Title: Visita del artista a Maxence
Description: 16/05/1226 Reunion.
Domenico Augusto Astratzzi - April 19, 2007 06:21 PM (GMT)
Era las primeras horas de la noche, cuando el sol acaba de desaparecer.
Un gran estruendo de caballos se escucha por las calles de Paris, y de una pequeña callejuela una diligencia, sale dirección La Concergierie, pero cerca de llegar a destino, la persona que esta ubicada dentro de la misma, con un bastón hace parar el carruaje.
-Leonardo, por favor, cambio de destino… deberíamos dirigirnos hacia el barrio latino, a visitar a Maxence, corre, que no me espera, pero, debo llegar rápido.
El conductor, con un buen movimiento, cambia la dirección de su carruaje hacia el barrio latino, dirigiéndose hacia Maison du Forgeron du Paris, para hablar con su primogénito.
Al llegar a la gran Mansión, el carruaje se detiene, Leonardo, baja de su asiento y baja unas pequeñas escalinatas, y abre la puerta, de dentro, sale un hombre de no mas de 1’65, con una gran melena castaña, una profunda mirada de ojos marrones, y una perilla muy bien afeitada.
-Leonardo, espera aquí, si tardo mucho, ves hacia casa, espero no tardar.
En ese momento, Leonardo asiente, guarda la escalinata, y vuelve a sentarse en el asiento del conductor.
Justo después, Domenico se encarama hacia la gran puerta, y justo después de mirar hacia atrás, pica respetuosamente tres veces, a la gran puerta, esperando respuesta des de dentro.
Maxence - April 19, 2007 08:42 PM (GMT)
Pronto abrió la puerta Madame Helene, el ama de llaves de la mansión. Ella era un oasis de delicada belleza clásica que destacaba entre la la dureza metálica de los adornos de la maison-herrería del barrio latino. La dama observó (Auspex 2) al cainita que se encontraba frente a ella, dandose cuenta de que no le conocía.
Con gentileza ella saludó a Doménico.
- Buenas noches caballero, ¿Quien sois y qué deseais?
Domenico Augusto Astratzzi - April 19, 2007 08:58 PM (GMT)
Saludos Bella, dama.
- Mi nombre es Domenico Augusto Astratzzi, y venia a reunirme con el señor de la casa, si no es molestia, para vos, podrias decirle que he llegado, creo que me espera, si no fuera asi, no desearia molestar.
Domenico mira a la dama, mientras observa hacia todos los lados, para observar el mas minimo detalle.
- Esperare aqui si lo deseais.
Esperando respuesta, Demenico, observa a la dama que en estos momentos se espera delante suyo, observandola buscando algun tipo de respuesta.
Maxence - April 19, 2007 09:09 PM (GMT)
- ¿Maese Maxence os espera?... Por favor, pasad. La dama acompañó su invitación de dos gestos que parecían propios de un baile, el primero le ofrecía que pasase al recibidor, el segundo gesto ordenaba a una criada que fuese a avisar al primogénito toreador.
Una vez aquella inesperada visita estuvo en la privacidad del interior de la maison, el ama de llaves rellenó el tiempo mientras llegaba su señor tratando de conversar con Domenico.
- ¿Puedo preguntaros señor Doménico Augusto Astratzzi, cual es la cuestión que deseais tratar con maese Maxence? ¿acaso le traeis algun mensaje?
Domenico Augusto Astratzzi - April 19, 2007 09:14 PM (GMT)
- Primero de todo podeis llamarme domenico, mi nombre a veces creo que es demasiado largo
Despues de decir esa frase, suelta una pequeña risilla. ( auspex 2, para ver si es vampira o humana )
-Claro, señora, soy nuevo en esta ciudad, y desearia primero presentarme al primogenito de mi clan, para luego, ir a visitar al principe de la ciudad.
Despues, de ello se fija en la estancia, buscando posibles escondites o posibles lugares des de donde poder observar.
-Ademas, acabo de llegar hace poco des de Venecia, mi ciudad natal, y busco un lugar donde convivir y abrir mi taller, por si no lo sabeis, soy un pintor y escultor, por eso mi viaje hasta esta ciudad, busco algun lugar donde volver abrir mi bello taller.
- Y despues me gustaria que me acompañara a visitar al principe, para poder presentar mis respetos, creo que es lo mejor.
Maxence - April 20, 2007 07:09 AM (GMT)
Ella rió acompañando el comentario sobre el nombre.
- De acuerdo señor Domenico, vos podeis llamarme Helene, si vais a instalaros en la ciudad es probable que nos volvamos a ver por aquí.
La procedencia del toreadEn ese momento apareció Maxence, le bastó intercambiar con su ama de llaves una mirada para hacerse cargo de la situación. El primogénito saludó a su visita:
- Buenas noches señor Doménico, soy Maxence primogénito toreador. Me agrada tener el gusto de conocer a un hermano toreador de Venecia, ¿puedo preguntaros por vuestro linaje cainita? Quizas conozcamos a vuestro Sire o trazar nuestro parentesco.
Eso haría más fácil conocer a aquel desconocido y agilizaría los trámites posteriores.
- ¿Puedo preguntaros tambien por qué motivo habeis elegido París como lugar en el que instalaros?
Domenico Augusto Astratzzi - April 20, 2007 02:42 PM (GMT)
Domenico, hace una reverencia, demostrando su pasado noble, y hace ademan de hablar, no sin antes despedirse de la doncella, con una bajada de sombrero.
Justo despues, se quita el sombrero, y responde a las preguntas del toreador.
