Title: Buscando al mensajero II parte
Description: 18/Mayo/1226 (noche)
Katriana - May 8, 2007 02:02 PM (GMT)
Viene de
aquíAlejandro buscó durante un rato la taberna que le habían indicado: la Rosa Negra. Tras un rato de dar vueltas arriba y abajo de las orillas del Sena logró encontrar el lugar. Era una pequeña taberna como muchas de las otras que había por la zona. Entró y se dirigió a la barra donde pidió una jarra de cerveza, el vino de la anterior taberna le había dejado un sabor dulzón en los labios sumamente desagradable y esperaba que un sorbo de cerveza se lo quitara.
Con calma y fingiendo un aparente desinterés observó a los parroquianos del lugar en busca de alguien que coincidiera con la descripción que le habían dado.
Evento - May 9, 2007 10:49 AM (GMT)
El lugar era pequeño y oscuro. No habría más de quince parroquianos sentados en diversas mesas de madera oscura, teñidas por la suciedad acumulada. El suelo del local estaba más que mugriento, llegando a ser resbaladizo en algunos puntos.
Tal como el Ventrue comenzó su inspección se dió cuanta de que su sentido de la supervivencia le gritaba al oido. Pidiendole... suplicandole... que saliese corriendo de allí. Solo la sangre sobrenatural que circulaba por sus venas le hacía tener el coraje suficiente para no cumplir sus deseos y correr a toda velocidad.
Todos los parroquianos lo miraban, algunos ya habían extraido cuchillos anchos, algunos de creación propia; dentados y oxidados. La miradas de todos estaban clavadas en el tipo bien vestido que se había metido en la boca del lobo.
Un voz tras la barra, la del tabernero gordo y sudoroso, le sorprendió.
- Su cerveza... invita la casa. - Dijo sonriendo mientras mostraba la ausencia de varios dientes.
La situación era tensa.. por no encontrar otras palabras para ser descrita y que denote el peligro palpable en la admósfera.
Katriana - May 14, 2007 12:22 PM (GMT)
De no haber sido un vástago, probablemente Alejandro hubiera abandonado la taberna en ese mismo momento, pero confiaba en los poderes de su sangre y no estaba dispuesto a que un grupo de chusma como ese le amedrentara. La situación parecía bastante tensa y Alejandro utilizó los dones de su sangre intentando evitar el conflicto* pero no tuvo un gran éxito. Notaba como todas las miradas seguían clavadas en él y las intenciones de todos esos hombres estaban claras como el agua.
Sabía que no debía hacer movimientos bruscos ya que eso podría disparar la tensión en la sala así que cogió la cerveza con gesto tranquilo y bebió un sorbo. No era una espada, pero al menos si alguien se le acercaba demasiado podría estampársela en la cara.
- Gracias por la invitación - dijo intentando transmitir en su voz una tranquilidad que no acababa de sentir. Si lograba que la tensión inicial se rebajara tal vez podría acabar su misión sin tener que entablar una pelea monumental.
Necesitaba encontrar al tipo de la cicatriz pero no le parecía verlo entre los tipejos que le miraban amenazadoramente. Tal vez debería haber vigilado en primer lugar el exterior de la posada para hacerse una idea de lo que podía encontrar dentro pero no había caído en ello... y ahora la bestia se acercaba a la superfície.
* Tirada: Fascinación (presencia 1) ---> 1 éxito [tir]http://pariseo.byethost18.com/salida.php?id=186[/tir]
Evento - May 15, 2007 07:59 AM (GMT)
Los intentos de parecer tranquilo por parte del Ventrue llamaron más aún la atención de las maleantes allí reunidos. Hasta que uno de la barra, un tipo bien alto y fornido, se giró y le increpó.
- Debe de pesaros mucho la bolsa de monedas caballero. Estoy seguro de que me agradecerá la ayuda a llevarla. - En la mano lleva un ancho cuchillo curvo, creado para matar... no para ser bonito.
Los demas quedan expectantes a lo que haría el Noble.
Ardra McLyr - May 21, 2007 08:43 PM (GMT)
Ardra había estado paseando durante toda la noche, buscando caras conocidas de posada en posada, en todos y cada uno de los antros más bajos y mugrientos de París. Esperaba poder encontrar a alguno de sus antiguos conocidos mortales, mercenarios como él, con los que intercambiar historias y rumores. Mientras andaba, el gangrel estaba haciendo examen de conciencia, pensando en todo lo que le había pasado desde su reciente despertar. Obviamente necesitaba algún tipo de encargo, y cuanto antes mejor. La actividad lo mantendría ocupado y lo alejaría de los problemas.
