View Full Version: El aprendiz del bibliotecario

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Title: El aprendiz del bibliotecario
Description: 2-6-1226


Isolda Lamartine - May 22, 2007 06:32 PM (GMT)
Así es; un joven instruido, de mirada solemne, taimado y obediente.

Eso era lo que buscaba, y lo más importante era que tuviera sobre sí el cargo de bibliotecario. Así pues, un anciano usual visitante de aquella sagrada institución y ducho en temas teológicos, entró a la biblioteca de la Sorbona, caminando lentamente, y sentándose luego en un apartado lugar, hojeando cualquier libro como también era común en él.

Cuando avistó a quien buscaba, cerró el libro y llamó la atención del joven con un movimiento de la mano.

Evento - May 23, 2007 02:42 PM (GMT)
FDI: Aún hay algo por editar. Puede ni siquiera ser un aprendiz de bibliotecario, pero eso ni cambia la esencia del post.

El joven de ese modo interpelado se acercó al habitual viejo, suponiendo que oiría repetir las mismas preguntas de siempre: que quién había traido tal o cual tomo a la biblioteca; si necesitaban un restaurador, que él había sido el mejor en su juventud; que si podía quedarse hasta después del toque de queda que nada más lo llamaba en su hogar ni nadie lo esperaba a no ser por una mesa y una vela; que si necesitaban ayudantes al menos para sacar a basura; que si podía enseñar el poco latín que sabía, que si bien no era mucho al menos podría preparar a los jóvenes aprendices antes de que los tomaran los doctos maestros de la Sorbona; que si tal o cual.

A él le gustaba de todos modos aquella visita, pues apagaba el monótono sonido de los eclesiásticos pasos en aquel suelo. Le gustaba más, pues aunque sabía qué esperar, no eran los monólogos santones de su jefe.

-¿Qué deseas buen anciano?

Isolda Lamartine - May 24, 2007 01:35 AM (GMT)
El anciano sonrió, y varios de los agujeros que llevaba orgullosamente en su boca, hicieron dar un vuelco al estómago del joven. A pesar de que el persistente lector era agradable, había cosas a las que seguramente aquel buen mozo estaba ya acostumbrado, y unas que no quería volver a ver ni a vivir... ¿sería extraño decir que ni estando muerto?

-Busssco un tomo essspecial hoy.

Siempre ese sisido; un problema por el que había sido golpeado por su madre, su padre, sus hermanos, sus vecinos, sus amigos, los desconocidos que por casualidad le escuchaban; el sisido por el que había sido un soltero toda su vida y hasta el final, sin duda alguna; y más de uno, incluyendo aquel jovenzuelo, pondrían toda la cabeza en el fuego para apostarlo.

-Esss uno que me ha recomendado un monje; creo que ssse llama... Octavariatum

Cómo no; el anciano esperaba sorpresa en el rostro del mozo, y la obtuvo.

Evento - May 24, 2007 11:10 PM (GMT)
FDI:


-¿No será Octavarium?

El joven efectivamente estaba asombrado. Jamás en su vida habría pensado que un anciano de esa edad escuchara Dream Theater.

DDI:

El joven efectivamente estaba asombrado. ¿De dónde habría escuchado aquel anciano ese título? De sus lecturas preferidas, casi todas estaban escondidas por los monjes, que merced a algún favor de tipo sexual pero sagrado, accedían a mostrar ciertas rarezas que guardaban en la biblioteca. La delicadeza de los grabados, la perfección de la forma en la escritura, la inintelegibilidad de los contenidos, esas cosas siempre le habían apasionado. De todos esos textos el que más le había interesado era el Octavariatum, que según las referencias en otros textos había sido escrito hacía más de novecientos años; pero nunca lo había visto, y hasta donde sabía, y si su habilidad con la boca era suficientemente satisfactoria para los monjes, tampoco ellos tenían conocimiento de su existencia y muchos dudaban de ella.

-Lamento decirle que ese libro no existe; y si existiera seguramente usted no podría verlo de todos modos.

Se encogió de hombros, en un gesto más hacia él que hacia el anciano.

-¿Cuál monje se lo recomendó? ¿Él le dijo que aquí podría encontrarlo?

Isolda Lamartine - May 25, 2007 03:11 PM (GMT)
-¿O ssserá Octavarium? Esss que sssé que a ciencia cierta él sssabía que estaba aquí, y me dijo que tenía un grabado en la tapa, algo como un par de líneasss entrezaladasss alrededor de un báculo formado por una mano y una raíz de un árbol.

Se mesó la arrugada barbilla, mirando a la mesa. Messsa. Bueno, como sea. Es que estaba seguro. ¿O le habría mentido?

De repente se le iluminaron los ojos, como si acabara de recordar algo, hecho aquel que hizo que el joven se alarmara también, positivamente, ante la posibilidad de que el anciano tuviera una referencia cierta sobre lo que él deseaba·

Evento - May 29, 2007 11:14 PM (GMT)
-¡Qué! ¡Anciano, qué pasa!

El aprendiz tomó de la mano al anciano, y en involuntario gesto le revolvió con fuerza; en sus ojos había una pasión, que desde luego, normalmente no expresaría.

-¡Dígame! ¿Acaso ha recordado algo? ¡Dígame!

Isolda Lamartine - May 29, 2007 11:41 PM (GMT)
El viejo hombre entre siseo y siseo intentó formular alguna respuesta, pero el embate del jovencito llevaba tal fuerza que ninguno de estos esfuerzos llegó a algo. Finalmente, cuando los ojos ya casi desorbitados del joven indicaban peligro de algo conocido médicamente como "muerte súbita", o que en siglos posteriores interesaría a los científicos y que sería conocido como "combustión espontánea", el anciano golpeó el rostro del aprendiz de bibliotecario.

Al parecer fue suficiente, porque el cuerpo aún con pocos años de este chico cayó sobre una silla, mirando la mesa, como si por un instante su mente no estuviera en su cuerpo.

El anciano, con temor de que efectivamente hubiera muerto, tocó su hombro y casi muere de espanto cuando el joven le apretó con fuerza la muñeca. Bueno, al menos seguía con vida.

-Sssí... recordé... ¿por qué le interesssa tanto? Jovencito, usted aún es joven. Le aconsssejo que se calme si no quiere que le atrape el sssíndrome de la mano independiente...

Evento - May 30, 2007 01:16 PM (GMT)
Pero el joven no quería escuchar nada de eso. Tomó de las muñecas al anciano, que al parecer quería irse, y en tono susurrante, con una mezcla de amenaza, le imploró que revelase el misterio.

Era una tontería, sin duda. EL joven no quería el libro por el libro en sí, sino por las referencias que estab seguro guardaba, que según sabía eran a su vez referencias de otros libros a los que sí había tenido acceso. Los sueños de poder, de liberación, de casarse con alguna noble señorita. Cosas vanas pero a la vez importantes.

-Acudid entoncesss antes de que caiga la tarde a la casa de Ma'am Bomerrie. ¿La conocéissss?

El joven asintió, y el anciano partió.




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