Title: El hilo que pertenece a la Parca
Description: 16 de Mayo de 1226
Elois D'Umbrelle - April 10, 2007 08:02 PM (GMT)
Richard caminó con cautela hacia el centro de la ciudad de París, no iba en su montura habiendo quedado ésta en el refugio, era más seguro usar un carro e ir bien acompañado, pues toda precaución era poca. Una vez en la concergierie el ventrue ordenó al conductor y la calma se hizo.
Dupont descendió arropado por varias meretrices, todos procuraban ocultar su identidad en la oscuridad que les procuraba la noche. Frente a él se hallaba la puerta norte, había llegado el momento.
Con tranquilidad y gallardía el valeroso Dupont se dirigía en el centro de la multitud de lascivas doncellas, su objetivo era bien claro, el guardia que custodiaba la entrada.
- Buena noche tengais para con vos.Las damas se hicieron a un lado y el normando saludó cortesmente.
- No se me espera, mas agradecería de su gracia que Lord Icaro pudiese dedicarme unos minutos, a mi y a mis humildes hermanas. Acabó con una pícara sobrisa bajo su nariz al tiempo que agitaba con su diestra la bolsa, confirmando así una posible recompensa para aquel centinela si cumplía sus deseos.
Geoffrey - April 10, 2007 09:03 PM (GMT)
Icaro apareció en la entrada con su habitual sobriedad y seriedad. Estaba claro que le molestaba el despreciable espectáculo que presenciaba con esas meretrices, pero no dejaba que eso le afectase.
-He sido indicado que deseáis verme. ¿Quién sois, y qué deseáis?-
Elois D'Umbrelle - April 10, 2007 09:36 PM (GMT)
Las doncellas con el rostro y parte de su cuerpo cubiertos se hicieron a un lado dejando que Dupont se hiciera cargo de la situación. El desagrado de Icaro para nada turbó el humor del normando quien correspondería con una más que grata, sino formidable sonrisa, al tiempo que reverenciaba al Chambelán de la corte parisina.
- Buena noche sea para con vos Lord Icaro, y buena dicha para con el bueno de Dupont por recibir la gracia de su presencia.
Dio una palmada y las damas se alinearon rápidamente en dos filas tras él.
- A riesgo de abusar de lo que la Fortuna me depara para esta noche gustaría de solicitar a mi Lord un nimio favor, pues tengo entendido que corren tiempos difíciles, siendo así, sería demasiado atrevimiento por parte de este extraño en tierra ajena solicitar el privilegio de la hospitalidad para mi y mis acompañantes.
Dupont miró cauto mientras sopesaba la reacción de Icaro.
Geoffrey - April 10, 2007 10:09 PM (GMT)
Icaro enarcó una ceja ante la desfallatez de aquel hombre.
-Señor Dupont, no os conozco, ni se nada de vos. Obviamente, no os voy a conceder refugio. Deberíais ir a la Posada del Cuerno Rojo si tal es lo que buscáis. Y si pretendéis permanecer más tiempo en la ciudad que el estrictamente necesario para el paso, deberíais encontraros con el Principe.-
Elois D'Umbrelle - April 10, 2007 10:22 PM (GMT)
Dupont mostró su mejor sonrisa ante la desconfianza de Icaro, luego esgrimió una mueca.
- Precisamente monsieur, ruego acepte mis más sinceras disculpas y aunque no sea excusa alegaré en mi defensa la diferencia de costumbres de una corte a otra.
Chasqueó los dedos y las doncellas no hicieron ni el menor de los ruidos.
- Así pues, desearía que conociéseis a Richard Dupont de Ventrue, caminante en el camino de los Reyes y...
Dupont, sabía que sus siguientes palabras proporcionarían algo en que pensar al chambelán, mas no dudó en soltarlo para juzgar la reacción futura, de ésta dependería parte de su éxito.
-... Miembro de la Gran Corte de Normandía.
Calló por unos momentos para recobrar acto seguido su humor.
- Si su gracia lo permite desearía concertar audiencia con su majestad Geoffrey Du Temple señor de París en honor a las antiguas tradiciones de la Estirpe de Caín y con motivo de honrar sus dominios.
Geoffrey - April 10, 2007 10:55 PM (GMT)
Icaro asintió y se dio la vuelta sin demostrar ninguna emoción. Sin embargo, en su interior bullía con fuerza... sabía lo que significaba Normandía, y temía la posible respuesta que daría Geoffrey. Lo guió hasta la sala del trono y se volvió.
