View Full Version: Finalmente, movimiento de guardias (1-6-1226)

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Title: Finalmente, movimiento de guardias (1-6-1226)


Geoffrey - April 15, 2007 01:41 PM (GMT)
Era la noche, ciertamente. Geoffrey llamó a los dos encargados de proteger el Hueso esa noche a la cámara del trono. Era hora de cambiar algunas cosas.

Evento - April 15, 2007 10:04 PM (GMT)
Los dos guardas poco tardaron en aparecer ante el principe...

-¿Qué desea, mi lord?

Geoffrey - April 18, 2007 03:34 AM (GMT)
Con rapidez y pocas palabras dio la orden final. El uso de Dominación y de Presencia combinados durante días y ahora produjo el milagro de la subyugación de sus voluntades, y ambos supieron lo que debían hacer. Robar el Hueso y entregárselo al final de su guardia.

Geoffrey los vio partir ansioso, caminand en la sala como un animal enjaulado. Sentía la llamada del Hueso en su interior, en sintonía con su Bestia, y esperar las varias horas que faltaban hasta tener el encargo completo era horrible. Era una tortura, ¡o peor!

Evento - April 21, 2007 02:05 PM (GMT)
Todo funcionó tal y como lo había previsto el príncipe. No hubo duda, queja o rechazo alguno. Fuero dos seres sin voluntad cumpliendo su cometido.

Cuando el turno estaba a punto de terminar, ambos volvieron en presencia del príncipe portando un cofre. En su interior estaba lo que él buscaba.

-¿Cuales son sus ordenes ahora, mi lord?

Geoffrey - April 21, 2007 02:23 PM (GMT)
Geoffrey sonrió satisfecho, cogiendo el cofre de las manos del guardia.

-Volved a vuestras funciones habituales y [i]olvidad todo lo que ha ocurrido con relación a este cofre y el objeto en su interior- (Dominación 2 y 3)-

Por un momento vio una expresión de duda en sus ojos, a medida que se daban cuenta de dónde estaban y no sabían por qué. Geoffrey esperó a que todo se asentase, lo cual necesitó solo de unos instantes, y habló de nuevo.

-Muy bien, caballeros, son libres de volver a sus rutinas habituales.-

Tras ello les hizo un gesto y les ordenó que se marchasen. Solo cuando estuvieron fuera se volvió hacia el cofre. No tenía que abrirlo para saber que el Hueso estaba en su interior, lo sentía latir y fluir desde allí hacia él. Lo notaba emanar su poder, susurrando sus palabras y engrandeciéndolo. Se sentía grande, más grande de lo que nunca había estado, y sabiendo que tenía esa enorme fuente de poder a su alcance, sabía que nadie podría oponérsele.

El Hueso con el que Caín había matado a Abel, ¡nada menos! Y era suyo ahora... El primer paso en su plan finalmente estaba completado.





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