Title: Futuro incierto 13-5-1226
Description: (Máximo, Sharede) Mansión del Segador
Maximo Constanza - April 25, 2007 11:03 PM (GMT)
Al despertar en la noche, Máximo sintió que debía hacer algo. Con el ajetreo de los últimos tiempos, había mantenido apartada de su lado a aquella a quien había pedido consejo con anterioridad. El encuentro no sería igual, pues la torre de la Abadía de St. Germain-de-Près se encontraba a cierta distancia, pero debería bastar con la presencia de ambos. Pero, aún con este pensamiento en mente, el Lasombra se dirigió a buscar a Sharede por la casa del Segador.
Sharede d'Alençon - April 26, 2007 12:12 AM (GMT)
Al primogénito no le costó en exceso encontrar a Sharede, pues sus idas y venidas por aquella casa ajena se limitaban a unas pocas estancias lo menos comprometidas posible. Parecía extraño que llevasen tanto tiempo sin cruzarse apenas y sin pararse a hablar cuando vivían bajo un techo mucho más reducido que el de la abadía, de modo que cuando ella vio aparecer a Máximo Constanza por el umbral de la puerta de la biblioteca, sus ojos adquirieron un brillo especial.
-Máximo- se limitó a decir a modo de saludo, mientras se levantaba de su asiento casi en un gesto involuntario.
Maximo Constanza - April 26, 2007 12:05 PM (GMT)
Al ver a su protegida una sonrisa relajó el rostro del antiguo, que con una inclinación de cabeza respondió a su nombre mientras abanzaba hacia ella. Al llegar a destino la tomó suavemente de la mano mientras hablaba con un dulce susurro.
- Buenas noches Sharede. -Las miradas de ambos se encontraron,reflejando el brillo de los ojos de uno en los de la otra, y al revés.- Largas noches han pasado desde nuestro último encuentro, lamento no haber podido compartir más tiempo contigo. ¿Han sido las noches benévolas contigo desde nuestra llegada?
El contacto con la Lasombra otorgaba la misma paz que siempre al primogénito, y eso se mostraba en su cálido tono de voz, y la suavidad de su expresión al dirigirse a ella.
Sharede d'Alençon - April 27, 2007 03:59 AM (GMT)
El contacto entre sus manos estuvo impregnado de una tímida dulzura que pugnaba por abrirse paso a través de los caracteres sobrios de ambos lasombra. Sin embargo, las palabras brotaban con fluidez y sin temor a lo inconveniente, pues la confianza acudía siempre a su cita.
-Las noches han sido tranquilas desde que vinimos, esta casa es un remanso de paz que atenúa en cierto modo la nostalgia que siento por la abadía, a la que imagino que no podremos volver todavía por largo tiempo.
Sharede parecía haberse adaptado bien al nuevo refugio y probablemente a ello contribuía el entendimiento mutuo que existía entre Ángelo y la lasombra, así como la cálida amistad con Cecilia. Aunque no lo hubiesen hablado, probablemente Máximo lo sabría.
-¿Os habéis adaptado bien a este lugar? Imagino que vuestra relación con Ángelo es más frecuente y cercana, espero que todo os haya ido bien...
No quería que su tono estuviese teñido de preocupación, pero aún así la frase en suspenso deseaba saber el estado de ánimo del primogénito.
Maximo Constanza - April 27, 2007 01:12 PM (GMT)
Indicando el camino a Sharede se acercaron a un par de sillones que había en frente del hogar, crepitante por un fuego que se mantenía inextinguible gracias al eficaz servicio que poseía la mansión. Tomando asiento después de ella Máximo siguió la conversación, con su tono habitual en presencia de la dama.
- Cierto es que mi contacto con Ángelo es más frecuente, más tampoco en demasía, ya que últimamente hay varios asuntos que he tenido que atender, al igual que él con su cargo de Segador reafirmado por el final de Magdalena. -Dejó un silencio, pues aunque las noticias corrian veloces por las noches de París no sabía hasta que punto estaba informada Sharede de lo acontecido.
- Como bien has dicho deberemos esperar un tiempo antes de regresar a St. Germain, pues hay ciertos indicios que señalan la visita de alguien que podría ser uno de nuestros enemigos, los hombres lobo, recientemente a la Abadía. No tengo total seguridad sobre esto, pero es algo que trataré de investigar. Si esto resulta cierto... es posible que haya alguien en la estirpe a quien le moleste nuestra presencia en París, y hay que dar con este alguien antes de que consiga quitarnos de en medio. -Lo que Máximo estaba transmitiendo era algo muy serio, pero una vez más la presencia de Sharede se encargaba de apaciguar a la bestia que clamaba por salir.
Por unos momentos el antiguo se sumió en sus pensamientos, aunque enseguida volvió a dar muestras de estar presente ante la mujer.
Sharede d'Alençon - May 22, 2007 03:01 PM (GMT)
Tal y como había supuesto las preocupaciones atenazaban al lasombra, aunque éste parecía hacer un verdadero esfuerzo por mantener el ánimo sereno y la mente fría para permitirse trazar los planes necesarios de modo que sus responsabilidades no se viesen truncadas. Sharede se sintió ligeramente abrumada como un reflejo inconsciente del peso que sabía que Máximo sosportaba en los últimos tiempos. Intentaría ayudarle en todo lo que pudiese, incluso aunque no se lo pidiera.
No obstante la noticia del intruso en la abadía cayó a plomo sobre ella y la hizo erguirse levemente en su sillón mientras respondía.
-¿Un hombre lobo en Saint Germain? ¿acaso saben que ya no estamos allí? pues de lo contrario dudo que se hubiese arriesgado a enfrentarse a vos. ¿Sería una emboscada?