-El Principe os atenderá tan pronto pueda.-
Tras ello se dio la vuelta y abandonó la sala, llendo a buscar al Principe. No fue hasta un buen rato después que entró de nuevo.
-Su Excelencia, Geoffrey du Temple, Principe de París.-
Se hizo a un lado y entró un Ventrue impresionante. No sólo por su gallardía y elegancia, sino también por la energía y fuerza que transmitía. Sin embargo, esa misma fuerza y energía eran de una fuerza casi dolorosa, molestas casi de sentir sobre uno mismo, debido a que irradiaba una ira a duras penas contenida.
-Así que la furcia del infierno manda a uno de sus lacayos. Sorprendedme con las palabras de la consorte de Satanas.-
La voz de Geoffrey destilaba una ironía ácida, corrosiva y peligrosa, mientras avanzaba y tomaba su lugar como Principe de la ciudad. Erik y Montlaban entraron detrás de él, colocándose a ambos lados, mientras Icaro abandonaba la sala con una reverencia.
Elois D'Umbrelle - April 10, 2007 11:06 PM (GMT)
Dupont y su séquito de damas siguieron prestos a ícaro, aunque estaba sorprendido por la rapidez con que sería recibido.
La fuerza que desprendía de Geoffrey no desmerecía su poder, era un príncipe de armas tomar, pero bien distinto a lo descrito por la Maestra de la Via. Aquella sería la prímera ocasión en que Dupont se topara con él y ya anhelaba que fuese la última.
Dupont se incluinó y postró, mostrando sus respetos al príncipe de la ciudad.
- Saludos a su majestad Geoffrey Du Temple, señor de París.
Obviamente omitió las severas plabras con que Du temple refirió a quien todos en la sala ya sabían. Cuando se puso en pie, no sonrió, hizo ademán, pero algo le impulsó a no hacerlo finalmente y adoptó una pose seria, cortesana.
- Mi nombre es Richard Dupont de Ventrue, caminante en el camino de los Reyes y embajador de la Gran Corte de Normandía.
Con simpleza y tranquilidad replicó mientras se presentaba nuevamente, esta vez al principe.
- Me presento ante su gracia como dictaminan las antiguas tradiciones de la Estirpe de Caín, reconociendo los dominios de su majestad Geoffrey Du Temple, así como solicito su magnanimidad para gozar de estancia en esta su ciudad.
Calló por momentos, sabía de antemano, nada más ver el rostro del príncipe, que no obtendría tal privilegio.
- Así como si se me permite añadir, un mensaje de paz me ha sido encomendado para vos.
Sonrió, pues no pudo negarse por más tiempo ya que su comentario así lo garantizaba.
- Forjado en el mismísimo infierno si así gusta mi señor.
Geoffrey - April 11, 2007 07:40 AM (GMT)
Geoffrey deshechó tddas las presentaciones con un aburrido y enérgico gesto de la mano, pues todo eso ya le había sido dicho por Icaro. Sin embargo, no pudo menos que sonreír irónicamente ante las ultimas palabras del Cainita. Al menos tenía cojones.
-Todas vosotras, concubinas del diablo, abandonad la sala ahora si no queréis que os decapite una a una.-
Una cosa era traer un séquito para decorar e impresionar. Lo entendía. Pero cuando se trataban cosas serias, ese séquito sobraba. No fue hasta que todas hubieron abandonado la sala que aceptó hablar de nuevo.
-Ahora bien, ¿cual es ese mensaje?-
Elois D'Umbrelle - April 11, 2007 07:58 AM (GMT)
Geoffrey ordenaba y tal como disponía sería obedecido, las damas abandonaron la estancia sin que Dupont se opusiera. Llegado su turno atendió con premura la petición del monarca.
- Supongo que todos los presentes en esta sala conocemos de sobra el origen de tal fuente, así que no repararé en aburridas presentaciones que no harían más que hacer perder el valioso tiempo de su gracia e iré directamente al grano prescindiendo de todos los formalismos que me resulten posibles.
Dupont no quería ofender, pero esa era su forma de presentar campaña por el disgusto que le producían las formas y farta de etiqueta que esperaba encontrar en el príncipe.
