View Full Version: Una Caravana desde el Sur

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Title: Una Caravana desde el Sur
Description: 15/V/1226 Cercanías de StGermain


Alejandra de Blázquez - April 17, 2007 10:00 AM (GMT)
Un grupo de soldados a caballos pertrechados con blancos uniformes y una vistosa cruz negra en el pecho circulaba velozmente hacia la Abadía de St.Germain, en el seno de la formación de soldados se encontraba un carro tirado por dos corceles tordos que portaba el bello emblema del Reino de Castilla.

En el interior del carro se intuían dos siluetas, cuando estas figurase eran iluminadas por la tenue luz de un candil se podía distinguir que una de ella era una fémina, recién superada su veintena de años, mientras que el otro era un soldado pasada la tercera década de su vida.

- ¿Realmente es necesario una formación de soldados escoltando al carro? - dijo secamente la fémina - me parece un tanto... excesivo

- Don Martín fue bastante explícito, no quería correr riesgos estúpidos. Las tierras francas no son, ni de lejos, más tranquilas que las castellanas... aún no entiendo como el Comendador os ha dejado marchar de Burgos. Aunque él haya partido hacia Al-Andalus, Burgos es una bella ciudad en la que poder pasar toda una vida... los francos son peculiares, Dama Alejandra, ya os dareis cuenta que vuestro sitio es Castilla.

- Vaya - espetó la joven sorprendida - nunca había visto en tí esa faceta de padre protector, ¿algún consejo más que darme? ¿quizá que me guarde de galanes seductores? ¿o que me una a un viejo noble adinerado para engendrar una extensa prole?

El caballero arqueó la ceja, la joven dama solía usar cierto sarcasmo al que no estaba acostumbrado...

- Si mis cálculos no fallan, aun resta un rato para llegar a la Abadía

La mirada de Alejandra se perdió en la oscuridad del camino, en cierto modo Indalecio tenía razón, aunque, por supuesto, no iba a darle el gusto de asentir ante los consejos del viejo caballero.

Maximo Constanza - April 17, 2007 01:42 PM (GMT)
Una silueta sombría serpenteaba a lo largo del camino, fundiendose con la noche. Hoy era el día en que una nueva Lasombra llegaba a París, pero no era la Abadía un lugar para ofrecer recibimientos, no desde lo último acontecido allí.
La sombra que era Máximo se coló en el interior del carruaje para asegurarse de quién viajaba en su interior. Al ver a la pareja maldijo para sus adentros, pues todo habría sido más fácil de haber viajado ella sola. Recuperando su forma física al lado de la mujer, mientras la aprisionaba fuertemente con un brazo y con el otro le tapaba la boca para que no gritara, clavó su mirada en los ojos del caballero pronunciando una única e indiscutible orden*:

- Quieto. -seguidamente continuó con más ordenes que indudablemente el varón acataría.- No te muevas ni digas nada.

Una vez dominado el hombre se volvió hacia la mujer intentando calmarla con una mirada tranquilizadora y unas palabras en tono suave.

- Tranquila, no temais Madame de Blázquez, soy Máximo Constanza, primogénito Lasombra en París. Ahora os soltaré, pero procurad no llamar la atención de los caballeros del exterior, sería una verdadera lástima que esta bienvenida se viera arruinada por un derramamiento innecesario de sangre.

Lentamente liberó a la dama del aprisionador abrazo y apartó la mano que actuaba de mordaza, mientras observaba a la mujer fijamente.

- Ordenad a vuestros hombres que reduzcan la marcha y cambien el rumbo hacia París.

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* Uso Dominación

Alejandra de Blázquez - April 18, 2007 06:36 AM (GMT)
Alejandra abrió la pequeña mirilla que le comunicaba con el cochero

- Manuel, cambiamos de destino, condúcenos hasta París

- ¿Como? Pero, yo creía que...

- Don Martín me pidió alzar una plegaria en Notre Damme antes de ir a la abadía. Sabes como es el Comendador con todo lo que atañe a la Fe...

