Title: Malas Nuevas
Description: privado con Aureus (24-5-1226)
Ardra McLyr - May 1, 2007 10:26 AM (GMT)
La torre del primogénito de los gangrel seguía exactamente igual que la última vez que la visitó, aunque esta vez, el estado de ánimo de Ardra era ligeramente más sombrío.
En unos pocos días desde su recién despertar, habían pasado muchas cosas y demasiado rápidas. Después de haber hablado con Aureus, el celta había visitado a un príncipe cuya bienvenida a la ciudad brilló por su ausencia, para más tarde parlamentar con un antiguo compañero de cacerías perteneciente a los garou... Las ideas preconcebidas del gangrel habían dado paso a una realidad, tal vez, mucho peor y por supuesto diferente de lo que podía haber imaginado hasta entonces.
McLyr esperaba sentado en el tocón de un viejo árbol, su mentón apoyado en la mano derecha, su zurda descansando en el cabezal de su hacha. Una suave sonrisa soñadora teñía su expresión de una tranquilidad infinita, mientras observaba el cielo estrellado y disfrutaba de la brisa del sur, que anunciando la primavera, acariciaba un rostro de inexistente belleza.
Así pasaba el tiempo el gangrel mientras esperaba la llegada de su primogénito y amigo.
Aureus - May 2, 2007 01:04 AM (GMT)
El gangre se aproximo con paso lento pero firme, volviendo a lo que una ves fuese su hogar...
- Señor McLyr, que lo trae por esta derruida torre, mi antiguo refugio, como estas viejo amigo...
Estas fueron las palabras de Aureus al llegar a unos cuantos metros de su compañero de clan, el rostro del gangrel segia siendo sombrio, atengo a todos los detalles de su entorno, esperando siempre un ataque desde la nada, sin saber que queria conversar su amigo, ya habria contactado con los garou, aunque le alegraba verlo con vida, notaba la nueva faceta tambien sombria de su amigo...
Ardra McLyr - May 2, 2007 05:33 PM (GMT)
Ardra se sorprendió un tanto de la aparición de Aureus, no lo había oído llegar.
Si sigues soñando despierto, viejo lobo, algún mastín entrenado acabará cazandote...
Recriminándose su actitud mentalmente, el gangrel se levantó y girándose hacia su compañero y primógeno, le tendió el brazo en el tradicional saludo de los guerreros.
Salve Aureus, señor de los gangrel de París. Te deseo buena caza en estas difíciles noches.
Tras el saludo ritual, McLyr suspiró con paciencia, uno de esos hábitos que había ensayado tantas veces para parecer mortal, que ya casi le salían automáticamente en determinadas situaciones.
Mirando con detenimiento al fuerte guerrero, McLyr habló, con su característica voz ronca, sin perder su siempre presente sonrisa, aunque esta vez parecía hablar de la resignación del gangrel.
Deseaba encontrarme contigo, viejo amigo, pues tengo noticias que comunicarte. Empezaré por las malas, si no te importa.
Después de unos segundos de pausa dramática, prosiguió con sus explicaciones. Hace unos días, fui a cumplir con la tradición de presentarme ante el príncipe de Paris. Esperaba que el recibimiento de Geoffrey no fuera más que un trámite, pero desgraciadamente no fue así.
Ardra podía recordar con claridad los momentos acaecidos varias noches antes, durante su presentación ante el Ventrue, haciendo que la rabia de la justa ira bullera en su pecho.
El príncipe no solo no me recibió bien, sino que además insultó mi honor, mi cultura y a nuestro clan...
La rabia nacía en su plexo solar y se extendía hacia sus miembros y su cabeza, de tal manera que los colmillos se le desnudaron en una mueca feroz, y aún sus garras pugnaban por brotar de sus dedos.
Cuando se dio cuenta de su reacción, se tomó unos segundos para calmarse y poner en orden su mente.
Lo siento Aureus, pero es que bullo por dentro solo de pensar en como fui tratado... ese bastardo me llamó bárbaro belicoso, ¡A mi!... oh, cuando mis antepasados celtas trabajaban el metal dándole bellas formas, cuando los bardos de mi pueblo ya conocían las grandes sagas de los héroes, adornando las canciones al sonido de las arpas... entonces los ancestros de ese pedazo de excremento al que llamamos Príncipe de París todavía pintaban en oscuras cuevas, caminando encorvados como jorobados... y me llama Bárbaro a mi, que desciendo de la estirpe de Manannan...
Hacía muchísimo que no perdía el control de esa manera, le costó una gran dosis de autocontrol enfocar su voluntad para aplacar su ira.