- Mi lady solicitó haceros llegar un mensaje de paz. No una paz perenne pues de sobra son conocidas las diferencias entre su gracia y la dama, sino una paz efímera que os confiera el tiempo necesario para reestablecer el orden en París sin tener que preocuparos de sus acciones. Así os revelo también la confesión que hizo mi lady a mi señor delante de este humilde servidor, en la cual indicaba que su Chateau era ló unico que la ligaba a esta ciudad y una vez destruido no hay motivos aparentes para que ella desease proseguir en París, encontrando Normandía más de su agrado.
Calló brevemente, pues aún había más.
- Mi lady mantiene una discordancia con su gracia cuyo origen desconozco, mas su lealtad al linaje de los patricios se antepone a sus propios deseos personales y ánimos de reyerta, de tal modo desea que no sea otro linaje el que ocupe el trono de la ciudad, temiendo la mano de Salianna detrás de ciertas maniobras que podrían concluir con la pérdida del trono de su gracia y ese motivo impulsó a la dama a cambiar repentinamente todos sus intereses en post de la prosperidad del clan, pues en palabras suyas. El clan ventrue no puede permitirse perder la soberanía de Lutecia.
Dupont concluyó con una gentil reverencia, esperando la respuesta, espectativo y mirando a los ojos al señor de la ciudad apenas unos segundos, temeroso de su ira.
Geoffrey - April 11, 2007 08:18 AM (GMT)
Y su temor no era en vano, porque la ira de Geoffrey crecía por momentos. Y parecía difícil que pudiese limitarse sólo a su cuerpo dentro de poco. Quizas la Bestia despertase en breve...
-¡Esa bruja! ¿Cómo osa siquiera hacer eras afirmaciones? ¡Fue ella la que nos metió en esta guerra, al fin y al cabo, cuando la paz ya estaba concertada con las Bestias! ¿Y cómo osa siquiera sugerir que Nuestra Señora Salianna sería capaz de arrebatarme mi trono? Recordad lo que os digo: esa serpiente no tiene lealtad más que para si misma y para con mi desterrado Sire, tan pronto tenga una abertura regresará a París por la fuerza y con las peores intenciones, olvidándose de su cómoda situación en vuestra Corte. ¡Bien haríais en expulsarla de allí, si supierais lo que os conviene!-
Geoffrey hizo una pausa, su mano cerrada en un puño tan fuerte que casi se hacía daño en la palma.
-Marcharos, y decidle a vuestra señora que se puede meter sus melífluas y débiles palabras en su real trasero. París fue traicionada por ella, no aceptará más de sus mentiras.-
Los ojos de Geoffrey casi llameaban.
Elois D'Umbrelle - April 11, 2007 03:02 PM (GMT)
Y las palabras de Geoffrey parecían bien ciertas, salvo porque Dupont sopesaba que la lealtad de la dama estaba única y exclusivamente para con ella, no quedaba nada para Alexander u otro. Pero era esa ambición la que la hacía tan especial, por llamarlo de alguna forma.
- Si mi señor lo permite, considero que mi lady es alguien sumamente peligroso como para tenerlo de enemigo y quizás ese sea el motivo por el cual mi señor la halla escogido de aliada, pues dada la situación de Normandía sería un lujo prescindir de su habilidad innata para ocasionar problemas, así como además tenerla en el otro bando. Eso es algo que ni su gracia podría negar.
Dupont sonrió timidamente. Poco o casi nada sabía de las andanzas de la dama D'Umbrelle en París, tan sólo tenía clara una cosa. Geoffrey era sumamente poderoso y si la Maestra había sido capaz de acarrearle problemas, su señor había elegido sabiamente al tenerla de su lado. Por tanto Elois era alguien que es mejor tener de aliado que de enemigo, sin embargo el principe Du Temple bien tenía un odio inamovible hacia su persona y nada de lo que él dijera o hiciera lo haría cambiar de parecer. Por eso centró su mirada en los acompañantes, leales consejeros de éste cuyos nombres desconocía, así como linajes, quizás su propia progenie... pero tampoco encontró la respuesta que buscaba. Elois D'Umbrelle había apostado fuerte en París y no le habían salido bien las cosas, aunque dudaba que estuviera en Normandía por tal motivo, conocía poco a la dama, pero sospechaba que su carácter era más combativo y como anunció Geoffrey a la mínima oportunidad probablemente atacase París, por otro lado era alguien de palabra y si ofrecía lo que ofrecía estaría dispuesta a cumlpirlo.
El tiempo prudencial había excedido en demasía, Dupont realmente no sabía que decir, pero o hacía algo pronto o quedaría muy, pero que muy mal. Inaceptable.