No era la primera vez que recurría a meros mortales, compañeros de profesión, para ofrecer sus servicios, y obviamente las tabernas eran los lugares más adecuados a ese respecto, pues tarde o temprano todas las espadas de alquiler, así como los buhoneros y matones, acababan en alguna taberna para ahogar sus penas.
La siguiente parada en su deambular parecía ser un antro de mala muerte: La Rosa Negra.
Joder, vaya nombrecito... es muy ¿romántico?.
Con un encogimiento de hombros el cainita se dispuso a entrar en la estancia.
Una vez atravesado el quicio de la puerta, compuso la mejor de sus sonrisas lobunas y aflojó las tiras de cuero que sujetaban el enganche de su hacha. Ardra sabía que en un sitio como ese había que parecer duro, pero mucho más importante era serlo. No sería la primera vez que entraba en una taberna de mala catadura y tenía que abrirse paso hasta la salida a golpes.
El gangrel comenzó a caminar con lentitud hacia la barra. En su deambular se aseguró de mirar a todos los presentes a los ojos. Su mirada hablaba de sangre y huesos rotos para cualquiera que se atreviera a desafiarle y su sonrisa, desprovista de su habitual alegría, no hacía más que reafirmar lo que transmitían sus ojos.
Una vez se hubo asegurado de dejar claras sus intenciones para con los parroquianos, se aposentó ante la barra y con un poderoso golpe de su musculoso y nervudo brazo, llamó la atención del camarero.
Cerveza...
Su grave voz era un susurro que prometía un grave malestar para quien no quisiera proporcionarle aquello que pedía.
Vaya, parece que tienen fiesta esta noche... ¡que me aspen si a ese pisaverde no lo desalojan hasta de sus calzoncillos!
Ardra observó la escena que discurría en la barra mientras bebía su cerveza. No era lo más normal del mundo encontrar a un hombre tan bien vestido en medio de ese antro de vívoras. Se sentía bastante intrigado ante lo que estaba viendo...
Podría llegar a ser un cliente en potencia...
Los pensamientos del gangrel le llevaron a acariciar el cabezal de su hacha con suavidad.
Katriana - May 23, 2007 11:12 AM (GMT)
Alejandro observó como el maleante se acercaba a él. Se acercaban problemas y una vocecita en su interior parecía repetir una y otra vez "sal de ahí, sal de ahí". Había algo extraño en el lugar, una presencia que le inquietaba y que no acababa de identificar. No se trataba de la amenaza que podían llegar a representar los mortales allí reunidos por mucho que se tratara de escoria callejera, sino algo más. Algo que no lograba identificar claramente pero que le hacía erizar el vello de la nuca y los brazos.
El maleante habló y Alejandro apenas percibió sus palabras concentrado como estaba en encontrar el origen de la presencia *
Estaba a punto de contestarle cuando un nuevo individuo entró en la posada. El recién llegado parecía claramente extranjero con sus cabellos rojizos y sus extraños tatuajes y aunque portaba una hacha al cinto no parecía ser especialmente hostil hacia él.
- No os preocupéis por mi, buen hombre, puesto que puedo hacerme cargo perfectamente de mis pertenencias... - bajando la voz para que sólo el individuo del cuchillo pudiera escucharle continuó hablando con intención de embaucarle **- Aunque tal vez estaría dispuesto a hacer más llevadera vuestra noche invitándoos a alguna bebida si pudiérais ayudarme en un pequeño menester que tengo entre manos.
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* Tirada: Percepción + alerta (o investigación) ---> 2 éxitos [tir]http://pariseo.byethost18.com/salida.php?id=194[/tir]
** Tirada: Fascinación (presencia 1) ---> Pífia [tir]http://pariseo.byethost18.com/salida.php?id=195[/tir] --> Creo que las cosas se le van a poner chungas a Alejandro...
Ardra McLyr - May 24, 2007 05:33 PM (GMT)
El mercenario se quedó pensativo ante la actitud del noble. No le parecía demasiado inteligente entrar en una posada como esa con esas pintas y cargando con una abultada bolsa de oro.
¿Podría ser de la sangre?...
Las palabras que dijo a continuación confirmaron sus sospechas.
Este tipo está chiflado. ¿Por qué va a aceptar tu invitación cuando puede aligerar el peso de toda tu bolsa y apuñalarte un par de veces como propina?
