Title: Vuelta a casa: el retorno de un vagabundo.
Description: 3 de Mayo de 1226
Aloisius Montenegro - April 11, 2007 10:33 PM (GMT)
El atardecer teñía de calided las aguas de Senna. Un vagabundo camina penosamente por el polvoriento camino. Sus raida túnica hablaba de mucho camino recorrido. Un bastón le ayudaba a avanzar, la ciudad ya se veía a lo lejos mientras se apagaba poco a poco, convirtiendose en una sombra y encendía sus ojos amarillos de enferma. El pordiosero sonrió con sus ojos, quizás también sus labios dibujasen una sonrisa bajo la espesa y larga barba, pero eso nadie podría saberlo a simple vista. La capucha gris ensombrecía sus rasgos, ya de por sí ensombrecidos por el camino y la miseria que veía alrededor. Sin embargo sus ojos tenían la determinacón que otrora le había faltado. Siguió avanzando; pronto llegaría... a su casa.
Aloisius Montenegro, Vagabundo que vuelve.
"Mucho tiempo ha pasado, muchos pasos tiene el camino... pero todo el cansancio merece la pena, si, al final, te lleva a algún sitio."
Aloisius Montenegro - April 12, 2007 08:17 AM (GMT)
Todo quedaba atrás, alfin y al cabo de eso se trataba; renovarse. Y de nuevo todo se abría ante él; su ciudad... sus necesitados. Como si no hubiese pasado tiempo y, al mismo tiempo, como si hubiese pasado una eternidad. El tiempo no pasaba en valde... y en algunos lugares su fluir era más lento. Siguió arrastrando sus pies envueltos en trapos rotos y sucios. Hasta llegar a las puertas de la ciudad. Puede que muchos no le reconociesen pues mucho había cambiado y no portaba los habitos de su orden. Pero eso no importaba, porque ya estaba en casa.
Aloisius Montenegro, vagabundo en silencio durante demasiado tiempo.
"Renuevate. Empieza por tirar tus sandalias nuevas, antes de que te hagan una herida enlos pies. Sólo las piedras del camino tienen derecho a dejar sus marca en tu carne de peregrino."
Aloisius Montenegro - April 12, 2007 09:05 PM (GMT)
Como una sombra recorrió las calles, poco había cambiado. El tiempo era muy diferente en otros lugares, aquí parecia más denso, los segundos pasaban como plomo fundido a traves de un embudo. Cerró los ojos con fuerza para apartar los recuerdos que le sobrevenian, como una rugiente cascada. Las heridas del cuerpo ya estaban curadas, las del alma se curarian con el tiempo.
Se dirigió hacia el hospital, su verdadero hogar. Sintió un agradable escalofrio al darse cuenta de que volvía a estar en casa.
Aloisius Montenegro, retornando.
"Cuando llegues a tu casa lo sabrás, aunque nunca antes hubieses estado allí"
Aloisius Montenegro - April 15, 2007 05:11 PM (GMT)
Las frías estancias de piedra y paredes mal encaladas apenas habian cambiado, probablemente para ellos apenas habían pasado unos días, quizás meses. Para él habian sido años encerrado. Pero eso ya no tenía importancia. Estaba de vuelta.
Pero lo que vió no le gustaba nada, en absoluto. Había algo más que la enfermedad, a la que ya se había acostumbrado... había algo más.
- Perdone señor, pero no nos quedan camas. Si lo desea podemos proporcionarle algo de comer en la sala grande.- El joven sonreía de forma mecánica pero amable.
- ¿Es que tanto he cambiado que ya nadie me reconoce?- Contestó el mendigo mientras se giraba.
- Perdone, ¿Nos conocemos?La cara de reconocimiento del joven novicio hizo que una sonora carcajada, más de alivio que de alegría, se le escapase al señor Aloisius Montenegro. Doctor en medicina y caballero de la Orden de San Juan.
Aloisius Montenegro, preocupado caballero.
"No has vuelto hasta que alguien te da la bienvenida"
Aloisius Montenegro - April 15, 2007 08:33 PM (GMT)
- Señor, no os había reconocido... estais...
- Si, Francisco, lo sé. Estoy muy cambiado... más... viejo. Pero eso da igual. Acompañame y me cuentas como está todo mientras veo a los enfermos.
- No deberiais cambiaros primero... Vuestras ropas son... poco adecuadas, señor. Y pareceis cansado, deberiais descansar.
