Title: El Cielo de París 25/06/1.225
Description: Misa Tridentina
Maximo Constanza - June 25, 2005 10:43 PM (GMT)
Un sol inclemente dejó el característico olor de la hierba ajada y flores marchitas, víctimas indefensas del gran astro. La oscuridad comenzó a sobreponerse y paulatinamente el cambio fue un hecho. La agradable brisa nocturna recorría Montparnasse por sus suaves cordilleras, dando lugar al maravilloso y rítmico baile del pasto que cubría sus tierras. La noche había resurgido como siempre, y su "magia" inundaba todo, incluso la Abadía de St. Germain De-Près, la cual, extrañamente, parecía estar más viva de noche que de día.
Aquella noche del 25 de junio del año 1.225 no era una noche cualquiera. La llegada del Excelentísimo Obispo de la Via Caeli Miguel de la Rosa y de su vasalla Madame Marie lo confirmaba. Los portones se abrieron al paso de los dos invitados de honor y el señor de la Abadía, Maximo Constanza, fue presto al encuentro.
La presencia de La Rosa en St. Germain tenía una explicación: él en persona oficiaría una misa Tridentina por el rito Latino para todos los cainitas que quisieran asistir. La capilla principal estaba dispuesta adecuadamente a orden del Abad Dinard, escrupulosamente, como el anciano acostumbraba a mostrarse. Todas las estancias se habían preparado para albergar tal acto, ni el más nimio detalle había escapado al ojo de Maximo. La recepción de invitados tendría lugar en el salón principal, el más lujoso de todos. Los tapices y las obras de arte eran dignas del museo más preciado. Allí esperaba Helenna, con su halo de belleza fulgurante y sensual, luciendo un traje largo de seda blanca, con una prolongada abertura lateral que dejaba ver sugerentemente sus largas y esbeltas piernas y un escote pronunciado que resaltaba sus prominentes pechos. Maximo, Helenna y Madame Marie se encargarían de recibir a los asistentes, mientras el Abad Dinard ultimaba los preparativos en la capilla y Miguel de La Rosa preparaba el oficio en uno de los cuartos de meditación.
El salón principal era un hervidero de movimiento, los sirvientes caminaban de un lado a otro transportando bandejas, cálices enjoyados, candelabros de oro blanco y un sinfín de cosas más. Maximo y las dos damas charlaban animosamente en el centro de la sala, disfrutando del preludio de lo que prometía ser una gran noche. Allí esperarían pacientemente la llegada de los cainitas más ilustres de la ciudad y de cualquiera que quisiera asistir a tan inusual acto. La hora se aproximaba inexorablemente, pronto recibirían las primeras visitas.
Friedrich - June 25, 2005 11:07 PM (GMT)
Hoy Friedrich entraba en las adoquinadas calles de París por dos causas. Una, la anunciada presentación de la Corte que hacía su vieja conocida Salianna en dicha corte (presentación a la que, si atendía a las preferencias de la Monarca, estaba invitado, y si no, daría una sorpresa). Y el segundo acto que le hacía traer sus pasos hasta dicho lugar de corrupción y artificio era (y no segundo por su orden cronológico), una misa de Via Caeli que se oficiaba en la ciudad. realmente no tenía ningún interés en acudir a dicha misa, pero aprovechaba, puesto que haría una visita a su amiga en esta noche que sería para ella tan importante, para acercarse a este lugar. Siempre le había gustado escuchar las razones que daban otros estúpidos Vampiros para justificar su alejamiento de la Bestia, pobres ¡no sabían que se alejaban de sí mismos! Le encantaba verlos así, tan estirados, tan aparentadores, con tanto protocolo, parecía que a todos les acabaran de sacar una muela, por las caras tan rectas que llevaban. En serio le divertían, y lo que más le divertía de ellos era su creencia de ser superiores al Gangrel, porque renegaban de su condición ¡arrogantes!, el que reniega de sí mismo es el ser inferior.
Mientras tanto les observaría bajo sus miradas, aparentando ser un animal indefenso en aquel lugar, indefenso y estúpido. Que pensaran lo que quisieran, él era el que se iba a divertir esa noche, y a su costa.
Sus pasos finalemnte le llevaron a donde era procurada la recepción. Un ambiente de plasticidad se respiraba en el aire, esta noche nada de lo que viera sería más que una simple máscara, y aunque ya lo sabía eso le seguía desagradando. ¿Ropas?, iba vestido como siempre, pues no tenía otras. Su espada colgada al cinto y sus pieles, casi hechas girones, que le conferían un extraño aspecto, eso sí, desde hacía algunas semanas, estrenaba botas y un par de pantalones. Lentamente se acercó a la entrada, no esperó a que le dijeran lo más mínimo, entró y punto, y se puso a observar a todos los seres que allí se encontraban, quién sabe, puede que esto se pusiera en algún momento interesante.
Maximo Constanza - June 26, 2005 03:10 AM (GMT)
A la hora oportuna, los portones de la Abadía se abrieron para no volver a cerrarse hasta que comenzase el oficio, de esta manera podría entrar quien quisiese sin ningún impedimento o espera, la ocasión lo merecía. Así fue cómo el primer visitante se adentró en el dominio de Maximo Constanza.
Una figura de modestos ropajes y un andar decidido atravesó la entrada hacia el patio exterior. Allí se encontraban dos novicios con órdenes expresas de acompañar a cualquier visitante hasta el salón principal. Uno de ellos se adelantó hacia el extraño personaje y con poco más que un susurro le dijo:
- Buenas noches, señor. Supongo que el motivo de su visita es la asistencia a la misa que oficiará el Excelentísimo Obispo Miguel de La Rosa.- El novicio se quedó expectante un par de segundos, observando cualquier reacción del hombre que tenía enfrente-. Si es así, por favor, sígame. Lo llevaré al salón principal, donde se celebra el recibimiento a los asistentes.
