View Full Version: Sangre Real (Cercanías de Lyon)

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Title: Sangre Real (Cercanías de Lyon)
Description: 23 de Mayo de 1226


Elois D'Umbrelle - April 15, 2007 02:22 PM (GMT)

Atrás quedaba la ciudad de Lyon poblada de soldados, caballeros, nobles y vasallos. Muchos eran los que se preparaban para combatir bien por la gloria de servir a su rey bien por las recompensas, mas algo lejos de la ciudad y del bullicio de un campamento más que saturado y resguardado con la presencia del mismísimo rey se esperaba una visita real. La noche estaba bien entrada y la vieja posada del "Cazador" recobraba la concurrencia del pasado con distinguidos visitantes.

Una dama paseaba en pie, meditando, varios caballeros la observaban y esperaban en el más absoluto silencio. Afuera, un carromato escondido junto caon varios corceles, aunque no era la única sorpresa, pues para mayor seguridad, arqueros se hallaban apostados, así como otros soldados bien armados que esperaban la señal de un D'Artois apostado en la entrada de la posada, siendo pues el ghoul, el único reducto entre el interior y lo que estaba por llegar.


Evento - April 17, 2007 07:35 AM (GMT)
Un nuevo grupo de caballeros llegó hasta la posada. Llevaban sus insignias cubiertas, tratando de ocultar su identidad y procedencia.

Algunos pasaron junto a D'Artois, y entraron en la taberna. Dentro buscaron hasta localizar a la dama que les esperaba. Entonces su lider se adelantó para hablar con ella, su rostro estaba semioculto en las sombras de una capucha, pero en lo que se veía se distinguían los rasgos distintivos de la dinastía reinante de los Capetos.

- Buenas noches.- le dijo a ella.




Elois D'Umbrelle - April 17, 2007 04:32 PM (GMT)

Una sonrisa cálida y afectuosa escoltó la más irresistible de las miradas descritas en Francia cuya descripción estaba al alcance de unos pocos dotados de la suficiente narrativa para abarcar tan sólo una décima parte de lo que en realidad suscitaba la noble dama de Orleáns.

Una solemne reverencia.

- Mi señor honra a esta humilde vasalla con su presencia.

Final del preludio y comienzo del primer acto. Elois caminó despacio hacia el ilustre invitado prestando su mano para el protocolo habitual. Después la dama envió nítidas señales para que el caballero la acompañase hacia unos confortables tresillos vinculados a una mesa sobre la que pendía una jarra de plata y dos copas del mismo metal. Entre que tomaban asiento, Elois decidió dar conversación para no crear ningún incomodo, bastante era ya, la falta de luz con que la duquesa gustaba de acondicionar los alojamientos en los que se establecía otorgando incluso un toque intimista...

- Mucho tiempo hace desde nuestro último encuentro mi señor, quizás demasiado.

La ventrue moduló su voz y suspendió sus palabras del acogedor ambiente suscitado. Bien valdría destacar que Elois portaba un escote más prominente de lo que solía vestir, sus hombros y cuello también estaban bien visibles, la sensualidad de la dama relucía y acompasaba un contraste lividinoso que pronto envolvería a su acompañante... o no...

Evento - April 19, 2007 12:15 PM (GMT)
Los caballeros que acompañaban al alto noble se quedaron en la distancia intercambiando maliciosas sonrisas de complicidad pensando que su señor se dirigía a un furtivo encuentro romántico.

Para Felipe Hurepel, conde de Clermont, su encuentro con Elois D'Umbrelle tenía más que ver con adicciones y elxires secretos.

Quizas para Elois aquella reunión trataba sobre intrigas y conspiraciones de poder.

Puede que todas esas intenciones acabasen combinándose para darle la razón a todos ellos.

El noble tomó asiento muy próximo a la dama, mientras se encargaba de servir unas copas y le entregaba una de ellas a Elois.