- Primero dejame echar un vistazo, querido amigo. Ja, Ja, Ja.
Los dos viejos amigos se adentraron por los pasillos del Hospital mientras el Señor Montenegro iba reconociendo a los muchos enfermos que se iban encontrando. Su rostro fue ensombreciendose con la pesadumbre con cada enfermo que reconocía. Las cosas estaban mucho peor que cuando se había ido.
Ahora se sentía un egoista, pues hasta ese momento, durante todo el tiempo que estuvo prisionero, eran pocos los pensamientos que había dedicado a su gente; los necesitados de París.
Aloisius Montenegro, sanador preocupado.
"Cuando vuelvas mira a los ojos de la gente y preocupate por los que ya no están."
Isolda Lamartine - April 15, 2007 08:48 PM (GMT)
¿Sería él? ¿Acaso era posible?
Isolda salió de su Sanctum, un poco cabizbaja, y tras ella Chokhmah; ambos meditaban sobre las implicaciones que tendría el regreso de Aloisius Montenegro. Afortunadamente, o desafortunadamente en estos tiempos, para ambos, él había decidido permanecer al margen de lo que sucediera a los Despertados de París. Tal vez ahora sus ideas fueran diferentes.
Así, caminando con tranquilidad y parsimonia, llegó Isolda a aquel lugar, a aquel Hospital. No le gustaba por muchas razones, y por muchas otras había decidido dejar al Exacra metido allí todo el tiempo que quisiera. Pero ahora las cosas eran diferentes para ambos, y de algún modo, aunque no le gustara reconocerlo, le necesitaba.
En la entrada, sin saber cómo preguntar por él o a quién dirigirse, decidió esperar.
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(FDI:En esta fecha nada le ha pasado todavía a Isolda)
Aloisius Montenegro - April 15, 2007 09:53 PM (GMT)
Sintió algo. No era la primera vez que sentía aquella fuerte presencia. Si la sentía era porque ella deseaba que así fuese. Sabía que sus fuerzas ya no eran semejantes, sobretodo después de su cautiverio. (Presupongo que Isolda no sólo no esconde su presencia si no que la hace evidente para que yo pueda "sentirla")
Decidió ir directamente hacia ella. Allí estaba, en la puerta, tan hermosa y peligrosa como siempre o quizás mucho más.
Arrastró sus malheridos pies y se dirigió a la puerta. Sólo se pudo "deshacer" del padre Francisco después de prometerle que en cuanto acabase con aquel asunto iría a darse un baño (el padre Francisco también era aficionado a aquel vicio de la limpieza) y a cambiar sus ropajes.
Se acercó directamente a la puerta y miró a los ojos de la hermosa archimago.
- Mi señora, es un placer volver a veros. ¿Que os trae por este Hospital? Espero que no necesiteis los servicios de esta humilde persona.- La sonrisa de Aloisius era afable pero dejaba traslucir una cierta ironía en sus palabras. Que la magi más poderosa de París estuviese allí no dejaba de ser todo un honor, aunque sus diferencias fuesen conocidas por todos.
- Si lo deseais podemos ir a algún lugar más íntimo, como los jardines del Hospital o donde vos deseeis.
Aloisius Montenegro, agrdecido y honrado.
"Agradece cualquier visita que recibas pues, para bien o para mal, esa persona te tiene en consideración."
Isolda Lamartine - April 15, 2007 10:04 PM (GMT)
El rostro blanco y luminoso de Isolda sonrió agradecida por la acogida del cristiano. Todos, él y ella incluidos, sabían que a pesar de las necesidades, cuando se presentaron, sus diferencias no habían permitido una alianza. Por irónico que pareciese ese era el camino que debían tomar las cosas; de otro modo, estaba ella segura, nunca habría conocido su fuerza y su resistencia a los embates de la tristeza y el peligro.
Eso sí podría agradecerlo a Aloisius; lo que no podía perdonarle era justamente lo mismo. ¡Oh mar grandioso de contradicciones que alimenta las almas de hombres y mujeres, Despertados o Durmientes a las glorias de los tiempos!
-Sí y no necesito de vuestro servicios, Don Aloisius. Sí puesto que he venido a este Hospital en búsqueda de una esencia que creí, con razón, la vuestra. No pues lo que deseo, ahora que sé que erais vos, es hablar con vos, contaros algunas cosas y preguntaros otras.
