Nota: desde el primer momento lo he considerado así... ;)
Betancourt esperaba.

Por fin su distinguido invitado llegaba, hacía las veces de anfitrión en honor a su señora y como tal le correspondía una enorme responsabilidad pues sus actos la representarían a ella, de no estar a la altura su vida valdría muchos menos que si acudiera a París.
Como debía esperarse el enigmático "Barón de Kiev" a quien sólo Lady Elois parecía conocer apareció, el ventrue le correspondió con una afable sonrisa en tanto como una corta reverencia, la impaciencia no le permitía más y su señora esperaba.
- Sed bienvenido a los dominios de D'Anglard de Ventrue, donde mora la más singular de las damas, quien anhela vuestra presencia y hará las veces de anfitrión si este viejo ventrue a quien teneis delante no demora más el encuentro, así pues, Betancourt de Ventrue no os importunará con parafernalias. Suspiró en tanto que indicaba el camino a seguir hacia su señora.
- Si no os importa seguidme, madame hace tiempo que os espera y no es mi misión entreteneros, al menos no aún, pues he de conduciros de inmediato ante ella. Dicho y hecho el ventrue se dispuso a hacer de guía hacia la estancia de Elois a través de la villa de D'Anglard, aunque por mucho que lo intentase, sus modales resultaron algo toscos, pues a pesar de su empeño jamás alcanzaría el nivel de sostificación que tenía aquella a quein servía.