View Full Version: Reconociendo la Ciudad

Edad Oscura Paris > Posada del Cuerno Rojo > Reconociendo la Ciudad

Pages: [1] 2


Title: Reconociendo la Ciudad
Description: 8-5-1226 (ABIERTO)


Heidelberg - April 3, 2007 12:49 AM (GMT)
Paso tras paso en su infatigable caminar, Heidelberg llegó hasta su objetivo. La posada del cuerno rojo siempre había sido un lugar de reunión de cainitas, y le serviría para poder poner sus sentidos a punto, y quizás ponerse al día. Muchos erna los años que había pasado fuera, y podrían ser muchos los cambios acontecidos en la ciudad, pero los cainitas en su inmortalidad, cambiaban lentamente, por no decir nada de sus costumbres que rallaban la monotonía hasta volverse anacrónicos, para los más ancianos...

Observó el letrero de la paosada, mucho más nuevo aunque desgastado, que la última vez que lo vió, lo habían cambiado... las vidrieras más viejas y llenas de polvo pero el mismo olor de siempre que llegaba desde el interioir, aunque sin mucho barullo, ya que aun era pronto para todos, hasta para él...

Con mucho cuidado, abrió la puerta entrendo a la posada, y en el umbral observó el local oliendo la medera... Era el mismo lugar, pero algo había cambiado, pero no era algo físico, una impresión, un sentimiento se había quedado prendado en aquellas paredes en los últimos, años, podía leerlo en las líneas marrones de la madera, podía olerlo en el ambiente, podía verlo en el insustancial aire viciado... sin embargo no era el momento de analizar el local con tan poca gente...

Ensimismado, una voz le sacó de sus pensamientos, el tabernero lo observaba... Estaba acostumbrado a ver personajes de todos tipo, desde mendigos a altos noblres y caballeros, pero Heidelberg era a su manera vulgar y extraño, previsible y a su vez extraño y misterioso, a simple vista, solo parecía un hombre tremendamente alto y delgado en comparación a su altura, apoyado en su callado de madera, bastante exótico por su crital de cuarzo rosa y blanco, y su túnica roja ribeteada en las extremidades con bordados dorados...

Los ojos del tabernero se cruzaron con los delcainita cuadno este con paso lento se acercó a él, y pudo ver en ellos cierta pasión que no acertaba a describir, su color grisáceo y azul remarcado con un borde miel los hacía cuanto menos, escalofriantes...

Buenas noches... Dijo casi en un siseo... Me quedaré en aquella mesa de allí Señaló una mesa apartada, en la oscuridad Traigame un poco de vino, de su vino especial...

Heidelberg caminó hasta su mesa sin observar el movimiento de cabeza del tabernero algo confundido, que se preparaba rapidamente para servir al nuevo cainita que no había visto nunca.

Con un poco de esfuerzo dejó su bastón apoyado al lado de la mesa y tomó asiento observando la taberna, y echándose haciea atrás las sombras cubrieron su rostro. Segundos después el tabernero sirvió una copa de vitae y cuando iba a retirar la botella Heidelberg adelantó su mano reteniendo la botella. El tabernero asintió.

Con un gesto pausado Heidelberg sacó una moneda de uno de los bolsillos de su túnica y poniéndola de canto, y sosteníendola con la llema de uno de sus dedos la golpeó para que girara... La moneda, con fuerza se desplazó girando sobre su eje hacia el centro de la mesa... EL Tabernero la siguio con la mirada...

Sin decir una palabras, Heidelberg pasó su mano por encima de la moneda, sin tocarla una vez, de derecha a izquierda, otra vez, de izquierda a derecha y por tercera vez de nuevo. Ante los ojos del tabernero, tres monedas que bailaban a la par fueron perdiendo fuerza hasta que calleron al mismo tiempo sobre la mesa... Sus ojos atónitos no daban crédito, y se preguntó por un instante, si al principio había lanzado una, o tres monedas... recogiéndolas con la mano, Heidelberg se las tendió al Tabernero con un sonrisa... Este tendió la mano ocn cierto recelo hasta que las monedas, físicas y sustanciosas dado los últimos días llegaron a sus manos, comprobando que eran reales...

Sin decir una palabras más, se retiró de allí...

"Demasiado fácil Heidelberg... demasiado fácil..."

Jean Bertrand du Lorean - April 3, 2007 11:31 AM (GMT)
Como cada noche Jean salió a Patrullar la ciudad. Viendo que todo estaba tranquilo, en apariencia, se dirigió a la posada, a ver que feligreses traia la joven noche parisina.