No parecía que el noble supiera muy bien lo que hacía, y no era extraño. Con su aspecto y en un antro como ese, repleto de hampones y matasietes de cuchillo afilado y golpe fácil, lo más probable era que encontrase problemas, y la actitud de serenidad que mostraba no le ayudaría.
Ardra no se lo pensó demasiado, viendo que pintaban bastos y que el aburrimiento podía con el (amén de tener la posibilidad de captar a un nuevo, y por lo visto, rico cliente), realizó un fluido y rápido movimiento con su brazo derecho, cargado de tatuajes, con el que alcanzó su hacha para colocarla, con un fuerte golpe, sobre la superficie de madera de la barra*. Sus intenciones estaban claras, estaba dando un pequeño aviso al hampón del cuchillo.
Después, con su voz grave adornada de su sonrisa más retorcida, expuso al matón su punto de vista.
Deberías aceptar la oferta del caballero amigo, le convendría a tu salud y a la de tus camaradas.
Mientras hablaba, el gangrel no paraba de dar pequeños golpecitos con su hacha sobre la barra.
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*Iniciativa: 14 [tir]http://pariseo.byethost18.com/initout.php?id=41[/tir]
Esta tirada es por si es necesaria para sacar mi arma antes de que nadie decida practicar su puntería conmigo...
Evento - May 24, 2007 09:16 PM (GMT)
El golpe en la barra fue como la orden de ataque. Cuatro tipos caen sobre el Gangrel, con la habilidad y experiencia de hacer todo el daño posible en el menor espacio de tiempo. Ardra nota como se le clavan diversos objetos punzantes, algunos de ellos indignos de ser llamados siquiera cuchillo de almuerzo. El cuerpo del gangrel resiste las heridas pero no el empuje del peso de los maleantes, acabando todos en el suelo del sucio establecimiento.
Mientras el Ventrue decide que hacer, el tabernero extrae una porra de gran tamaño y remaches de metal de aspecto peligroso y le da un mazazo con todas sus fuerzas. Queda claro que el destino de dos humanos en la situación sería el rio atados a unos buenos pesos.
El tipo del cuchillo aprovecha la oportunidad para clavarle su arma al Ventrue hasta la empuñadura en las costillas.
Todo se vuelve Caos y salvajismo.
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Toda tirada se manda a Tramas. No quiero ver ni una sola en los posts. hagamoslo narrativo por el momento.
Ardra McLyr - May 24, 2007 10:42 PM (GMT)
Ardra cayó bajo el peso de sus atacantes. La acción lo había pillado desprevenido, o es que quizás se había olvidado de que los mortales también pueden pelear.
Descuidado descuidado... eso no es un buen comienzo
Por suerte, sus instintos y su destreza innatas, así como sus reflejos, pulidos en muchas batallas y reyertas, pudieron evitar el mayor de los males. De hecho no le preocupaba demasiado ser asaltado por cuatro mortales que blandían cuchillitos, los cuales prácticamente rebotaban en su piel sin dañarle demasiado, su temor más acuciante era el de quedar enterrado en medio de tanta carne mortal y que a alguien se le ocurriera alguna de esas ideas maravillosas tan dadas en las trifulcas tabernarias, algo así como utilizar la pata de una silla astillada como arma.
Por suerte, su cuerpo entrenado reaccionó bien a la caída, de manera que sus piernas se doblaron para absorver el impacto, quedando en una postura semiarrodillada que le permitía un mínimo de movilidad que el gangrel sabría utilizar sabiamente.
La bestia que habitaba en su interior le hablaba de litros de sangre derramada sobre él, de como podría desatar su furia animal sobre aquellos zafios mortales.
¡Cállate maldita sea!
Esa sencilla frase, expresada mentalmente devolvió a la bestia a su lugar, y es que no había situación que más controlara el mercenario que el momento de la lucha. En esos instantes, el control de su cuerpo debía resultar absoluto, so pena de perder el norte y acabar convertido en cenizas.
Oleadas de sangre fluyeron hacia las extremidades de Ardra, dotando al gangrel de una fuerza que ninguno de sus adversarios podría igualar; y con un movimiento brusco y poco elegante, se levantó de golpe, al tiempo que propinaba un poderoso golpe con su cabeza a la altura de la nariz de uno de los matones. Sin perder demasiado tiempo, equilibro su postura y trazó un arco con su hacha para mantener a raya al resto de hampones, que ya se levantaban del suelo.
Debo ir con cuidado o conseguiré que maten a mi "futuro cliente", mal empezamos...
