View Full Version: Un cielo nublado

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Title: Un cielo nublado
Description: 09-05-1226


Sharede d'Alençon - April 19, 2007 09:53 AM (GMT)
Muchas veces la silueta de la Conciergerie había sido mudo testigo en la lejanía de las idas y venidas de Sharede d'Aleçon, pero aquella noche y con un poco de suerte, el edificio albergaría una conversación relevante entre ella y una mujer a la sombra del Príncipe: su confesora.

La rigidez estructural de su edificio se hacía más patente a cada paso que ella daba en su dirección, y las ventanas se alzaban impertérritas creando angulosos contornos, luces y sombras en la penumbra de la noche parisina.
Lenta pero incansablemente la fachada se alargó hacia el cielo, salpicada por dos imponentes torreones. A Sharede le daba la impresión de estar siendo observada por tantos ojos como ventanas alcanzaba a contar pero se conformó con presentarse ante la atenta mirada del guardia, esperando ser interceptada.

Geoffrey - April 21, 2007 03:10 AM (GMT)
Icaro recibió a la Lasombra en la entrada con su habitual formalidad.

-Buenas noches, Sharede d'Alençon, de Lasombra, ¿para qué acudís a la Concergerie esta noche?-

Sharede d'Alençon - April 21, 2007 04:06 AM (GMT)
Sharede se sorprendió de la buena memoria de la que Ícaro hacía gala, pero se repuso al instante y respondió al saludo cortésmente.

-Buenas noches, Ícaro, quisiera saber... si madame Anna está aquí esta noche. Sé que no es una forma de conocerse demasiado espontánea pero me gustaría hablar con ella.

El discurso había sido sincero y humilde, pues estaba dispuesta a darse media vuelta si el mayordomo consideraba que no era oportuno.

Geoffrey - April 21, 2007 04:51 AM (GMT)
-Desde luego, seguidme.-

Icaro se dio la vuelta y guió a la Lasombra al interior del patio de la Concergerie, a una pequeña capilla lateral que la propia Anna había mandado construir. No era muy conocida, de modo que no atraía la Fe, y no la hacía sentirse incómoda. A menudo le gustaba exponerse a la Fe de la Catedral, pero a veces, cuando no se sentía con fuerzas para el esfuerzo, recurría a su pequeña capillita.

Anna se encontraba arrodillada ante el altar, rezando de espaldas a la entrada. Llevaba un suave vestido, nada ostentoso, que se esparcía a su alrededor debido a su posición. Parecía apacible y tranquila, ajena a lo que la rodeaba.

-Lady Anna- rompió Ícaro la quietud-, madame Sharede de Lasombra desea veros.-

Casi imperceptiblemente, Anna asintió.

-Decidle que pase- respondió con suavidad y delicadeza-, el tiempo se ha perdido pero no la oportunidad.-

Sharede d'Alençon - April 21, 2007 05:38 AM (GMT)
La lasombra se dejó guiar hasta el interior del patio y posteriormente aguardó en el umbral del lugar religioso lamentando haber interrumpido la quietud y oración de la mujer que se mantenía arrodillada de espaldas. Pero ya era tarde para echarse atrás y las presentaciones estaban hechas. Con un silencioso gesto de agradecimiento, Sharede despidió a Ícaro y aguardó a que la presencia del hombre se desvaneciera progresivamente con un eco de pasos.

Cuando el silencio se hubo instaurado cómodamente entre ambas cainitas, la de Alençon sintió la serenidad del lugar acentuada por la presencia de Anna, y su ánimo se aligeró levemente, moviéndola al fin a hablar.

-Buenas noches. Ante todo no me gustaría haber interrumpido vuestras oraciones.

Geoffrey - April 21, 2007 06:03 AM (GMT)
Icaro se marchó con una breve reverencia mientras la Toreador se incorporaba y se daba la vuelta, alisándose la falda con suaves movimientos de sus manos, y sonriendo apaciblemente.