Miró el hospital por encima del hombro del cruzado. Preferiría no entrar a aquel lugar.
-Si no ha sido muy cansado vuestro viaje, me agradaría que caminásemos.
Aloisius Montenegro - April 15, 2007 11:24 PM (GMT)
- Por supuesto. Os acompañaré. Si mi aspecto no os incomoda. Un viaje sólo es un paso más del camino y nunca cansa tanto como para no disfrutar de vuestra compañía.
Su rostro y sus ropas exponían claramente lo contrario a lo que decían sus palabras. Lós raidos harapos que casi cubrían su cuerpo estaban sucios y deshilachados. Sus cabellos y barba, largos y desgreñados. Ofrecía el aspecto de lo que hasta no hace tanto había sido; un prisionero.
Sus lacerados e hinchados pies pronto estarian recuperados, pero, por ahora ofrecian un aspecto poco agradable.
- Os sigo, señora. Demos un paseo por las calles de esta ciudad. No creo que nadie haga mucho caso de un pordiosero más, aunque vaya acompañado de una hermosa jovencita. Ja, ja, ja. ¿Vamos?
Si hubiese sido un petimetre orgulloso hubiese preferido tener un aspecto más acorde con su posición. Pero, si algún día había sido así, hace tiempo que se había olvidado de ese defecto.
Comenzó a caminar al lado de la archimago arrastrando penosamente sus maltratados pies.
Aloisius Montenegro, vagabundo en buena compañía.
"Nada es más satisfactorio que caminar al lado del que ha sido, es o será tu enemigo"
Isolda Lamartine - April 16, 2007 01:25 AM (GMT)
Respondiendo con una sonrisa a las inocentes palabras del cristiano, dispuso la archimaga su mente para trabajar en otras cosas.
Habían dado unos pasos, alejándose del Hospital, cuando Isolda preguntó a Aloisius sobre su ausencia de París, o sobre su aspecto deprimente, que eran la misma cosa.
-Espero no os incomode mi pregunta, pero ¿qué os ha pasado?
Sin duda tendría que haber sido grave para que se encontrara en esa penosa situación. No le agradaba, como podrían pensar muchos de los lectores de ambos, que la pasara mal. Todo lo contrario.
Aloisius Montenegro - April 16, 2007 11:33 PM (GMT)
Al archimago no le estrañó la directa pregunta de la Hermética. Y, de todos modos, era de esperar dado su deplorable aspecto. Pero, la verdad era que no estaba preparado para hablar de ello, aún no.
- Perdonadme, mi señora, pero es una larga historia. Digamos que hay lugares más allá del velo que uno no desearía visitar. Mi estancia en uno de ellos no ha sido todo lo propicia que yo esperaba.
Esperaba que aquella explicación fuese suficiente para la Magi, pero no podía explicar mucho más allá.
- He notado que la "salud" de la ciudad ha empeorado. ¿Sabeis si esto responde a alguna razón específica?
Aloisius se apoyó en una barandilla de piedra mohosa, las escaleras eranb demasiado para su maltratado cuerpo. Se tomó un respiro y continuó el paseo.
Aloisius Montenegro, recuperando el aliento y el tiempo perdido.
"Las noches apaciguan nuestros ánimos siempre que sigamos el camino."
Isolda Lamartine - April 17, 2007 02:35 PM (GMT)
Disculpadme, os lo ruego, si he sido impertinente con mi pregunta. No deseaba haberos hecho recordar cosas desagradables.
Y ciertamente se sentía algo contrariada. No esperaba que hubiera sufrido el que ella creía tan poderoso. Y si había estado en tan mala situación que su cuerpo ahora lo revelaba de modo tan concreto, serian sin duda poderosos sus enemigos. Mas no hablaría y procuraría no pensar mas en aquello, no hasta que 'el decidiera hablarle... si lo hacia.
La ciudad ha visto algo tenebroso cubrirse sobre ella, y debo decir que son los Durmientes quienes mas sentirán ese golpe. Se trata pues de lo mas importante que venia a deciros, y sin duda el general daño a la salud que han visto las salas del Hospital de algún modo responden a ello.
No pretendía ser trágica con la pausa que siguió a sus palabras, pero era necesaria. Debía darle un tiempo a Aloisius de que descansara su cuerpo y su mente, y así, luego de uno o dos minutos, ambos reanudaros la marcha.
