Title: Entre Serpientes (Privado con Elois)
Description: 17 - 6 - 1226
Cecilia - June 7, 2007 09:20 PM (GMT)
Cecília atravesó la campiña al norte de Paría al caer la noche. Sus ropas blancas quedaban ocultas bajo una capa negra de seda con una amplia capucha. La milanesa desmontó ante la posada de Marcel y dejó que un pequeño mozo lo recojiera.
Con los pies en el suelo, Cecília miró el edificio con ojos pensativos antes de entrar.
Todo se había acelerado al anochecer, tansolo hacía una hora, cuando el paquete había sido depositado en sus manos por Hernest. El frasco de perfume era de gran delicadeza y calidad, pero eso no era lo importante.
Ser necesitada por la Duquesa, ser útil para ella, aunque fuese dejandose manipular, era una víctoria para la Lasombra.
Así que no lo pensó dos veces, Lady Cecília Giangio entro en el local y llegó a la barra, dando rápidamente con el posadero.
- Buenas noches monsieur. Necesito una habitación para mi y para mi séquito. - Eran las palabras adecuadas en el momento adecuado. Las cartas estaban echadas.
Elois D'Umbrelle - June 8, 2007 09:59 PM (GMT)
Marcel que de sobra conocía su función cuando llegara Cecilia atendió a abandonar su barra para conducir a la dama hacia el fondo, así abrió la cerradura con una cotizada llave que colgaba de su cuello y permitió el paso a la dama a la estancia acondicionada para los nobles.
Una vez la lasombra cruzó el umbral de la puerta, Marcel echó la llave para después retornarla a su lugar habitual. En el interior esperaban dos damas, una sentada y la otra en pie, aunque para sorpresa quien moraba en pie era la dama de Orleáns y quien descansaba placenteramente en un sillón era la sarracena Valada. Todo aquel extraño acontecimiento tenía lugar al amparo de las sombras como era frecuente encontrar cualquier habitáculo en el que Elois D'Umbrelle morase.
Elois, altiva y con una malébola sonrisa adornando su rostro acababa de girarse hacia la puerta, dejando de lado su observación a través de la ventana para centrarse en la anhelada llegada de su "agente" más cotizada en Paris.
- Buena noche, Cecilia de lasombra, debo suponer que todo ha ido como debería o no estaríais aquí.
Dicho lo dicho un gesto sutil la invitó a tomar asiento, aunque parecía que ella no haría lo propio relegando su pose a un nivel superior, pues su aura irradiaba una fuerza embriadadora, portentosa y no, no estaba empleando poder alguno, simplemente se hallaba sumamente satisfecha y de un humor atípico, es más, sus colmillos eran palpables, entonces pues, su faceta de absoluto depredador estaba al descubierto. Incluso para el ojo experto podría vislumbrarse una mancha de sangre entre sus labios, quizás se hubiera alimentado recientemente...
Cecilia - June 9, 2007 02:10 PM (GMT)
Cecília se dejó guiar por Marcel hasta la presencia de la poderosa Duquesa de Orleans; su Maestra Secreta. Los ojos de la Lasombra chispeaban de admiración ante ella, la única que opositaba a un Príncipe poderoso, pero sin sentido de estar sentado en el trono. O por lo menos era la única que lo combatía abiertamente.
Una reverencia femenina y meticulosa ante su señora antes de hablar.
- Solo la muerte definitiva hubiese impedido que acudiese a su llamada Señora. Nada ni nadie me ha logrado seguir desde París... y deseo añadir, que estoy encantada de estar otra vez ante usted Duquesa.
Sus claros ojos observaron despues a Valada, saludandola con ellos.
Tras esto, se sentó obedientemente en la punta de la silla. Como intentando denotar que no se acomodaba por no ser digna de la presencia de la Ventrue.
Los misterios que le podía mostrar la Duquesa, una minúscula porción de sus planes, valdría su peso en oro.
Elois D'Umbrelle - June 12, 2007 01:17 PM (GMT)
Cecilia conservaba las buenas costumbres y sabía como regalar los oídos, más aún como atacar el punto más débil de un ventrue, su ego. No obstante el ego de la dama Elois ya era lo suficientemente colmo para ensancharlo y hacía tiempo que las florituras hacia su persona habían cesado por la precaución, pues su precaria situación en París la había vuelto más cauta si cabe de lo que de por si era.