Perdona viejo amigo, se que no debería haberme alterado, ni haber insultado a Geoffrey, pues aunque me haya agraviado se que lo consideras tu señor... disculpáme Aureus. Pasaron unos segundos, que se le antojaron interminables, hasta que Ardra pudo continuar. No sé que nos pasó en esa reunión, pues ante las palabras de Geoffrey, yo a mi vez respondí con otro insulto, algo que casi me cuesta la existencia, pues el príncipe se levantó entonces y usó del poder de su sangre para privarme de mi libre voluntad, haciendo que mi mente no me perteneciera y obligando a mi cuerpo a seguir sus órdenes... me obligó a arrodillarme ante él y a pedir disculpas... pero no es mi deseo que debas aguantar mis humillaciones. Te he dicho que tenía más de una noticia, y así es.
Un par de días después de reunirme con el príncipe, fui a buscar a un viejo conocido mío, lo más parecido a un amigo que podría llegar a tener entre los garou. Con él hablé largo y tendido, enterándome de lo que había pasado entre cainitas y cambiantes, o al menos de la versión que tenían los lobos al respecto. Él me ofreció la posibilidad de poder vivir en mi refugio del bosque, sin ser molestado por los lobos en tanto no participara en la guerra junto a los cainitas... ¡Dioses!, si tan solo el príncipe me hubiera recibido de otra manera, pero no, jamás lucharé por un tirano cuyo único mérito para el gobierno no sea otro que el de poseer una sangre poderosa. Hubiera luchado por un príncipe digno, pero Geoffrey no es más que una sabandija que no posee el más mínimo control de sí mismo, alguien que prefiere humillar a sus guerreros, antes que tratarlos con respeto...
Di mi palabra a aquel garou de que no levantaría mi hacha contra los suyos, de que no participaría en esta guerra del lado de los cainitas en tanto ningún cambiante me atacara primero, y mi palabra es sagrada.
Tras el prolongado discurso, algo realmente extraño en McLyr, el gangrel se quedó mirando a su compañero, esperando algún tipo de expresión que le indicara el estado de ánimo de su primógeno.
Quería decírtelo a ti antes que a nadie, ya que por ser quien eres te debo respeto y lealtad, todo lo cual lo tienes, mas no esperes que una mi brazo al tuyo al servicio del tirano de París en contra de los cambiantes.
Aureus - May 2, 2007 07:11 PM (GMT)
Aureus escucho las palabras de su amigo y en ningun momento lo interrumpio, solo durante el relato de la presentacion ante Geoffrey, el normalmente sereno rostro del gangrel se quebro, mostrando una furia que nunca antes habia sido vista por Ardra en la mirada de su amigo, sus ojos encendidos en un rojo escarlata bullian con el poder de la sangre que corria por el cuerpo de los gangrel...
Luego escucho las palabras sobre el pacto y sobre la no intervencion por parte de Ardra, la decepcion y el lamento fueron claramente visibles en el rostro del Primogenito...
Un par de minutos para pensar, unos momentos para refleccionar y mucho mas importante unos momentos para calmar su ira, su rabia, su indignacion...
No pidais perdon por vuestras palabras Ardra ni por vuestras en contra al lider de paris, el Geoffrey que yo ocupa hoy por hoy el principado es uno muy distinto al que yo jure vasayaje y realmente desde hace mucho tiempo ha venido descepcionandome continuamente, con su ira desmedida y su falta de autocontrol, en apariencia, el poder ha empesado a corromperlo y pretende tener control total de la ciudad en lugar de apoyarse en sus subalternos, los temores a la traicion lo estan dominando y pues esta no es la primera y aparentemente no la ultima ves que las reacciones de Geoffrey despacha o aleja a un buen guerrero como tu...
Un momento despues el gangrel continuo, ya claramente mas calmado...
En cuanto a vuestra palabra no os preocupeis, sereis una ausencia importante en esta lucha, hubiese sido un placer luchar a vuestro lado, pero creedme que si no fuera porque resulte ofendido por los lobos y porque me motiva vengar la muerte de Trang Oul, yo mismo me lo pensaria dos veces antes de participar de esta guerra inutil y que hasta ahora no le veo otra resolucion que la muerte de muchos cainitas...
La cara del gangrel era claramente de preocupacion, cuando parecia que los lideres de clanes por fin estaban llegando a un punto claro, formando alianzas importantes, venia Geoffrey y alejaba de la guerra a uno de los mejores luchadores que se pudieran conseguir en paris, bien hecho muchacho bien hecho fueron los unicos pensamientos para con Geoffrey...
Tened en cuenta algo mi amigo, algunos cainitas de la ciudad no entenderan vuestra postura y quizas os tilden de traidor, asi que esta noticia dadsela a la menor cantidad de cainitas posibles, solo para evitarte malos ratos, disgutos y enfrentamientos...
