View Full Version: Pleitesía en La Maison du Forgeron

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Title: Pleitesía en La Maison du Forgeron
Description: 7-5-1226


Heidelberg - April 4, 2007 11:07 AM (GMT)
La visita a Geoffrey Du Temple había sido cuanto menos interesante, ahora debía jurar vasallaje al que sería su señor por los años futuros, presentar sus respetos y acatar su mandato como parte de la política de la ciudad. Heidelberg era muy independiente, pero comprendía perfectamente las normas, seguía la vía regalis y sabía que el vasallaje era necesario para mantener el control

"Algún día amigo mío, será a tí a quien te rindan pleitesía, recuerda tu sendero... gobierna desde las sombras, manten la pequeña marioneta que sostiene la ilusión de tus manos..."

Los pasos desde la Ile de la Cité condujeron al Ilusionista hasta la Mansion Du Forgeron, donde contempló la puerta largamente, con sus ropas características más de un Trémere que de un toreador, y se acercó hasta la puerta donde tocó tres veces y esperó a que le abrieran...

"Imagina Albert la cara del señor Maxence cuando vea que vienes a rendir vasallaje... será interesante, tu que crees, que se agradará, o que rehuirá de tí como la mayoría de tu Clan?

- Pues no lo sé, amigo Heidelberg, no lo sé...

Maxence - April 4, 2007 03:54 PM (GMT)
Madame Helene abrió la puerta de la mansión y observó al visitante reconociéndolo tras unos instantes. La centenaria memoria de la toreador almacenaba siglos de rostros que habían visitado ese edificio y aquel que se le presentaba esa noche pertenecía a un pasado distante, pero al saludarle no tuvo problema para ponerle un nombre.

- Bienvenido, Heidelberg, hacía tiempo que no le veíamos por aquí, pasad.

Con tanquilidad y elegancia hizo un gesto para que el visitante avanzase hacia el interior.

- ¿Esperaba mi señor vuestra visita?

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Heidelberg - April 4, 2007 04:27 PM (GMT)
Buenas noches Madamme Helene, en verdad ha sido mucho tiempo... DIjo Heidelberg que comenzaba a alegrarse de que los vástagos a pesar de veinte años fuera, siguieran reconociéndole, quizás veinte años son mucho, pero para una vida inmortal pasan rápido......A decir verdad señora... no espera mi llegada, nadie lo hacía, justo antes del amanecer llegué a París... espero no causaros ninguna molestia... ¿Está el señor ne casa?

No era muy educado presentarse sin tratar de crear un encuentro, pero los asuntos últimamente eran muy extraños en todos los aspectos, acababa de llegar y aún tenía que solucionar el problema del refugio... Pero su honor le exigía presentarse ante quien deviera respeto y obediencia, así lo dictaban las leyes y si bien no estaba deacuerdo con todas, así mismo se exigía cumpliarlas.

"Hoy es un día importante querido Albert, trata de portarte bien ante tu señor..."

Maxence - April 4, 2007 04:40 PM (GMT)
Ella dudó en su respuesta, pero terminó afirmando con una plácida sonrisa.

- Creo que sí está por aquí, pero me debereis conceder un momento para que vaya a buscarle. Mientras tanto, os acompañarán al salón para que le podais esperar cómodamente.

Con la precisión de una danza, madame Helene hizo otro gesto y una criada apareció por una puerta haciendo un gracioso saludo para acompañar a su invitado hasta el salón del primer piso. Helene cerró con presteza la puerta y desapareció en un instante para buscar al primogénito. Mientras, la muchacha se preocupó de que su invitado no se perdiese de camino al salón y allí le buscó un asiento cómodo para que esperase.

Aquel salón, como el resto de la casa, estaba decorado con distintas piezas de artesanía fabricadas en metal. Muchos objetos que contemplar para entretener la espera.

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Heidelberg - April 5, 2007 06:21 PM (GMT)
Heidelberg sonrió y asintió.

Por supuesto madame Helene, esperaré lo que haga falta, tengo toda la noche por delante...

