Con toda la pompa y la ceremoniosidad que requiere un acontecimiento como este, la monarca Salianna anuncia oficialmente su regreso a sus propiedades en París. Dicho regreso será correctamente anunciado ante el príncipe, solicitando audiencia con el mismo según el protocolo.
Esta noticia corre como la pólvora entre los cainitas y, como es normal, primero entre todo el clan toreador.