View Full Version: Atendiendo a los Invitados

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Title: Atendiendo a los Invitados
Description: 16 - 5 - 1226


Angelo - April 14, 2007 07:58 AM (GMT)
Ángelo se ajustó los guantes de cuero negro mientras cruzaba el gran salón de la pequeña mansión que era su refugio. Estaba contento aquella noche, producto de solo Dios sabe que conjunción planetaria.

Había dejado pasar el tiempo para que los Lasombra invitados a refugiarse en su casa se adecuaran a la nueva stuación y había llegado el momento de mejorar su comodidad. Así con este objetivo el veneciano subió de dos en dos los escalones de la gran escalinata que comunicaba con el piso de arriba.

Buscar a Sharede podía ser una ardua tarea, pero el Lasombra sabía como encontrarla. Detubo sus pasos en el pasillo principal del primer piso y pareció hablar solo.

- Tienes idea de donde puede encontrar a Lady Sharede??... .

- Bajó a la biblioteca mi Señor... . - Dijo la voz queda de Hogh mientras salía de las sombras del marmoreo pasillo.

- Gracias... . - Y el Segador de París giró sobre sus talones para bajar raudo al piso inferior y cruzar las puertas de doble hoja que daban acceso a la Biblioteca.

Sharede d'Alençon - April 14, 2007 02:42 PM (GMT)
Hacía unas horas que la lasombra había cruzado aquellas mismas puertas con un gesto casi tímido; por muchas veces que lo hiciese, la sensación de lo ajeno persistía fuertemente en ella tras varias semanas y a pesar de unos anfitriones impecables.
La estancia era acogedora, cálida, y lo fundamental estaba allí: ese olor de madera calentada por el aliento de la chimenea, entremezclado con el sonido del crujir de los pergaminos, que desprendían un aroma particular y que le recordaban a tantas y tantas horas a la luz de un candil, escribiendo.

En cuanto los destacables ruidos de pasos se aproximaron hasta la entrada de la estancia, Sharede levantó la mirada del volumen que le estaba ofreciendo una amena lectura y aguardó pacientemente para saber si era una falsa alarma o realmente alguien iba a desterrar al silencio definitivamente.
Un rostro conocido pero poco visto en los últimos tiempos apareció para responder a su pregunta. El porte oscuro pero distinguido de Ángelo pareció llenar la estancia, que se oscureció visiblemente con su sombra alargada por obra de las llamas. Sharede sonrió con cierta dulzura suavizando la situación, y alzó sus ojos hasta posarlos en los del Segador.

-Qué sorpresa- comenzó sin estar segura de que Ángelo hubiese llegado para quedarse.

Angelo - April 17, 2007 09:17 AM (GMT)
La mirada del Lasombra, así como su gesto, fueron claros incluso antes de hablar. La estaba buscando a ella.

Así que cruzó la estancia con paso lento pero seguro mientras hablaba.

- Alguien me indico que os podía encontrar aquí Lady Sharede. - Hizo una reverencia y prosiguió. Sus actos descubrían en el un estado de alegría extraño para el Segador. Casi risueño.

- He estado muy ocupado en los últimos tiempos y no he sido un gran anfitrión, aunque espero que Cecília os trate bien. Y está noche e tenido una idea que os quería comentar, pues mi objetivo es que os sintais lo más comoda posible.

Ángelo agarró el respaldo de una pesada silla y dandole la vuelta se sento apoyando los codos.

- Por que estoy seguro de que vos nunca pediriais nada, cosa es muy loable pero poco aceptable para mi... . - El Veneciano hablaba cortesmente y con mirada maquinadora.

Sharede d'Alençon - April 18, 2007 01:07 AM (GMT)
Los ademanes de Ángelo se le antojaron vivaces y resueltos, como si el gran peso que le hubiese oprimido durante largo tiempo y con el que le conoció aquella lejana noche en el cementerio se hubiese disipado por un momento, dejándole disfrutar de la simpleza de una charla con su invitada.
Antes de alcanzar a ponerse en pie para hacer gala de su educación, el lasombra ya se había sentado despreocupadamente insinuándole una propuesta que ella no pudo adivinar en un primer momento. ¿A qué se referiría?
No logró evitar una mueca sorprendida en su rostro.

-Esta ha sido hasta el momento una estancia muy grata... no sé qué podríais hacer para que me sintiese más cómoda, de hecho vuestra hermana es una mujer encantadora.

Sharede le observó intentando descifrar sus intenciones.

Angelo - April 18, 2007 06:19 AM (GMT)
El Lasombra asintio. Sabía que no era dificil llevarse bien con Cecília, pero tambien sabia que la joven Lasombra tenía en altisima estima a Sharede y la cuidaba de forma muy marcada.

Con un gesto agil, el Lasombra se volvió a levantar.