Las puertas se abrieron de par en par, el tintineo de la espada resonaba con cada paso. Cuando queria podia ser muy sigiloso, pero esta vez no lo queria ser, por eso tenia descordada la vaina de la espada, por eso, pensó, llevo máscara.

Hizo un vistazo general a la taberna, fijandose en una ifgura raquítica con estrañas vestiduras en el fondo.
Jean se puso tenso, o era un vampiro o un mago, no sabia qual de las dos cosas preferia.
Se puso a pocos metros de él, observandolo.
El camarero vino a pedirle la consumición.

buenas noches tituveo al pedir, tomaré lo mísmo que él , y le hizo un gesto con la cabeza, guiñandole el ojo..

Era una táctica peculiar esa, pero a veces, sólo a veces, le daba resultado.

El camarero vino con una copa de vitae, la sintió solo al dejarla sobre la mesa, le dió el dinero y dio un sorbo.

vampiro...


Heidelberg - April 3, 2007 12:14 PM (GMT)
Heidelberg juqueteaba con otra moneda sobre la mesa mientras cavilaba sobre la nueva situación de la ciudad, las cosas habían cambiado demasiado rapido en los últimos años para su gusto, demasiado para ser cainitas, y tenía que ajustarse a los nuevos cambios si quería, como siempre seguir desaprecibido y mejorando sus artes... pero...¿Era realmente lo que quería, quedarse gobernando desde la sombra? Había nacido para una aspiración mucho más alta.

Los pensamientos sobre su inminente futuro se vieron interrumpidos por la entrada de un hombre que no dudó en hacerse notar. Los sentidos del cainita se activaron como un acto reflejo mientras mantenía la calma y observaba al nuevo personaje fijamente para saber su condición*

Escuchó gracias a sus agudizados sentidos como pedía lo mismo que él... y esbozó una sonrisa mientras no perdía de vista al nuevo cainita, no lo conocía, no lo había visto nunca...

"- ¿Qué piensas de él, Albert?"

- Creo... que deberíamos darle una oportunidad, parece inteligente, al menos a estas alturas debe estar saboreando la vitae o ya habría saltado preguntándose que diablos le había puesto el tabernero...

- Quizás tengas razón..."


Con un gesto, aunque sin pronunciar palabra, Heidelberg tendió el brazo para recoger su bastón e hizo un gesto con la punta de cuarzo rosa hacia una de las sillas de su mesa, invitando al cainita a sentarse junto a él.

Mientras tanto, con la otra mano recogió unos polvos de su bolsillo por si a su nuevo invitado le gustaban los espectáculos y tenía la oportunidad de impresionarlo.

"Será divertido amigo mío..."

___________________________________________________________________


Auspex 2: 1 éxito

Jean Bertrand du Lorean - April 3, 2007 12:32 PM (GMT)
Jean vio brillar el cuarzo engarzado en el baston del forastero, como le apuntaba y señalaba a una silla próxima.
Sin duda su plan habia tenido su éxito, y era justo recojer su premio.
Se levantó, parsimoniosamente, y se sentó en la silla señalada, sosteniendo su copa de vitae con su diestra.

Buenas noches tenga, y bienvenido a las noches de París, su cara me és familiar, aunque vagamente

Hacia años que vivía en parís, y sus ausencias tambien eran largas, aún así, ahora que se fijaba mejor, recordava aquel cainita, si más no, le era familiar.

Heidelberg - April 3, 2007 01:32 PM (GMT)
Entre las sombras y la capucha el rostro de Heidelberg apenas era visible, inclinándose hacia delante descubrió sus rasgos ante el cainita que había accedido finalmente a su invitación, su rostro marcado por la vejz y la sabiduría se msotraba afable y cansado, sus ojos vivos y curiosos y entre la comisura de los labios resbalaba una gota de preciosa vitae. Su pelo blanco inmaculado, liso y largo resbalaba por encima de los hombros.

"- Dice que nos conoce, Albert...

- Pues yo nunca lo he visto... ¿a qué Clan pertenecerá?"


Buenas noches, siento no poder decir lo mismo de usted, lo siento pero no le conozco... y a decir verdad me sorprende que me reconozca pues hace muchos años que no piso estas calles... oh! pero ¿Dónde está mi educación?- Exclamó mientras cogía la botella y rellenaba la copa de su interlocutor Heidelberg Von Vastridge para servirle, o más comunmente conocido como Heidelberg, el Ilusionista...