Dicho esto, el joven monje giró sobre sus talones y se encaminó hacia el centro de la Abadía, contento consigo mismo por realizar la tarea que le habían encomendado.
La Rosa - June 26, 2005 07:08 PM (GMT)
En un oscuro cuarto de la Abadía de su amigo Maximo, Miguel de La Rosa preparaba concienzudamente el mensaje que debia de transmtir a la sociedad.No en vano esta era la primera misa oficial que celebraría, y su voz sería milmetricamente estudiada, pues definiría la postura de él y de los suyos,algo que mucha gente deseaba saber.Era también una advertencia, y una llamada a la paz, también eran palabras de esperanza y de verdad. No importaban las opiniones, pues la voluntad del Señor no se debia adaptar a las exigencias de los hombres;y porsupuesto tampoco a la de los condenados. Desde el habitáculo podía oir las llegadas de los asistentes,y espero paciente a que todo el mundo estubiera en su lugar y asi salir a la capilla.
Friedrich - June 26, 2005 10:21 PM (GMT)
Por un momento al Gangrel se le ocurrió la maravillosa idea de dejar que el monje siguiera sólo su camnio, sin embargo se lo pensó mejor, no quería comenzar torturando a un pobre monje el cual ya parecía estar demasiado nervioso. Desde luego, no sabía quienes eran peores, si los mortales o sus hermanos de ciudad. Con una leve sonrisa siguió al presuroso monje, su imporvisado guía, hasta que llegaron a lo que parecía ser lo que el propio monje le había dicho, el salón donde se recibiría a aquellos que asistieran a la misa. El lugar aún sufría el trajín de los servicios, que se movían sin descanso para dejarlo todo perfecto (frívola falta de necesidad). Friedrich miró el lugar con un poco de repugnancia. Tanta muerte y tanto sufrimiento (tanto de la naturaleza como de los mortales) para construir un sitio que tenía la misma finalidad que una cueva, dar cobijo, puesto que las demás eran utilidades secundarias, que no deberían ser tan siquiera pensadas, seguían siendo una pérdida de tiempo. Un lugar que daba trabajo, así que mantenía alejada a las personas de lo más importante: sobrevivir en comunión con la naturaleza. Y además que separaba del fresco y saludable aire de la noche... Friedrich alejó pronto esos pensamientos de su cabeza, o no podría aguantar el hecho de encontrarse ahí dentro, de hecho, comenzaba a sentirse mal, pero esta noche tendría que pasarla íntegramente en la ciudad, y no quería comenzar a ser hosco con cada cainita que se encontrara.
Friedrich entonces se fijó más en los seres que se encontraban en la habitación, y reconoció a tres que, obviamente no pertenecían al servicio. Dos hermosas damas acompañaban a su vez a un caballero, los tres le miraban con una cara un tanto desarticulada, puede que no le esperaran a él y su olor el primero. Friedrich sonrió... sin embargo ahí estaba. Prontamente se aproximó a ellos, y a la distancia justa como para no parecer descortés les hizo una reverencia general (no estaba dispuesto a saludarles uno por uno) y comenzó:
-Supongo que vosotros habéis organizado esta misa, permitidme daros la- Friedrich necesitó tragar antes de decirlo, tuvo que alejar su mente de lo que estaba a punto de decir, algo que sólo diría una vez -... enhorabuena, y permitidme también saludaros- acabó así su reverencia, irguiéndose de nuevo -Mi nombre es Friedrich Schnell y vengo de... las afueras a presenciar dicha misa.
Maximo Constanza - June 26, 2005 11:07 PM (GMT)
Tanto Maximo como las dos damas que lo acompañaban presenciaron cómo una figura ataviada con unos sencillos ropajes entraba en el salón principal acompañado por uno de los novicios. Los tres observaron expectantes al primer miembro de la comitiva por llegar y le devolvieron la reverencia.
Maximo se adelantó un paso y se dirigió al extraño:
- Bienvenido, Monsieur Schnell. Me alegra que este oficio sirva para juntar a cainitas de los alrededores y así poder conocernos mejor.- Dijo Maximo con una sonrisa en los labios-. En realidad la misa la ha organizado Miguel de La Rosa, Excelentísimo Obispo de la Via Caeli. Por favor, acómodese y pida lo que quiera, los sirvientes atenderán prestos cualquier deseo suyo.- Dicho esto, Maximo hizo un leve gesto con la cabeza y apareció un sirviente ofreciendo un cáliz lleno de sangre a Friedrich.
- Lo cierto es que me sorprende su aparición, sólo había tenido el placer de verle en contadas ocasiones pero me reconforta que haya tomado la decisión de acudir a esta reunión.
Friedrich - June 26, 2005 11:27 PM (GMT)
Friedrich miró la copa que le traía el sirviente -Debo declinarla a riesgo de parecer descortés, aquello que bebo es lo que consigo, y no lo que otros me regalan- concluyó el gangrel. Seguidamente volvió a mirar a sus anfitriones -.Sí, es extraño verme por aquí, pues no soy un animal de ciudad, sino de la Naturaleza- Dijo Friedrich mientras dejaba entrever sus extraños ojos, que debido a la intensa luz, ahora deberían tener forma alargada, vertical, como los de un felino -Las pocas veces que vengo es para presentarme ante el príncipe, aunque creo que últimamente la situación ha cambiado- una pequeña sonrisa cruzó el rostro del cainita -y mi intención al venir aquí era triple. La primera, encontrarme en la ciudad para asistir a la fiesta de una antigua conocida, la segunda conocer al nuevo príncipe, el cual supogno que vendrá aquí, y la tercera, aunque no la menos importante, conocer al resto de los cainitas de una forma más cercana, pues casi me puedo considerar un desconocido para la mayoría y eso ha de comenzar a cambiar, muy a mi pesar. No le voy a engañar, mi principal preocupación no es la misa, pero la curiosidad siempre me ha llevado a moverme a todos sitios, siempre es posible aprender algo nuevo e interesante en los lugares más insospechados, y ése es el cuarto aliciente para mi visita. Por lo pronto, satisfagamos la tercera causa que hasta aquí me ha traido, y hasta que lleguen más invitados conozcámonos mejor. Aunque he de advertirle a vos una cosa, las intrigas sociales y las mentiras no son mi fuerte, así que a riesgo de parecer descortés siempre seré sincero, por lo tanto, si no quiere oir algo que no le agrade, mejor no lo pregunte- terminó el Gangrel su alegato sin amenaza en su voz, sólo simpatía y una clara sinceridad.