- Todo tiempo resulta ser demasiado largo cuando se está lejos de vuestra presencia, mi señora.

Hablaba con dificultad, por alguna razón el vestido que la dama llevaba con soltura, a él le cortaba la respiración. Impidiéndole pensar con claridad, al menos le impedía pensar en hablar. Pero su exquisita educación, digna de un rey, le permitió recuperar la compostura y proponer un brindis con seductora voz:

- Vivamos con intensidad este momento en el que estamos juntos.

Elois D'Umbrelle - April 25, 2007 01:43 PM (GMT)
Una inusual sensualidad arropaba las paredes de madera que daban coartada nocturna para las andazas furtivas de la nobleza. Él, conde, ella, duquesa. Todo auguraba que darían rienda suelta a sus intenciones más lascivas, pero la dama gozaba de una exquisita reputación y mantendría la compostura por encima de todo, si bien era cierto que una mirada lujuriosa podía adivinarse en su penetrantes ojos, mas aquello sería lo único palpable por el momento.

Sonrió sensual, socarrona, mostrando posibilidad para las intenciones del Capeto, pero existían reparos en aquello y así torció su rostro, sus pupilas y volcó su templada voz, suave como el terciopelo, hacia la escolta de Felipe.

- Gentiles caballeros, agradezco su interés, mas creo que la presencia del señor conde es suficiente protección para esta dama en esta noche.

Acto seguido se torció hacia Hurepel esgrimiendo su rostro pura complicidad que reflejaría en el modo de recrear su delicada mano sobre la copa que después tomaría, mimándola con especial cariño, suscitando lo que podrían hacer sus caldentes manos con la motivación apropiada y en la intimidad requerida para ese propósito.

Evento - June 19, 2007 04:09 PM (GMT)
El aura de sensualidad que envolvía el lugar, junto con la hermosa apariencia de la dama de Orleans como centro de todo aquel cuadro, hacía las delicias del conde. Y para acabar de arreglar aquella obra de arte que parecía salida de sus mismísimos sueños, la incitadora de sus deseos lo obsequiaba con ciertas muestras de atención, que Felipe suponía saber bién lo que querían decir. Así que no pudo estar más de acuerdo con aquel ser que inflamaba su pasión, además su guardia personal podría acceder rápidamente al lugar si por algún extraño motivo fuera necesario.

Echando una rápida mirada a su escolta, Felipe les dirigió unas aceleradas palabras.

- Caballeros, sed tan amables de conceder la petición a la dama. Permaneced en el exterior por si fuerais necesarios, más no conteis demasiado con ello, pues tenemos interesantes cosas de que hablar esta noche.

El conde despidió a su guardia con un gesto de la mano, mientras su mirada, cargada de una contenida lascivia inocultable, seguía todos los sutiles movimientos de Elois, que sin duda se daba cuenta del estado de su acompañante.

Elois D'Umbrelle - November 8, 2007 08:38 AM (GMT)

Complacida como siempre que sus deseos eran cumplidos sin oposición, la dama de Orleáns hizo alarde de una de las más codiciadas sonrisas de París, de Francia y porqué no, de Europa. No en vano, una sonrisa de Elois tenía mil y un significado, eso sí, una aventura bien distinta es descifrar lo que aquello implicaba, mas cuando los escoltas abandonaron la estancia un mundo nuevo se abriría para el hermano del rey.

Pausadamente, pero elegante, siempre elegante, la ventrue se aproximó a su presa, rodeándolo para poco después susurrarle.

- Tomad asiento mi señor.

No tardaría más en proseguir, justo el tiempo preciso para asegurarse de la íntima soledad que los acogía en su regazo.

Sensual, intensa, apostó por susurrar algo más distante.

- La noche será larga.

Nuevas sonrisas adornarían su faz, tal como es habitual, sólo ella sabe porqué y para qué, pues ciertamente la noche sería larga para el Capeto.





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