Los pensamientos galopaban mientras la cainita asimilaba toda la reciente información.
-¿Por qué pensáis en alguien de la estirpe? anteriormente el odio de los lupinos no necesitaba de otra explicación, mas ahora dudáis... por favor, contadme en qué habéis pensado.
La mirada de Sharede se posó con intensidad sobre él.
Maximo Constanza - May 30, 2007 12:43 PM (GMT)
Los ojos de la cainita clavados en los suyos con intensidad era algo que al Lasombra le aportaba serenidad, y así prosiguió.
- Lo que me lleva a pensar en la presencia de alguien de la estirpe en todo esto es el hecho de que cómo si no podrían saber los lupinos de nuestro refugio. La torre de Aureus era un blanco fácil pues de todos es sabido que tenía tratos con ellos. El hogar de Dazvog von Vertzang resultaba obvio también. Pero no me explico que motivos, si no es una traición, podrían llevarlos a pensar de nuestra presencia en St. Germain.
El discruso de Máximo se había encendido un poco mientras hablaba, pero fijando de nuevo la mirada en su compañera se relajó.
- Quería que lo supieras para que estés alerta, pues quizá tu puedas escuchar algunas cosas en la ciudad o mover algunos hilos. Por mi parte he acudido a Zack Thomas de Nosferatu, y ya están trabajando en el caso. Ahora solo nos queda esperar a tener un nombre, entonces toda el frio de las sombras recaerá sobre él.
El veredicto, así como lo que sentía el antiguo sobre la traición hacia los suyos y su persona, era claro. No habría piedad para el traidor.
Sharede d'Alençon - December 11, 2007 07:31 PM (GMT)
Sharede mantenía la vista clavada en el fuego danzante mientras buscaba una forma de aligerar las suspicacias del antiguo sin que por eso cayese en el error de ignorar el peligro.
-Al menos creo que habéis conseguido que nuestro clan comparta más tiempo y más datos, y sabiendo lo que todos nosotros tengamos que decir, formamos una alianza que os puede dar un futuro más propicio. Es un principio interesante, y creo que en esta ciudad hace falta...
Ronroneaba pensativa, pues dicha alianza no solucionaba las cosas.
-Pero si bien los lazos deben ser fuertes entre quienes hemos decidido apoyarnos, el resto están sujetos a sus propias ansias de poder, a sus intereses. Cumpliría lo que decís de no ser porque a veces el remedio es peor que la enfermedad. ¿En quién confiar? Nada es lo que parece... y preguntar puede llegar a ser abrir la caja de Pandora.
Sólo esperaba que la habilidad del primogénito pudiese esquivar el riesgo que suponía contactar con los nosferatu, siempre tan solícitos para todo el mundo (y ese era el problema).
-No obstante, escucharé, y existen personas en las que confío. Nada está perdido, Máximo.
Maximo Constanza - December 12, 2007 01:11 AM (GMT)
De nuevo, el bálsamo que para el magistri resultaban las palabras y la comprensión de su compañera, se mostraba en su expresión de agradecimiento hacia ella. Aquella cainita resultaba realmente sorprendente, pues con el mero hecho de su presencia podía apaciguar el ánimo de uno de los antiguos más poderosos de París. Y con sus palabras renovar las esperanzas de aquel mismo ser.
- Veremos a lo que llega el pacto Lasombra, mientras los demás se entretienen conspirando entre ellos. Quizá los cambios no tarden en llegar, pero... todo a su debido tiempo. En cuanto a mantenerte atenta, hazlo, pero no arriesgueis más de lo necesario, pues dicha información no me es en absoluto más valiosa que tú.
El contraste entre el trato que se referían ambos contertulios podía resultar algo chocante, pues Máximo, en un intento por mostrar su particular afecto hacia Sharede la tuteaba, mientras ella, quizá debido al respeto, o a sus refinadas formas seguía tratándolo de vos. Todo junto no dejaba de ser una extraña paradoja.
Sharede d'Alençon - January 3, 2008 11:35 PM (GMT)
La disciplina del Antiguo se entremezclaba con la calidez de su omnipresente preocupación por ella hasta formar una red que la atrapaba a su lado sin querer evitarlo. Sharede suspiró agradecida cuando terminó; no había pasado por alto el cambio a un tratamiento más próximo para ilustrar su prioridad.
-Con vos como protector tengo menos preocupaciones que nunca, creedme.
Pero aunque se sintiese protegida y arropada por aquella conversación y la compañía, sintió que Máximo necesitaba tiempo para pensar, y temiendo finalmente ser un obstáculo a aquello, decidió retirarse hacia el regazo de Dios en su coqueto cuarto, agasajo de Cecilia de Lasombra y su hermano, por el que sentía gran respeto.
Sharede se dio media vuelta tras aquella línea de pensamientos. Ni siquiera se había dado cuenta de que no los había reflejado en palabras.
-... Echo de menos la abadía.
Sólo fue un susurro, un anhelo que se escapó involuntariamente, revoloteando en el frío ambiente para reunirse con el chisporroteo del fuego.
Maximo Constanza - January 9, 2008 03:11 PM (GMT)
El murmullo de Sharede traspasó el alma del Lasombra. Y cargado de una determinación implacable se acercó lentamente a su protegida, posando una mano afectuosa sobre su hombro.
- Pronto volveremos a St. Germain. Y pobres de aquellos que se atrevan a regresar por allí, pues preferiría enfrentarme a los lobos, que volver a sentir la tristeza de tu corazón.
No había más palabras para reconfortar a la dama, aunque tampoco las creía necesarias, pues una muestra de afecto en el más puro de los silencios a veces puede resultar de mayor eficacia que una larga conversación.