View Full Version: Organizando la orquesta (flashback)

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Title: Organizando la orquesta (flashback)
Description: 27 de Abril de 1226


Elois D'Umbrelle - April 16, 2007 06:36 PM (GMT)
La vieja posada de Marcel era de paso obligatorio para muchos de los viajeros que transitaban entre París y el norte del país, numerosos señores feudales se refugiaban en la noche bajo sus fuertes y gruesas maderas, pero bien ornamentadas. Además las enormes cuadras servían de alojamiento ideal tanto para las bestias que tiraban los pesados carromatos, como para sus siervos e incluso los suscitados vehículos.

En la buhardilla destacaba la habitación más elegante, aprovechando toda la planta para englobar una sóla pero ostentosa cámara para que los nobles más prestigiosos pasaran las menores penurias. Sin embargo no era aquel el lugar donde se refugiaba la noble dama de esta historia, sino en un lugar menos llamativo, mas no humilde por ello. Un pequeño salón en la parte trasera con una chimenea propia y reservado a las más distinguidas visitas, tal como aquel era el caso y que con una dosis de ingenio, presencia y algo de generosidad, Marcel tendría a bien salvaguardar todo cuanto allí acontecía, desde quienes ocupaban el lugar hasta... bueno muchos nobles se las veían con algunas doncellas... Marcel sabía como actuar para la prosperidad y buena marcha de su negocio.

La prestigiosa y majestuosa dama rezaba en el más cómodo sillón acompañada por los más singulares caballeros, Fontane a su diestra y Martine et Loire a la siniestra, al fondo, detrás de ella se encontraba un disgustado Carentan oculto al amparo de las sombras, su visión era casi imperceptible pues la dama gustaba de no tener muy iluminadas las estancias. Junto a la puerta rezaba Cristian Henri Betancourt que harías las veces de maestro de ceremonias.

Dos sillones enfrentados a la dama ventrue anhelaban otras damas para albergar en su regazo.

La seguridad de la zona estaría a cargo de la morisca y el bueno de D'Artois que controlaban el perímetro circundante con hombres apostados, ocultos, acechando cuan furtivos para actuar en caso de ser necesario.

Nayara - April 16, 2007 07:20 PM (GMT)
Hasta la citada posada llego un carruaje modesto, libre de ostentaciones, tirado por dos caballos azabaches, habilmente guiados por un joven cochero.

Con suma discrepcion la ventrue descendio del mismo accediendo a la posada por la puerta trasera; una enorme capa oscura cubria su cuerpo evitando descubrirse lo suficiente para ser reconocida.

No conocia aquel lugar, nunca antes hubo estado en el, no obstante habia estudiado con cuidado aquel contexto. Elois no elegia a la ligera sus asentamientos y pese a no ser llamada a la desconfianza, era licito saber moverse por entornos extraños.

Aquella entrada parecia estar bajo el control de los compañeros de la dama, asi pues espero a ser atendida. Con un ligero movimiento se deshizo de la capa que cubria su rostro y dejo a la vista aquel sello que debia ser reconocido por los que eran fieles a su señora.

Elois D'Umbrelle - April 16, 2007 07:55 PM (GMT)

Betancourt observó el anillo, así como a su portadora y atendió a dejar pasar a la invitada, era la primera y había acudido al reclamo tal como se esperaba, sólo quedaría una dama más para comenzar la reunión.

- Pasad madame.

Indicó con un tono seco, aunque cálido aquel que moraba a la diestra de la dama y que si Nayara no recordaba mal no era otro que "el marsellés" como una vez fue conocido dentro de los patricios el desterrado Fontane.

El ambiente oscuro no hacía sino plantear misterio, un misterio que acrecentaba bajo la pesarosa mirada de la dama Elois, quien guardaba silencio por el momento, recostada sobre aquel sombrío sillón con una pose majestuosa. No había dones oscuros detrás de la perseverante fascinación que levantaba la dama D'Umbrelle simplemente su aura irradiaba un poder innato, fortísimo y muy magnético, fiel reflejo del caracter de aquella sacerdotede la Via Regalis.