Maximo Constanza - June 27, 2005 12:02 AM (GMT)
Maximo sonrió con verdadera franqueza, el gesto de Fiedrich era muy honorable y humilde, algo que le agradaba.
- Agradezco mucho su sinceridad, señor Schnell. En estos tiempos es difícil encontrar tal franqueza en un vástago, lo cual me llena de orgullo.
- Ha mencionado una fiesta de una antigua amiga. ¿Se trata de la Monarca Salianna quizás?
Friedrich - June 27, 2005 12:13 AM (GMT)
-En efecto, ha estado usted acertado. Parece pues que Salianna es más conocida de lo que esperaba, desde luego yo no lo habría dicho. Compartimos tiempos pasados, en mi tierra natal, eso es lo que nos une. Y ya hace poco que la encontré en la ciudad, es por eso que no quiero perderme su celebración. Por cierto, decidme vos de qué la conocéis si sois tan amable, me agradaría sobremanera tener ese conocimiento.
Maximo Constanza - June 27, 2005 03:06 AM (GMT)
- La Monarca Salianna es una personalidad muy famosa por estas tierras, señor Schnell, desde hace mucho tiempo. Es lógico que la conozca, muchos siglos nos contemplan a cualquiera de los dos, raro sería que nunca se hubiesen cruzado nuestros caminos... Me agrada saber que sois amigo de ella, eso es un gran aval para la confianza. La fiesta que celebrará será un gran encuentro para todos nosotros, su gusto y clase es reconocida en toda Europa.
Trang Oul - June 27, 2005 12:15 PM (GMT)
En este momento entro por la puerta Trang Oul de capadocio, seguido por su sequito. El palermo iba lujosamente ataviado pra la ocasion. Incluso el excentrico malkavian parecia estar perfectamente mentalizado para la solemnidad de lo que alli iba a acontecer.
Maximo no tarda en percibirlos y dedica a su amigo una sonrisa complice, que es devuelta en seguida, mientras que la distancia entre ambos se hace mas y mas pequeña.
Friedrich - June 27, 2005 01:42 PM (GMT)
Friedrich, atento casi por completo a la conversación, no había notado, por extraño que parezca, la llegada del Capadocio. Sin embargo, pronto vio que Maximo sonreía a algún personaje a sus espaldas. Sin importarle cuántas y cuáles normas de etiqueta rompía, Friedrich se dio media vuelta para ver al recién llegado. Ahora que lo veía lo recordaba vagamente, al igual que los demás, al entrar en la ciudad en raras ocasiones y también en la corte del príncipe. Puede que él también le recordara, pero no era algo que le importara, ahorase harían las presentaciones...
Trang Oul - June 27, 2005 01:57 PM (GMT)
Trang Oul vio como un gangrel se giraba bruscamente tras el saludo de Maximo y lo observaba con poca discrecion. Lo habia visto antes, y esperaba haberselo encontrado en la reunion del cementerio, sin embargo el de este gangrel debia de ser un caso de conducta solitaria, como tantos otros. Nunca habia hablado con el, sin embargo, dada la situacion, no dudo en saludarlo:
- Buena noche, caballeros. - dijo comenzado a mirar al Gangrel y acabando en Maximo - Buena noche Maximo Constanza de Lasombra. Un placer visitarle de nuevo dijo cumpliendo el protocolo.
Trang Oul giro entonces su cabeza de nuevo al gangrel.
- Creo que no nos conocemos. -dijo mientras posaba su mano en el emblema y se preparaba para hacer una pequeña reverencia - Mi nombre es Trang Oul de Capadocio, Consejero del Principe de Paris, Primogenito Capadocio y Sacerdote ceniciento de la Via Bestiae. - concluyo la presentacion el palermo -
Friedrich - June 27, 2005 02:10 PM (GMT)
Al fin el cainita se acercaba, y pronto realizó su saludo. A Friedrich se le pusieron los ojos como patos durante un momento, pero rápidamente se repuso y comenzó su propia presentación, mucho más escueta que la del otro vampiro.
-Mi nombre es Friedrich Schnell, y estoy gratificado de conocerle. Decís vos que sois consejero del príncipe de París, supongo que del ACTUAL príncipe, aquél al que aún no he tenido el placer de conocer debido a mis cortas y espaciadas visitas a la ciudad. Pronto deberé presentarle mis respetos. También habéis dicho que sois Sacerdote de la Vía Bestiae. Me halaga pues encontrar a algún habitante de esta... ciudad, que siga tan noble y única vía, y no sólo eso, sino que sea uno de los altos representantes de la misma. Por ello he de presentarle también mis respetos- concluyó con una reverencia el Gangrel.
Maximo Constanza - June 28, 2005 12:48 AM (GMT)
- Bienvenido, Trang Oul de Capadocio, me alegra y me reconforta tu llegada. Como ves, este tipo de actos también sirven para conocer a más gente de la ciudad y estrechar lazos. Espero que pronto formemos un gran grupo.
Geoffrey - June 28, 2005 12:58 AM (GMT)
El revuelo que se montó en el exterior auguraba la llegada de uno de los Cainitas más importantes de la ciudad, y los primeros vistazos al exterior no hicieron más que confirmarlo. Dos carrozas llegaban al monasterio, y alrededor de ellas un pequeño contingente de hombres armados y varios nobles a caballo. El Principe era uno de ellos.