En vuestra ausencia, los lobos que habitan los bosques y los Massasa, los vampyr, hicieron una alianza endeble pues ambos tem'ian que malos tiempos se avecinaran. Por razones que desconozco el l'ider entre los lobos rompi'o la tregua y se declar'o una guerra. Producto de esto, creo yo ha sido esa la raz'on, un Chateau en las afueras fue arrasado en la noche. Una torre incendiada con sus habitantes adentro. Una familia entera y sus siervos, los del Conde du Tremp, fueron exiliados y asesinados. No me extranaria que fuera esta repentina crecida de males producto tambi'en de aquello.
Pero no pod'ia asegurarlo. Era lo que sab'ia, y lo que tem'ia.
Aloisius Montenegro - April 17, 2007 10:24 PM (GMT)
- Grandes males se ciernen sobre nuestra ciudad. Mi desasosiego se acrecenta con vuestras palabras. Nada bueno puede salir de una guerra entre tan poderosos contendientes. Y los inocentes serán los que acaben por pagar con sus vidas. Siento que en mi ausencia se han vivido cambios. Más de los que preveía antes de mi regreso por lo que me deis.
Su penoso avance siguió. Era extraño no poder curar totalmente con sus dones el mal que aquejaba su cuerpo. Aunque la verdad era que sentía como este se reparaba a grandes zancadas, no tan agigantadas como estaba acostumbrado, aunque bien es cierto que en un par de días estaría restaurado casi por completo. Otros hubiesen perecido en aquellas interminables sesiones de castigo físico y tortura.
- Sólo puedo ofreceros mi ayuda en lo que me sea posible. Si es necesario deberíamos convocar un concilio. Me gustaría reunirme con el señor Eddardo de la Danzasombría. Pensaba acercarme más tarde a veros, pero dado que estamos ahora aquí, iré a visitar al que considero mi amigo. ¿Sigue por aquí? ¿No es cierto?
Aloisius Montenegro, recuperando sus fuerzas.
"Acercate al bosque y trae una ramita de laurel, su aroma contiene la sabiduría del bosque."
Isolda Lamartine - April 17, 2007 10:46 PM (GMT)
Unos segundos de silencio siguieron a las palabras de Aloisius. Las cosas estaban ya suficientemente claras en aquella situación, y no quería hablar más al respecto. No al menos en lo que se refería a las líneas de acción.
-No es necesario un Concilio, Don Aloisius, pues únicamente hay en esta ciudad tres Despertados, siendo Eddard Danzasombría el tercero de ellos. Y sí, vive aún en la ciudad, más no en Le Ictus sino en las cercanías del bosque.
Detuvo e nuevo el flujo tanto de sus pensamientos como de sus palabras; muchas habían sido las noches pensando en ello, y creía que dadas las circunstancias su actuar era el más correcto.
-Le Ictus, aunque después de lo que acabo de deciros suene extraño, incluso ridículo, ha tomado ya una decisión: esta es, en el momento en que la guerra cierna sus garras terribles sobre los inocentes, en ese momento la Capilla intervendrá en la guerra. Sin embargo, Eddard Danzazombría, que mantiene una relación más estrecha con el líder de los lobos, ha declarado su intención de intentar evitar que la guerra siquiera empiece.
Poco más podía ella decir, y sin embargo algo faltaba; pero no era ya necesario.
Aloisius Montenegro - April 19, 2007 08:52 PM (GMT)
- Pues, entonces debo hablar con maese Eddard. No sabía que sólo dos magos quedaban en la ciudad. Creo si me lo permitís, que si tan grandes son las diferencias entre vos y el Druida, sólo el dialogo puede ayudar a limar asperezas. No pretendo dar la solución, pues desconozco la situación en profundidad. Pero me gustaría conocer todos los puntos de vista. Ya me conoceis.
En su ausencia mucho se había enmarañado el destino. Esperaba que el Señor velase por el futuro de la ciudad y de sus habitantes.
Aloisius Montenegro, triste y desolado.
"El presente bebe del pasado y orina en el futuro."
Isolda Lamartine - April 20, 2007 04:38 PM (GMT)
Isolda levantó la mano deteniendo de ese modo las palabras de Aloisius. Por eso mismo que acababa de hacer, recordaba perfectamente, habían tenido su primer encontronaso público en aquel Concilio. El cristiano tenía al maldito vicio de cambiar las palabras de los demás según su limitada, ahora veía, percepción de las cosas. No por nada había ya hacía años matado a su condiscípulo de manera cobarde.