Jean Bertrand du Lorean - April 3, 2007 03:12 PM (GMT)
Jean volvió a mirar al oersonaje. Sín duda su cara le era familiar, pero no sabia de que. Los años pasan lentos y hay muchas caras por recordar, muchos nombres, fechas y sucesos que un mortal no lograria ni siquiera a imaginar.

Jean Bertrand du Lorean, caballero de la Fleur du Lis y pertaneciente al clan de los nosferatu. Ilusionista? He oido ha hablar de algunos vampiros que utilizan la mágia para hacer sus dones oscuros, y sus vestimentas són más própias de un mago que de un cainita de otro clan. És ese su clan? el de..... los usurpadores? Jean se quedó atento mirando la reación que aquellas palabras podian acarrear a su interlocutor

Heidelberg - April 3, 2007 07:01 PM (GMT)
Heidelberg esbozó una sonrisa... una sonrisa que podría haber sido tachada de malvada y posiblemente hubiera significado un sí a las respuesta de no ser por las palabras que pronunció a continuación

"Un Usurpador dice... interesante su magia, es verdad, y no nos vendría mal aprenderla, ¿Verdad, Albert? pero no tienen la destreza de nuestras manos, no la tienen..."

No, no soy un Trémere, y lo que hagan o no hagan a mí, no me importa si no tiene que ver conmigo... yo creo Ilusiones, la destreza para hacer tal cosa no depende de un Clan, aunque todos sabemos que los maestros del engaño son los Ravnos... por su poder de la sangre, pero mi ascendencia no es de los rom, encantado de conoceros Jean Bertrand du Lorean, creo que deberíais conformaros con saber que la magia, tambiénes un arte...

Jean Bertrand du Lorean - April 3, 2007 09:15 PM (GMT)
Jean lo miró con una máscara inmutable de expresión.

Bien, me gusta que lo hayais resuelto, pero aun sigo sin saber vuestra descendencia cainita. La mágia és un arte prohibido a muchos cainitas, y depende de qual se practique prohibida, aunque la suya dudo que esté en esa categoira, pues sólo un loco hablaria de ella tan libremente y sonrió.

Heidelberg - April 3, 2007 11:14 PM (GMT)
Heidelberg mantenía un halo de misterio a su alrededor entre sus ropajes, su bastón y sus extraños ojos, a´si como su pelo blanco... su vejez...

"¿Por qué insiste tanto en la ascendencia cainita?"

Señor Jean Bertrand, los locos abren los caminos que luego recorren los sabios... mi Magia no es más que una mera ilusión de su mente... Heidelberg pasó la mano por encima de la vela que estaba encoima de la mesa y esta empezó a llamear con un color verde azulado...

"¿Ves como era preciso coger los polvos antes de que llegara? La noche es una espectáculo sin fin..."

Con otro gesto volviendo a pasar la mano la llama volvió a su color original y nadie podría decir si a a ciencia cierta lo ocurrido era real o producto de la imaginación...

No entiendo por qué insiste tanto en mis ascendencia, su insistencia sobre ella resulta carente... de tacto... pero no tengo nada que esconder, debería haberlo supuesto cuando le dije que mi Magia es un arte, pertenezco a la alta cuna de los Artesanos...

Jean Bertrand du Lorean - April 4, 2007 08:59 AM (GMT)
Jean esbozó una sonrisa. Toreador... escupió en sus adentros, séres narcisistas que se comportan como sí nunca hubieran muerto, adoradores de sus própios idólos, los espejos. Al menos no era un maldito mago tremere, sólo le faltaria eso a la ciudad.

Bien, disculpa si le he ofendido. Pero me gusta saber con quien trato. A más, no és ser descortés preguntar por su clan, pues los cainitas nos presentamos siempre con el nombre del clan, que da honor y prestigio a más etiqueta.

Lo descortés, pensó, és no decirlo, me gustaria ver cómo se lo tomeria el príncipe si alguien no se presentará con su ascendencia vampírica. Sonrió ante tal idea.

Heidelberg - April 4, 2007 11:18 AM (GMT)
Los ojos de Heidelberg se clavaron en Jean Bertrand tratando de analizar mas concienzudamente cuanta verdad había en sus palabras, pero dejando a un lado las nimiedades no merecía la pena darle mayor importancia...

No ha sido una ofensa, simplemente no me gusta presentarme por mi ascendencia, pues siempre han opinado de mí mis compañeros de Clan que soy algo excéntrico... no me gusta que me juzguen por mi sangre, si no por mis habilidades y mis actos...

"-No te dejes engañar Alberlt, quiere jugar...

-Pues a mí me aprece un caballero sincero y agradable..."