Cruzó el humbral de entrada el primero, como ya hiciera cuando viniera a ver al Primogénito, y desmontó. Sus ropas eran las más elegantes que el dinero y la influencia podían obtener, y todos sus hombres iban parejos; incluso Montalbán parecía todo un caballero. Erik, detrás de ellos, destacaba algo más que su guerrero amigo, y la única cuya discreción era notoria era la de Lady Anna, que descendió de uno de los carruajes vistiendo un sencillo y recatado vestido; ella sabía que debía auxiliar a su Obispo en el oficio sin ocupar un primer plano.
El ejército de sirvientes desmontó de los carromatos que venían detrás, y en seguida se separaron por todo el monasterio, encargados de las múltiples tareas que una comitiva así requería, desde alimentar a los caballos a limpiar de nuevo las carrozas para que estuviesen impecables. Era la comitiva propia de un rey, y se notaba en la multitud de tareas impresindibles para que todo funcionase correctamente.
Geoffrey miró a su alrededor, mientras sus vasallos se reunían con él dispuestos a entrar. Era obvio que la Monarca aún no había llegado pues faltaban las carrozas con su escudo heráldico. No era una sorpresa, eso estaba claro. Los Toreador tendían a creer que hacer a los demás esperar por uno era una señal del poder que ejercían. Estupideces. Llegar tarde era perderse parte del evento, y Geoffrey era de lo más puntual que había en la época... lo cual más o menos implicaba que no solía hacer a la gente esperar demasiado por él si podía evitarlo.
Boadicea do Teixido - June 28, 2005 01:29 AM (GMT)
Boadicea llegó al templo acompañado de su siervo Gaël. Sendas túnicas ocultaban las caras de ambos en la penumbra. Boadicea vestia un atuendo blanco y su cara se encontraba limpia de sus usuales tatuajes. Gaël aunque mas austero también vestia para la ocasión.
Al entrar observó el inicio de algunas conversaciones pero su presencia se ocultaba en el fondo del templo. Simplemente respondió los saludos de quienes se percataron o quisieron percatarse con una leve reverencia de su tapada cabeza.
Trang Oul - June 28, 2005 12:28 PM (GMT)
Trang Oul se inclino levemente ante sus contertulios, y se dirigio al gangrel. Lo miro atentamente, de un modo que no seria apreciado por ninguno de los alli presentes. Vio que sus palabras eran sinceras y que no mentia, asi que decidio mostrar la cara magnanima de Geoffrey en aquel dia lleno de actos sociales:
- No os preocupeis en demasia por vuestra tardanza, Maese Friedrich. Mas recordad que aunque vuestras visitas sean fugaces a Paris, las tradiciones de Cain han de ser cumplidas.
Friedrich - June 28, 2005 02:40 PM (GMT)
-Agradezco mucho su gesto- dijo el Gangrel en el mismo tono -y estaré dispuesto a realizar casi cualquier acto para resarcirme de mi falta ante el príncipe y su séquito, si ello es posible. No deseo ningún tipo de enemistad con el señor de esta ciudad. Y como supongo que hoy asistirá a la misa, aprovecharé dicha situación para presentarme ante él como es debido.
Parecía que Friedrich no se había dado cuenta hasta ahora de lo que significaba esa falta de respeto hacia una figura tan poderosa, sin embargo ahora comenzaba a razonar lo que podía ocurrir. Esperaba que el príncipe pensara como su consejero y no le preocupara en demasía su tardanza...
Maximo Constanza - June 29, 2005 01:49 AM (GMT)
Una impresionante comitiva acababa de llegar a la Abadía. Sólo se podía tratar de dos personas, el Príncipe o la Monarca. En este caso se trataba de Geoffrey du Temple, el señor de París, que llegaba como un verdadero caballero a los imponentes portones del edificio seguido por todo su séquito. Los sirvientes de Maximo se apuraron al ver tal escena. Hasta seis sirvientes se aproximaron a los invitados, dos de ellos sólo para el Príncipe.
- Buenas noches, señor.- Los dos novicios se inclinaron en una profunda reverencia-. Por favor, tenga la amabilidad de seguirnos hasta el Salón Principal, allí los espera el señor Constanza y otros asistentes.
Lo mismo se les dijo, personalmente, a cada uno de la compañía de Geoffrey, tras lo cual, los sirvientes se encaminaron al centro de la Abadía cumpliendo con sus tareas encomendadas.
Maximo Constanza - June 29, 2005 02:02 AM (GMT)
Los sirvientes apenas tenían un ápice de descanso. Aquella noche se mostraba de lo más ajetreada que podían recordar durante su estancia en la Abadía, aunque no los pillaba por sorpresa. Acababan de presentar al Prínncipe de París cuando por la puerta se adentrabban otras dos figuras. Por lo que parecía a simple vista se trataba de un hombre y una mujer. Dos novicios se acercaron decididamente hacia ellos y comenzaron con el protocolo:
- Bienvenidos a la Abadía. Supongo que serán asistentes a la Misa del Excelentísimo Obispo Miguel de La Rosa. Si es así, por favor, sígannos hasta el Salón Principal, allí ya se encuentra parte de los invitados, será un honor conducirlos hasta ellos.
Con esto, los sirvientos se giraron hacia la estancia que habían descrito y caminaron con decisión aunque lentamente como gesto de cortesía con los dos nuevos invitados.
Geoffrey - June 29, 2005 03:44 AM (GMT)
-Excelente- es lo único que el Príncipe dice a ambos novicios, antes de ponerse en marcha.
Detrás de él, varios de sus propios sirvientes se pusieron en movimiento, pero estaba claro que en realidad estaban de más ante lo bien que había organizado Maximo todo. Geoffrey no esperaba otra cosa, ciertamente, viniendo del Primogénito Lasombra, pero aún así los sirvientes tenían que acompañarlo según dictaban las normas de etiqueta y posición. Anna, sin embargo, se separó de la comitiva poco después de comenzar, poniendo camino a reunirse con el Obispo para que le indicase exactamente qué precisaba de ella.