-No os apresuréis en vuestros juicios Aloisius Montenegro, pues nada en mis palabras deberían haberos hecho pensar que mis relaciones con Eddard no son buenas. Al contrario. Entendedlo de este modo: Le Ictus, los magos que en ella habitamos y los que acogen su autoridad aunquer no vivan en ella, no deben elegir bandos en esta guerra excepto si ese bando es el de los Durmientes. No podemos porque no podemos juzgar las acciones que la desencadenaron dado que ninguno estuvo allí.
-Para Eddard la situación es diferente pues su relación con el líder de los lobos también lo es. Eso fue lo que dije, no otra cosa.
Estaba molesta y se notó el cambio en sus facciones y en el tono de su voz, que pasó de ser preocupado a ser completamente frío e indiferente. Extraña manera, la indiferencia, de manisfestar el enojo, pero así era Isolda.
Aloisius Montenegro - April 21, 2007 02:14 AM (GMT)
- Perdonad, señora, si no he sabido interpretar vuestras palabras. Lo que no cambia mi intención de ir a saludar a Maese Eddard.
No entendía la reacción exagerada de la archimago. Aunque en el fondo sabía muy bien por que era. No se podía decir que fuesen amigos, en el mejor de3 los casos eran compañeros forzosos. A veces era difícil para los dos tener que tratar entre ellos. Además, no se entendían. Sus diferentes paradigmas eran sólo una pequeña diferencia más entre el abismo que les separaba.
- Siento, Señora, que siempre nos resulte tan difícil comunicarnos.
La sonrisa volvió a adornar su rostro después de la sorpresa que le había provocado la reacción de la magi.
Aloisius Montenegro, malentendiendo palabras.
"A veces las palabras se confunden al oirlas, a veces al decirlas. Pero más se confunden las palabras al callarlas."
Isolda Lamartine - April 22, 2007 03:33 PM (GMT)
Isolda cerró los ojos, deteniéndose; puso su mano derecha en la frente y agachó el rostro, de modo que sus rubios y marchitos cabellos caían sobre su mano, como cortina de agua; y flotó a su alrededor un aura de gran spesar y honda tristeza, de soledad absoluta. Pareció que aquel ambiente era propicio para que alguna lágrima cayera de los ojos de Isolda, que tan joven había tenido que llevar pesos tan grandes sobre sus hombros.
Pero cuando levantó la cabeza nada de eso se mostraba en su rostro, que parecía el mismo de siempre.
-Estamos condenados a no entendernos.
De hecho en las últimas palabras del cristiano aquello se hacía evidente.
-Con seguridad Eddard se sentirá dichoso de veros. Pero sobre lo que os he contado, ¿qué opináis?
Aloisius Montenegro - April 23, 2007 09:53 PM (GMT)
- En verdad siento que así sea.- Una amplia sonrisa iluminó su cara como hacía tiempo que no pasaba- Pero, mientras nuestras diferencias sean salvables podremos seguir disfrutando de nuestra mutua compañía. JA JA JA.- La sincera risa de Aloiosius hizo que se relajasen sus músculos, agarrotados después de tanto tiempo encerrado, demasiado tiempo sin reir- En cuanto a lo de esa guerra en ciernes. Si con "ponernos del lado de los durmientes" quereis decir defenderlos de cualquier abuso y protegerlos, he de decir, entonces, que estoy muy de acuerdo con vos. Pero es poco lo que sé. Y no me gusta precipitarme. Tengo muy en cuenta vuestra opinión y la comparto, al menos en principio.
Siguieron caminando hasta llegar a la rivera del Senna, el Señor de Montenegro miró la sucia agua con su pálido reflejo enlodado y volvió a quedarse pensativo.
Aloisius Montenegro, recordandose.
"No busques en las aguas del destino lo que sólo puedes encontrar en tu interior."
Isolda Lamartine - April 25, 2007 12:23 AM (GMT)
La Magister Mundi disfrutó cordialmente aquella chanza del cristiano, y sonrió ligeramente mientras le observaba de nuevo con aquellos ojos azules y tranquilos que tenía. Cierto era que aunque diferentes, ambos conocían cosas que pocos más, y ese conocimiento nunca llegaba solo.
-Así es, a eso me refiero. Si elegimos en algún momento un lugar en esta guerra que no sea ese, no quiero imaginar cuáles serían los resultados de esa elección, pero se adivinan poco saludables para los durmientes.