- Nada más lejos de mi intención es aconsejar a su alteza y por consiguiente me limitaré a transmitir sin reparo, mas si su gracia lo aprueba, cada una de las palabras citadas por su gracia. No obstante la respuesta no debe ser conducida inmediatamente y al amparo de su generosidad, solicitaría pasar unas noches en París antes de regresar a mi tierra, quizás y sólo quizás su gracia atendiese a cambiar alguna fracción del mensaje original si le pareciese oportuno.
El normando suponía que no sería así, pero tenía esperanza en que sus leales le aconsejasen una maniobra distinta, quizás ellos e incluso él mismo comprobarían cuan verdadera era la oferta de la dama.
Angelo - April 12, 2007 05:37 AM (GMT)
Tras un rápido viaje hasta allí, y un saludo formal a Lord Icaro, Ángelo hizo acto de presencia en la sala de recepciones por una puerta lateral. La llamada de su Señor le había hecho asistir tan pronto pudo.
Sus pasos le llevaron junto a Geoffrey al cual saludo con una reverencia ligera de la cabeza, pero sin mediar palabras. Luego miró a la comitiva y saludo de igual forma a Dupont.
No quería romper la conversación de su Majestad du Temple con un saludo innecesario, pero le sorprendió encontrarse con una comitivo como aquella en la Concergierie. Más no mostro gesto alguno, manteniendo un semblante serio.
Geoffrey - April 15, 2007 01:16 PM (GMT)
Finalmente, mientras saludaba al Lasombra, Geoffrey llegó a una conclusión: que Elois tenía a todos engañados en su ciudad, de modo que probablemente fuese casi el Principe de aquella zona, y que aquel pedante no era un emisario adecuado si no mandaba el mensaje adecuado.
-Tienes razón, tu Señora es alguien sumamente peligroso, pero resulta que ya es nuestra enemiga. Ya nos ha metido en una guerra y ha perdido un castillo por ello, y tu no tienes ni los conocimientos ni la labia para entenderlo o hacerme cambiar de opinión.-
Se volvió hacia Angelo con una sonrisa terrible en la boca.
-Cortale la cabeza y manda sus cenizas a Elois con una carta que te escribiré ahora.-
Sin perder la sonrisa, se volvió a ver cómo se desarrollaba la situación de delante de él.
Elois D'Umbrelle - April 15, 2007 02:04 PM (GMT)
Dupont quedó horririzado por aquello que estaba ocurriendo delante de sus propias narices, siendo un testigo privilegiado de su propio veredicto e inmediata ejecución.
El miedo se reflejaba en su mirada, su curepo paralizado se debatía entre buscar una salida diplomática o huir como un cobarde, pues aunque siempre había sopesado esa posibilidad desde que pisase París hasta aquel preciso instante no la había contemplado como tal opción.
Locura, no tenía más explicaciones.
En verdad Geoffrey no era un señor cuerdo, pues si ya estaba sumergido en una guerra, bien se hallaba dispuesto a meterse en batalla con otra corte.
Dupont pensaba, buscaba las palabras apropiadas para hacer entrar en razón al príncipe. Una mirada furtiva a su alrededor en post de una salida no pudo ser refrenada, pero donde iría... de seguro le darían caza... Así pues, mejor afrontar aquel hecho con honor y valentía, tal ventrue como era.
- Mi señor Geoffrey gobierna París, hágase su voluntad pues, ejecutad a este emisario de la Gran Corte de Normandía quien la paz trajo como bandera, mas sabed que aquí perecerá Richard Dupont de Ventrue con honor y que este acto, así como el asesinato de Lady Aenor no quedarán en el olvido.
Negó con la cabeza, impotente, pues sabía que nada tenía o podía hacer contra aquellos cainitas, más ancianos, más poderosos que él.
- El honor ya no reside en París, pues si a un emisario de paz se lo ejecuta, nada más cabe reseñar, pero recordar principe Geoffrey que vuestros actos serán vuestra condena y que con ellos sentencias a los cainitas de París.
Geoffrey - April 15, 2007 02:17 PM (GMT)
Geoffrey sonrió para si mismo, contento por todo lo que había visto.
-Sois un necio si creíais realmente que os hubiese matado sin vos haber violado las Tradiciones, pero me demuestra mucho acerca de lo que vuestra... señora... ha estado haciendo por tierras lejanas.-
Geoffrey dio un paso al frente, y luego otro, aproximándose al otro Ventrue.
