideréis necesario. ¿En qué momento? No había otro mejor. Aquel era un hombre práctico, aunque parecía que apreciaba tanto como Isolda el ritual que había en el formalismo de la Orden. Y sin embargo lo que ahora estaba rondando la cabeza de Isolda requería una rápida respuesta.
Así, con riesgo de ofender a su poderoso invitado, continuó de la siguiente manera.
-¿Habéis ya adivinado el motivo de mi misiva?
Pedro de Zaragoza - September 16, 2007 08:13 AM (GMT)
Don Pedro colocó sus manos nudosas y frias a la espalda y miró a la Magister.
- Algo en todo esto me llamó la atención Señora. mis intuiciones son algo más que eso... ideas superfluas mortales. Estoy aquí por que se que lo que me vais a decir me será de gran interes.
La túnica lisa el pelo perfectamente arreglado. La rectitud del Tytalus se marcaba perfectamente. Era un hombre poco pomposo y muy directo.... como muchos de los de su orden.
Isolda Lamartine - September 16, 2007 10:09 AM (GMT)
Y si Pedro era poco pomposo, evidentemente Isolda no estaba acostumbrada, o al menos no en los últimos años, a hablar con nadie; de lo contrario, ¿habría intentado esa pregunta con respuesta tan evidente para hablar de lo que tenía qué?
Seguramente. No sólo ella estaba pasando por malos momentos, o había pasado en el momento de generar aquellos pensamientos.
-Tal vez sea lo más interesante que habréis escuchado y que escucharéis en mucho tiempo; y no sólo vos, sino estas paredes y quienes la habitamos.
Era curiosos cómo aquel salón mágico, único en su clase, se había elegido para escuchar aquella entrevista. Aquel salón era el Mundo, ¿cómo habría de dejar de lado aquello, tan importante en todas las Tierras habitadas?
Sin gestos, como desde el inicio, sin brillos en la mirada, como desde el inicio, Isolda empezó su relato.
-Muchos de nosotros, especialmente los miembros de la Casa Bonisagus, nos hemos dedicado a estudiar Corona y Primus con la misma entrega con que los Flambeau estudian Vires. Eso nos ha hecho sensibles a muchas de los sucesos sobrenaturales que los otros Despertados pasan por alto, e incluso nos hace sensibles a ellos auqnue ocurran muy lejos, o en otros mundos.
-Pero el conocimiento es gradual, y también las ciudades se descubren lentamente a los hombres, Despertados o Durmientes, pues tienen sus resabios y su propio espíritu. Así pues, hace más o menos un año, me enteré de algo que me conmovió durante mucho tiempo.
Sin hacer pausas dramáticas, Isolda continuó con su mismo tono de voz monótono y dogmático.
-Esto era que Goratrix, hijo del Mil Veces Maldito Tremere, habitaba esta ciudad y caminaba entre los Durmientes. Pasó mucho tiempo antes de poder confirmar sin error alguno este sentimiento, y mucho tiempo antes de poder encontrar el lugar donde duermen él y todos los de su maldita progenie muerta.
Y a pesar de lo que decía no había rabia en sus palabras o en el ambiente; hablaba como si relatara un hecho histórico, no uno vivencial; y esto era a pesar de que era sabido entre la Orden que el que fue su Maestro terminó sus días en los Mundos de la Piel de mano del Sin Sueño.
Y no pasó tanto hasta que pude entrar en su refugio, mirar sus defensas, y encontrar el lugar que elegía para descansar en el día.
Y después de aquello, que era más que suficiente, Isolda guardó silencio.
Pedro de Zaragoza - September 18, 2007 08:16 AM (GMT)
Don Pedro de Zaragoza fue pasando de un interes curioso a una mirada fría y marcada de odio y comprensión.
Durante meses había estado viajando por toda europa buscando y exterminando a los miembros de la progenie maldita de Tremere. Y ahora el destino hacía que se hubiese topado con quizá el mayor monstruo de todos ellos.
Goratrix, el famoso ritualista. Uno de los primeros que se aliara en la decisión de destruir los principios de la magia y traicionar a las Casas de la Orden de Hermes.
Por una vez en su vida, el Tytalus quedo un momento sin palabras. Más de uno de sus pobres alumnos se hubiese reido de él durante años, ante aquella actitud tan poco dada al Magister. La mente de Don Pedro trabajaba a una velocidad vertiginosa, y un aura de energía contenida... de rabia embotellada, crepitaba desde los poros de su mortal piel.