Seine, situado a la siniestra de la flamante anfitriona extendió su mano, sólo gesticuló, para nada abrió su boca y con aquel gesto señalaba uno de los dos sillones dispuestos para la ocasión. En efecto, para un buen observador no había duda en que aún quedaba un invitado más para completar aquella orquesta de sangre azul.

Katriana - April 17, 2007 07:23 AM (GMT)
Y la invitada que faltaba por llegar no tardó en hacer acto de aparición. Un segundo carruaje llegó poco después a la posada del cual descendió otra dama embozada. Una larga capa oscura la cubría por completo y tapaba su rostro con la capucha de la misma.

A pesar de las ropas modestas que la cubrían se notaba en su porte y en su forma de moverse que ese no era su atuendo habitual y cuando llegó ante Betancourt deslizó sus manos de bajo la capa para mostrar entre sus finos dedos el anillo con el sello de Orleans a la vez que con la otra mano descubría su rostro ante su viejo conocido.

- Me alegra volver a veros querido, no pensé que volviéramos a coincidir tan pronto. Me pregunto que sorpresas nos tendrá preparadas esta noche vuestra señora.

El tono entre divertido y juguetón de la ventrue dejaba claro su ánimo ante esta velada. Le gustaban las sorpresas aún cuando éstas pudieran tornarse peligrosas. Ahora sólo quedaba por ver que esperaba conseguir Elois con este arriesgado movimiento.

Elois D'Umbrelle - April 17, 2007 01:37 PM (GMT)

Betancourt abrió paso, ya estaban las dos invitadas, así se había orquestado todo y ejecutado con la máxima premura además de buena sincronización. Los emisarios habían cumplido bien su cometido, serían recompensados...

Katriana entró en la posada, al fonfo podría ver a Elois sobre un confortable asiento, rodeándola se hallaban más ventrue, de los exiliados por Geoffrey. La dama de Orleáns, perseguida por el príncipe de la ciudad, ostentaba al amparo de las sombras un trono quimérico, así como su posible reinado... y a pesar de los pesares, Elois irradiaba la misma energía que de costumbre, la fogosidad de su aura no había perdido ni un ápice de su fuerte caracter. Rezumaba el mando típico de los descendientes.

Martine et Loire invitó desde la siniestra de Elois a katriana para que tomara asiento junto a otra invitada, Nayara.

El silencio reinante no se prolongaría por más tiempo, los caballeros ventrue dieron un paso atrás dejando protagonismo a las damas, a Elois.

- Gracias por haber acudido queridas damas ventrue. Creo que esta noche sobran las presentaciones.

Elois estaba dispuesta a saltarse el protocolo, verdaderamente no era preciso en aquella reunión informal, clandestina.

La maestra del engaño y también de la vía, sonrió calidamente. Aún quedaban mil sonrisas en su repertorio, esperaba no tener que lucir muchas más.

- Comprendo lo delicada que resulta la situación, en tanto a lo comprometida que quedaría su posición en los círculos parisinos si algo se supiera de esto. Seré breve.

Por supuesto, tratándose de Elois, el concepto de brevedad era sumamente relativo.

- Geoffrey pende de un hilo y con él la soberanía del linaje ventrue sobre la ciudad de París. Desde su fundación nos ha pertenecido ese privilegio que ahora peligra en detrimento de los artesanos.

Enarcó una ceja levemente, adelantándose a las posibles réplicas que pudieran suscitar sus interlocutoras prosiguió.

- No pienso negar mi porción de culpa en toda esta situación como bien sabrán. Evidentemente se han exagerado los acontecimientos hasta un límite irrisorio, mas no es mi deseo comparecer ante nadie. Elois D'Umbrelle hizo lo que tenía que hacer y lamentablemente la fortuna tuvo ciertos designios inoportunos, pero también es cierto la desavenencia y desconsideración que Geoffrey tuvo siempre para con los suyos, su linaje, sus consanguineos.