La voz del mercenario se dejó oír por unos breves instantes.
Muchachos, la violencia no conduce a ningún sitio
Su tono evidenciaba la diversión que le provocaba la pelea y los restos de sangre que le resbalaban por la frente (sangre de aquel a quien había propinado el cabezazo), no mejoraban para nada su, ya de por sí, tosco aspecto.
Una sonrisa ancha como la de la muerte se extendió por sus facciones. Una felicidad que embargaba el rostro de aquel a quien denominaban lobo sonriente.
Katriana - May 25, 2007 11:27 AM (GMT)
La inesperada ayuda del recién llegado sorprendió a Alejandro que ya se veía atrapado en mitad de una reyerta de la que no le iba a ser fácil escapar. Sus sentidos se aguzaron y reaccionó con rapidez ante los ataques de la chusma de la taberna.
Sus músculos se vieron potenciados por la vitae y se endurecieron ayudándole a resistir los golpes de sus adversarios. Aturdido momentáneamente por el golpe del tabernero Alejandro desenvaina su espada y golpea a uno de los maleantes que se le acercaban hundiendo su arma en mitad del pecho del malnacido.
La sangre mana por doquier y el embriagador olor distrae durante unos preciosos segundos a Alejandro permitiendo al tipo del cuchillo clavarle el arma en las costillas.
La bestia se agita en su interior llamándole, atrayéndole con promesas de sangre y destrucción pero por el momento consigue mantenerla a raya aunque su expresión muestra lo cerca que se mantiene.
Moviéndose lentamente debido a las heridas Alejandro busca la espalda de su inesperado aliado en la reyerta. Probablemente estarían más seguros si luchaban uno junto a otro aunque por lo que veía el mercenario no tenía ningún problema para ocuparse de toda esa chusma callejera.
Evento - May 28, 2007 05:48 AM (GMT)
La sangre salpica el sucio suelo de la Rosa Negra, los maleantes comienzan a comprender su error al atacar a la extraña pareja, que demuestran ser mucho más habiles de lo que esperaban.
Muchos de ellos salen en tropel por las puertas del local, intentandose alejar de la afilada hacha del hombre tatuado.
Alejandro cree ver a un hombre con cicatriz que aprovecha la situación para salir corriendo entre el resto de parroquianos.
Ardra nota la presencia de algo invisible, una sensación clara de los poderes que permiten a los Nosferatu pasar desapercividos entre las muchedumbres de mortales. Pero sin llegar a definir ningún detalle más.
Los atacantes cerca de la pareja intentan zafarse de la pelea, los caídos se quedan allí para no ser un impedimento y los que aún están en pié buscan la forma de alejarse hacia las abiertas puertas.
Ardra McLyr - May 29, 2007 04:57 PM (GMT)
El instinto de Ardra le avisó de algo extraño. Alguien estaba usando los poderes de la sangre y no se trataba del gangrel ni de su noble compañero.
Ummm, parece que esto es más serio de lo que creía...
Sin dejar de moverse en todo momento, y viendo que algunos de los parroquianos se encaminaban con prisas hacia la puerta, el mercenario sopesó su hacha y lanzándola al aire la asió por el cabezal, para a continuación enviarla con un fuerte golpe hacia las corvas de uno de los descuidados matasietes que pensaban huir por las puertas. El lanzamiento estaba pensado para hacer caer al hombre sin herirlo de gravedad, haciendo que el mango del hacha impactara contra sus piernas. La idea era que la caída del hombre hiciera un tapón en la puerta, impidiendo que escapara el mayor número de gente posible.
Doy por bien empleado el tiempo que pasé practicando con aquel Brujah Franco, JA!
Sin perder un segundo en comprobar si había acertado el tiro, el gangrel se giró hacia su compañero mientras extraía un pesado y antiguo cuchillo ancho de su cinturón de piel.
Hay alguien de la sangre aquí, e intenta pasar desapercibido. Sígueme
Pensando que lo dicho sería suficiente para su nuevo compañero, el mercenario se dispuso a abrirse paso a base de precisos molinetes con su ancho cuchillo, destinados más bien a intimidar a sus adversarios que a herir. En todo momento procuraba interponer su cuerpo entre los ataques de los mortales y el ventrue, protegiendo con su dura carne no muerta al otro cainita. Su clara intención era la de llegar a la puerta antes de que el resto de los parroquianos huyera para evitar mayores fugas y, tal vez, encontrar a quien intentaba pasar desapercibido entre los mortales.