- Las Casas de la Orden os agradeceran este descubrimiento Señora. Cuando reciví la notícia de vuestra necesidad de hablar conmigo, ya presentí alguna cosa, pero no llegue a pensar que todo podía adquirir esta magnitud.
- Esto dejará pues de ser una visita de cortesía, para tornarse una misión más de mi agenda.... quizá la más importante desde que me diesen la directriz de combatir a los Traidores. Pero antes... necesito saber si vos habeis tramado alguna linea de acción y a que altura estamos de los acontecimientos que esas acciones han provocado.
Pero el gesto era de admiración ante lo que Isolda había conseguido.
Esa rata no se me escapará - Penso el Tytalus.
Isolda Lamartine - September 19, 2007 02:33 PM (GMT)
(seré escueta porque tengo pocos mintuos y acá cobran mucho por stas mierdas de salas de internet)
Isolda asintió.
Notaba la confusión, la pérdidad de control del Primus. Claramente aquello era normal, y sin embargo en él, como en los herméticos, era extraño de ver. ¿Podrían entre todas las fuerzas que Isolda reunía acabar con aquella amenaza?
-He planeado cómo entrar, y he pensado quiénes entraran conmigo; pero nada más puedo, pues el poder de aquel ser es increíble y nosotros solos, aunque poderosos, tal vez no tengamos éxito. Por eso he pedido la ayuda de los Lobos, y su líder ha aceptado ayudarnos.
-¿Deseáis que os muestre todos los detalles?
Pedro de Zaragoza - October 2, 2007 08:47 AM (GMT)
Las siguientes dos horas, Isolda y Pedro se las pasan discutiendo y acotando el plan a seguir. Pedro le explica a la Magister que su misión por Europa a sido la destrucción de la Casa Vampirizada y que posee mucha experiencia en este tipo de acciones.
Las siguientes semanas serán de trabajo muy duro.
- Me agrada vuestro plan Señora, pues es facilmente sumarlo a mis tacticas de asedio. Mi persona no entrará en el lugar, pero entrelazaré la el tejido de la realidad para daros apoyo. He logrado generar y peligroso efecto mágico que anula las capacidades de los chupasangre mientras puedo mantener la concentración... .
Tras esto Pedro da unas ordenes y ocho jovenes herméticos se desplazan por Paris investigando todo lo relacionado con los Vampiros y sus actividades. No llaman mucho la atención pues las gentes no los recuerdan con claridad y no se aproximan al lugar donde les han indicado que duerme el monstruo.
Isolda Lamartine - October 3, 2007 06:07 PM (GMT)
Isolda abrió los ojos levemente, incapaz de ocultar su sorpresa. ¿Qué sucedía aquí? Era claro que la fama no hace a los hombres, pero jamás había pensado que alguien como El Magister se resistiera a participar en aquella guerra, a sabiendas de que su fuerza sería tan importante o más que la del líder de los lobos. Pero su rostro se relajó de nuevo.
-Debo reconocer que es sorpresivo para mí lo que acabáis de decir. Supongo que estaréis consciente de que yo no soy una Guerrera, y que el Líder de los Lobos no es un Despertado. No estoy segura de que nuestras dos fuerzas puedan contener a Goratrix, aún cuando sea de día.
Acto seguido.
-Sin embargo estoy segura de que vuestra decisión ha de ser la más acertada.
Paseó su vista por la sala, mientras continuaba.
-Aún hay algo que debo saber. ¿Todos los que os acompañan, que harán el otro ataque, tienen suficiente conocimiento en Primus como para defenderse de otras "magias?"
Pedro de Zaragoza - October 5, 2007 08:16 AM (GMT)
Pedro entreñazó las manos en la espalda y miró directamente los claros ojos de la Magister.
"Demasiado poder en una cara tan hermosa". - Pensó.
- Lo que me acompaña son soldados Tytalus de la Orden. Su destino es este, luchar por el futuro de los Herméticos. Sus conocimientos son los de veteranos guerreros especializados en lo que vamos a hacer. Saben los peligros y los aceptan. Muchos de ellos han acabado con sus propias manos con aberraciones Tremere... y muchos quedaron en el camino en algun enfrentamiento.
- Decis no ser una guerrera, pero teneis el control de la creación entre vuestros conocimientos. En ocasiones... el objetivo es mucho más importante que uno mismo. Morir por lo que es justo, por lo que se debe de hacer, debe de ser un orgullo.
Pero el tono de Pedro no era recriminatorio ni amenazador. Hablaba con la sabiduria de un estadista. Pues sabia que ninguna guerra se ganaba sin bajas, aunque era de locos gastar los peones sin un objetivo.