-Tranquila. Dios sabe de sobra de mi y de mi amor por él, que interrumpa las oraciones no va a cambiar lo que siento por él. Decidme, ¿en qué puedo ayudaros?-

Anna sonrió a la otra Cainita, invitándola con un suave gesto a que pasase. Le hubiera gustado tener algun sitio donde sentarse con tranquilidad, pero la capilla era pequeña y no tenía ni bancos de madera. Así que simplemente se quedó de pie, cerrando la puerta exterior ante el desapacible viento que se estaba levantando.

Sharede d'Alençon - April 21, 2007 02:25 PM (GMT)
A Sharede no pareció importarle la ausencia de lugares donde sentarse pues estaba acostumbrada a pasear a pie y llevar una no vida no demasiado pasiva. Al escuchar la pregunta de Anna casi tuvo que recordarse el motivo real de la visita, pues por algunos momentos le había parecido que no necesitaba ninguna razón para estar allí más que el momento en sí.

-Me preguntaba cómo es posible que aún no os conociese tras un tiempo prudencial desde mi llegada a París, y concluyendo que yo tenía la decisión en mi mano pensé que más vale tarde que nunca- comenzó ella con suavidad, aunque era probable que Anna hubiese sabido perfectamente de su presencia desde que se presentó a Geoffrey.

Sharede la observó sin captar a mi primera vista ninguna perturbación del ánimo en la cainita... pero todavía era pronto para afirmar que no ocurría nada.

Geoffrey - April 21, 2007 02:47 PM (GMT)
Anna sólo sonrió con suavidad como respuesta a sus palabras, una sonrisa dulce y apacible.

-Esta es una ciudad grande y llena con demasiados miembros de la Estirpe, el cruce de caminos de dos de ellos no siempre se da sin embargo. Y conmigo es más complicado, ciertamente, ya que abandono raramente los jardines de este palacio convertido en prisión- el hecho de si se refería a que estaba encerrada o si era una referencia al hecho real de que el castillo era ahora la prisión de París no lo dejó claro.

Con elegancia y parsimonia, terminó de alisarse la falda y miró a la otra Cainita a los ojos, iniciando una profunda genuflexión.

-Anna de Toreador, Sacerdotisa Cenicienta del Camino del Cielo... para serviros.-

Tras completar la presentación, volvió a levantarse y sonreir a la otra Cainita, mostrando el blanco de sus dientes entre el pálido rosa de sus labios.

-Me honra que hayáis tomado la decisión de cambiar el infortunio de nuestro mutuo desconocimiento. He de admitir que os habéis vuelto muy notable entre los seguidores de la Via Caelis de la ciudad, Madame D'Alençon.-

Sharede d'Alençon - April 21, 2007 04:27 PM (GMT)
Sharede devolvió la sonrisa gravemente ante las últimas palabras de la toreador. La vía que ambas compartían no era demasiado popular entre la estirpe, aunque precisamente la intención de la lasombra era adentrarse en el conocimiento de todos los cainitas de París y eso incluía ciertas consecuencias como la recién citada, sin que ésto fuese bueno o malo en su totalidad.

-Ya me recluí en un pasado y si bien todo era más fácil que ahora, creo que Dios me tiene reservadas otras tareas que intento cumplir lo mejor posible.

El detalle de la cárcel podría haber sido casualidad. O podría no serlo. Sharede no quiso dejarlo pasar.

-Sin embargo vos, aunque no os mostréis fuera de este lugar, tenéis una importante y ardua tarea que realizar como consejera espiritual de nuestro Príncipe y es algo que no debería ser menospreciado.

La mirada de Sharede era serena pero intensa.

Geoffrey - April 23, 2007 04:13 AM (GMT)
Anna hizo un ambiguo gesto con la suave y blanquecina mano, aparentemente sin ningún significado real. Algo similar a espantar una mosca, pero sin que estuviera enfocado en nada concreto.

-Estar recluída es una tragedia, ciertamente. Nunca entenderé a aquellos ascetas que buscan a Dios en la privación. Dios está en las cosas que nos rodean, desde la luz a la hierva, y alejándose de ellas uno se aleja de Dios. Nuestro propio interior no es suficiente para alcanzar Su grandeza.-

Dio unos cuantos pasos por el estrecho interior, como pensando para si misma, antes de que su suave voz se oyese de nuevo.

