Title: Mayo frances...buscando un sueño, una verdad
Description: 15-5-1226
Heinrich Kemmler - May 14, 2007 11:51 AM (GMT)
Días, días de viaje por rutas indescriptibles y paramos para olvidar y noches que mejor uno las dejaría en un pasado distante. Pero todo eso ya carecía de importancia, ya solo era un recuerdo, una anécdota. Paris se abría ante el como en sus sueños, como en sus mas profundos anhelos, pero aun estaba lejos y su cuerpo le pedía descanso.
“Mundanas ataduras, lejos del mundo inteligible, lejos de la perfección de las ideas” se decía Heinrich mientras se adentraba al bosque y elevaba su mirada al cielo que en ese momento hacia un juego de luces con las ramas de los árboles. Luz y oscuridad como un balance que lo cubría todo, llenando de armonía al lugar.
“Si pronto llegare…”
Mikael Bratovich - May 14, 2007 12:03 PM (GMT)
Del bosque, a unos metros de Heinrich salió un sonido, y detrás de ese sonido salió un ombre grande, envuelto en ropajes campesinos y con dos espadas atadas a su cintura con telas; evidentemente aquellas ropas no eran aptas para soportar el peso de ambas armas.
Tras él un caballo negro sin montura, de elegante porte y fuerza en la mirada, musculoso y orgulloso, y era también el hombre que estaba delante de la bestia de aires nobles, rostro fijo de guerrero tenaz, cabellos negros cayendo sobre sus hombros, ondulando con los movimientos del gigantesco eslavo.
Se paró a pocos metros de Heinrich, y le miró fijamente por largos segundos, analizándolo.
Heinrich Kemmler - May 14, 2007 02:31 PM (GMT)
Sueños, oscuridad, respiración entre cortada, callejones oscuros y miedo, mucho miedo. Era un niño, si lo recordaba o creía recordarlo, se veía claro delante de el. Lloraba desconsoladamente, ¿pero porque? Sus manos pequeñas tomaban una daga ensangrentada mientras volvía a caminar, sus pasos lentos lo llevaron hasta un umbral de una casa, su casa, su hogar… pero sabia que ya eso no existía lo sentía muy adentro en su corazón, ¿pero a donde más podía ir?, aquel era su mundo, lo único que conocía. Se adentro, sus pasos fueron firmes, lo mas firme que podía, el silencio era insoportable, tanto que oía el latir de su corazón como tambores de guerra, su pequeña mano se puso en el picaporte de la puerta y lentamente la abrió. La luz de una vela alumbraba el cuarto vació y destrozado, Heinrich se adentro y tomo unas cosas, se sentía algo mas calmado, tal vez por el cansancio, había corrido mucho esa noche. Sus pequeños ojos se fueron entre cerrando y el sueño le fue ganando, pero oyó pasos de vuelta, su corazón volvió a latir, parecía que le iba a salir de su pecho, pero ya estaba resignado y decidió dejarse ir…La espera fue eterna, pero ya no importaba, vio abrirse la puerta, al fin podía ver quien seria ese rostro, pero uno mas cercano lo atrajo aun mas.
La realidad volvía a Heinrich, pero su mente seguía turbada. Cerrar los ojos para el era una incertidumbre, sus recuerdos cambiantes y sensaciones extrañas lo invadían desde que podía recordarlo. Pero el tiempo le había enseñado como enmascarar sus sentimientos, sus pesares. Y el mens hermético a crear su mundo, su realidad, su concepto, su paz…
Su mirada al hombretón se mostraba indiferente, pero no por ellos menos minuciosa. Le provoca curiosidad que hacia un hombre así por estos paramos. Se detuvo con calma y lo miro de nuevo, ahora mas expectante a lo que podría pasar.
- Buenos días caballero- dijo en un francés extranjero, de tierras que posiblemente Mikael conociese.- Vengo días viajando y durmiendo a la luz de la luna, ¿no sabrías donde pudiera dormir?- Heinrich se quedo callado esperando una respuesta del eslavo. Todavía los recuerdos no se habían ido y esa sensación extraña rondaba todo su cuerpo, así que decidió esperar y actuar de un modo mas tranquilo.