Katriana - May 30, 2007 10:08 AM (GMT)
Alejandro observó intrigado la extraña maniobra del gangrel y hasta que éste no habló no logró entender porqué había bloqueado la única salida que tenían. Él no había percibido el uso de poderes de la sangre en la sala pero sí que había vislumbrado al tipo de la cicatriz y no pensaba dejarle escapar fácilmente.
Utilizó la sangre para curar las más graves de sus heridas y siguió al gangrel hasta la entrada mientras se defendía lo mejor que podía e intentaba volver a encontrar al escurridizo individuo de la cicatriz.
Evento - May 30, 2007 10:53 AM (GMT)
No era muy difícil que la pareja llegase a las puertas sin encontrar impedimentos. La mayoría se los maleantes, que poseían el instito de supervivencia de una liebre, saltaban en dirección contraria abriendo paso al tipo del hacha y su "protegido".
Ardra y Alejandro llegan a las puertas para ver a varios escapados correr por las calles. El sentimiento del Gangrel seguía en marcha, alguien les estaba observando y no era humano. El Ventrue ve al tipo de la cicatriz, un tipo rapido, pues ya les lleva mucha ventaja en dierección al rio.
Ardra McLyr - May 30, 2007 05:09 PM (GMT)
Ardra miró hacia un lado y otro, intentando acotar la búsqueda de quien engañaba a sus sentidos, así como al de los mortales que había alrededor.
Maldita sea mi estampa, algún tipejo gracioso se esconde de nosotros, pero... ¿dónde?
Mientras recogía a Taranbwru, su hacha caída, se giró hacia su acompañante con gesto de preocupación, su sonrisa momentáneamente borrada de su faz.
Alguien nos vigila desde las sombras, pero no sé quien ni dónde... ¿tienes alguna idea?
El gangrel hablaba con rapidez y sequedad. Su cuerpo, un intrincado dibujo en espirales, cuya simbología pocos podían ya recordar, estaba en tensión, anticipando el momento en que debería saltar en pos del extraño e invisible vigilante, o defenderse de alguno de los barriobajeros matones demasiado envalentonado.
Katriana - May 31, 2007 10:03 AM (GMT)
Sin perder tiempo Alejandro acompañó a Ardra hasta la puerta de la posada. Por suerte los mortales parecían haber comprendido que no ganarían nada enfrentándose a ambos vástagos y les dejan pasar sin problemas.
- Ni idea, yo no he visto a nadie ocultándose pero el tipo al que yo venía a buscar, aquel de la cicatriz, está dejándonos atrás - dijo Alejandro mientras señalaba a su objetivo - Me gustaría conseguir atraparlo. Si me ayudas puedo prometerte una buena recompensa.
Esperaba que la promesa de una buena recompensa empujara a su recién conocido compañero a echarle una mano. El tipo de la cicatriz se movía con rapidez y si se retrasaban probablemente le perderían.
Evento - May 31, 2007 10:18 AM (GMT)
Mientras los dos Cainitas hablan, el tipo sigue a la carrera y los malenates del local se dispersan escapando del hacha del Celta. La sensación de Ardra desaparece de improviso, como si aquello que los hubiese estado vijilando dejara de existir.
El tipo de la cicatriz se dirige al Sena sin ningún tipo de dudas, los callejones oscuros le dan cobijo.
Katriana - May 31, 2007 11:32 AM (GMT)
Viendo que el criminal se escapa y esperando que la promesa de oro haga que su recién ganado aliado le acompañe, Alejandro echa a correr tras el tipo de la cicatriz sin esperar la respuesta de Ardra.
Ardra McLyr - May 31, 2007 04:37 PM (GMT)
Mientras buscaba a quien había percibido como el espía, escrutando en torno a sí, observando a quienes huían, Ardra casi había olvidado a su compañero, y conseguía a duras penas prestar atención a lo que Alejandro decía.
Cuando el otro le ofreció oro a cambio de su ayuda, Ardra consiguió centrar su mente en lo que le decían, pues el rastro de su invisible vigilante había desaparecido, dejando un vacío en los sentidos del gangrel en donde antes había estado el cosquilleo de la intuición.
Ardra se dio cuenta de que Alejandro echaba a correr en pos de alguien, y tardó unos segundos preciosos en localizar a la "presa" que el cainita le había señalado. Cuando empezó su carrera, el gangrel iba retrasado respecto a Alejandro y al tipo de la cicatriz.
¡Malditos reflejos atrofiados! Dagda, otórgame velocidad.