Jean Bertrand du Lorean - April 4, 2007 11:42 AM (GMT)
Jean Bertrand asintió complacido. Lo mísmo le pasaba a él, un clan que siempre vivía en la oscuridad, en mausoleos y cementerios, y en catacumbas romanas, lejos de ojos inquisidores, con la única compañia de las ratas y otras alimañas, que, como ellos, se alimentaban de lo que encontraban.

Bien és sabido que el hábito no hace al monje, ni un clan a un vampiro. Pero és mera formalidad, no hay que temer por ella. El clan és como el padre, nunca se elige, aunque has de estar agradecido a él, por muy malo que sea, o muy bueno, pues siempre puede brindarte el abrazo protector en tiempos de soledad.

Meditó sus palabras pensando en sus compañeros de clan, que le habian girado la espalda al cojer las vestiduras de la orden.- malditos pero ahora tenia una misión y estaba agradecido por ello.

Manfred Von Hellstrich - April 4, 2007 12:10 PM (GMT)
Hacia noches que pasaba sus horas encerrado redactando lo que se convertiría en una de sus mayores labores, de igual modo, que su concentración se expandía mas y mas con los periodos de soledad, sus habilidades crecían. En estas noches de encierro abría terminado varias obras de su puño y otras tantas estaban a medio comenzar.
Pero debía reponerse, no podía aislarse nuevamente de la sociedad, aunque ya temía que el tiempo que había pasado encerrado le hubiera ganado en la partida…

La puerta de la taberna se abrió, de forma espontánea, pero cuidadosamente. Dejando la luna de contraste, con un individuo, de apariencia tenebrosa en un principio, que al contacto con la luz de las velas, cambiaba su postura, volviendo a una humanidad perdida, envestido en una larga túnica, sin capa o capucha alguna, desde sus hombros, hasta sus pies. Con las largas cabelleras blancas danzando al compás de las leves brisas de viento..

Su sus primeros pasos fueron venideros de una amplia mirada a los alrededores, en busca de alguien en particular. Con la esperanza de encontrarse con aquel caballero que hacia varias noches había estado dialogando. Luego su caminar obviando al tabernero, fue directamente hacia una mesa, cercana a una de las ventanas. El placer de observar un cielo despejado, daba ideas refrescantes a la mente fatigada…

Heidelberg - April 4, 2007 01:17 PM (GMT)
Los atentos y desarrollados sentidos del Ilusionista le llemaron la atención sobre el nuevo individuo, al que podía observar mientras continuaba su conversación con Jean Bertrand. Observó sus moviemitnos y cómo se acercaba a una de las ventanas mientras en su cabeza Albert continuaba aconsejándole.

"Deberías ganarte su confianza... parece honorable, y tú necesitas acerte amigos..."

Muy cierto es, aunque dudo que mi Clan me protegiera en casos de verdadera necesidad, no rehuyo de ellos, pero soy muy independiente, crecí sólo, y sólo sigo en la noche... decidme señor Bertrand, a qué os dedicáis?Vuestra orden me refiero, ¿cuales son sus preceptos y su cometido?

Los ojos de Heidelberg se desviaron un segundo para seguir los pasos del recien llegado, su vestimenta era apropiada para decir que tenía pinta de ser otro transeunte más de la noche... peor había algo raro en él... Heidelberg sabía diferenciar eso, su ojo clínico no solía equivocarse, pero tampoco era asunto suyo, por ahora se concentraría en el caballero que tenía enfrente...

"-Ya lo sé Albert... peor el hombre que acaba de entrar me tiene intrigado...

- Tonterías, concéntrate, o parecerás distraido y puede ofenderse...

Jean Bertrand du Lorean - April 4, 2007 01:37 PM (GMT)
Jean bertrand observó por el rabillo del ojo al nuevo individuo.
Otra vez alguien singular, piel blanca, como sus cabellos y larga túnica negra. La verdad se parecia a su interlocutor si no fuera por su fisonomia y el color carmesí de la túnica del de delante, más llamativa y viva.



La orden se dedica basicamente a velar por los intereses de París. A eso no me refiero que actuamos como segador, sinó que vigilamos los actos de alta traición y nos encargamos de solucionar-lo, ya sea por acciones pacíficas o dios no lo quiera, por la fuerza.

Se quedó mirando al nuevo caballero, abstraido en sus pensamientos.