El ilusionista acompañó a la criada por la mansión observando cuidadosamente cada rincón y cada uno de los objetos que allí había. Parte del trabajo de un Ilusionista se basaba en buscar y darse cuenta de aquellas cosas que los demás tratan como comunes e indiferentes, se sirvió de su lento caminar apoyado en su bastón para observar cada cuadro, cada alfombra, cada mesa o cualquier tipo de fabricación de metal del forjador.

Una vez en el salón, Acomodado en un sillón crucó el bastón encima de sus piernas y observó toda la estancia cuidadosamente, como si memorizase todos sus recobecos y todos sus objetos, si alguna vez tenía que impresionar a alguien como Maxence en un espectáculo público, era necesario que supiera con que podía jugar en la ilusión... Derrepnte una idea surgió en su mente... Sería casi cómico, si alguna vez llegaba a dársele la oportunidad, lo haría, solamente esperaría para saber si el Toreador se lo tomaría de buen grado o no... NO le gustaba que dadas sus ilusiones, los voluntarios para ciertos trucos salieran ofendidos.... menos si si trataba de su futuro señor...

Maxence - April 5, 2007 07:03 PM (GMT)
La sala era una recopilación de todas las formas posibles del metal, desde las más bellas figuras hasta las más prácticas herramientas, desde las armas más dañinas hasta los más espirituales objetos liturgicos de diferentes religiones. De la observación del conjunto Heidelberg podía deducir que los intereses de Maxence eran abiertos y sin demasiadas limitaciones.

Pero pronto el visitante pudo ver al primogénito en persona, llegó a la sala por una puerta auxiliar, vestido con una túnica sencilla y con su oscura melena húmeda. Su mano jugeteaba con una pieza pequeña de metal que parecía formar parte de un mecanismo, como el de una polea.

- Hola Heildelberg, ¿qué se os ofrece? - preguntó simplemente con aire distraido.

Heidelberg - April 6, 2007 06:23 PM (GMT)
Heidelberg se levantó de inmediato y agachó la cabeza en señal de saludo y seacercó al primogénito.

Buenas noches señor Maxence, anoche llegué a la ciudad, y hoy el príncipe me ha recibido dándome su beneplácito para asentarme en París... vengo a rendiros mi vasallaje... Espero que os agrade que me incorpore a la estirpe de París, y aunque ambos sabemos que muchos en nuestro Clan no me han mirado demasiado bien dadas me artes de ilusionismo, sabéis que soy igualmente práctico en otras como la música...

"Albert, pronto tus viejas manos tocaran de nuevo el Organistrum, te lo aseguro..."

Maxence - April 7, 2007 07:30 AM (GMT)
Maxence trató de evitar formalismos agradeciéndo el saludo, pero pidiéndole que volviese a tomar asiento mientras él se disponía a hacer lo mismo.

- Refrescad mi memoria, por favor, Heidelberg, ¿no me habías ofrecido ese vasallaje ya en el pasado?

Si era así, aunque hubiese sido hacía mucho tiempo, la palabra del recien llegado seguía comprometiéndole, debía mantenerse, y haberse mantenido leal a Maxence allá donde hubiese ido. Al menos el toreador esperaba que hubiese sido así.

El primogénito dejó de jugar con la pieza de metal en su mano para cenrarse un momento en su invitado, había cuestiones más serias que el protocolo de las que tratar.

- En cualquier caso, vuestra visita para renovar vuestros votos es muy oportuna. Me da la oportunidad de deciros que no me agrada que os incorporeis a la estirpe de París en estos momentos, me preocupa vuestra seguridad y en estos momentos resulta más difícil poder garantizarla. ¿sois consciente de la situación que vive esta ciudad?

Había habido muchos cambios durante la ausencia de Heidelberg.

Heidelberg - April 16, 2007 12:03 PM (GMT)
Heidelberg se vió algo sorprendido por las palabras de su señor, y no trató de ocultarlo. la palabras tan afiladas sobre su oportuna residencia le habían hecho mella.

Mi señor, como sabéis de sobra ya os había ofrecido el juramento hace mucho tiempo, pero son muchos los años que he pasado viajando y aprendiendo del maravilloso mundo que está ahí fuera, ahora mi lugar está aquí, y aunque desconozco las noticias que hayan podido acontecer a la ciudad, este es mi hogar... Así que he venido a vos para anunciaros mi vuelta y estar a vuestro servicio... No debéis preocuparos por mí...