A pesar de sus pensamientos, era costumbre en la dama no mostrar sus inclinaciones, sino ofrecer lo que se esperaba, amparando sus respuestas en un estricto régimen protocolario, aquella, no sería una excepción.
Sonrisa en boca y brillo en mirada, correspondió con un leve inclinar de su cabeza, asintiendo y admitiendo por más que válida la respuesta de la magister.
- La suerte es mutua, pues espero contar con vuestra colaboración
Se paró en seco, aún seguía en pie, aún conservaba la distancia. Su sonrisa, sus colmillos el brillo de sus ojos, no había desaparecido y, su aura, como siempre gozaba de una fuerza colosal que haría envidiar al mismísimo Hércules.
- El tiempo que poseo es escaso y valioso, así pues procederé lo más rápido me sea posible.
Avanzó un paso y luego permaneció quieta, esbelta, delicada, majestuosa.
- Necesitaría saber cierta información sobre París que espero no sea mucho impedimento para vos por la cercanía que poseeis con el segador de la ciudad.
Su boca se abrió ampliamente, sonriendo más si cabe, pues no daría el nombre de Angelo, no era necesario ni ético, pues sus tratos ahora eran con Cecilia.
- Quisiera estar al tanto de las idas y venidas de cainitas en la ciudad, quien se ha ido, quien ha llegado, así como los hechos relevantes que han acontecido a París.
Calló, daba tiempo a la lasombra para reflexionar la respuesta, aunque no por ello perdería el exquisito humor que portaba aquella noche.
Cecilia - June 14, 2007 08:17 AM (GMT)
Elois D'Umbrelle sufría la separación de París y el trabajo de informadora de Cecília sería crucial para ella. Era una buena posición para la joven Lasombra.
- Pues lo cierto es que si ha sucedido un hecho relevante en los últimos días mi Señora. Lord Maxence de lo Toreador fue ejecutado al Sol por Geoffrey al, según su majestad, romper las tradiciones en la mismísima Concergierie.
Eran malas noticias.
- Pero el Clan de la Rosa no ha perdido poder en la ciudad, pues la Monarca Salianna se ha establecido en el Barrio de la Isla... aunque no se si es temporal... .
Cecília mantenía un tono de neutralidad. Era su mejor arma... la neutralidad.
Elois D'Umbrelle - November 8, 2007 09:01 AM (GMT)
¡Gozo!.
No obstante el júbilo no aparecería en aquella escena, pues no esa noche no había guión que diera cabida a semejante acto. Sólo el drama tendría cabida teatral y en tanto la función debía continuar.
- ¿Lord Maxence?
Era una pregunta, pero el tono de su voz no inquiría sino afirmaba, obviamente Elois no era una mujer fácil de comprender, ni de entender, eso la hacía menos previsible ante todos y un rival dificil a tener en cuenta. En efecto la dama buscaba una confirmación, pero sería algo muy burdo y lejos de su estatus social el realizarla, Elois no pregunta, ordena.
El tiempo que Cecilia tomase para responder sería el mismo que sobrase a Elois para realizar su siguiente... ¿pregunta?, pues la presencia de aquella que la lasombra mencionó no era sino motivo de... cuanto menos, prestar atención.
¿Salianna?
Si existiera o si alguna vez existió alguien que pudiera atribuirse la gran hazaña de conocer bien a Elois D'Umbrelle de sobra sabría que esta habría pagado la mitad de sus tierras por contemplar el rostro de Geoffrey.
FDI: Por ahí dicen que más vale tarde que nunca. Sorry :(
Cecilia - November 17, 2007 02:39 PM (GMT)
La Lasombra observaba como la Ventrue tramaba bajo sus hermosos ojos azules. La inteligencia de Elois no era temida por la Milanesa, si no envidiada.
- La destrucción de Maxence no parece haber afectado demasiado a Paris. Algo que me entristece más que su propia desaparición. Pues me da a entender que nadie tiene la entereza de poner a Geoffrey en su lugar.