Al resto los guiaron hasta la sala donde los demás Cainitas se hallaban reunidos, y su entrada fue adecuadamente esplendorosa. Mientras Geoffrey se acercaba a saludar al anfitrión no dejó de notar al Gangrel, pero encontrándose al lado de su Consejero, ese asunto debía estar solucionado, fuera el que fuese. Llegó junto al Lasombra y lo saludó con una breve inclinación de cabeza, mucho menos profunda que el resto de sus acompañantes.
-Buenas noches, Primogénito Máximo- dijo, empleando la formulación oficial, precedida adecuadamente del título o el adjetivo regio- , he de alabar vuestro esfuerzo a la hora de organizar todo este evento. Asemeja todo perfecto, seguro que el Obispo se encontrará profundamente complacido por el esfuerzo, y esperemos que los Fieles acudan a su llamada como se espera y tal labor se vea así recompensada.-
Trang Oul - June 29, 2005 12:57 PM (GMT)
Un ligero alboroto lleno la sala a la llegada del Principe de Paris, Geoffrey du Temple. Todas las miradas, cainitas y mortales se volvieron hacia el Ventrue. Era el momento perfecto para que realizase lo que se suponia su trabajo con la mayor discreccion, seria imposible que alguien en la sala se diese cuenta de la actividad del capadocio en ese momento.
Trang Oul se giro una vez acabada la conversacion con el gangrel y se encamino hacia el Principe, dandole la espalda en su camino. En ese momento envio el siguiente mensaje advirtiendo al cainita, con una voz que no sabria de quien era ni mucho menos de donde venia:
· Quinta Tradición: La Hospitalidad; cada vez que entreis en una nueva ciudad lo primero que debeis hacer es presentaros al Príncipe de esta, de lo contrario sereis un proscrito. (mensaje mental)
El capadocio dejo caer la frase. Seca. Precisa. Sabria que seria suficiente para crear en el gangrel un estado cercano a la paranoia que lo hiciese sentirse incomodo y que lo obligaria a calmar esa voz lo antes posible. En seguida se pudo notar el desconcierto y el miedo en los ojos de aquel cainita.
Trang Oul se acerco a su Principe con el trabajo cumplido, ya que nada mas podia hacer en ese momento, estaban en un eliseo, en una ceremonia religiosa y lleno de otros cainitas. La corte debia de dar ejemplo de calma y cordura en esos turbios momentos.
El palermo se acerco a escasos pasos de su amigo Lasombra y del Ventrue..
Argentum - June 29, 2005 01:15 PM (GMT)
Argentum volvio al lago aquel dia a ataviarse para la ocasion... Otra vez a la ciudad, en fin... habria que vivir con los tiempos... Se coloco la cota de malla que tan gentilmente le habia regalado Salianna y dejo las armas en su refugio, ¿quien las necesitaba?- penso con una sonrisa - se coloco la tunica que lucia el emblema de las cortes del amor y se encamino a la abadia en el suburbio del monparnasse.
Justo cuando se encaminaba por el patio aparecio la carroza del Principe, y un ligero malestar recorrio su cuerpo, cruzarse con aquel cainita era señal de problemas... y no queria mas. Decelero su paso y entro un rato despues del gran bullicio que se organizo para recibir al Señor de Paris. Vio la vieja piedra magnificamente decorada y los alli presentes con sus mejores galas, entonces penso:
- definitivamente esto no es para mi -dijo mientras se quedaba timidamente al fondo esperando a que la monarca le alegrase un poco el dia.
Friedrich - June 29, 2005 01:23 PM (GMT)
Friedrich vio como el Capadocio le daba la espalda, no era descortesía, sino deber hacia su príncipe, un príncipe ante el que pronto debería presentarse. Sin embargo no deseaba meterse en una conversación, interrumpiéndola, por ello no "ganaría puntos". Pero en ese momento, una voz hizo presencia en su cabeza, recordándole aquello que estaba pensando. Por un momento creyó que eran sus propios pensamientos, pero no, era much más alto, más fuerte, más ajeno. Miró a su alrededor, intentando descubrir la fuente, pero no la veía ¿sería su propio instinto, sería algún nefasto espíritu susurrándole al oido? Fuera lo que fuera, era un imperativo hacer caso a esa voz.
Rápidamente el Gangrel fue en pos del príncipe, cuando estuvo a una distancia prudencial, esperó a que éste le prestara atención, y entonces con una gran reverencia se presentó: -Mi nombre es Friedrich Schnell alteza- la voz de Friedrich temblaba con cada palabra que decía -, y me siento profundamente arrepetido por mi falta de respeto a las Tradiciones, ruego disculpe con su magnanimidad mi tardanza- mientras decía esto, el Gangrel mantenía la cabeza gacha, sus manos temblaban en demasía, e intentaba ocultarlas con su propio cuerpo.
La Rosa - June 29, 2005 01:45 PM (GMT)
Al otro lado de la sala Maddamme Marie, siempre pegada a Máximo y a su sirvienta Helena decide fijar la vista ante aquel estraño Gangrel, al parecer nuevo en la ciudad, que tiembla al presentarse ante Geoffrey. ¿A cáso teme algo?, ¿es culpable de algo?. Desdeluego que no era hoy el momento de aclararlo, porque aqui y ahora, entre estos muros, estaba el cielo con sus leyes, y un anftrión escrupuloso con el protocolo al que no molestar si uno no quería ser devorado por las sombras. Así que esperó respeto tanto del Príncipe como de aquel misterioso Gangrel. Todos habian sido invitados,y el cielo les abría las puertas con el mismo ímpetu con el que pedía respeto.
