Title: Ven a mi o muere conmigo.
Description: 10 de Junio. Privado Octavio/Sharede
Octavio Giovanni - April 23, 2007 06:23 PM (GMT)
Sangre, muchisima sangre derramada en el suelo. El giovanni en trance, sus ojos blancos y toda su ropa empapada de la sangre vertida con sus manos...
En el suelo arrodillado, suplicando y llorando. La voz se pronuncia, la mente del Giovanni estalla en el dolor.
Su corazon no muerto quema. Sus ojos vuelven a la realidad y ve muerte, sangre y odio.
Decenas de almas le gritan, le imploran.
-Solo tu puedes vernos, salvanos!-
Llanto, lagrimas de sangre y un nombre.
-Sharede.- una voz rota lo repite hasta la saciedad.
Un enorme pentagrama con sangre virgen, un extraño ritual....humo y nuevamente sangre.
La figura encapuchada vierte su sangre mientras se alza poderosa...
-Mi nombre es Octavio Giovanni...soy un nigromante y mi alma no me pertenece...y vosotros me debeis vuestra existencia...necesito vuestra ayuda, os exijo vuestra ayuda...no teneis opción, no mereceis opción...-
Octavio Giovanni - April 24, 2007 05:25 PM (GMT)
Minutos después, el veneciano salía completamente abstraído a la calle, alguna mancha seca adornaba el interior de su túnica, nada visible a ojos inexpertos.
Su aspecto era siniestro. Su rostro completamente pálido recordaba su naturaleza capadocia. la misma muerte se escondía en aquellos ojos.
En una de las esquinas persiguió a una joven distraída a la que dos manzanas después mordía…sangre, cuanto placer…paladeó cada gota, disfrutó con cada jadeo de dolor de ella.
Recompuesto de su trance, comenzó a caminar sin rumbo, con una leve sonrisa en el rostro mientras tarareaba una vieja canción…
…ve con cuidado muchacha…ve con cuidado…pues los peligros de la noche son muchos…
Sharede d'Alençon - April 25, 2007 03:22 PM (GMT)
No sólo el destino se complacía jugando con Octavio aquella noche; también el silencio parecía querer traicionarle llevando sus desgarradoras súplicas en un alado eco hasta oídos del subconsciente de Sharede, que sintió la inexplicable necesidad de caminar sin rumbo por entre la ciudad dormida, dejando atrás la seguridad de su refugio.
Si Octavio había cambiado tanto en un período tan breve de tiempo, Sharede también se alejaba de la virginal aparición que el Giovanni recordaba haber visto velando el alma de un difunto, tantas noches atrás.
La sombra que se deslizó entre edificio y edificio había logrado materializar la oscuridad en forma de unos terrenales ropajes negros, severos y elegantes.
La desesperación guió los pasos del capadocio allá donde su razón dudaba y flaqueaba, y como un ciego siguió a tientas el perfume de inocencia de Sharede.
-¿Quién sois?
No había podido ser discreto, ni cauto, ni prudente, ni silencioso. Todo su cuerpo gritaba de una forma que él no había podido acallar y que había acabado delantándole. No obstante, el silencio se hizo sepulcral al oír dos palabras, dos notas celestiales que emborracharon su alma de algo que habría podido llamarse euforia. Era ella.
Octavio Giovanni - April 25, 2007 05:34 PM (GMT)
Bajo la capucha del nigromante apareció una tétrica sonrisa, lentamente alzo la vista hacia la figura y contestó.
-Es una pregunta difícil, en esta noche. Ni yo ni los que me acompañan solemos ir dando nuestro nombre al primero que se nos cruza…mi lady-
La arrogancia en las palabras del veneciano confirmaba que no estaba solo, pero no parecía haber ninguna figura oculta, tras el.Cuando sus ojos se acostumbrarón a la realidad le pareció distinguirla, a ella, a Sharede. Pero no podía ser, era una trampa mas del destino.
Tras una pausa, prosiguió.
-Quien o que lo pregunta?- añadió divertido.
Sharede d'Alençon - April 25, 2007 07:38 PM (GMT)
La voz del encapuchado arrojó un breve haz de luz sobre su desconcierto, pero esa distorsión ronca y altanera la hizo incapaz de recordar quién estaba delante de ella, y por su mente se le pasaron incontables posibilidades, ninguna demasiado atractiva.
-Creo que no ha sido simplemente un cruce de caminos, monsieur, pues habéis llegado por el mismo lugar que yo.
"Ni yo ni los que me acompañan..."
Pese a la amenaza implícita que eso suponía, la lasombra le respondió educadamente, sin amedrentarse lo más mínimo.
Ambas figuras permanecieron en la penumbra, semicubiertas por las sombras, enfrentadas y con las expresiones a cubierto.
Octavio Giovanni - April 25, 2007 09:06 PM (GMT)
Y entonces distinguió su voz. Aquella voz escondida en las sombras, como no. Sharede, cuan incauto había sido. Su subconsciente la había localizado por el? La bella lasombra estaba allí y al parecer no le reconocía.
El veneciano con su mano zurda estiró de la capucha hacia atrás mientras respondía a su interlocutora.
-Ya os dije una vez-susurró-que no debíais pasear a estas horas, vuestro Constanza no puede protegeros fuera de sus muros…Sharede.-
Despacio alzó la vista y la vio, distinta si, pero igual de frágil, igual de hermosa.
Sharede d'Alençon - April 25, 2007 11:06 PM (GMT)
Poco a poco la verdad se fue desvelando a sus ojos y la escasa luz de la calle recayendo sobre su interlocutor se encargó definitivamente de dar la clave al enigma. Octavio.
Sharede permaneció inmóvil durante un momento, observando un rostro aún más demacrado que de costumbre mientras las sombras recreaban profundas cuencas en torno a aquellos ojos febriles. Lo que tenía delante más parecía un cadáver que un cainita, aunque la línea que los separase fuese tan estrecha.
Pero lo que más la preocupó no fue la apariencia sino sus gestos y palabras, su estado anímico, que percibía especialmente turbado. ¿Estaría pensando en hacerle daño? Su camino se bifurcaba: confrontación o huida. Sharede lo tuvo claro mientras se adelantaba varios pasos hacia el Giovanni y dejaba que éste la viera más allá de la ambigüedad sombría con que se había cubierto hasta entonces.
Estaba expuesta, vulnerable a las inclemencias del hombre que tenía delante de sí, pero bastaba con mirarla a la cara para que pensar en algo negativo para ella se hiciese especialmente costoso.
-No veo a nadie que me haga necesitar protección, Octavio.
Quizás estuviese preguntando por sus intenciones.