- Os suplico para que me acompañeis Lady Sharede. - Dijo haciendo un gesto y abriendo la puerta que daba acceso al gran salón. - Debo de mostraros algo... que espero os interesará.

Sharede d'Alençon - April 18, 2007 12:20 PM (GMT)
Sharede se levantó de su silla con un suave susurro de sus ropajes para acercarse al cainita y posar gentilmente una mano sobre su brazo.

-Os seguiré con mucho gusto, Ángelo, espero que no dudéis en la confianza que os otorgo.

Y sumamente intrigada, le dejó encabezar la partida.

Angelo - April 19, 2007 08:36 AM (GMT)
Ángelo había conseguido su objetivo, la Lasombra parecía una gata curiosa mientras la acompañaba escaleras arriba y le iba abriendo puertas caballerosamente por las entrañas de la mansión.

Las habitaciones del primer piso estaban casi totalmente en desuso, pues los verdaderos refugios eran camaras ocultas o estaban en los sotanos del edifício. Por lo que hubo un momento en que Sharede comenzo a caminar por terreno inexplorado. Hasta que alcanzaron una puerta de doble hoja en una arcada de piedra.

El Lasombra se detubo ante las puertas, sin intención de abrirlas.

- Cuando compre esta propiedad, decadas atras, lo hice por su subsuelo. Una razón más intelectual que espiritual, como comprendereis. Lo que contenía en sus pisos superiores era algo así como... un suplemento.

- En realidad fue Cecília la que me convenció para hacer "habitable" el edifício, pero hubo un lugar que le dije que no tocara.

Entonces el lasombra extrajo una llave oscura y vieja de un bolsillo de su chaqueta y la hizo girar tras introducirla en la cerradura. La puerta crujió ligeramente y se abrió hacia dentro. El olor a cerrado no era intenso, pero el de polvo sí.

Ante los sorprendidos ojos de la Lasombra, aparecio ante ella una Capilla privada con muy poca luz. El polvo se había acumulado sobre los bancos de madera y las pobre estatuas talladas estaban carcomidas. Pero se notaba que su arquitecto se había esmerado, denotando que el dueño original de la mansión debía de haber sido religioso.

Sharede d'Alençon - April 20, 2007 01:49 AM (GMT)
Sharede había barajado un amplio abanico de posibilidades, pero ninguna incluía lo que los recién abiertos batientes desvelaron a sus ojos.
Por un momento el pequeño e inesperado rincón de oraciones la dejó sin palabras; miró a Ángelo y seguidamente a su alrededor mientras la expresión de sorpresa se tranformaba lentamente y sus ojos relucían con un brillo tan intenso que, de haber sido mortal, hubiese parecido de lágrimas contenidas.

-Es... es muy hermosa- acertó a decir.

Tan diminuta como detallada, la capilla poseía una cúpula apuntada de finos y esbeltos nervios que la estrellaban creando un armonioso conjunto de luces y sombras. Aunque las voces de quienes irrumpieron la calma sagrada del lugar habían optado por susurros discretos, el sonido correteó a gran velocidad rebotando en cada curva y cada arista para volver a sus propietarios en forma de melodioso eco.
Había apenas tres filas de bancos de madera sumidos en el polvo y mirando a un altar prácticamente vacío en forma de hornacina en el muro, donde tan sólo un Cristo de tamaño considerable reposaba doliente y con las heridas llenas del mismo polvillo que el resto de objetos.
Los candelabros se alzaban a ambos lados del altar y sus velas petrificadas, habían sido semiconsumidas tiempo atrás manchando con lágrimas de cera el soporte metálico. Allí no había prácticamente luz, pero Sharede sin darse cuenta avanzó varios pasos por delante del lasombra hasta que su silueta se habría confundido con la de una estatua.

-¿Podré retirarme a este lugar para realizar mis oraciones?-inquirió con cierta timidez. Su etérea voz acompañando el misticismo del lugar pareció salida de un sueño.

Angelo - April 20, 2007 05:49 AM (GMT)
Ángelo estaba encantado ante la reacción de la Lasombra, sus ojos mostraban una paz y comprensión extrañas.

- Podreis hacer con este lugar cuanto deseeis. Os doy permiso para tratar como vuestro la Capilla y su contenido, pudiendo ademas ordenar a Hernest que lo haga limpiar y restaurar si es ese vuestro deseo.

El Lasombra, con las manos entrelazadas a la espalda avanzó junto a Sharede mientras examinaba el lugar.

- Pero si lo que deseais es limpiarlo vos misma no pondré objeción, pero si una petición. Que me deis aviso para poder ayudaros personalmente.

Tras estas palabras, un serio Lasombra, que parecía haber recuperado la seriedad acostumbrada hizo una ligera reverencia ante Lady Sharede y con el gesto claro de marchar habló otra vez.