Sus palabras sonaban elocuentes, su mirada adoptaba un azul grisáceo poco intenso y su voz se hallaba modulada correctamente en cada palabra, cada aseveración.

- Conocen la perspectiva de lo que nos acontece a los aquí hoy presentes, ventrue que una vez gozamos en París, mas quisera escuchar nobles damas, sus respectivas visiones sobre esta situación.

Por fin cedió el turno, volviéndose a comprobar que lo breve, en términos de Elois siempre es relativo...

Nayara - April 17, 2007 04:02 PM (GMT)
Aquella reunión hacia remontar siglos atrás a la Baronesa de Bacciano, que en alguna ocasión de su pasado se vio "obligada" a intervenir en reuniones del estilo.

Tiempo hacia que no compartía con aquellos de su clan velada, tal vez demasiado...mas no olvidaba la compostura, las artes y formación que un ventrue poseía y que, claramente se apreciaban en la figura magnanime de Elois D'Umbrelle.

Con una entonación perfecta tomo la palabra tras la anfitriona; alzando su cristalina mirada, dandose a conocer como sincera ante sus compañeras.

- La situación en estos ultimos tiempos se ha visto ciertamente descontrolada. Al parecer el principe debe tener problemas para tomar el mando, mas aun habiendo perdido a su fiel consejero...-

Unos segundos valieron a la ventrue para recordar aquella noble figura y proseguir su dicurso. La primera estocada estaba servida, debía continuar.

- En lo relativo a la relación con los de su linaje, no puedo opinar sobre quienes desconozco. Mas en mi propio conocimiento percibo la lejanía; una causa mas del derrumbe de su mandato, una forma mas de debilidad frente a los que nos acechan...-

Palabras nacidas del pensamiento, tal vez lejanas a quienes conocían a la dama que en esta ocasión otorgaba una visión renovada.
Para finalizar integró en aquel mensaje la base de sus ideas y principios, que pese a todo se basaban en un solo camino: la humanidad.

- Para ambas es conocido mi camino, mi preocupación no se centra tan solo en el poder y determinación que un mandatario tiene para con los de su estirpe. La afectación de la forma de gobernar del principe no repercute solo para con los nuestros, también incide en las vidas de los mortales. Un blanco mucho mas débil y expuesto que nosotros mismos, un "blanco" que personalmente me preocupa y al cual me debo.-

No quiso alargar mas el tiempo de su intervención, quedaban expuesta sus ideas al respecto y cedía la palabra a sus compañeras. La noche sería intensa bajo aquel techo que recogía en su interior a las tres damas ventrue, iguales pero distintas, buscando tal vez encontrar algun punto de unión verdadera. Los temas eran diversos y centrados en un mismo punto; el poder...





Katriana - April 18, 2007 12:02 PM (GMT)
Se veía claramente que Elois no había perdido el tiempo. Mientras que casi todos la suponían de camino a Normandía desolada tras la pérdida de su castillo y su posición en París ella se encontraba rodeada por una corte de jóvenes vástagos a su alrededor. No esperaba menos de su vieja amiga.

Katriana tomó asiento en el lugar que le habían reservado y saludó con un leve gesto a la duquesa de Orleans y a lady Nayara. Con gesto lánguido, como si el tema le resultara tremendamente cansado escuchó las palabras de ambas damas mientras su mente no dejaba de pensar en lo que allí se debatía y en como obtener un mejor resultado de todo ello.

Miró a los varones allí presentes y les sonrió con dulzura. Resultaba curioso que fueran las damas quienes en esta ocasión fueran las que discutieran sobre la estrategia a seguir mientras que los hombres se mantenían en un segundo plano... claro que no eran damas cualquiera las que se hallaban allí reunidas precisamente. Y tras las palabras de ambas se decidió a intervenir hablando con voz queda y tranquila:

- Sabéis que no soy muy amiga de la política. Los tejemanejes necesarios para llevarla a cabo me resultan extremadamente pesados pero no puedo dejar de daros la razón en que la situación actual resulta muy comprometida para nuestro linaje en la ciudad. De ser uno de los clanes con mayor número de representantes en París nos hemos convertido en uno de los más escasos y eso, unido a la peculiar situación en la que se encuentra ahora la ciudad, nos ha vuelto bastante más débiles que otros clanes, lo cual puede llegar a ser desastroso para nuestros intereses.