-Es cierto que mi tarea es de cierta importancia, o lo era antes. Ahora, aunque hable con él, cada vez escucha menos las necesidades de este Camino y escucha otras... ni siquiera las de su propio Camino...-

Era un secreto a voces, pero no dejaba de ser raro oirlo de alguien tan cercano al Principe.

Sharede d'Alençon - April 24, 2007 09:10 AM (GMT)
Sharede escuchó impertérrita las contradiciones que afloraban en el discurso de la toreador, prestando gran interés a lo que ésta insinuaba pues ambas lo entendían como algo preocupante. Finalmente introdujo las manos en las mangas de su sencillo vestido y asintió.

-Algo así temía escuchar cuando decidí venir hasta aquí para veros. Pensé también que quizás os ocurriese algo y que el Príncipe no tenía una voz que le guiase sabiamente, pero vos parecéis haber recuperado la serenidad si algún día la perdísteis, y sin embargo Geoffrey a cada noche que pasa aparece más consumido por... esa otra cosa que le perturba.

Como no había hablado con él personalmente desde meses atrás, Sharede no conocía por sí misma el comportamiento que estaba repercutiendo en todos los cainitas de la ciudad, pero los resultados eran suficientemente explícitos.

-¿Hace cuánto que sentísteis que eso cambiaba?-preguntó la lasombra, pensativa.

Geoffrey - April 25, 2007 12:59 AM (GMT)
-¿Cuanto? Esa es una pregunta complicada de responder... No lo se con claridad...-

Anna se removió con intranquilidad.

-Quizás dos meses, o algo así. No estoy muy segura, tal vez desde un poco antes de la reunión de los Primogénitos... allí ya estaba bastante hundido. Si, ciertamente allí las señales ya eran claras, debió ser algo antes. ¿Quince días? ¿Un mes? Lo ignoro, me temo.-

Anna, de pronto, se volvió hacia la otra Cainita con una mirada preocupada.

-¿Es que acaso eso os pone a vos en duda? Parecéis incómoda...-

Sharede d'Alençon - April 25, 2007 09:39 PM (GMT)
Sharede le devolvió una mirada tranquilizadora y segura. Con su actitud siempre parecía tener la situación controlada, y ésto contribuía a transmitir una sensación de apaciguamiento en quienes hablaban con ella.

-Si queremos buscar el origen de su mal nunca está de más conocer el momento en que algo cambió, conocer sus circunstancias.

Con las miradas trabadas algo impulsaba a Anna a confiar en aquella desconocida.

-Decidme, ¿por qué os decidísteis a hacer ésto? Me refiero... por qué vuestra dedicación hacia Geoffrey. No sé si estaré siendo indiscreta, pero verdaderamente me gustaría ayudaros si consideráis que la situación se os va de las manos. Es importante que el líder de la ciudad sea íntegro espiritualmente...

La lasombra se adelantó unos pasos y por su expresión, parecía verdaderamente preocupada por poder hacer algo.

Geoffrey - April 26, 2007 02:56 PM (GMT)
Anna examinó a la Lasombra, que había evitado su pregunta, pero decidió no ahondar en ello de momento.

-Me temo que nuestro poder y ascendencia sobre el Principe resultan limitados. Nunca fue un seguidor de nuestro Camino, aunque crea firmemente en Dios, y ahora ya ni su propia Via puede controlarlo y retenerlo.-

Examinó brevemente a la otra un poco más antes de continuar.

-En cuanto a la razón... durante los primeros años, Geoffrey necesitaba consejo espiritual y confesión de sus pecados. Una vez se convirtió en Principe me informó de que no podría seguir contándomelos a menos que me dedicase a él exclusivamente, debido a que había cosas que no se podían contar a no vasallos. Así que le juré vasallaje un par de semanas después de su golpe contra Alexander, y desde entonces estoy aquí. Un Principe, con sus responsabilidades y deberes, necesita del apoyo de un confesor.-

Sharede d'Alençon - May 22, 2007 02:13 PM (GMT)
Sharede frunció el ceño ante las palabras de Anna. Aquella cainita parecía haber bajado los brazos ante el Príncipe, rindiéndose antes de tiempo.