Heidelberg se mostraba algo cambiado... quizás más seguro de sí mismo...

Decidme mi señor, ¿qué es eso que tanto os preocupa?

Maxence - April 16, 2007 06:46 PM (GMT)
- Es mi responsabilidad preocuparme, no es mi intención evitar vuestro regreso, sino el tratar de que seáis consciente del estado de la ciudad para que podáis controlar mejor los riesgos que toméis.

Lo que le tenía que decir, le había sido transmitido al resto del clan un mes atrás, tan solo le ponía al día.

- El primogénito capadocio Trang Oul fue destruido por el jefe de la manada lupina, al parecer la ventrue Elois D'Umbrelle tuvo algo que ver y su mansión fue destruida por nuestro nuevo príncipe, Geoffrey. Los lupinos, lejos de pedir perdón por su crimen o por haber roto la tregua que mantenían con los cainitas, nos han declarado la guerra y han dejado claras sus intenciones atacando varios refugios y tambien lugares comunes. No se hasta que punto los lupinos son una amenaza para los toreador, pero sus actos levantan las sospechas de la inquisición, y esos sí que se han acercado peligrosamente a un par de los nuestros. Esas son en resumen las principales amenazas en este momento.

Le había transmitido bastante información de golpe, pero era un resumen bastante concreto.

- Si lo deseais, podeis instalaros aquí.

Tampoco es que allí fuese a estar más seguro que en cualquier otro lugar, pero al menos, si pasaba algo tendría compañía.

Heidelberg - April 16, 2007 07:55 PM (GMT)
Heidelberg se sorprendió con las noticias, pues no creía que pudieran ser tan graves, y prolongó su silencio meditativo, cavlando y tratando de asimilar rapidamente todo lo que aquella inmensa información suponía.

En ese caso parece que las cosas son más complicadas de lo que creía... Heidelberg acarició el cristal de su bastón mientras continuaba casi expresándose como si contara un cuento a un niño, o quizás como si pensara en voz alta Los lupinos siempre nos han odiado, pero hasta el extremo de declarar una guerra tan abierta... Habrá que reconocer el escenario y hacer nuestro rol allá arriba...

Heidelberg se incorporó de nuevo alzando la mirada a los ojos de Maxence casi com osi se recuperara de un trance.

Os agradezco vuestra protección señor Maxence, y aunque aún no tengo refugio no tardaré en hacerme con uno... No quisiera molestaros pero agradezco vuestra preocupación... quizás usted podría aconsejarme a alguien que pueda conseguirme una pequeña casa aquí en el barrio latino... y mandaré a mi sirviente para que la compre con los ahorros de mis viajes...

Maxence - April 17, 2007 09:05 AM (GMT)
Maxence asintió levemente, si era eso lo que su recuperado vasallo quería, le daría la ayuda que pudiese.

- Pierre Du Forgeron, el "propietario" (mortal) de esta casa, está bien relacionado con los comerciantes de este barrio, seguro que él puede conseguiros un buen lugar y ayudaros con los trámites. Que vuestro sirviente se reuna con el mío durante el día y que ellos se encarguen de esas cuestiones.

Heidelberg - April 17, 2007 09:41 AM (GMT)
Así se lo haré constar... Asintió el Ilusionista mientras observaba a Maxence preguntándose si en verdad no le desagrada que hubiera regresado, pues de sobra conocía el desprecio de muchos de los suyos por alguien tan extravagante y tan poco "delicado" o practicante de artes "impuras".

Decidme mi señor, ¿hay algo que pueda hacer por vos? Supongo que querreis que repitamso el pequeño acto de vasallaje...

__________________________-
NOTA: si no recuerdo mal el acto supone un juramento de sangre no?

Maxence - April 17, 2007 12:06 PM (GMT)
- Basta con que renoveis vuestra palabra de cumplir con las normas de la ciudad y el príncipe, eso es suficiente para que las obligaciones que nos atan se mantengan, no habrá rodillas en el suelo, ni espadas en el hombro.

La misma ceremonia adquiría diferentes formas en cada casa, y en la de Maxence la regla fundamental era la simplicidad. No creía en actos de sometimiento, sí en la igualdad.