Geoffrey - June 29, 2005 04:53 PM (GMT)
El Gangrel se aproxima a donde el Principe habla con el Primogénito Lasombra y Geoffrey se vuelve hacia él, más sorprendido porque alguien ose introducirse en medio de su conversación que por cualquier otra cosa. Geoffrey sabía muy bien leer las mentes de las personas a través de sus gestos y palabras, y si algo decía ese Gangrel a gritos era nerviosismo y quizás incluso miedo. Bueno, eso era apropiado, pues tras sus palabras quedó clara su falta. Mas no había reprimenda en el Hogar del Señor, sólo habría una tranquila palabra.
-Después.-
Lo dice con energía, pero también con suavidad, para que el Gangrel vea que no se lo tendrá demasiado en cuenta, al fin y al cabo era normal que los Animales desconociesen las normas de etiqueta y era algo a lo que estaba acostumbrado. Además, estaba el misterioso Jean Pierre que también quería presentarse, y sería apropiado como un evento posterior, no ahora que estaba dando sus respetos al anfitrión.
Se volvió de nuevo a Maximo y fue como si, suavemente, un velo se corriese entre el Gangrel y él. Al menos, de momento. Todo a su debido tiempo, como imponen las normas de la etiqueta y de la tradición.
Jean Pierre de la Voud - June 29, 2005 10:45 PM (GMT)
en el camino oscuro parece la silueta de un hombre montado en un carcel que llega con paso ligero. la silueta ba tomando conotacion y pronto denota que es Jean, vestido con sus mejores galas y con su capa familiar por encima.
Jean descabalga del corcel y lo ata a un poste para que este no se escape.
Jean al descabalgar hace un saludo, inclinando la cabeza a todos los que le miran y se queda esperando a que el principe termine de conversar.
No se dirige a nadie por descortesia al principe no es apropiado en estos momentos. entonces posa la rodilla en el suelo y espera callado a que el principe se acerque.
Goratrix - June 30, 2005 11:09 AM (GMT)
Un magnífico corcel oscuro aparece en las inmediaciones del lugar..El corpulento jinete, ataviado con un generosa tunica carmesí, desmonta al animal..cogiendolo por las bridas..se observa que en las manos robustas del hombre.. porta una variedad de ricos adornos y abalorios trabajados con extraños simbolos..presentes, tambien, en la vestimenta sobria pero elegante del recién llegado..Ribeteado con un hilo dorado sobre el fondo rojo sangre de su capa, aparece el simbolo del clan Tremere..
Tras una larga temporada apartado de la vida social cainita de la ciudad..Goratrix de Tremere parece haber dejado por esta noche, sus experimentos arcanos y estudios herméticos..A su llegada, varios de los sirvientes del anfitrión se dirigen hacia el para ocuparse de su montura..Con su acostumbrado paso lento pero firme, se dirige a las puertas de la Abadía del Montparnasse..
El mago a pesar de intentar ser discreto, pero no lo consigue..pues la carroza del Princípe se le había adelantado justo antes de su llegada..y todos los lacayos del monarca revoloteaban por doquier..Este tipo de reuniones despertaba en el, un abanico de sensaciones contradictorias: por un lado detestaba desde siempre el ambiente de corte, su correspondiente cabalgata de presentaciones de cainitas aburridos y demas..por otro lado le divertía asistir a estos actos sociales que solían mostrar la verdadera naturaleza entre los peleles del Rey..
Con una reverencia distinguida, saludó a algunos de los vástagos que se cruzaban a su paso..como representante del Clan en la ciudad debería mantener las formas para conocer realmente a sus "vecinos"..y poder escrutar realmente el juego de barajas, apostado sobre el gran tapiz de París.
Una vez dentro del patio..esperando que de comienzo la misa..Goratrix saca una pequeña moneda de plata con la que empieza a jugar a voluntad, entre los vivaces dedos de la curtida mano del Tremere...
Alvaro Castellar - June 30, 2005 12:15 PM (GMT)
Un carromato más llega a la abadía luciendo el escudo de Alvaro Castellar la Espada de París, se detiene enfrente de los portones que dan entrada al lugar y de el emerge el primogenito Brujah, acompañado de uno de sus vasallos, Sophie de Lions.
Alvaro se da cuenta de su falta de puntialidad pues ya casi todos han llegado, mas sus recientes tareas lo han tenido muy ocupado, se disculparo por ello si es preciso, mas por ahora ha de presentar sus respetos al anfitrión y por supuesto al Príncipe ya presente en el edificio.
A través de un corrillo de criados Alvaro alcanza la abadía y se detiene en la entrada a la espera de ser recibido.
Trang Oul - June 30, 2005 02:04 PM (GMT)
Trang Oul en seguida advirtio la presencia de Goratrix en la sala, y dejando a un lado al aturdido gangrel se encamino hacia el para saludarlo como era de recibo. Algo habia en aquel Tremere que levantaba los mas profundos respetos del capadocio, algo en su naturaleza arcana le atraia y sentia enorme curiosidad, ademas, siempre habian tenido buena relacion desde la llegada del mismo a Paris hace ya algunos años.
En seguida llego al lado de Goratrix y lo saludo con una reverencia, como lider del clan de los tremere en Paris que era:
- Buena noche, Domine Goratrix de Tremere. -dijo mientras se inclinaba levemente y echaba aun lado la lujosa capa negra- Es una gran satisfaccion que determinados cainitas se muestren en actos como estos para hacerlos mas llevaderos. Algunos no dan mucha conversacion - dijo volviendo la cabeza levemente la cabeza hacia el todavia aturdido gangrel con una pequeña sonrisa -
¿como os trata la no-vida ultimamente? - se intereso el capadocio cortesmente -.
Goratrix - June 30, 2005 02:27 PM (GMT)
El capadoccio era uno de los pocos vástagos que podía presumir de tener algún tipo de relación con el antiguo señor de Ceoris..Este resultaba interesante para el mago, pues a traves de los años habían entablado una especie de amistad recíproca de respeto.Esta se basaba en el intercambio mutuo de pequeños debates sobre los respectivos puntos de vista de la no-vida..y algunos de sus caminos..Una vez mas, Goratrix se "alegro" de ver a su amigo Trang Oul..