- Vos mandais - dijo el cochero encogiéndose de hombros, incumplir los deseos de un alto cargo de la orden solía suponer la salida automática de la misma...

El grupo de caballeros y el carro tomaron por uno de los caminos que se dirigían a París, dejando a un lado la ruta de la Abadía.

Dentro del carro Alejandra no podía salir de su asombro, tapó disimuladamente los cristales del carro con las bellas cortinas púrpura del carruaje... no quería que miradas indiscretas observaran que una tercera figura había aparecido de la nada. Mientras tanto, Indalecio observaba inmóvil cual gárgola.

- Excelencia... no esperaba... encontrarle dentro de mi carruaje - dijo un tanto confundida la joven Lasombra - es todo un honor contar con vos dentro de mi carruaje. Creí que nuestro punto de encuentro sería St.Germain ¿ha surgido algún grave imprevisto, mylord?

Maximo Constanza - April 18, 2007 04:19 PM (GMT)
El Lasombra esperó a que la dama acatara sus ordenes, observando orgulloso como se desenvolvía perfectamente en una situación imprevista.

- Digamos que St. Germain no es tan segura como antaño fuere. Pero ya habrá tiempo de hablar al respecto. -El tono de Máximo no permitía réplica, aunque no por ello mostrara falta de educación o cortesía.- Decidme una cosa Alejandra... ¿Alguno de estos caballeros que nos escoltan conoce tu verdadera naturaleza y los motivos de tu viaje a París? ¿Hay alguna información que deba saber acerca de ellos?

El antiguo ya pensaba cual sería el siguiente paso a dar con la muchacha. Lo más sensato en estos tiempos sería acudir a la Concergerie cuanto antes, si pretendía que la Lasombra fuera aceptada en París. Pero aún tenía algo de tiempo para pensar al respecto, aún no habían cruzado los portones de la ciudad.

Alejandra de Blázquez - April 19, 2007 05:22 PM (GMT)
- Indalecio es el único caballero que conoce mi verdadera naturaleza, ha servido fielmente a Don Martín y al clan Lasombra durante media centuria y mi creador tuvo a bien entregármelo como criado. Tiene cierta experiencia en diplomacia y se mueve bien en las cortes vampíricas… será una gran ayuda para mi ciclo en París

A pesar de no aparentar ser más que un curtido caballero pasada la cuarentena de años, Indalecio había servido al Comendador en sus quehaceres diurnos. El sortilegio de Dominación en el que el primogén Lasomba le había sumido convirtió al caballero gallego en una estatua viva…

- Indalecio y Don Martín pensaron que una comitiva humana sería mucho menos sospechosa ante los enemigos de la Estirpe… sobre todo teniendo en cuenta el auge de la Inqusición. A este grupo de caballeros se les ha encomendado acompañarme hasta la Abadía de St.Germain y volver a Castilla después.

Maximo Constanza - April 26, 2007 12:50 PM (GMT)
El primogénito Lasombra asintió mientras liberaba a Indaleció de la dominación y se dirigía a él a la vez que a Alejandra.

- No alerteis a la escolta, mi buen Indalecio, no sería plato de gusto para ellos. El rumbo ha cambiado, ya no nos dirigimos a la Abadía sino a la misma Concergerie, lugar donde debereis presentar vuestros respetos al Príncipe y esperar que su gracia os acepte en la ciudad. No intenteis nada contra él, ni le falteis al respeto. Demasiado oscuras estan las cosas en el principado últimamente como para poder permitirnos algo así. -Dirigiendose únicamente a la cainita- Dejad que sea yo quien hable a nuestra llegada. Y tan buen punto descendais del carruaje haced partir a la escolta, no los requeriremos allí donde vamos.

Máximo les indicó las direcciones que debían dar al cochero para llegar a destino, y siguió con su explicación.

- Yo me dirigiré hacia allí, y esperaré vuestra llegada, para que los caballeros no me vean salir del carruaje, pues dudo que fuera algo de su agrado. ¿Hay algo que querais preguntar antes de mi partida?




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