Evento - June 1, 2007 07:36 AM (GMT)
El tipo de la Cicatriz corre de una forma sobrenatural... o es que los Cainitas tienen problemas, pues la ventaja aumenta considerablemente. Pero queda claro que el criminal está llegando al margen del Sena y no se esconde en los callejones. De allí parece no tener salida.
Cuando Ventrue y Gangrel piensan que se detendrá o caerá al agua, el hombre salta... y su salto llega a doce metros de distancia, alcanzando una barcaza en marcha que desciende el curso del sucio agua. Queda claro que ningún humano corriento hubiese podido hacer tal acción, pues cae en pié y sin problemas y se gira sonriente, marcando aún más la cicatriz de su mejilla y pensando que se ha librado de sus perseguidores.
Ardra McLyr - June 3, 2007 09:14 AM (GMT)
Tras ver el espectacular salto del tipo de la cicatriz, Ardra estaba bastante furioso consigo mismo, en parte por todos los fallos de la noche, en parte por la sonrisa del hombre cuando llegó a la barcaza.
Sin pensarselo dos veces, el mercenario agarró su hacha con fuerza y corriendo con todo lo que daban sus fuertes piernas llegó al borde del agua y con un poderosísimo salto, que le hizo cruzar una gran superficie de agua, aterrizó en la barcaza, el equilibrio medio perdido e intentando levantarse con su sonrisa, fría e intacta en su cara.
Katriana - June 5, 2007 11:26 AM (GMT)
Alejandro observó como el gangrel se decidía rápidamente a correr junto a él y ambos llegaron parejos a la orilla del rio pero al ver el salto del desconocido de la cicatriz Alejandro se detiene por unos momentos mientras que Ardra salta al otro lado del río y prosigue la persecución.... Es consciente de que sus capacidades no le permiten hacer un salto como ese y rápidamente busca una alternativa.
- Síguelo, en cuanto pueda te daré alcance - le dice a Ardra
Unos metros más al sur ve una barca de pescadores varada en la orilla y corre hasta ella. Remando tardará más tiempo pero no puede quedarse cruzado de brazos a este lado del rio. Así que potencia sus músculos con vitae tanto como le es posible para conseguir mayor fuerza y velocidad y rema tan rápido como puede hasta el otro lado del río.
Evento - June 6, 2007 08:07 AM (GMT)
El salto del Gangrel borra la sonrisa del tipo. Pero no corta su instinto de supervivencia, que le hace cojer un remo y golpea con el la espalda del Cainta.
La madera vieja de la herramienta se parte limpiamente sobre la dura espalda del Celta. El impacto hace perder el equilibrio al de la cicatriz en la mejilla, que cae sobre el suelo de la barcaza en movimiento con cara estúpida y viendo como el perseguidor se alza con malos humos.
Alejandro logra sacar rápidamente la barcas de pescadores del muelle y con una fuerza sobre humana la logra impulsar en dirección a la ocupada por las dos figuras combatiendo. Pero no le queda muy próxima aún.
Ardra McLyr - June 6, 2007 05:07 PM (GMT)
Ardra se medio incorporó en la barca para recibir el impacto de un remo en sus lomos.
Vaya, así que jugando sucio...
El remo acabó partido en su espalda, sin provocarle más que un leve dolor en su orgullo. Cuando se dio cuenta de que aquel tipo había perdido el equilibrio, el gangrel trató de asentar con firmeza los pies en la bamboleante embarcación, y tras estar mínimamente seguro de su equilibrio agarró su hacha con firmeza y la colocó, con toda la delicadeza de la que fue capaz, a un palmo escaso de la faz de aquel hombre.
Buenas noches te presento a Taranbwuru. Es un arma antigua pero muy capaz de abrir tu sesera y esparcir su contenido por el agua. Ahora será mejor que no hagas ninguna estupidez hasta que llegue mi compañero, el cual desea tener una amigable charla contigo.
La siempre presente sonrisa del mercenario dejaba a las claras que cualquier tipo de acción ofensiva sería premiada con otra fea cicatriz en la cara del hampón.
Katriana - June 6, 2007 10:35 PM (GMT)
Alejandro vio como el gangrel lograba posicionarse ventajosamente en la barcaza deteniendo al individuo de la cicatriz. Incluso desde aquí podía ver como la enorme hacha de Ardra estaba peligrosamente cerca de la garganta del tipo. Remó con más fuerza si cabe en dirección a la barcaza esperando llegar antes de que el tipo intentara alguna otra argucia y lograra escapar.