-No vais a recibir ningún daño esta noche, siempre y cuando abandonéis la ciudad con presteza, antes de la salida del sol. Y decidle a vuestra señora mi mensaje: "la mayor traición que París haya visto, la perpetró ella, pues no la hizo por el bien sino en nombre de la ambición. Decidle que no aceptaré bailar de nuevo en sus juegos absurdos, no volveré a meter la mano en la cesta de sierpes, que ya se que muerden. Un hombre puede tropezar una vez con una piedra, si tropieza dos es estúpido. Y decidle a los Principes de Normandía que no tengo problema en recibir a sus emisarios, pero que si vienen en nombre de esa sierpe sólo causan problemas, pues ella es la causante de esos mismos problemas allá donde va. De hecho, decidle al correspondiente Principe que París no le acunará cuando se vea privado de su status, de su posición y de su poder por culpa de la sierpe que él anida con tanto amor. El destino de su Principado ya ha sido perdido probablemente, de todas formas.-
Tras ello se da la vuelta y le hace un gesto al enviado, indicándole que la entrevista ha acabado.
Elois D'Umbrelle - April 15, 2007 02:34 PM (GMT)
Dupont escuchó aliviado las palabras de Geoffrey, parecía que los momentos de locura no eran permanentes y por ello no hizo más que memorizar las palabras del señor de París y con sumo placer observó como éste lo despedía.
El ventrue había comprendido que no era muy inteligente seguir por más tiempo en presencia del príncipe, ni mucho menos en París. En tanto la seña fue recibida, Dupont realizó una apremiada reverencia y sin mediar más acto o palabra decidió partir como alma que la lleva el diablo, no fuera Geoffrey a cambiar de opinión. Aunque no lo pareciera Dupont tenía aprecio por su pellejo.
Angelo - April 15, 2007 08:02 PM (GMT)
El serio semblante del Segador miró a la cara a su Príncipe cuando este giro sobre sus talones, viendo partir raudo al emisario. Dentro de su alma algo había deseado que las ordenes de su Majestad fuesen ciertas, aunque no había llegado a moverse ni un ápice. Pero no era la bestia lo que se removía en el interior del Lasombra y una intuición le recordaba el gesto beligerante de Magdalena, que ahora formaba parte de él.
A donde nos llevará todo esto?.
Cuando el Ventrue enviado por los ingleses dejo la sala habló con tono neutro.
- Deseais que me asegure de su marcha Majestad?.
Geoffrey - April 16, 2007 08:49 PM (GMT)
Geoffrey asintió con la cabeza, sombrío.
-Seguidlo, y si da la menor muestra de tener intenión de contactar con cualquier Cainita de la ciudad, matadlo e informadme de con quien contactó.-
Elois D'Umbrelle - April 16, 2007 09:14 PM (GMT)
El ventrue reclamó su séquito de concubinas y partió con premura, su rostro podría incluso ser más pálido del habitual, no dijo nada a las damas, simplemente caminó apresurado, deseaba abandondar aquella noche París y no seguir ni un segundo más a expensas de la locura temeramental del príncipe.
Le quedaba pendiente un asunto con Lord Constanza, pero era tan trivial que no merecía la pena recalar en ese paso, no para arriesgar su existencia.
Angelo - April 17, 2007 08:56 AM (GMT)
Tras las palabras de Geoffrey, Ángelo oscureció la mirada. Sus rasgos se tornaron grisaceos y su cuerpo, ya vestido de negro se torno una sola cosa mientras caminaba hacia la entrada del salón.
La serpiente negra surcó el suelo y paso bajo la madera de la puerta de doble hoja para pasar a gran velocidad por pasillos y escaleras hasta alcanzar a la comitiva.
Seguiría a esta hasta las afueras de Paris y retornaría ráudo a la Concergierie.
Geoffrey - April 18, 2007 02:16 AM (GMT)
Geoffrey asintió, oscuro, y se retiró de la sala, pensando en lo ocurrido ahora. Casi se había permitido soñar con que Elois lo dejase tranquilo ahora que tenía otro Principado que atormentar, pero está claro que eso ya no era posible. Elois nunca soltaría su presa sobre la Joya de Francia, estuviese quien estuviese en el trono, y sólo se dentendría si Alexander mismo le decía que parase. Y eso estaba por ver, habían pasado mucho tiempo separados...