- Os dejo a solas para que podais tener mayor intimidad... .

Sharede d'Alençon - April 20, 2007 09:47 AM (GMT)
Sharede decidió al instante que se encargaría ella misma de arreglar la pequeña capilla pues todo el trabajo que se hiciese al servicio de Dios era poco. Sus pensamientos comenzaron a dispersarse por cada recoveco, planeando la reforma y el embellecimiento de lo que ya de por sí la había cautivado, pero al escuchar las palabras de Ángelo sobre su colaboración, quedó sorprendida y volvió su mirada hacia él.

-Me encantaría que me ayudáseis- respondió sinceramente aunque con cierto embarazo al pensar en el tiempo que le robaba.

Pero cuando el lasombra hizo ademán de marcharse para respetar su recogimiento, Sharede le detuvo con un quedo ruego que brotó de su subconsciente sin pasar por la censura del recato.

-Por favor, quedáos esta vez. Ignoro si compartís la misma sensación que yo, pero siento como si esa puerta que hemos cruzado nos separase de un mundo oscuro e injusto para acogernos en otro que alivia nuestras preocupaciones, la pesadumbre. El lugar en que se aligeran las cargas pero no para olvidarlas, sino para contemplarlas como si fuésemos ajenos a nuestros cuerpos, y de este modo lograr conocernos mejor a nosotros mismos.

La delicada lasombra tomó innecesariamente aliento para continuar pero sus labios entreabiertos permanecieron en silencio sin saber si sus palabras habían sido afortunadas.

Angelo - April 22, 2007 06:38 PM (GMT)
Ángelo se detubo aceptando las palabras como ciertas. Ciertamente la Lasombra conseguía sacarlo de la rutina allí donde hablaban, mostrando de él a un Cainita más profundo y pensativo. En ocasiones más positivo, en ocasiones menos positivo.

Se sentía ligado a ella por la sangre de los hijos del Abismo, así como por lo que les separaba en cuanto a sus creencias religiosas.

- Yo creo en las personas Lady Sharede, y si dandoos un tiempo en mis quehaceres os hago sentir mejor... me quedaré con vos sin ningún tipo de problema.

Las botas negras vovieron a girar y se aproximo a su acompañante. Los ojos del Lasombra se posaron en las paredes y objetos, evitando la mirada de la Dama.

- Decidme pues, que creeis que debemos de hacer por este desastroso lugar para que recupere su antigua serenidad?.

Sharede d'Alençon - April 22, 2007 08:19 PM (GMT)
El esfuerzo de Ángelo por salir de puntillas de un tema incómodo provocó en ella una breve sonrisa, aunque ésta se perdió en la ausencia de miradas.

-Recuerdo que un día os dije algo parecido- rememoró, referiéndose a sus primeras palabras- pero esta vez no deseo que lo hagáis por mi, sino por vos mismo.

Sharede no le permitió esquivarla cuando se colocó frente a él.

-Sólo si os sentís mejor y compartís aunque sea una pequeña gota del océano que yo siento al estar aquí.

La lasombra esta vez sonó con la seguridad y firmeza habituales en ella, pero fue tan sólo unos segundos antes de retirarse para no molestarle ni parecer insistente, dando por hecho que aunque no quisiese admitirlo, en realidad aquellos eran sus motivos.

-Quizás tras la limpieza se podrían colocar algunos objetos... yo misma me encargaría de pagar al artesano, claro- aclaró- el crucifijo del altar se podría restaurar pero haría falta una estatua más grande...-pensativa dejó la frase en suspenso- tampoco entiendo demasiado sobre arte.

Un ligero rubor cubrió sus mejillas devolviéndoles un color sonrosado

Angelo - May 1, 2007 03:39 PM (GMT)
El Segador recuperó su posición junto a Sharede mirando el lugar con ojo crítico.

- Vuestros deseos serán ordenes Lady Sharede. Pero no permitiré que gasteis ningún tipo de dinero en mi casa. - Eran palabras serias, no era ningún tipo de pregunta. Dejaba claro que no habría otro camino a seguir.

- Una estatua de marmol blanco y la reposición de las vidrieras darán una luz apropiada al lugar... con las lámparas y antorchas situadas en una posición estratégica.

Se quitó la capa y los guantes negros y tras arremangarse se dispuso a trabajar bajo las ordenes de la Lasombra. Era extraño ver las manos de Ángelo, que siempre estaban enfundadas en cuero negro.

- Vos direis... pero yo comenzaría por sacar estos bancos tan maltrechos y limpiar suelo y paredes. - La voz del Lasombra ya sonaba otra vez complice de los deseos de Sharede. El trabajó físico le serviría para muchas cosas, poniendole los pies en el suelo y aproximandose a la hija del Abismo que había acojido en casa.




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