Title: Esperando una visita (o una visita inesperada)
Description: Privado con Hugo Maroo 17-5-1226
Ardra McLyr - April 10, 2007 05:43 PM (GMT)
Ardra esperaba en el límite del pequeño santuario que le servía de refugio. Observaba la noche disfrutando de la quietud del bosque.
Desde su reciente despertar andaba bastante preocupado por el tema de la guerra entre los cambiantes y los vampiros. Nada bueno podía surgir de tal enfrentamiento y mucho menos para alguien avituado a vivir en territorio "enemigo". Las palabras que días antes le dirigiera Aureus no lo reconfortaban en demasía. El primogénito gangrel era un guerrero de astucia y fuerza provadas y aún así habían destruido su torre, desterrandole del único refugio que conocía.
Después de meditar durante un par de jornadas, por fin se había decidido a buscar la opinión de los cambiantes. A pesar de estar en medio de una guerra, esperaba que su antiguo compañero de caza al menos quisiera hablar con el.
Durante su deambular por las tierras salvajes de media Europa, Ardra había tenido varios encuentros con Cambiantes y sabía que las relaciones con ellos eran, como mínimo tensas (en el mejor de los casos). Tan solo aquí, en Paris, había llegado a tener un casi entendimiento con uno de los miembros de la comunidad de los lobos. No podía llamarse amistad, pues dificilmente un cambiante podría llamar amigo a un cainita, aunque tendría que bastar.
La noche anterior, el gangrel había adoptado su forma de lobo para cazar, dejándose ver en varias zonas en las que Hugo solía cazar antaño. Después de varias horas de deambular, habiendo dado cuenta de un par de presas, aulló hacia el bosque varias veces, tratando de llamar la atención del cambiante adecuado.
Esta noche, un día después, un Ardra pensativo esperaba la visita de Hugo Maroo, mientras trataba de desentrañar la maraña de posibilidades que tejía el futuro, un futuro no demasiado halagüeño para el lobo sonriente.
Guillerm du Trem - April 13, 2007 09:43 PM (GMT)
Los caminos que el vampiro había seguido le habían conducido hasta Hugo Maroo. Pronto empezó este a buscar a ese viejo conocido, con el cual había compartido momento hace años. No olvidaba que había tenido que marcharse años atrás del túmulo por defender la honorabilidad de este ante un terco líder que se negaba a aceptarlo, aunque no había sido el único motivo para apartar su camino de su clan... Pero eso ya era historia.
Pero Hugo seguía siendo el ahroun parco en palabras y de brazos fuertes que era entonces. Pletórico por una brillante Selene, partió en busca del gangrel que antaño conociera. Su olfato le condujo con facilidad hasta el lugar. Allí vió como Ardra le esperaba paciente, como tantas otras veces en el pasado, aunque a buen seguro que habría otros motivos en esta ocasión.
En su forma humana, con el rostro marcado por más cicatrices que cuando se conocieran, se acercó a él y le ofreció su antebrazo como solo los verdaderos guerreros hacen. Solo unas escasas palabras salieron de su boca.
-¿Cómo estas, viejo lobo?
Ardra McLyr - April 13, 2007 10:08 PM (GMT)
Un meditabundo cainita esperaba en pie la llegada de Hugo, mientras rememoraba los buenos momentos de caza que había compartido con el garou.
Cuando el cambiante entró en el claro y ofreció su antebrazo a Ardra, éste se permitió relajar su cuerpo. A pesar de las vivencias de antaño, la situación actual, así como el tiempo transcurrido le habían hecho dudar del recibimiento de su antiguo compañero.
Parece ser que me he precipitado con mis malos presagios, bien al menos todavía quedan hombres de honor en París Pensó recordando su visita al príncipe.
Una sonrisa lobuna apareció en la fea faz del celta, el cual estrechó con fuerza el antebrazo del garou a la manera de los guerreros de antaño.
¿Y tu me llamas viejo lobo? Ja, deberías mirar tu reflejo en el agua...
La carcajada del gangrel, fruto de la presión que acumulaba por las recientes noticias, contribuyó a distender un ambiente ya de por sí demasiado cargado.
Bueno, bienvenido al humilde santuario de la madre Danu, creo que tenemos mucho de lo que hablar, y mucho que contarnos...
Con un gesto, Ardra invitó a Hugo a que se sentara en una de las grandes piedras planas.