Elois D'Umbrelle - November 17, 2007 03:23 PM (GMT)
Si todo lo que Cecilia ofrecía era cierto la cotización de la magister alcanzaría cotas inigualables pues todos saben que la dama Ventrue de los turbios ojos azules recompensa ampliamente las buenas nuevas, así como los buenos servicios. Un fervor pasional alimentaba la llama de la satisfacción con cada palabra de la lasombra, no obstante Elois no se dejaría llevar ni mucho menos.
Dando un repaso a la primogenitura sólo había un anciano en París que preocupaba realmente a la Ventrue, Maximo Constanza, pues el magister como digno y refutado miembro de su clan jugaba al peligroso juego del arma de doble filo, mas a estas alturas Aureus de Gangrel y Zack Thomas de Nosferatu representaban el último reducto del gobierno del tirano, oh, si. Castellar y sus brujah... Elois rió a carcajada limpia para dentro con sólo pensar en Castellar.
- Cecilia.
Elois clamó a la joven lasombra suave, cercana.
- El gobierno de Geoffrey pende de un tenue hilo y tras esa reveladora noticia necesito que hagais llegar un importante mensaje esta misma noche.
Había llegado el momento de que todos jugasen con las cartas al descubierto, incluido el señor de Cecilia.
Cecilia - November 17, 2007 04:14 PM (GMT)
Cecília sonrio gratamente ante las palabras de la Ventrue. Ella deseaba ser su agente desde que supo de sus andanzas. Era como dejar de ser un peon para pasar a ser considerada un alfil. Lo cual era perfecto para sus propios planes de futuro. Pues solo había dos cosas que separaban a aquellas mujeres; edad y poder en la sangre.
- Decidme que debo de hacer y os serviré en todo lo que pueda mi Señora. - Dijo bajando la mirada en señal de respeto y servicio.
Elois D'Umbrelle - November 17, 2007 04:33 PM (GMT)
Desde luego..
Cecilia era ambiciosa y por ende peligrosa, no obstante resultaba una herramienta más que útil en aquellas frías noches de exilio, con un hogar destruido pero con las fuerzas intactas, colosales y algo aún peor (el orgullo herido).
Con calma inició una narración sosegada.
- Hace no mucho mi morada en Montparnasse fue arrasada por un grupo de cainitas sedientos de sangre y poder, no obstante en ese nefasto grupo encabezado por aquel que ahora gobierna París faltaba uno de los cainitas más respetables de la ciudad, el mismo que tiempo después intercedió a que el Abad Dinard santificase el lugar "maldito por demonios" y se iniciase así la reconstrucción.
La ventrue atendió a acariciar sus labios con el indice mientras se mostraba reflexiva, luego prosiguió una vez parecía haber encontrado las palabras adecuadas.
- Si él desea que Elois D'Umbrelle asuma el control de la situación no tiene más que pedirlo.
Que la ventrue hablase con franqueza era dificil de conseguir, aquella noche no parecía ser una excepción, sin embargo Cecilia sería el testigo privilegiado de una declaración sin precedentes.
- Aunque confio en vuestra labor para hacerle ver que si es otro clan distinto al Ventrue el que gobierna la ciudad de París, Elois D'Umbrelle no cesará en esfuerzos para crear tal clima de hostilidad que el gobierno sea insostenible. Del mismo modo, si no hubiera un candidato digno entre los patricios de la ciudad decidle que la dama de Orleáns aceptaría asumir el desafío siempre y cuando contase con su sabio consejo sobre mi espalda.
Ya estaba dicho, sólo quedaba ver la reacción de la lasombra, vasalla de Constanza.
Cecilia - November 17, 2007 04:54 PM (GMT)
Se sorprendería Elois de lo fiel que podía ser la joven Lasombra si se le daba la confianza adecuada. Aquellas palabras y actitudes para con ella no caerían en saco roto.
- Estoy segura de que mi Señor en el Abismo verá con buenos ojos estas palabras. Pero me tomaré la libertad de sondear sus intenciones antes de hacer tal afirmación con vuestro mensaje. No deseo que os veais afectada por la traición otra vez... y mucho menos si soy la portadora de tan peligroso mensaje.