-El líder de una ciudad cristiana debe constituir un ejemplo de piedad.

Y por lo que sabía, Geoffrey cumplía dudosamente con ese cometido.

-Aunque camine por otra vía debería hacer justicia a vuestro nombramiento y escucharos, considerar vuestros consejos. ¿No pensáis hacer nada para que eso cambie? ¿no queréis haceros oír?

La frustración de la lasombra se hizo patente en su voz mientras observaba a la mujer que tenía delante sin entender lo que pretendía con su inactividad.

Geoffrey - May 25, 2007 06:39 PM (GMT)
Anna sonrió, enigmáticamente, mirando a la Lasombra.

-Sois una mujer muy inocente, Dama d'Alençon. Los poderosos nunca se rigen por lo que deberían ser, sólo ansían el poder por el poder, y nada más que ello. Esa es la trágica realidad de nuestro mundo, aquí y en todas partes, entre vivos y no-muertos.-

Hace una pausa, manteniendo la mirada en la Lasombra.

-¿Qué creéis que se puede hacer al respecto?-

Sharede d'Alençon - January 9, 2008 03:32 PM (GMT)
El escepticismo había ganado la batalla contra la fe y los principios de aquella mujer. Sharede lo sentía, pero suponía que con el tiempo la situación se volvería tan insostenible que Anna terminaría por quitarse la venda de los ojos para admitir que se había equivocado. La lasombra esperaba que ocurriese antes de que fuese demasiado tarde para evitar alguna catástrofe.

- Si vos, que os encontráis a su diestra, no habéis encontrado aún una solución... dudo que yo desde mi limitada postura pueda hacerlo. Sé que habréis hecho los mayores esfuerzos, pero como habéis dicho, el poder es enemigo de quien lo usa y esclaviza sus principios.

Era un tema tan delicado…

- La ciudad está inquieta. Seguramente Geoffrey se dé cuenta, pero aún así persiste en comportamientos que soliviantan los ánimos de sus vasallos, y las tinieblas se ciernen velando la luz divina… confundiendo y sembrando la discordia.

El tono de voz suave y comprensivo se afiló ligeramente hacia el final del discurso.

- Quienes se alejen de Dios serán castigados. Él se ocupa de que todo recupere su cauce, antes o después. Tenéis el peso de la responsabilidad para que sea Geoffrey quien entienda esto. No lo desaprovechéis...

Geoffrey - January 10, 2008 12:23 AM (GMT)
-Oh, descuidad, conozco mis deberes, y mantendré a Geoffrey en el camino apropiado. De eso podéis estar segura. Aunque es vuestra fé la que me preocupa en este momento. Mientras veáis el mundo con esos ojos inocentes, me temo que será imposible que alcancéis la verdadera fé, pues esa parte del entendimiento.-

Sharede d'Alençon - January 10, 2008 01:34 PM (GMT)
Los oscuros ojos que devolvían la mirada a la toreador eran humildes pero brillaban con el fervor que les acababan de negar.

- Creo que no queda nada más que decir, salvo que rezaré por nuestro Príncipe.

No le gustaban en absoluto las palabras deferentes que le había dirigido alguien cuya incapacidad estaba más que demostrada, así que Sharede decidió marchar con la insatisfacción del trabajo a medias. Pero no pensaba dejar que aquello se quedase así.

- No os preocupéis por mi fe, aunque sí deberíais preocuparos por la de la mayoría de vástagos de esta ciudad. Buenas noches, madame.

Geoffrey - January 11, 2008 08:52 PM (GMT)
-Buenas noches, milady, que Dios os acompañe.-

Con una leve genuflexión, la Toreador se despidió. ¿El resto de la ciudad? Lamentablemente, no podía dedicar su atención al resto de la ciudad, Geoffrey no se lo permitía por miedo a que ella contase sus secretos, dudas y temores. En cierta medida, ella estaba prisionera.




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