Saludos. viejo amigo..Esperaba encontraros aquí..Vos soys unas de las razones por la cual he venido a esta "reunión" (con tono de sorna)..mis últimos estudios de alquimia me han tenido muy..ocupado..Me gustaría que me pusiese al tanto de las últimas novedades de la corte y el resto de asuntos de París..como sabrás..he estado ultimando los detalles de mi refugio..Asi que he estado ausente de todos los asuntos de la Estirpe..¿que nuevas hay?..dice tirando la moneda al aire una vez mas..
Trang Oul - June 30, 2005 02:46 PM (GMT)
- Vuestras palabras me honran, Domine Goratrix. En verdad es un placer escaso el veros fuera de vuestros oficios. Mas un hombre capaz se debe a su trabajo, y los grandes placeres se disfrutan en pequeñas dosis... La vida de corte... como siempre, la rutina se adueña de Paris, algo que es de agradecer tras tanto cambio en los ultimos años, y a la vez me permite realizar mis propias investigaciones...
( Mi buen amigo, Paris es un caos. La situacion es critica en casi todos lo flancos que podais imaginar, la lucha por el poder continua mas intensamente de lo que muchos cainitas podran sospechar nunca... desapariciones, asesinatos... todo demasiado oscuro, Paris no es lugar para debiles en estos dias... Me gustaria tratar con vos algunos asuntos, pero las lenguas son largas y afiladas en paris, igual que muchos oidos... Sera un placer recibiros en mi dominio cuando gusteis, y tratar algunos misterios de notable importancia en Paris...) (a la mente de Goratrix) ¿que tal os estais acomodando en la ciudad, los de vuestra familia? Sabeis que sera siempre un placer para mi y para el principado ayudaros en todo lo posible a tan ilustre clan - dijo retornando a la conversacion vanal -
Maximo Constanza - July 1, 2005 02:31 AM (GMT)
El príncipe y los vasallos que lo acompañaban entraron en el salón precedidos de los sirvientes de la Abadía. Maximo giró su cabeza hacia ellos y sonrió.
- Buenas noches, Alteza. Es un honor tenerlo aquí.- Maximo hizo una reverencia-. Muchas gracias por sus palabras, la verdad es que esta ceremonia y reunión se merece toda clase de atenciones, para mí es un halago ser el encargado de recibir a los más ilustres cainitas de la ciudad y albergar el oficio del señor Miguel de La Rosa.
Dichas las palabras de protocolo, la conversación se extendió por otros derroteros típicos de asuntos de Corte y protocolo, en lo cual, tanto Geoffrey como Maximo eran ya unos zorros viejos.
Maximo Constanza - July 1, 2005 02:49 AM (GMT)
Las visitas no cesaban. Después de la llegada de Boadicea do Teixido y su vasallo, la llegada de un corcel no pasó desapercibida a los novicios. Uno de ellos se aproximó al recién llegado y se dispuso a realizar su servicio de protocolo. Así fue cómo llegó Jean Pierre de la Voud a la Abadía de St. Germain De-Près.
Poco después una escena parecida tenía lugar en los portones. Un corcel oscuro a medio galope llega a la entrada ante la mirada de los novicios. El jinete desmonta agarrando de las bridas al noble animal y lo sujeta con firmeza. La opulenta apariencia del extraño dejó atónitos durante unos instantes a los sirvientes. Cuando despertaron de su letargo se acercaron a la figura y le ofrecieron todos los servicios que demandara. Goratrix de Tremere había llegado.
El patio exterior, en unos instantes se había quedado sin novicios. Las inminentes llegadas hacía imposible el descanso de ninguno de ellos. Después de dejar a Jean Pierre de la Voud en el Salón Principal, uno de los sirvientes salió nuevamente al exterior para vigilar la entrada. Unas gotas de sudor perlaban su frente, la noche era agradable, la temperatura era media pero el endiablado ajetreo incitaba al cansancio y al acaloramiento. Cuando pensaba en que iba a disfrutar de un pequeño descanso otra llegada frustró sus planes. Una carroza se presentaba en las puertas de la Abadía. Mirando hacia la edificación localizó a otros dos sirvientes saliendo de dentro y les hizo un gesto de llamada. Prestos, acudieron a ésta y se dirigieron a atender la nueva visita. Como al resto de invitados, les ofrecieron todas las comodidades que deseasen y los guiaron hacia el salón principal. La Espada de París y su séquito, otros asistentes de lujo.
Geoffrey - July 1, 2005 11:46 AM (GMT)
Geoffrey siguió un rato tranquilamente la conersación mientras aprovechaba para ver quienes habían llegado y quienes llegaban. La llegada de Goratrix sin duda era la segunda del trío principal de la ciudad, y su impacto se notó. Tan sólo quedaba Salianna por llegar, y Geoffrey no dejó de pensar que el Capadoccio se llevaba demasiado bien con ese monstruo. No es que tuviese especial afecto por los infernalistas Salubri, pero desde luego su modo de haber conseguido el poder y el ansia que se adivinaban en esos ojos no eran los correctos; eran algo incluso ligeramente agenos al vampirismo y su sociedad. Sin embargo, sus muchos conocimientos de Corte le permitían ocultar esa impresión, y siguió examinando la sala tranquilamente mientras conversaba con el organizador.
¿Había detrás de él un Cainita postrado? Y era una postración nobiliaria, estaba claro que no estaba inclinado ante Dios en una oración callada. Lo observó detenidamente unos minutos, pero siguió atendiendo a las palabras del organizador como le correspondía.
Jean Pierre de la Voud - July 1, 2005 01:38 PM (GMT)
Jean Pierre observo la llegada del cainita Goratrix, y penso hacia sus adentros el egocentrismo de este vampiro es esacerbado, aunque claro es Goratrix y puede permitirselo es uno de los cainitas mas poderosos. en su observacion dio cuenta de mas distinguidos hijos de cain que demomento no conocia y ya tendria tiempo de saludar mas detenidamente.