Caminó en silencio un rato más, pensando en cuanto desde ahora sucedería.
-¿Habéis oido hablar del Círculo Carmesí? -preguntó de improviso aunque sin violencia, y sus gestos minutos antes casi podrían haberse pensado con el motivo de preparar aquella pregunta.
Aloisius Montenegro - April 25, 2007 04:21 PM (GMT)
- No. No creo recordar nada sobre el círculo carmesí. Pero, espero que vos me saqueis de mi ignorancia al respecto.- Aunque había sido una pregunta un poco brusca, no podía decir que le hubiese sorprendido, al fin y al cabo casi estaba acostumbrado a los excentricos planteamientos herméticos. Y, podría decirse que la Señora Isolda no sólo no era una excepción sino que era ejemplar como miembro de su Orden.- Perdonadme si últimamente mi memoria no es lo que era y debiera conocer ya algo respecto a ese... círculo rojo, o Carmesí? si eso, sobre el círculo Carmesí. Contadme por favor o, refrescadme la memoria.
Aloisius Montenegro, esperando ampliar sus conocimientos.
"De estar atento puedes conseguir los mayores tesoros, como mínimo el del agradecimiento de aquel al que has escuchado."
Isolda Lamartine - April 25, 2007 07:08 PM (GMT)
Isolda movió la cabeza, excusándolo y excusándose ella al tiempo, pues por lo que parecía tenía que llevar el papel de Cuervo de Malos Agüeros. Pero era tan importante esto como lo primero que habían hablado, y en consecuencia debía ser comentado. A pesar de que los pesares que atormentaran a Aloisius fueran grandes.
-No debéis excusaros, puesto que yo misma hasta hace poco nada sabía de ellos. Os contaré a grandes rasgos cuanto me han dicho mis compañeros herméticos y cuanto por mis propios ojos he visto sobre esta cábala.
Hizo un momento de silencio, mirando al suelo, uniendo los pedazos de historia que conocía.
-Son un grupo de Despertados, de poderosas magias y con intenciones poco claras, pero con claros también nexos que los convierten en scelestus. En esta ciudad destruyeron un Nodo que estaba en poder de los lobos, y es al parecer esa su manera de acometer su objetivo, sea este cual fuera.
-Procuramos seguirlos hace un tiempo, y los encontramos en Marsella.
Isolda guardó silencio de nuevo. Al parecer aquello no había sido nada agradable.
FDI: Y no podría seguir de todos modos porque ese tema anda parado.
Aloisius Montenegro - April 28, 2007 11:29 AM (GMT)
Las palabras de la Magister Mundi llenaron de preocupación la atormentada alma de Aloisius. Tanto había cambiado todo en tan poco tiempo.
- Creo que puede ser una cuestión peligrosa, os agradezco que me hagais partícipe de estas preocupaciones. No dudeis en pedir mi colaboración si fuese necesaria, por lo que me decís son gente peligrosa y deberíamos saber a que atenernos con ellos.
Aloisius Montenegro, más preocupado a cada momento.
"Las palabras te traen oscuridad hasta tus oidos, escúchalas y actua en consecuencia."
Isolda Lamartine - April 28, 2007 04:39 PM (GMT)
Isolda asintió.
-Contaba con vuestra ayuda, no sólo en la sabiduría de vuestras palabras sino en el poder de vuestra magia; pues si han logrado destruir tan poderoso Nodo, y en poder de los Lobos que son grandes guerreros, podrían intentar destruir el que Le Ictus guarda.
Un poco más de camino, y en voz baja Isolda continuó.
-Os contaré pues lo que vi en aquel Nodo de los Lobos: todas las esencias espirituales habían sido destruidas o alejadas; ninguna Idea podía ser capturada, ninguna sensación, ningún pensamiento. Los Lobos que protegían el lugar fueron brutalmente asesinados, y pocos salieron con vida y de esos ninguno recordaba nada valioso para nuestra causa.
Aloisius Montenegro - April 29, 2007 11:32 PM (GMT)
- Poco alagüeña se presenta la situación. Y, por lo que decís, no son adversariuos baladies. Bien haríamos en tomar en serio tal peligro.
No poco le preocupaba la situación. Su recuperación debería llegar con la máxima prontitud. El mal estaba extendiendose por el mundo.