- Decidme con que otros despertados contamos en Paris y organizaré una asamblea en estado de ley marcial.
Isolda Lamartine - October 5, 2007 10:19 PM (GMT)
Demasiado bestial par ser un hermético, pensó Isolda al escuchar sus palabras.
-Habéis malinterpretado mis palabras primeras, y mi pregunta también. No os preguntaba sobre los conocimientos mágicos de vuestros guerrero Tytali porque dudara de su destreza en lo que se avecina, sino porque las magias que protegen aquella capilla y que poseen los Tremere, como bien sabreéis, aunque estáticas, son letales.
-En caso de que no conocieran suficiente de Primus, estaba dispuesta a preparar para ellos un Parma Magica suficientemente poderoso.
Su voz, siempre calmada y medida, exacta, continuó fluyendo.
-Y no me parece sorpresivo que decidáis no entrar a la Capilla porque tenga miedo a la muerte, pues mi mente nunca desaparecerá del Entramado aunque mi cuerpo ya no exista. Sino porque sin vuestra fuerza, tal vez no logremos el cometido que tenemos.
Isolda dejó sus palabras en el aire unos segundos, y luego respondió la pregunta del Guerrero.
-En esta ciudad hay pocos Despertados, a pesar de su tamaño; de la Orden de Hermes, tan sólo hay un Magus, poderoso sin embargo. Es el Adeptus Iniciatus Gerard Delacroix, bani Verditius, Herrero de los Cielos, constructor de esta sala Sagrada donde estamos. Hay así mismo un druida, Eddard Danzasombría, sumamente poderoso y que ya está enterado de lo que pensamos Hacer. Y un Exacra de las Voces Mesiánicas, que casi nunca pisa esta Capilla; a él podréis encontrarlo en el Hospital de San Julián, y su nombre es Aloisius Montenegro.
Pedro de Zaragoza - October 8, 2007 08:40 AM (GMT)
El Hermético asintió ante las sabias palabras de la Señora de Le Ictus.
- Se organizará un plan de asedio que destruirá el lugar hasta los cimientos. El objetivo será atrapar el máximo número de ellos con "vida" para poder arrancarles información de otros lugares como este. Goratrix será ejecutado por sus crimenes hacia la Orden de Hermes.
- No os preocupeis. Se trazará un plan con la suma de las capacidades que podamos reunir. El Druida puede ser una herramienta muy poderosa contra los Massasa si ciertamente es poderoso.
Guardo un segundo de silencio para concluir.
- Os tendré en consideración para la organización del asalto, pero tomo el control de la situación por ordenes directas de la casa madre de Doissetep. No deseo pisar vuestro terreno, pero no admitiré disgregación en una reunión que tratará un tema tan importante como este. Mi experiencia para con los Tremere supera a la vuestra en mucho y será con esa experiencia, que acumula ya seis Capillas destruidas, con lo que contaremos como arma más poderosa.
- Me retiro a mis aposentos a descansar y si lo deseais mañana podemos hablar a solas de todo. Una vez los dos tengamos una idea más clara de lo que pretendemos hacer. La assamblea de Despertados será en Le Ictus, por supuesto y me gustaría que vos la organizaseis como debe de ser por vuestro cargo.
- Alguna pregunta?.
Isolda Lamartine - October 9, 2007 04:31 PM (GMT)
Isolda sonrió, amistosa y divertida, pues era evidente que para Pedro de Zaragoza lo más importante era dejarle en claro a Isolda, mucho más avanzada en las sendas del conocimiento que él, quién era el que tenía el poder. Y sin duda, aparte de divertida, la situación podía tornarse peligrosa, y no porque a la Magister Mundi no le gustara estar por debajo de un escalón jerárquico, sino precisamente porque estaba fuera de todos los escalones.
-No os preocupéis, Primus de la gran casa de Tytalus, pues soy yo quién más entiende que nadie más excepto vos puede manejar esta situación como debe ser; por eso os llamé.
-Descansad, pues, Mi Señor, y ya después, cuando todos los que en esta ciudad habitan se hayan reunido en Asamblea, os manifestaré mis dudas si es que hay alguna.
Y haciendo una ligera reverencia con la cabeza, indicó al Primus que podía satoisfacer su deseo de retirarse, pues nada más tenía ella qué decirle.
Pedro de Zaragoza - November 3, 2007 05:03 PM (GMT)
Don Pedro se despidió de la Primus y se dejó giar a sus aposentos en Le Ictus. Los acontecimientos se aceleraban, el fin estaba cerca... la victoria era ya suya antes de comenzar la batalla.