Guillerm du Trem - April 13, 2007 10:20 PM (GMT)
Hugo siempre fue demasiado seco, incluso en el humor. Una leve sonrisa demostró a Adra su comprensión. Cualquiera que no le conociese pensaría que estaba a punto de matarle, sin embargo, para el ahroun ese gesto era casi como alguien revolcándose de risa por el suelo. Nunca fue alguien muy expresivo. Pero había una cosa muy clara: Hugo no estaba en guerra con Ardra...
-Es cierto. Mucho han cambiado las cosas por culpa de los tuyos. Seré franco, menos tú, no hay una sanguijuela honorable en París. Otro que también se hacía llamar de gangrel, un ser llamado Aureus, también confraternizó con nosotros. Pero todo su "honor"- escupiendo en el suelo demostró el asco con que decía esa palabra refiriéndose al gangrel - de nada sirvió cuando en combate singular huyó como un cobarde a los primeros golpes.
Una pequeña pausa sirvió para apaciguar el lobo de Hugo.
-Ya sabes que no me gusta dar rodeos.
Una pequeña sonrisa y una mirada de complicidad acompañó el final. Aunque quizá nunca fueron amigos, bien sabían como eran cada cual.
Ardra McLyr - April 14, 2007 01:15 PM (GMT)
¿Aureus un cobarde?
Los años habían corrido mucho desde que Ardra conociera al primogénito de los gangrel de Paris, y siempre le había parecido un gran guerrero y un hombre de honor, por eso le sorprendía mucho la descripción que hacía de el Hugo. Por otro lado, Ardra sabía muy bien el pánico que sentían la mayoría de cainitas ante un garou en forma de combate.
Hugo no me mentiría... esto es mucho peor de lo que creía.
Coincido contigo Hugo, el honor de los vampiros de París deja mucho que desear. Respecto a Aureus... bien, hace años que lo conozco, y siempre me ha demostrado ser un guerrero digno el gangrel hizo una pausa, como rememorando los momentos que había vivido junto a su primogénito, buscando algún punto de debilidad en él. pero llevo fuera de Paris demasiado tiempo, y quizás la política a la que tan aficionados son el resto de sanguijuelas haya acabado por hacer mella en él.
Las orejas del gangrel, ligeramente puntiagudas, se mecieron siguiendo las corrientes del viento. Ardra disfrutaba con la paz que el bosque ofrecía y no deseaba verse privado de dicha paz por culpa de la guerra. Durante unos instantes, por la mente del celta pasó la conversación mantenida con el principe Geoffrey, no le habían dado la bienvenida entre los vampiros precisamente.
A quien se lo diga no lo creería, el líder de los vástagos de París me insulta por lo que soy y uno de los cambiantes con quienes estamos en guerra habla conmigo como un amigo...
Esta situación no me gusta nada. Por un lado no he sido todo lo bien recibido que me hubiera gustado por los vampiros de la ciudad, y por otro, Manannan y Tarannis saben que no deseo que los tuyos me destierren del bosque.
No tengo nada en contra tuya Hugo, bien lo sabes, pero si alguno de los garou desea echarme de aquí... tendrá que hacerlo por la fuerza, y yo no pienso huir si se da el caso.
Las palabras del gangrel fueron acompañadas por su sempiterna sonrisa, un sonrisa cada vez más parecida a la de un lobo.
Guillerm du Trem - April 14, 2007 06:07 PM (GMT)
Hugo se mostró reflexivo, un gesto casi extraño en un guerrero tan impulsivo.
-Siempre has sido un ser de honor y yo te defenderé por eso, como ya hice en el pasado. Conozco demasiado bien a nuestro líder como para saber que aprobará que te quedes aquí si te comportas como tal. Pero has de saber que si atacas a los nuestros bajo el manto de los de tu estirpe, poco podré hacer.
Fueron palabras sinceras, claras y directas. Una muestra del carácter del ahroun.
-No puedo sorprenderme del trato de los tuyos, pues de ese modo pagan el honor y la lealtad, tal como hicieron con nuestro señor. Él les dio su mano y ellos le escupieron, bien tuvo su parte ese "digno" Aureus, conduciéndolo hasta un encuentro donde supuestamente los tuyos ofrecían paz y al final parecía que eramos nosotros quienes la buscabamos... Si yo hubiera estado allí...
Con esas palabras no desafiaba la decisión que tomara Guillerm en su momento, ya que a cada cual le había otorgado la luna un papel. Pero su sino de luna llena le hacían beligerante ante aquellas traiciones...