Ardra McLyr - May 3, 2007 04:58 PM (GMT)
McLyr escuchó la respuesta de Aureus con suma atención. Por supuesto, no esperaba que su primogénito se enfadara con él por la decisión tomada, mas la alusión al raro comportamiento de Geoffrey le había dejado un poco extrañado.
Aureus entendía la postura de Ardra, sus palabras así lo habían demostrado, y eso para él era mucho más de lo que esperaba conseguir. McLyr trató de apagar los rescoldos de su ira y compuso su antigua sonrisa, aunque esta vez estuviera teñida de una profunda melancolía y del fuego de su orgullo.
En verdad eres un buen amigo Aureus y un hombre sabio; y al margen de lo que otros digan te considero hombre de honor, pues siempre me has demostrado que lo eres. Por eso te doy las gracias por tu consejo respecto a mi decisión pero espero que comprendas que no soy ningún cobarde, y que una vez tomo una determinación la llevo hasta su final, sea cual sea. Es por esto que no esconderé mi postura ante nadie, y si cualquiera de los cainitas de la ciudad quiere tildarme de cobarde o traidor... bien, siempre pueden decírmelo a la cara...
Aureus - May 3, 2007 05:29 PM (GMT)
Dudo mucho amigo mio, que si algun cainita de paris tiene la desfachates de decirte eso a la cara, sobreviva o al menos salga ileso pero lo que realmente me preocuparia ante esta decicion es que te metas en maores problemas con el principe, y creeme que tengo claro que no sois un cobarde, pocos o ning gangrel lo es y ese es parte de nuestro orgullo como guerreros, yo no pido que escondais vuestra decision, simplemente os pido que no la griteis a los 4 vientos...
Aureus culmino sus palabras con una amplia sonrisa, tendio el braso derecho sobre los hombros de Ardra a manera de amistad...
Solo espero amigo mio, los lobos mantengan la palabra que te dieron, pues en mi caso ya me han traicionado y fallado vilmente en mantener su palara, solo espero estes seguro y no vayas a caer en una trampa o quizas en el juego de algun cachorro mal intencionado...
Ardra McLyr - May 4, 2007 05:54 PM (GMT)
Dadas las circunstancias Ardra pensaba que las dudas del primogénito y señor de los gangrel estaban fundadas. Al fin y al cabo había tenido malas experiencias con los garou hacía relativamente poco, y no se privaba de tildar el comportamiento de éstos de salvaje y traicionero. Por otro lado Hugo Maroo decía otro tanto del gangrel, tildando a Aureus de cobarde por rehuir un combate.
Pero McLyr era lobo viejo y no quería ponerse al lado de nadie cuando la contienda abarcaba a dos de sus amigos. Él siempre había sido un buen juez de los hombres y jamás atendía a los comentarios de otros para formarse una opinión. Por su parte Aureus siempre había sido honorable con él y nunca le había fallado; Hugo, a su vez, se había portado como un guerrero honorable a su lado y como un compañero capaz, de manera que no tenía queja alguna de ninguno de los dos.
A ese respecto no debes temer Aureus, hablé con alguien entre los cambiantes a quien respeto desde antiguo, alguien que, lejos de ser un cachorro, siempre me ha demostrado ser hombre de honor y en su palabra confío como lo haría en la mía propia.
Y es que McLyr no otorgaba su confianza a cualquiera, mas cuando lo hacía era capaz de poner la mano en el fuego por dicha persona.
Pero habláme de como te van las cosas, viejo amigo, pues lo que deseaba trasmitirte dicho está; temo por tu posición, pues creo que estas no son buenas noches para ostentar un cargo en la urbe de París, al filo de una guerra y con un Príncipe... poco adecuado...
Aureus - May 4, 2007 06:52 PM (GMT)
Entiendo la confiansa que depositais en vuestro amigo, yo mismo confie en la palabra de no menos que el lider de los garou y posteriormente fuy atacado en el linde del bosque, en medio de una emboscada y sin incitacion ninguna de mi parte, lo que realmente me parecio deshonroso de su parte, fue el hecho de que se me dijera que podia retirarme sin necesidad de lucha ni derramamiento de sangre, opcion que tome de inmediato pues en aquel entonces realmente preferian o luchar, pero al pretender retirarme del lugar, no consegui nada mas y nada menos que a otro garou, de pie a mis espaldas cortandome el paso, al marcar la clara falsedad de las palabras de mi primer interlocutor fuy atacado por una de estas bestias ataque que de no ser por los poderes de la sangre que nos permiten hacernos uno con la madre tierra hubiese perecido, el gran o unico problema que se presenta al creer en la palabra de un unico garou es que no esta en manos de ellos controlar las acciones de toda la manada de lobos que habita en el bosque...
El gangrel entendia claramente la posicion de Ardra, asi que prefirio no seguir con el tema y no poner a su amigo en una situacion dificil ni incomoda...