- Y sí, podeis hacer bastantes cosas por mí, podeis ayudarme a manteneros a salvo. Permaneciendo lejos del bosque y de la iglesia. Obedeced las tradiciones y todo irá bien.

Pero quizas Heidelberg quisiese hacer más, si era así, no sería el primogénito quien le pusiese obstáculos.

- Si hay algo más en lo que querais contribuir, deberiais contarme un poco sobre vuestros viajes y sobre vuestras inquietudes actuales, quizas así encontremos más tareas que hacer en común.

Heidelberg - April 17, 2007 05:23 PM (GMT)
Heidelberg alzó la cabeza y con un tono suave pero orgulloso comenzó sus palabras de renovamiento.

En ese caso, juro mantener las noramas de la ciudad y las tradiciones así como ayudaros y ofreceros todo lo que esté en mi mano para todo lo que hecesitéis...

Hizo una pausa y esperó a que Maxence aceptara su renovación de juamento antes de empezar a contarle sus inquietudes.

Maxence - April 18, 2007 08:54 AM (GMT)
El primogénito correspondió a aquellas palabras, con su parte de esa declaración de esa dependencia mutua.

- En virtud de esas mismas normas que tambien he prometido cumplir, yo me comprometo a ofreceros protección, bienestar y tambien a representaros en la corte.

Ya estaba, eso era suficiente para Maxence.

Heidelberg - April 18, 2007 09:14 AM (GMT)
Heidelberg se sintió mucho mejor pues sabía que Maxence no faltaría a su palabra, y había tenido miedo de que el Toreador no quisiera tenerlo en la ciudad o que lo liberara de los votos que hiciera ahce mucho tiempo. Sin poder soltar el aire para mostrar su alivio asintió con la cabeza y dejó ver una sonrisa en su rostro. Aquello estaba bien.

Dadas las circustancias Heidelberg se propuso complacer a su señor lo mejor posible.

Han sido muchos mis viajes y nunca permanecía demasiado tiempo en un lugar, pues me ganaba la vida actuando para la nobleza, de día, por medio de mi sirviente, quien también está instruido en el ilusionismo y por la noche. He recorrido desde la taberna más mugrienta hasta el palacio más ostentoso perfeccinando mi arte mientras mi corazón pesaba por pisar una Iglesia donde estas viejas manos que durante su vida mortal tocaron el Organistrum pudieran recobrar su agilidad y amenizarnos con la frecuencia con que lo hacía entonces... Parecía decaido y había tristeza en sus palabras y sus ojos vidriosos captaban la luz de manera casi mágica, creando siempre a su alrededor cierto halo de misterio especialmente en su rostro. ... Entonces escuché rumores entre la estirpe que un cainita había sido ejecutado en Marsella por raptar a una mujer muy peculiar... la sirvienta de un cainita, como mi viaje me llevaba a Marsella por casualidad quise enterarme más del asunto, y descubrí que dicho hombre en realidad se había enamorado de una cainita de París, cuya descripción correspondía con la de mi hermana mortal y desaparecida hace muchos años en extrañas circustancias... Después de unas averiguaciones su pista me ha llevado hasta quí... y he vuelto a mi hogar con renacida esperanza para buscarla... mas cuando comuniqué mi intención a nuestro Príncipe hace unas horas y me preguntó por su nombre, Mariana se llama... me dijo que ninguna cainita con ese nombre se había presentado ante él, y si era una renegada en las calles de París sería ejecutada, y prometió dar parte al Segador de París... Las últimas palabras habían sido pronunciadas con especial angustia en el Ilusionista que a pesar de estar enamorado de su vida inmortal, sabía a ciencia cierta que no había nada tan importante para él como sus lazos mortales, quizás era el único resquicio de humanidad que nunca querría perder.

vos... ¿qué creeis que puedo hacer? Si fue abazada por alguien que no respetó las tradiciones, no debería ser ella quien pagara por el pecado...

Maxence - April 18, 2007 05:03 PM (GMT)
El primogénito escuchó la historia con atención, Con la nariz apoyada sobre sus manos entrelazadas, tratando de captar todos los detalles.

- Entiendo vuestra angustia y comprendo por que habeis decidido quedaros para completar vuestra búsqueda a pesar de la situación de la ciudad.