- En cuanto nos sea posible deberíamos intentar averiguar algo más de esta gente y saber a que atenernos al respecto.
Las preocupaciones se acumulaban y sólo habían pasado algunas horas desde su vuelta, París le daba la bienvenida sin duda.
Aloisius Montenegro, exarca recien llegado.
"Da un paso y sigue por el camino, quizás más allá del horizonte exista algo más que tu destino."
Isolda Lamartine - April 30, 2007 03:18 PM (GMT)
Adivinaba los pensamientos del cristiano y le causaba gran pesar su situación, pero tenia que soportar el peso de la responsabilidad que tenía, del mismo modo que ella lo soportaba.
-Pues tenemos un camino qué seguir; hemos capturado una mente, y de ella podremos extraer información.
Eso esperaba, y en ello trabajaría arduamente. Sintió entonces la necesidad de dejar a Aloisius con sus pensamientos y no molestarle con más malas noticias; aunque las hubiera, estas deberían guardar un mejor momento.
-Ya no quiero traeros más noticias de esa negra índole, y auqnue quisiera, pocas de otra tengo que daros. Deseo que descanséis y os recuperéis, e incluso, si así lo deseáis, pondría mis conocimientos de sanación a vuestra disposición y en post de vuestra completa recuperación.
Aloisius Montenegro - April 30, 2007 04:23 PM (GMT)
- Mis males no se curan con nuestros dones, pero no os preocupeis, pronto estaré totalmente recuperado.
La verdad era que aunque lo místico hubiese sido una solución, no era la solución que en esos momentos deseaba. Y aún menos compartir su dolor con otros. Sólo necesitaba descanso, al menos eso esperaba.
- Gracias por vuestro ofrecimiento, es muy generoso pero debo declinar vuestra invitación. Yo mismo dispongo de Dones curativos, pero, no solucionan completamente mi mal. Sólo la curación natural se muestra eficaz en mi recuperación. Gracias de todos modos.
El cansancio hizo mella en su ánimo y, durante unos instantes una mueca de dolor sustituyó a su habitual sonrisa. Sólo fue un instante pero sirvió para avisarle de que necesitaba descansar pronto.
El paseo había continuado y casi estaban de vuelta en el Hospital.
- Si me disculpais, en verdad necesito descansar, deberíamos seguir tratando estos asuntos otro día. Ahora mis fuerzas flaquean. Nos veremos pronto.
Aloisius Montenegro, recuperando la salud.
"No esperes a desfallecer para tratar tu enfermedad, intenta adelantarte al universo."
Isolda Lamartine - May 1, 2007 10:25 AM (GMT)
La Magister Mundi asintió gravemente.
-Espero que vuestra recuperación se dé satisfactoriamente, Exacra; espero que la próxima vez que conversemos, además de estos grises velos, tengamos alguna buena noticia con qué reírnos.
Y haciendo una levísima inclinación de la cabeza, en señal de respeto a Aloisius, partió lentamente, pensativa, hacia el barrio latino.
Aloisius Montenegro - May 1, 2007 09:49 PM (GMT)
Vió partir a la gran archimago como si fuese un velo de niebla, tan leve como la caricia del viento. La sombra de su poder quedó como una estela flotando en el aire, como el perfume embriagador del poder.
Aloisius se arrastró hasta el interior del Hospital y se dirigió hacia su despacho. Cuando llegó su amigo y discípulo tenía preparado un barreño lleno de agua.
- Señor, ¿Por que habeis tardado tanto? el agua se ha enfriado mucho.
- Ja, ja, ja.- Sentaba bien poder reirse abierta y francamente, después de tanto tiempo sin poder hacerlo- No te preocupes, creo que me sentará mejor el agua fría, de altas temperaturas ya estoy un poco cansado.- Sonrió ante su chiste, tan íntimo que sólo a él podía hacerle gracia. Y así era pues su discípulo puso cara de extrañeza. Quizás se lo contase algún día.
Se desnudó y entró en el barreño, suficientemente grande para sentarse en su fondo y cubrirle casi hasta el pecho. Estaba tibia aún. Después de restregar su sucia piel con un cepillo de duras cerdas y jabón dejó que sus músculos se relajasen. Poco a poco cedió ante la presión del sueño y la oscuridad tomó posesión de su mente.
Aloisius Montenegro, con necesidad de descanso.
"El descanso del guerrero es igual que el descanso de cualquier otro, siempre y cuando no tenga heridas que curar."