Ardra McLyr - April 18, 2007 05:46 PM (GMT)
El gangrel escuchó con atención lo que Hugo le contaba y lo que no hacía. A veces los silencios eran tan locuaces como las largas explicaciones y mucho era lo que le había comunicado el garou con unas pocas frases. Quizás cambiantes y cainitas nunca llegarían a entenderse del todo, pero a Ardra le gustaba juzgar a las personas por sus actos, y no por la especie a la que pertenecieran... normalmente.
Hugo, aprecio mucho que me consideres honorable y el sentimiento es mutuo. Siempre te he considerado como algo más que un compañero en las largas noches de caza, y te llamaría amigo si no fuera porque sé que a los tuyos no les sentaría bien dicho comentario... Ja La sonrisa del gangrel era sincera, los momentos de tensión ya habían pasado y su actitud era mucho más distendida.
Acabo de volver y cuando hablo con los míos soy despreciado, humillado... y uno de aquellos con quienes mi estirpe está en guerra... en fin. No has de preocuparte, pues si al principio dudé si combatir o no en esta guerra, pues al fin y al cabo los míos están metidos en ella, ahora sé que no ayudaré a los vampiros en vuestra contra. Los vástagos de París tendrán un hacha menos cuando llegue el combate. Ardra pensaba en los acontecimientos acaecidos en los últimos días, su visita al príncipe y su humillación pública... la rabia bullía en su interior, su sangre clamaba venganza por tal vejación, pero debería aguardar por el momento.
Tras unos latidos, el gangrel volvió a tomar la palabra.
Me mantendré al margen todo lo posible, te doy mi palabra, pero dime Hugo, ¿qué piensan hacer los tuyos?, ¿queréis acabar con todos los vampiros de Paris?
Aguanegra - April 20, 2007 05:04 PM (GMT)

El cuervo observo aquella conversación con vital interes, conocía a Hugo, aquel hijo del Halcon estaba allí, hablando con un... Vampiro! La mente del animal espiritual le indicaba que no debía dejar la rama cercana, había oido algo sobre una guerra, algo de que no debían entrar los no-muertos en aquel lugar... Aquella imagen se gravó en la retina, en la mente de aquel Cuervo que se utilizó todo su potencial para que la noche lo ocultara totalmente, para no ser delatado y poder ser testigo de aquella extraña reunión, pues algo le decía que aquello podía serle de ayuda a su Señor en algun momento siempre y cuando Abuelo Trueno le permitiera volver a su lado.
Guillerm du Trem - May 13, 2007 09:18 PM (GMT)
Hugo observó a Ardra con detenimiento. Había dado su palabra y eso lo convertía en el más sangrado de los juramentos. No había más que añadir. Apesar de su terquedad con las palabras, Hugo Maroo hizo un esfuerzo, pues si alguna vez tuvo algo parecido a un amigo más allá de Guillerm ese fue Ardra.
-Sobre lo que ocurrirá poco puedo decir. Pero no somos estúpidos y creo que ya me entiendes.
Con rapidez cambió el gesto.
-Y ahora que te parece si damos caza a una buena pieza...
No fue una pregunta. Acto seguido su cuerpo lucía como un enorme lobo de lomo plateado. Solo se detuvo para ver que Ardra le seguía.
FDI: Aguanegra, no me importa que espíes, pero sino me he descontado en esta fecha ya no posees al cuervo... No es así?
Guillerm du Trem - May 15, 2007 09:12 PM (GMT)
FDI: OK!!! Te agradecería que cuando este todo aclarado borrásemos lo FDI...
Ardra McLyr - May 15, 2007 09:36 PM (GMT)
Ardra miró a su compañero garou con detenimiento, y tras encogerse de hombros soltó una ronca y larga carcajada.
¿Cobrarnos una pieza?, nunca le he dicho que no a una buena cacería...
El gangrel empezó a correr tras Hugo, ganando velocidad a cada paso para acabar con un poderoso salto que le impulso varios metros hacia adelante; mas lo que aterrizó no fue una figura humana, no caminaba sobre dos piernas pues en su lugar se hallaba un lobo de buen tamaño, de pelaje negro como la noche y con varias cicatrices antiguas.
El lobo negro soltó un tremendo aullido que reververó en el bosque y sin perder un segundo siguió a su compañero en pos de buenas piezas a las que poder echar el diente.