Lo que Heidelberg le contaba sobre el príncipe no le extrañó, tampoco le agradó, pero sólo veía un modo de actuar ante ello.

- Las mismas tradiciones que acabais de prometer cumplir, dicen que el principe puede castigarla con la muerte definitiva si está fuera de las normas. Y no resulta aconsejable oponerse a la voluntad del príncipe. Os aconsejo que busqueis con prontitud a la cainita y si se cumplen vuestras sospechas y es vuestra hermana perdida, debereis hacer que su situación se ajuste lo antes posible a las tradiciones, haciendo que ella cumpla con el rito de presentación o abandone el dominio.

Aunque si ella había sido creada sin el debido permiso poco se podría hacer, pero Maxence trataría de buscar alguna alternativa. Una duda se le planteaba.

- Es posible que ella haya sido presentada ante el príncipe con otro nombre ¿podríais ofrecerme una descripción para que pueda ayudaros a buscarla?

Heidelberg - April 19, 2007 04:41 AM (GMT)
Por supuesto que cumpliré con mi obligación, y trataré de que pudiera presentarse ante nuestro príncipe de ser ella... Heidelberg se debatía interioirmente en una extraña sensación y no sabía si contarle lo que sentía a su señor, desahogarse con él o esperar para darle la trágica noticia a Henry.

No me opondré jamás a nuestro príncipe pero si puediera interceder por ella, yo... yo... si es ella... yo...¡Ella no tiene la culpa! vovlió a ensalzar heidelberg con voz quebrada en algo que en vida habría sido un llano ahogado.Me...me dolió que nuestro príncipe desechara mi angustia aludiendo que si pasó a formar parte de la estirpe ya no pertenece a mi familia... ¡Una vez fuimos hombres!, por mucho que algunas quieran creerse dioses... la sangre nos une en nuevas familias, y puede que ya no corra la misma sangre por nuestras venas, pero los hermanos se ahcen con el cariño no por la fuerza de la sangre, y eso es algo que ningún dios podrá cambiar...

Heidelberg inclinó la cabeza para recostarla sobre sus rodillas mientras se tapaba la cara con las manos y volvió a incorporarse dejando que las manos resbalaran para dejar ver unas lágrimas de sangre que empañaban los ojos pero que se contenían por salir, y mientras tnato alo mucho más retorcido y arraigado en su mente se debatía por salir, por tomar el control y terminar con todo esto.

"-Estás mostrando debilidadad, amigo mío, sé fuerte...

- Cállate, tú no puedes entenderlo...

- Sí.. sí que puedo... Esto te hace débil Albert...

- Eres un egoista insensible, ¡déjame ne paz!..."

Maxence - April 19, 2007 07:42 AM (GMT)
Maxence recordaba haber tenido una conversación como aquella hacía más de 3 siglos. En aquel momento era él quien sufría por su familia mortal y el cainita que ocupaba la posición de primogénito no fue muy receptivo a ese dolor, tan poco receptivo que el joven Maxence se tuvo que marchar para aceptando la condena a muerte de su familiar.

Desde su actual posición de primogénito, además de ver el dolor de su vasallo, podía tambien ver las consecuencias políticas que podía tener el problema de Heidelberg, la compasión humana era un mal argumento para contraponer a las decisiones del príncipe y las tradiciones. Aquello podría descompensar la tensa calma entre toreador y ventrue. Sin embargo, Maxence se tomaba en serio su palabra de ayudar a su renovado vasallo.

- Hablaré con el nuevo segador, ha demostrado ser letalmente eficiente en su labor, pero tambien es una persona razonable. Le expondré este caso y esperemos que eso sirva para que nos ofrezca un cierto margen para poder interceder por ella. La voluntad del príncipe tiene que cumplirse, pero antes de ello el Segador puede ofrecernos un momento para suplicar ante Geoffrey por la no-vida de la cainita.

Esperaba que esa promesa de implicación fuese suficiente para calmar a Heidelberg, porque la implicación del primogénito le obligaría a hacer difíciles maniobras políticas en márgenes que ya eran muy estrechos.