Tambien estubo pensando en moverse de esa postura devido a que el principe solamente le habia mirado y no mas, pero dedujo que esto seria solamente el principio de la humillacion que debia correr devido a no averse presentado como era devido, sinceramente mientras esto no le costara la vida, no le importaria hacerlo ya que solo era un chiquillo rodeado de mayores. La leccion muy bien dada por su amigo el Señor Oul estaba bien aprendida en la cabeza del Demonio, asique puesto que todavia faltaban invitados y la ceremonia no podia dar comienzo el hijo de cain siguo postrado a la espera de una minima señal u o gesto que indicara que devia acercarse al principe. Hacia mucho tiempo que no visitaba un lugar asi y le traia vagos y viejos recuerdos de demonios pasados.
Escruto al cainita Maximo Costanza y como no queria romper la tradicion seria el segundo en saludar ya que se encontraba en su dominio y no queria molestar a un segundo antiguo.
Alvaro Castellar - July 1, 2005 03:29 PM (GMT)
Una vez debidamente recibido por los criados de Maximo Constanza, Alvaro entro en la abadía, santiguandose como era debido. Incluso tras haber pasado cientos de años de no-muerte, si fé se mantenía intacta. Enseguida, distinguío a todos los altos cargos de la corte, pero también le llamo la atención la presencia de Goratrix. El Brujah notó como se le calentaba la sangre y tuvo que apretar los dientes bajo la impasiva mascara de su rostro. Que los Tremere se hubieran levantado como clan a costa del asesinato del noble Saulot y aun no hubieran sido exterminados era una ofensa imperdonable. Pero por mas que le pesara, estaba impotente tanto por la situación actual como por su poder. Si se le ocurriera emprender hostilidades contra Goratrix dada la precaría situación del principado solo provocaría problemas y además sería en vano, si Goratrix quisiera podría destruirlo en un instante, tal era su poder.
Alvaro decidió apartar la vista, para tratar de concentrarse en otros asuntos. De modo que busco con la mirada al principe y al anfitrión para saludarles como era debido. No tardo en distinguirlos, mas cuando se acerco distinguió a un cainita más esperando para expresar sus respetos al principe, de modo que el Brujah se detuvo a unos pasos del mismo a la espera de su turno, tal como dictaba la etiqueta. Volvió de nuevo la vista hasta el Tremere y ahogo una maldición. A su lado, Sophie noto la tensión de su señor y le rozo brevemente la mano. El contacto con su vasalla le hizó recuperar la cordura a la Espada. Con una calida mirada agredeció el gesto a la joven cainita y se centró en cumplir sus deberes como era debido. Ya llegaría el momento.
Friedrich - July 1, 2005 05:08 PM (GMT)
El nerviosismo por presentarse ante el Príncipe y la ira por haber sido humillado de esa manera, se entremezclaron en el Gangrel, anulándose mutuamente ambas sensaciones, y quedando el cainita en una perfecta tranquilidad. Entonces pudo mirara a su alrededor, y pudo ver como otros vástagos habían llegado ya al salón.
Entre las nuevas caras había algunas vagamente recordadas y otras claramente reconocidas. En una pared, sin ánimos de llamar la atención, se encontraba la cainita por la que aquél Garou le había preguntado en la posada, no sabía todavía quién era, pero desde leugo a él no le iba a pasar desapercibida. Entre los recién llegados había también un caballero... ¿un noble? Nunca le había visto, asi que debía ser nuevo en la ciudad... sus sospechas se confirmaron cuandos e acercó al nuevo Príncipe, con intenciones de presentarle sus respetos. Ya eran dos esperándole. Casi seguidamente llegó otro personaje... oscuro, inquietante. Había pocos vampiros de los que el Gangrel hubiera oído hablar, debido a su auto aislamiento, sin embargo a éste lo reconoció al instante: Goratrix de Tremere. Para Friedrich existían tres clanes que habían perdido sus almas irremisiblemente: Los Ventrue, los Lasombra y los Tremere. Estos tres clanes estaban tan absortos en sus propias obsesiones, estaban tan alejados de la naturaleza y del honor, que seguían existiendo sólo por aquello que les había quitado el ánima, sus obsesiones y el odio que los demás les profesaban... a Friedrich su historia simplemente le causaba tristeza.
Un tercer cainita se acercó a ellos, donde estaban. También parecía un "noble", pero a este le recordaba también de algún cruce de caras y miradas, de alguna de sus pocas visitas a la ciudad. No iría pues a presentarle los respetos al príncipe, sino a saludarlo. Parecía tenso por algo, pero no sabía qué... podían ser tantas cosas en esa complicada y artificial sociedad, que el Gangrel ni se molestó en tratar de averiguarlo. Entre las nuevas figuras Friedrich reconoció a alguien, desde leugo mucho más conocido, fue una grata sorpresa para el cainita. Se trataba de su viejo amigo Argentum, qué raro... no lo había visto hasta ahora... debió ser debido a esa maldita voz que resonó en su cabeza. Esperó a que él también le mirara y entonces le saludó con una leve reverencia acompañada de media sonrisa. Aunque le gustaría no pudo ir al encuentro de su amigo, pues aún aguardaba a la indeseada atención del príncipe...
Argentum - July 1, 2005 05:27 PM (GMT)
Todo el bullicio de los grandes nombres y hombres llegando a la abadia no hizo mas que confirmarle a Argentum su deseo de permanecer al margen. No tardo en avistar a Friedrich. Si bien al principio lo noto un poco desconcertado y perdido, a la vez que habia podido oler su miedo al principe de Paris, despues vio que se sereno, y al rato lo miro a los ojos saludandolo, gesto al que correspondio Argentum, sin acercarse a saludarlo, para lo levantar las paranoias del joven principe...
Asi siguio el gangrel en su asiento esperando a su Señora.