Estaba segura que la maestra de la vía notaría su velada alusión a los toreador y en especial a la monarca... a la cual ambas ventrue tenían un especial aprecio, pero no conocía la opinión de lady Nayara respecto a la toreador y no quería arriesgarse en demasía, ya era bastante arriesgado el haberse reunido con Elois esta noche.

- Lo cierto es que lamento estos malentendidos que pesan entre vos y Geoffrey ya que estoy convencida de que en el fondo ambos deseáis lo mejor para la ciudad y para nuestro clan pero veo difícil que podáis llegar a algún acuerdo en estos momentos. El príncipe está realmente molesto con vos. Pero estoy segura de que todo esto vos ya lo sabéis y si nos habéis hecho llamar esta noche es porque habéis pensado en alguna forma de solucionar todo este asunto ¿no es cierto?

Elois D'Umbrelle - April 21, 2007 10:09 AM (GMT)
La dama sospechaba que aquella conversación acabaría por esos derroteros, pues aquellas ventrue que tan gentilmente habían acudido a su reclamo no eran seguidras de la via. Resignación, un sentimiento interior que crecía palabra tras palabra de cada interlocutora, no obstante era lo mejor que Elois tenía a su alcance para que el linaje de Ventrue perdurase en París.

Sus ojos se posaron sobre Nayara, que no toda su atención, pues Elois gustaba de oscuridad y silencio en sus interlocuciones para poder prestar sus sentidos a todo lo que la envolvía: los reproches de Martine et Loire, la templanza de Fontane, la indiferencia de Carentan, Katriana...

- Debo estar con vos Lady Nayara, el ganado se está descuidado y pronto los cainitas de París se resentirán, muchos no son conscientes del verdadero daño que están ocasionando, ni lo que esta guerra acarrea.

Por supuesto, para Elois, los humanos eran más un tema de propiedad (ganado) que un tema de "humanidad". Los cainitas estaban por encima de ellos, aunque no había reproche en sus palabras, sino naturalidad. Los humanos eran el ganado de la Estirpe.

Su rostro se tornó a Katriana con la misma simpleza que antes lo hiciera para Nayara.

- Lady Katriana, de sobra sé que no está entre vuestras mejores virtudes la política, como tampoco lo es la mía.

Una sonrisa tímida reflejaba el relax que afloraba desde su interior. La alusión a Salianna no la pertubaría.

- Nada más lejos de mis intenciones es abandonar la política, pero de igual forma lo es entrar en nuevos conflictos con Geoffrey. Sus actos le sentencian sobre el trono de París noche tras noche. Sin remedio su poder se debilita al tiempo que el poder de nuestros adversarios crece proporcionalmente.

Por supuesto, continuó hablando subliminalmente a Katriana, no le apetecía mencionar a Salianna.

- No es Elois el verdadero enemigo, sino aquellos cercanos a Geoffrey, que carentes de honor conspiran contra él y nuestro linaje para que otros ocupen lo que por derecho nos pertenece a los Patricios. Aquellos que se hacen llamar amigos y deambulan pomposos en su hipocresía carente de honor por las calles parisinas, amparados en la posición que una vez el principe creyó oportuna entregarles.

Negó con el rostro, no daría nombres, ya había dado suficientes datos para encauzar las sospechas sobre Castellar y Maxence, bajo la mano de la matriarca.

- Mi lugar está lejos de la ciudad de París, otra corte me reclama y sinceramente me seduce la idea de honor en alza que ofrecen. Por contra, esta ciudad está condenada y antes de partir quisiera saber si lo puedo hacer tranquila, dejándola bajo la tutela de patricios dignos de recibir ese nombre.