El principe realmente no me presenta mayor preocupacion, no lo atacare siempre y cuando el no me ataque de ninguna manera a mi, con el tiempo he aprendido a dominar el temperamento cambiante de nuestro principe y aunque en estos momentos este totalmente desbocado sigue siendo facil de evadir o medir, en cuanto a los asuntos pues las investigaciones sobre el mal que asota a los mortales esta algo estancada y los preparativos para la guerra finalmente estan aparentemente en marcha a paso firme, ojala la codicia cainita no haga retroceder los pocos avances que hemos logrado...
Ardra McLyr - May 5, 2007 12:49 AM (GMT)
Mientras hablaba su compañero, McLyr meditaba sobre lo que le estaba contando. Al fin y al cabo, el hecho de haberse declarado neutral en la futura guerra garou-cainita, no hacía que no le interesara nada de lo que en la urbe sucedía.
Os entiendo bien, buen Aureus... a menudo la codicia de nuestros compañeros en la estirpe es la perdición de todos nosotros. Intrigas y mentiras hilvanadas dentro de otras intrigas, las cuales disfrazan como verdades y adornan de dogmas... todo lo cual no sirve para nada. París está a punto de sufrir un cambio; lo huelo en la esencia del aire. Puede que solo sea la inminente guerra, puede que sea otra cosa, pero lo que es seguro es que no pasará desapercibido.
Solo espero que ese cambio no sea para peor...
En verdad Ardra se encontraba algo turbado por la situación de París. Por si fuera poco la guerra en ciernes, la comunidad cainita lejos de unirse contra un enemigo común, parecía más dispersa que nunca y el único punto de referencia de poder, el único foco de orden no podía ni gobernarse a sí mismo.
Estos son los tiempos en que los intrigantes escriben su historia, los tiempos en que los carroñeros aprovechan la debilidad de los predadores para hacerse con todo el botín... y ese botín tiene un nombre: París.
Aureus - May 5, 2007 01:56 AM (GMT)
- Con cada palabra pareces mas un Ventrue o un La sombra que un gangrel amigo mio, no estaba enterado que tenias esas perspectivas politicas tan claras de paris, JAJAJAJAJAJAJAJAJA
La carcajada del gangrel, resono en las calles de paris, fue una risa sincera, un simple chiste que dejo mas que claro, como mejoraba el estado de animo del gangrel cuando estaba entre almas afines a la suya propia...
Pero ahroa dejando las bromas de lado, lo que dices es mas que cierto, en Paris esta a punto de sucederse una sacudida mas haya de la guerra, se siente en el ambiente, en el aire, en la tierra a cada paso, a cada respiro es cierto, ojala no sea tan traumatico para la gente de paris...
Ardra McLyr - May 6, 2007 07:09 PM (GMT)
Las palabras de Aureus fueron como un bálsamo para las herdias recibidas en el orgullo de McLyr. Echaba de menos el sentido del humor que muchos de sus compañeros cainitas habían perdido a lo largo de su existencia, sustituyéndolo por una pose artificial de falso misterio y mezquindad. Para Ardra, escuchar una risa franca y alegre era más valioso que todo el oro de los nobles del reino.
Oh, ¡ay de mí!, primero me insulta mi príncipe y luego mi señor... JAJAJAJA Las carcajadas del gangrel eran profundas y roncas, al igual que su voz.
Bah, puede que me haya vuelto tan arrogante como un Ventrue, o tan sibilino como los Lasombra... el tiempo no pasa en vano. Pero no sé más de intrigas o de políticas que lo que cualquier guerrero conoce. Lo que sí que sé es de la guerra, y te aseguro amigo mío, que el conflicto por venir no va a dejar indiferente a la población de París.
Lo he oído otras veces Aureus, se enfrentan dos poderosos señores y abusan, humillan y maltratan a la población... lo llaman bajas de guerra, tristes pero necesarias.
Cuando quien se enfrentan son cainitas o cambiantes... todo se multiplica.
Una sensación de sombría determinación cubrió los rasgos de Ardra, llegando a tapar su genuina y salvaje sonrisa durante unos instantes.
Aureus - May 6, 2007 11:38 PM (GMT)
Palabras muy ciertas mi amigo, palabras muy cierta y lamentablemente estas bajas de guerra ya han comenzado y lo peor es que la guerra como tal aun no comienz y esa seguridad llena de pena mi alma, pues los mortales que nisiquiera conocen de nuestra existencia no deberian sufrir por las estupideces de cambiantes y cainitas, asi que mas le valdria a los humanos quitarse del camino en cuanto vean algo extraño, eso claro esta siempre y cuando valoren su vida...
La cara de extrañesa de Aureus fue clara y para nada disimulada ante el cambio en el rostro de Ardra...