Heidelberg - April 20, 2007 04:57 AM (GMT)
Mi señor yo... Heidelberg no sabía como expresarse.....Yo comprendo las leyes, y las tradiciones, y entiendo que si no se cumplieran, toda la organización de la estirpe sería un caos... pero... el pobre cainita entre gestos y espasmos de dolor trataba de retomar la compostura sin conseguilo del todo, en un nerviosismo poco usual en un no-muerto.....pero...lo único que quisiera, si tal caso fuera factible, sería un juicio justo, como os dije no prentendo ocultarla, pues a mis largos años de edad sé que dicho hecho, aunque sea por amor, es un error... pero si me gustaría, interceder por ella, pues si hubiera sido abrazada, no tendría ningún tipo de responsabilidad sobre la nueva no-vida que se le había otorgado. Luchar contra algo que no puedes conocer tiene que ser sumamente duro... además del precio elevado que conlleva... yo... yo sólo espero que si la encontramos, reciba por aquel pecado que no ha cometido cualquier castigo menos la muerte definitiva... podría ser exiliada de París para la eternidad, pero si yo la pudiera ver una sola vez... Heidelberg hizo una pausa y repitió con énfasis sus palabras...Si yo la pudiera ver una sola vez... me iría con ella hasta el fin del mundo, puede que ya no compartamos los lazos de sangre, pero siempre, siempre, seguirá siendo mi hermana... y eso es algo que ningún príncipe o dios puede cambiar por mucho poder que tenga... vos... vos deberíais entenderme..¿Qué puedo hacer? pues no deseo ocultarla ni falar a las tradicions ni a vos... ¿Cómo puedo salir indemne de esta situación sin tener un precio a mi cabeza?

Y tras su última reflexión poniendo todas las fuerzas que le quedaban en ello para hacer comprender a Maxence, cuan interesado estaba en su vida familiar, el cuerpo de Heidelberg cayó sin fuerzas sobre sus rodillas y un intenso dolor de cabeza le sacudió su retorcida mente que era incapaz de estar sometida a tanta presión en tan solo unas horas.

"No te preocupes, yo te liberaré..."

Heidelber se preguntba si algo habáa pasado por su cabeza, con tanta velocidad que fuera incapaz de vislumbrarlo.

Perdonad mi señor... dijo Heidelberg al poco, convencido de que no había escuchado las palabras de Maxence....¿Cómo he de actuar?

Maxence - April 20, 2007 06:26 AM (GMT)
Maxence se lo repitió por última vez a modo de resumen:

- Buscad a Mariana, encontradla antes que el principe, comprobad cual es su situación exacta y haced que esa situación se ajuste a las tradiciones cumpliendo con el rito de presentación o con lo que haga falta. Yo hablaré con el segador y trataré de evitar que la ejecute sin antes avisarnos para que podais antes verla y juntos podamos buscar ese juicio justo.

Heidelberg - April 20, 2007 01:08 PM (GMT)
Heidelberg asintió.

No sé como expresaros mi gratitud, mi señor... ahora he de dejaros pues supongo que tendreis muchas cosas que hacer, y os he robado un tiempo precioso viniendo a veros sin avisar, espero que me perdoneis...

En verdad estaba agradecido y no sabía como expresar tal sentimiento, las cosas podrían ponerse muy feas. Esperó a que su señor le pidera permiso para marcharse antes de irse.

Maxence - April 20, 2007 03:55 PM (GMT)
- Ya veremos a dónde nos conduce esto- quizas era pronto para gratitudes.

Ciertamente aquella charla había terminado. La mano de Maxence volvió a concentrarse en el tacto de la pieza de metal. Podía marcharse, sólo una última advertencia.

- Buenas noches, Heidelberg, recordad ser más precavido que de costumbre, y no perdais el contacto con esta casa, nos preocuparía demasiado no tener noticias vuestras de vez en cuando.

Heidelberg - April 20, 2007 05:52 PM (GMT)
No os preocupes, ahora más que nunca la sangre debe unirnos... mañana por la mañana enviaré a mi criado para que se encuentre con el vuestro. Y gracias por vuestros oidos, mi señor... Buenas noches...

Sin más Heidelberg se dispuso para salir y dar una vuelta, había sido una noche intensa, quizás debería dar una vuelta y tratar de despejarse...





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