Evento - June 7, 2007 07:41 AM (GMT)
El tipo, que ha quedado sentado en la barca, ve el hacha ante su nariz y decide que ya posee suficientes cicatrices en la cara. Queda muy quieto y a la espera.
El Ventrue no tarda en llegar remando hasta la barcaza en el centro del rio.
Katriana - June 7, 2007 12:10 PM (GMT)
Al llegar a la barcaza Alejandro se colocó a la derecha del tipo de la cicatriz, alerta por si el individuo intentaba jugársela de alguna forma. Agradeció su ayuda al mercenario con un asentimiento de cabeza, dejando para más tarde otras formalidades y palabras. Se centró en el escurridizo hombrecillo que tenía frente a si y lo observó con detenimiento *.
- Bien, bien... La verdad es que no sé porqué has huido tan rápidamente. Mi señora tan sólo quiere hacerte unas preguntas.
Girándose después hacia Ardra:
- Deberíamos llevarlo a la mansión de mi señora para que pueda interrogarlo de forma adecuada. Allí podremos hablar con mayor comodidad.
Alejandro buscó en la barcaza alguna cuerda o similar que pudiera utilizarse para atar al individuo y transportarlo de forma más segura de vuelta a tierra firme y cuando la encontró se ocupó de atar de pies y manos al maleante de forma que no pudiera escapar.
..................
* Me gustaría saber si se trata de un vástago o de un mortal observando su palidez, si respira, etc...
Ardra McLyr - June 7, 2007 04:39 PM (GMT)
Tras observar el trabajo de inmovilización de Alejandro, el fornido celta volvió a guardar su hacha, trabándola en la mordaza de cuero que portaba a la altura de la cadera. Intentó cerciorarse de que no había nadie más vigilándolos, ningún tipo de presencia en las cercanías fueran cómplices del tipo atado o aquella ominosa y sobrenatural presencia que había sentido en la posada.
Al cabo de unos segundos, al no encontrar nada se encogió de hombros y se puso en el banco de los remos. Al fin y al cabo nunca se había preciado de ser un gran observador.
El mercenario remaba en dirección a la orilla con movimientos poderosos y fluidos.
Bueno, parece que la persecución ha llegado a su fin, una lástima pues me ha resultado bastante estimulante. Pero bueno, donde estarán mis modales... mi nombre es Ardra "lobo sonriente" McLyr, de los gangrel; guardaespaldas y soldado de fortuna.
El gangrel daba muy poca importancia a que el hampón escuchara su nombre y condición, al fin y al cabo una buena actuación le podía reportar trabajos tanto en la alta sociedad como en los bajos fondos.
Vos no hace falta que deis vuestro nombre si no deseáis que caiga esa información en oídos indiscretos...
Evento - June 8, 2007 08:00 AM (GMT)
El tipo de la cicatriz suda copiosamente, una caracteristica humana sin duda. Sus ojos buscan por los tejados de las inmediaciones mientras le atan.
- Si me llevais con vosotros lo lamentareis... matarán al joven sin dudarlo y luego acabarán con mi propia existencia, sucios bastardos. - Luego escupe al Ventue.
No parece mentir, pero está asustado. Aunque los Cainitas dudaban de que lo estubiese por ellos.
- Dejadme marchar ahora y tendreis una esperanza de recuperarlo pagando. Lady Katriana sufrirá las consecuencias si me llevais a su casa... . - Y con esto quedaba claro que llevaban tiempo investigando a la Estirpe de París.
Los ojos del rufian siguen buscando nerviosos.
Katriana - June 11, 2007 10:29 AM (GMT)
Alejandro se giró hacia el gangrel al escuchar su presentación dispuesto a presentarse a su vez, dejando claro que no tenía inconveniente alguno en que la escoria que tenían prisionero escuchara su nombre:
- Encantado de conoceros monsieur McLyr, vuestra ayuda ha resultado providencial. Yo soy Don Alejandro de Aguirre, de la estirpe de ventrue.
El ventrue siguió con la vista la dirección que tomaban los ojos del prisionero intentando él también ver alguna cosa extraña en la lejanía. Pero la oscuridad de la noche no permitía ver demasiado. Así que decidió tomar sus temores como algo real y lo ocultó como pudo hundiéndolo en el fondo de la barcaza y tapándole con todos los cachivaches que pudo encontrar por allí.