Nayara - April 27, 2007 04:58 PM (GMT)
Escucho atenta cada palabra nacida de los labios de Elois, atendiendolas del mismo modo que hacia con lo que no decia. Aquella dama era capaz de transmitir con cada gesto, cada movimiento... mostrandola majestuosa, digna de una gran mandataria.
No era extraño que semejante competencia hiriera el orgullo del principe; aquella ciudad no estaba preparada para recoger figuras tan semejantes y distintas en la esfera cainita.

Espero a ver la respuesta de su compañera Katriana mientras analizaba con cautela sus palabras...

Elois D'Umbrelle - April 27, 2007 05:31 PM (GMT)

Lady Nayara callaba, ¿un paso atrás?, le faltaba fuerza o por contra la virtud del saber escuchar. Para Elois, seguidora de la vía Regalis todo estaba claro, mas después de todo eran ventrue y si sus sires creyeron oportuno concederlas el abrazo motivos de peso tendrían.

La corte ventrue de Elois sabía que aquellas dos damas poco podrían hacer en comparación a lo que la dama esperaba de ellas, no hicieron frente en su momento al príncipe, no afrontaron un destierro en forma de condena. Mas pese a todo la dama de Orléans pretendía sacar lo mejor de la sangre azul que poseían, quizás sólo ella fuera capaz de ver más allá, que por otro lado lo había demostrado en más de una ocasión pues su astucia y sagacidad no eran humanas ni mucho menos.

Pensativa, cabilando cada gesto y observando cual halcón, sus ojos, difusos como el océano procesaban una languidez que a cada momento que crecía el silencio se iba haciendo eco en todo su rostro, quizás esa fuera la forma en que Elois demostraba su desilusión, aunque en ningún momento perdió la compostura propia de una reina, imponente como el aura que desprendía su persona, más allá de cualquier uso de un Don Oscuro. En muchas ocasiones ni tan siquiera ella era consciente de aquel hecho, pues era innato en su personalidad, de un carácter fuertemente marcado, autoritario, la sangre azul corría por sus venas, no podía negar lo que era, por muy exiliada que se hallase en aquel momento.

Nayara - May 6, 2007 03:49 PM (GMT)
-Podeis contar con que asi será Lady Elois, los engranajes del destino no hacen mas que seguir su curso y sin duda os favorece, de igual manera que el proceder de un cambio movilizará mucho mas que lo visible...-

La sangre de los ventrue mantenía en si parte de su esencia, no podía fallar a su familia... parte de su ser no se lo permitía.
Una sonrisa nacida de la indomable ofrecía su apoyo a la dama de Orléans, tal vez sus motivos fueran distintos, tal vez no, pero había algo que en comun tenían las tres damas, algo que las hacía iguales...

Katriana - May 8, 2007 02:37 PM (GMT)
Katriana observó en silencio el sutil juego de miradas de reprobación de Elois. Realmente la duquesa de Orleans era toda una maestra y no sólo de la vía regalis... sino también del buen hacer cortesano. Sin decir una sola palabra había conseguido que lady Nayara, que normalmente se mantenía al margen de todo tipo de discusiones políticas, se posicionara de su parte. Pero sin tener claro que esperaba conseguir Elois de esta charla Katriana no estaba dispuesta a posicionarse en uno u otro sentido:

- Lamento vuestra partida de la corte parisina y pocas cosas me agradarían más que pudiérais permanecer entre nosotros durante más tiempo y os aseguro que podéis partir tranquila. La ciudad se mantendrá entre los de nuestra sangre por más que a algunas les gustaría cambiar este hecho.

- Y ya os digo que vuestras advertencias sobre aquellos que influyen de forma perniciosa al príncipe y que de buen seguro mucho tuvieron que ver con las desavenencias que habéis mantenido en los últimos tiempos no han caido en saco roto. Estaré atenta, así como a buen seguro, lady Nayara también lo estará, al devenir de los acontecimientos al respecto.