Mikael Bratovich - May 14, 2007 07:02 PM (GMT)
El gigantesco hombre, que no iba en dirección a Heinrich sino en otro sentido, pasó junto a este y tras él, fielmente, el gigantesco caballo. En aquella peculiar pareja había un aura salvaje y noble al tiempo, guerrera y gozosa, que seguramente el Flambeau sabría reconocer como tal.
-Sígame.
Fueron sus palabras cuando se encontraba ya a unos metros de Heinrich; la voz del eslavo también denotaba que no había nacido hablando la lengua franca, y en general su estatura, su porte y su humor, denotaban que ni siquiera era de este lado de Europa.
Luego de caminar un par de minutos llegaron a un claro, donde había unos pocos palos de madera apilada y un conejo muerto a un lado de dichos palos. El eslavo extrajo de su bolsa otro más, y se sentó junto a ambos, frente al fuego.
-Prenda el fuego mientras preparo los animales.
Cierto era que no era un buen anfitrión, pero dadas las circunstancias era lo mejor que podía ofrecer.
Heinrich Kemmler - May 14, 2007 10:22 PM (GMT)
Indómita imagen era la de aquel guerrero, diferente a lo que había visto en estas tierras. Sus formas, su porte y el aura que desprendía hacia sentir al magi no tan lejos de sus tierras.
Al igual que el gigante, Heinrich emanaba poder, fuerza y decisión, aunque aquel momento no fuese el idóneo, su mirada no había cambiado ni un ápice. Todo se podía decir agrandado con su porte, su altura y su atlético cuerpo, aunque se notaba la diferencia con que tenían con Mikael.
Legado al claro, el Flambeau se acerco a la fogata. Tomo unas hojas y pasto seco cercano ahí al igual que unos leños y se puso a prender el fuego. Disfrutaba de ese momento simple que eran un oasis en un mundo tan complejo. Un reflejo de la perfección lo llamaba el. La simpleza de lo complejo siempre lo anonada.
- Supongo que vos al igual que yo no sos de esas tierras…-dijo después de prender el fuego- Mi nombre es Heinrich y vengo de la lejana Prusia, al noreste de estas tierras…
Mikael Bratovich - May 15, 2007 04:26 AM (GMT)
Con gran habilidad el gigante quitaba los cueros de los conejos a pesar de estar usando un rudimentario cuchillo que seguramente en otras manos no serviría para nada más que para adornar la mesa de un anticuario. Con la misma habilidad atravesó uno de los conejos por la boca, y cuadrando una cama sobre el fuego que pronto empezaría, al parecer, puso el conejo atravesado sobre esta mientras se ocupaba del otro.
-Así es.
Prusia. Aquel nombre... Creía que debía corresponder presentándose; de todos modos no estaba de más, a pesar de lo rudo de la pregunta con que prosiguió.
-Mi nombre es Miejsca Oznaczać. ¿Qué hace aquí?
Heinrich Kemmler - June 1, 2007 11:48 PM (GMT)
Heinrich se dirigió a su caballo y saco una cantimplora con agua para luego tomar un gran trago largo que fue como el elixir de la vida. Antes de volver al hombretón.
- Miejsca…- dijo con aires de reminiscencia a su lejano hogar- ¿que hago en Paris?... bien he venido en busca de alguien en de la ciudad al igual de algo. Aunque de momento solo estoy interesado en conocer un poco mas de donde me encuentro.
- ¿Acaso vives hace mucho por estas zonas?- termino sus palabras ofreciéndole su cantimplora.
Mikael Bratovich - June 4, 2007 11:57 PM (GMT)
Mikael recibió el agua, y después de tomar un trago se encogió de hombros. El delicioso olor a conejo asado comenzaba a invadir el claro, y para comprobar si ya estaba listo, el eslavo lo aguijoneó con su cuchillo.
-No lo sé. No lo creo. Prefiero el bosque a la ciudad. Si lo que quiere es conocerla, no soy el más indicado.
Ya estaba en su punto el primero, y sacándolo del fuego montó el segundo. Lo tasajeó y dio la mitad a Kemmler y él comenzó a comar la otra, sonriente.