Un chiquito rubio con la mirada perdida y sorbiendo unos mocos que era lo unico que en ese dia se habia llevado al estomago se adentra temeroso en el bosque para cumplir aquello que se le habia encomendado a cambio de una moneds de oro...
Pronto vio la torre que le habian referido, deslizo la carta por debajo de su porton:
CPR
La naturaleza reza: ¿quien podra escucharme?
La oscuridad se queja: ¿quien podra verme?
La muerte llora: ¿quien podra entenderme?
El cielo llama: ¿quien sabra alcanzarme?
El saber teme: ¿quien velara por mi?
El fuerte cuidando del valiente,
la naturaleza de la sombra,
la muerte encuentra su sitio en el cielo,
y todos tienen cabida en la tierra de la razon y el justo.
¿Y si nuestra maldicion fuese
la de "vivir" sin razon?
¿Y si nuestros rios y caminos
llevasen al mismo mar?
Unos pocos son los elegidos.
El reto es grande.
El objetivo alto.
El valor de la meta: incalculable.
Aureus de Gangrel, ejemplo de aplomo, pulcritud y señorio. Seria un placer contar con su asistencia para la CPR. Si estas palabras lo atraen, y quiere confiar en ellas, esperamos su visita en la ultima casa del ultimo barrio del Quartier du Marais, solo una casa estara iluminada en ese barrio abandonado de Paris.
Se ruega TOTAL DISCRECION. Nadie salvo vos conocera la naturaleza de esta carta, ni su contenido podra ser comentado con persona alguna.
Gracias por su atencion.
Un Amigo.
Khalid recogió la carta al tiempo que veia desaparecer al mocoso entre los arboles, huyendo al abrigo lejano de la ciudad.
Aureus leió la carta atentamente, por suerte su buena educación mortal le habia alfabetizado, al contrario que muchos de los mortales e immortales de esos tiempos sombrios llenos de guerras, miséria y sangre.
- Um... veo que mi llegada ya está en boca de todos... Nunca rechazo una invitación y mas si és amigable.