Elois D'Umbrelle - June 6, 2007 04:00 PM (GMT)

Finalmente Katriana respondió, ella era el verdadero depredador político y no le cabía duda de la interpretación que podría obtener aquella noche, Nayara por otra parte no era sólo un mero trámite que cumplir, sino ni siquiera la hubiera convocado, era una Ventrue, lo suficientemente antigua como para recibir la noticia de la partida de Elois por su propia boca, pues en definitiva aquello no era otra cosa que una comunicación oficial hacia el linaje que la viera nacer, o mejor dicho morir, o nacer por segunda vez. Elois cerraba el ciclo de París con aquella reunión.

- Os lo agradezco estimadas consanguineas.

Suspiró.

- Todo esfuerzo por preservar los intereses del linaje de Ventrue será bienvenido y no dudeis el contar con vuestra anfitriona esta noche para las adversidades que se os presenten en tan complicada empresa.

Paró, midió los tiempos, como era habitual...

- Antaño, París fue un bastión, luz y guía para el clan ventrue, no permitamos que por los motivos que fuera ese axioma cambie.


Parecía que iba a arrancar un extenso discurso patriótico, Elois era muy dada a ello, pero no lo hizo, simplemente se puso en pie cerrando el tema.

- Es tarde y han realizado un largo y peligroso viaje para venir a mi reclamo, algo por lo que les estoy muy agradecidas, pero no es mi deseo aburrirlas y retenerlas más de lo preciso. Si necesitan de mi, si el clan Ventrue precisa de mi, deben saber que me hallaran en la villa del ventrue D'Anglard en Rouen.

Calló, ya había concluido, sólo restaba pues que alguna de las damas añadiera algo o las despediría. Aunque de todo aquello, era palpable que algo había cambiado en los métodos de Elois, no mareaba tanto la perdiz como antaño, era más directa y quizás sus acciones futuras así como sus movimientos también fueran más certeros.


Katriana - June 11, 2007 11:07 AM (GMT)
Katriana no tenía más que decir y sí mucho en que pensar. La marcha de Elois de París supondría un gran cambio... pero resultaba complicado saber si para bien o para mal. Saber que la patricia estaría en Rouen era una buena cosa... si la necesitaba podría localizarla rápidamente.

- Os agradecemos vuestra deferencia con aquellas aquí presentes de vuestro mismo linaje y creo que ambas esperamos que vuestra ausencia de París no sea permanente, sino tan sólo un cambio de aires temporal. La noche ha sido larga para todos y a no ser que lady Nayara desee comentar alguna otra cosa yo también desearía retirarme. Hay un largo camino hasta la ciudad.


Elois D'Umbrelle - June 12, 2007 01:06 PM (GMT)


La dama de Orleáns no pudo negar una sonrisa a Katriana, sabiendo que no era ave de corral precisamente, pues la de Girona estaba bastante curtida en juegos cortesanos y cada palabra suya era una insinuación, vedada, como correspondía, pero no por ello menos peligrosa, sino todo lo contrario.

- Cherry. Me temo que mientras el gobierno de París permanezca como hasta ahora la situación no será sino cada vez más insostenible y hace tiempo que vislumbre semenjante realidad, la cual de seguro tampoco ha escapado a unos veteranos ojos como los vuestros. Aunque quizás si la predisposición de la ciudad cambiase puede que mereciera la pena encarrilar un nuevo gobierno si así me fuera solicitado.

Paró, midiendo los tiempos como era habitual en ella. Y dejando ver a Katriana las condiciones que tendrían que darse para su regreso y más aún que condiciones tendrían que darse para que ella regresara.

- En cualquier caso si tuviérais algún percance sabed que seríais, ambas, bien recibidas hallá donde Elois D'Umbrelle more.

Sus ojos abarcaron también a Nayara, abarcando, tal como había dicho su ofrecimiento.





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