- No es molestia, señor, Mi sire fue Paolo Saghini y su sire fue Aldo Humberto Taricco, todos grandes artistas de nuestro clan, y los dos maestros mios en el arte de la pintura y escultura.
- Siempre he vivido en Venecia, pero tambien he viajado por Milano, Roma, Pisa, los Condados Barceloneses, y ahora he llegado aqui a esta hermosisima ciudad, para aposentarme durante bastante tiempo, tambien deseo aprender del arte parisino, y de sus artistas, durante este gran periodo, y como siempre ayudar lo maximo posible al clan.
Despues de decir esto, saco una pequeña libretita y hizo un pequeño esbozo de la figura del Primogeon a carbon.
Disculpeme, por llegar sin avisar, pero... me urgia hablar con vos, para poder aposentarme, en esta ciudad, y empezar a trabajar, lo mas rápido posible, ya sabeis, la inspiracion da comienzo a la creacion. Ademas, me gustaria si vos deseais, me gustaria que me acompañaseis a presentarme delante del principe.
Justo despues, le entrega el pequeño esbozo, a su Primogeon. esperando respuesta.
Maxence - April 20, 2007 03:45 PM (GMT)
Maxence tomó el esbozo improvisado y lo observó con curiosidad, como si no pudiese apartar la mirada de él.
- Ciertamente tenemos que acudir con presteza a ver al príncipe para cumplir con la tradición. No queremos problemas con ese rito.
Tal como lo dijo parecería que sentía algun malestar por algo que había ocurrido, pero no quiso extenderse. El primogénito dejó el dibujo, para comunicarse a través de la mirada con su ama de llaves. Ella salió a preparar el carruaje de Maxence, él miró a Domenico, dispuesto ya a organizarle la no vida.
- Dejad vuestro transporte aquí para que descanse del viaje. Por lo que me contais, no os han informado previamente de las circunstancias especiales de riesgo por las que atraviesa la ciudad, así que os hablaré de ello de camino a la Conciergerie. Si una vez informado, decidis quedaros y el príncipe os acepta en la ciudad, buscaremos un alojamiento que se adecue a vuestras necesidades, pero mientras podreis residir aquí tanto tiempo como necesiteis.
La hospitalidad del primogénito era algo más que palabras, Doménico pudo sentir una sensación hogareña, cálida, acogedora, muy humana, como un recuerdo nostálgico de su vida mortal. Resultaba difícil decidir si esa sensación surgía de sí mismo, de Maxence o de aquella maison.
El primogénito se dispuso a salir para ir a ver al príncipe, esperando a que Doménico le acompañase, el carruaje de Maxence, conducido por un Brujah bien armado, ya les estaba esperando. Un toreador podía pasarse horas de pura contemplación, pero tambien sabían ser rápidos cuando las circunstancias lo requerían.
Domenico Augusto Astratzzi - April 20, 2007 05:36 PM (GMT)
- Muchas Gracias, mi nuevo amigo, cierto es que hemos de ir prestos, hacia la mansion del principe, y presentarme como nuevo vasallo.
Domenico en todo momento parecia absorto en la conversacion, pero no se sabe muy bien, pero sabia que contestar en cada momento, incluso a veces parecia que las palabras le salian solas, sin ningun tipo de preparacion alguna.
- Me llenan de gloria sus palabras, mi señor, y sere un fiel servidor de esta ciudad, espero en durante el viaje podeis informarme de todo lo que sucede en esta bella ciudad, soys vos muy gentil conmigo, y yo lo sere con vos.
Justo despues de esto, mira hacia Leonardo.
- Chico esperad aqui a mi vuelta, todo esta bien, pero el principe me espera, no es mas que una formalidad, ya lo conoceis.
Leonardo asientio hacia su señor.
- Muchas gracias mi señor, descansare.
Despues Domenico se gira hacia Maxence.
- Disculpad, pero podria dejar mis cosas en alguna de sus habitaciones, no se cuanto tiempo podre hospedarme en sus aposentos, pero, espero que sea el tiempo necesario hasta poder encontrar mi nuevo taller.
Gentil como pocos, Domenico aun guardaba recuerdos de su vida humana entre sus pensamientos, sus ideas, sus cuadros, su arte.... Ahora aqui todo era nuevo para el, menos algun que otro cuadro y pequeña estatua que se habia llevado de Venecia, no tenia nada de su pasado... solo sus pinturas, sus cincel, su martillo.....
que le depararia el futuro, solo lo sabia el... antes, de entrar en el carruaje de Maxence, miro al Primogenito, con una mirada abierta, una mirada que pocas veces se le podia apreciar, menos cuando creaba sus bellas obras, aquella mirada del niño pequeño antes de aprender algo. Asintio, y entro dentro.
- Bien, Maxence, vayamos a presentarme a Gofrey Principe de Paris.
Mientras tanto, Leonardo, empezo a bajar algunos bultos, cajas y maletas de la parte superior de su carruaje, le dio de comer a los caballos y observo como su señor se alejaba, cada vez mas... y mas.... siempre esperando que volviera... luego encamino las escaliatas hacia la puerta principal, y los aposentos de dominco, ordenando, toda su ropa, de forma, como al señor le gustaba.
Maxence - April 20, 2007 06:48 PM (GMT)
Madame Helene se encargó de guiar a Leonardo y sus ayudantes le ayudaron a transportar sus enseres y a guardar el carruaje en los establos.
Tomasso, el conductor del carro de Maxence, se puso en marcha en cuanto sus dos pasajeros ocuparon sus asientos. Y tomó el camino que llevaba a la
Conciergerie.