- Debe de agradecerle la confianza que deposita sobre mi, Duquesa. me esforzaré por no fallaros... . - Dijo con una mirada de complicidad.
Elois D'Umbrelle - November 18, 2007 01:20 AM (GMT)
Cecilia era astuta, pero había obviado una pequeña parte del plan que sustentaban los delicados cuidados de Elois de Ventrue, pues ésta, desconfiada como era, consideraba la traición como algo inherente dentro de los acontecimientos y daba por hecho que tanto ella como su señor la traicionarían, no sospechar ninguna treta de un cainita le habría supesto su existencia mucho tiempo antes. Por supuesto no expondría toda su estratagema al unísono. Simplemente negaría levemente con la faz para acto seguido proseguir hablando.
- No podemos perder más tiempo, cada noche que transcurre París sufre la devastación de un gobierno ineficaz. Si Lord Máximo Constanza, señor y voz de los Lasombra de París no estima necesario un cambio que así sea, mas si desea los términos de Elois de Ventrue ha de actuar pues no hay tiempo para más esta noche.
Por no decir que tampoco quedará mucho margen para planificar algo...
La dama asió con determinación un anillo de oro sostenido con delicadeza durante siglos sobre su diestra y extendiendo su mano lo entregó a Cecilia.
- Este es el emblema de Elois D'Umbrelle, un mensajero os lo entregó con este mensaje que a su vez debe ser llevado a Lord Constanza, quien a su vez debe responder en esa noche la ofrenda de paz y amistad o de lo contrario quedar relegado y subyugado al mismo destino que Geoffrey de Ventrue.
Su voz delicada se tornó amarga mientras su mirada adoptó un cariz venenoso, tan letal como peligroso. Estaba de más rememorar que Elois D'Umbrelle sólo tiende su mano una vez, Constanza sería de sobra consciente de ello. Había llegado el momento de posicionarse y actuar en consecuencia, luego tiempo habría de tejer intrigas bajo un manto de oscuras insunuaciones y suspicacias.
Cecilia - December 7, 2007 06:15 PM (GMT)
Cecília asintió con serio semblante a la Ventrue.
- Pues con urgencia marcho pues a hablar con Don Máximo mi Señora. Atenderé todas vuestras indicaciones, pero me queda una duda sobre el Plan. Pues si es el Antiguo Lasombra quien debe de ponerse en contacto con usted, tendré que decirle donde encontraros o ser yo misma la que os responda... lo cual puede poner en peligro vuestro paradero, pues mi Señor Lasombra tiene formas de seguirme si sabe donde voy... .
Elois D'Umbrelle - December 8, 2007 08:08 AM (GMT)
El tener que explicarlo todo no entraba dentro de los planes de una cainita que aplaudía la improvisación y el buen hacer. Ella dictaba y sus órdenes debían cumplirse, pero en esa ocasión todo era de suma delicadeza y no quería perder la mejor de sus piezas en París, al menos hasta el momento. La petición de Cecilia era aceptable y la ventrue aseveró condescendiente.
- Uno de mis hombres esperará la respuesta de tu señor la media noche de mañana en el embarcadero próximo a las orillas del río que baña esta ciudad. Si vuestro señor dacude portando este presente entre sus manos expresará su afinidad y en ese caso recibirá la visita de mis emisarios para concretar el siguiente paso.
Elois enarcó una ceja esperando que todo quedase claro, aquel gesto no era buena señal pues la fastidiaba tener que repetir las cosas aunque hiciera una excepción con Cecilia, por el momento, pues esta ostentaba un pequeño lugar de Gracia dentro de sus intereses parisinos.
Cecilia - December 12, 2007 09:08 AM (GMT)
La joven Lasombra Milanesa se puso en pie e hizo una sentida inclinación de cabeza. Tenía una misión y lucharía por llevarla a su fín.
- Os tendré informada mi Señora.
Y sin esperar respuesta ni despedida marcho. Todo estaba dicho y ambas eran mujeres con muchas ocupaciones... no sería ella la que entorpeciara las actuaciones que Elois tenía en mente.
El frío de la noche acompañó todo el camino de vuelta a la Lasombra, que fue mucho más largo de lo necesario, para entrar a Paris por una dirección muy distinta y así proteger a la Duquesa y a si misma.