Alejandro dudó ante las palabras del prisionero. No esperaba algo así por su parte y no sabía que sería mejor hacer. Le sorprendió que conociera a su mentora y que probablemente a él también le tuviera identificado (eso explicaba rn parte el numerito de la taberna y su huida precipitada), pero no veía muy claro que podían ganar dejándole libre ahora.
- No veo que podemos ganar dejándoos libre y si vuestra gente intenta algo contra lady Katriana creo que descubrirá que ése es un error que no se comete dos veces- girándose hacia Ardra continuó hablando - No estoy muy seguro de que sea la mejor medida pero tampoco se me ocurre otra opción así que iremos hacia la mansión de lady Katriana, ¿la conocéis? Está en el barrio de la Isla, no muy lejos de aquí, río abajo. Claro, que si veis alguna otra opción...
Ardra McLyr - June 11, 2007 07:12 PM (GMT)
Ardra aplicaba su fuerza en cada golpe de remo, conduciendo la embarcación lo más cerca posible de la orilla.
Ja! este tipejo parece bastante seguro de sus palabras... en fin Don Alejandro por mi parte no hay ningún problema.
Con movimientos bruscos y secos el gangrel se afanó en redirigir la barca en la dirección señalada.
Sé que no es competencia mia meterme en este asunto pero si me lo permitís os acompañaré a casa de Lady Katriana. Este asunto ha despertado mi curiosidad y el ejercicio de nuestra pequeña persecución me ha sentado bastante bien... El mercenario se giró hacia el prisionero y ensanchando su fea sonrisa le habló mirándole a los ojos. Y respecto a ti sucio patán... no me gustan las amenazas y me gusta menos aún que me llamen bastardo, pues en mi linaje encontrarás a hombres y mujeres a los cuales no merecerías ni lamerles el barro de sus botas. Ardra escupió hacia el agua en un gesto de desprecio. Tus palabras no pesan más en mi que la lluvia, y ni siquiera son capaces de mojarme.
Una carcajada brusca y ronca surgió de la boca del gangrel, elevándose en el húmedo arie de la noche y desafiando a cualquiera a rebatir su hilaridad.
Evento - June 12, 2007 07:08 AM (GMT)
La cara de miedo y asco del tipo de la cicatriz se acrecenta.
- Pues acabais de sellar dos sentencias de muerte. La mia y la de Phillipe du Decott.
Ardra McLyr - June 17, 2007 12:28 PM (GMT)
Cuando Ardra escuchó semejante respuesta no pudo menos que reirse ostentosamente.
Mira muchacho, yo aquí solo estoy por casualidad, de manera que lo de las sentencias de muerte me afecta tanto como a un lobo un ratoncito... Puede que a Don Alejandro esto le toque de cerca, pero la verdad, si lo que querías era intimidarnos para conseguir la libertad.... creo que no lo haces demasiado bien.
El gangrel continuó remando con fuerza en dirección a su objetivo.
Además, a la señora de Don Alejandro no creo que le siente demasiado bien lo que has dicho, y sin temor a equivocarme, te diré que es muy peligroso para ti seguir amenazando en la situación en la que te encuentras. La gente de la sangre tiene varios métodos para hacer hablar a los humanos, algunos son indoloros... otros están escritos en los libros del infierno, en el capítulo de los peores tormentos.
La sonrisa del mercenario era amplia y carente de alegría. Obviamente intentaba intimidar al desdichado humano, el hecho de no conseguirlo no quitaba el sueño a Ardra, teniendo en cuenta que lo que decía lo creía cierto al cien por cien.
Katriana - June 18, 2007 10:08 PM (GMT)
La indignación removió la bestia en el joven ventrue. ¿Acaso creía ese estúpido humano que podía intimidarle así? ¿A él? ¿A un elegido de la sangre?
Esperó unos segundos antes de contestarle con una voz tan fría como el acero
- Vuestras amenazas sirven de poco así como menos aún vuestra vida que desde que os capturamos depende de nosotros y no de vuestros "amigos"... Y si son inteligentes esos "amigos" vuestros, no matarán a du Decott y mucho menos intentarán alguna cosa contra Lady Katriana. Eso podría costarles mucho más que la vida.La barcaza ya casi llegaba a la altura de la mansión de Katriana y Alejandro ayudó al gangrel a dirigirla hacia allí.
- Os agradezco nuevamente vuestra ayuda y me sentiré honrado de tener vuestra compañía a mi lado durante el resto de la noche. Por favor, venid conmigo y os presentaré a mi mentora. Estoy seguro de que os parecerá una dama... de lo más interesante y generosa.Sigue
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