A decir verdad, no hace falta tener dones de la sangrpara advertir que áquel hombre és vástago sonrió me recuerda a alguien. No le parece? y rió


Manfred Von Hellstrich - April 4, 2007 06:39 PM (GMT)
La posada del cuerno rojo, como siempre mantenía avivada la llama, de aquellos que buscan un sitio donde relajarse unos instantes, abstraerse de sus pesadas vidas, en compañía de amistados y un buen vino de por medio. Aunque también de ves en cuando ponía algo de diversión entre sus paredes, para el deleite de sus comensales. Eso era algo que quedaba plasmado en el piso y en las paredes. Sitios donde aun se percibían los indicios de la primera afronta de la guerra.
El ambiente, aunque relajado aun mostraba la tensa sensación, de cuando alguien es observado, escudriñado y analizado, en un insuficiente intento de pasar desapercibido.

El tabernero se aproximo, caminado lento y pausadamente, ya antes había visto al hombre y con otras compañías mas amenazantes que la soledad. Aun recordaba que hacia meses, en aquella misma mesa, donde ahora se ubicaban dos extraños peculiares, había conocido a la espada y al escudo de Paris.


Buenas noches sr...

Que le puedo ofrecer...


Manfred, aparto la vista del infinito cielo, volviendo al interior de la taberna, por aquella ventana maltrecha, para observar a los ojos de aquel que llamaba su atención...


Que es lo mas fresco que poseen tus expensas...

La pregunta se entendía, y sin llegar a ser un tono alto, seguramente el guerrero y el mago escucharían o estarían escuchando..
El tabernero respondió, con una minuciosa guarnición de cosas, entre las que remarco un vino especial. Pero no era el gusto de esta noche, deseaba recordar lo perdido, no volver sobre el mismo camino...

Tráigame la mejor cerveza que posea...

Y un poco de pan caliente...


Aquella afirmación seguramente desubicaría a ambos, si se cumplían las suposiciones, de igual modo, el tiempo diría lo que ellos harían..

Heidelberg - April 4, 2007 07:50 PM (GMT)
Heidelberg sonrió mientras su acompañante miraba al nuevo caballero.

Es cierto que quizás sea un vástago... pero señor Jean Bertrand, no os dejéis llevar por las apariencias, vos sois un nosferatu, supongo que seréis un maestro de la Ofuscación, y yo soy un Ilusionista a pesar de mi ascendencia Toreador, pues la Magia no es el único arte que cultivo, y ambos sabemos que las apariencias son manipulables...

"- Es curioso no, Albert? Enfrente de un maestro de la Ofuscación, quien lo diría apuesta por el Clan del nuevo Caballero...

- No me gusta ese hombre, por qué no nos centramos en Jean, bueno si insistes ya que los dos estáis tan pendientes de él, parece un Erudito, un Capadoccio no es, por la piel, por el pelo cano y su forma de vestir añadiría que porm descarte un Trémere o un Lasombra... y parece que no alardea de su posición, diría que un usurpador por tanto... aunque mirándote a tí, quien sabe...
"

Jean Bertrand du Lorean - April 4, 2007 09:58 PM (GMT)
Jean volvió a mirar al hombre que acaba de entrar, y sonrió.

Puede que tenga razón. La verdad dudo que quiera ser molestado, aunque se le nfriará la comida esta noche, quizas se lo dé a los pobres, o le sobra dinero para derrochar. Sonrió de nuevo. Las apariencias són mutables pero el alma no. Podemos ser lo que queramos, ver lo que ojos mortales sólo imaginan en pesadillas, pero amigo mio, nuestra alma nunca canviará. Está maldita, és nuestro sino y así siemrpe será, de allí derivaran todas nuestras acciones, para bien o para mal.

Se acabó el "vino" de un golpe y pidio otro vaso. La verdad que esa noche tenía sed, el costado le dolia mucho, seguro que lloveria durante el día, en eso era el mejor de los adivinos, era como una marca de nacimiento, aunque preferia llamarlo "marca de muerte".

Ha visto algo inusual estos dias por París, la cosa anda tranquila y esto és inquietable

Manfred Von Hellstrich - April 4, 2007 11:24 PM (GMT)
Al cabo de unos instantes, el tabernero, regreso con una gran jarra de cerveza y una charola con un pan, del cual todavía salía el olorcito y los humitos calientes, de su corteza en zonas ennegrecidas...

Puso los alimentos sobre la mesa, y viendo la prominente oscuridad, deposito una pequeña candela sobre ella, para iluminar al comensal.

El hombre se inclino hacia adelante, alzando sus brazos por sobre la mesa, haciendo que la sotana se desplazara de sus manos, rebelando unos guantes negros y brillantes. Tan negros que imbuían la vista, sintiéndose obsesionada con ellos.

Con las manos enguantadas, separo un trozo del pan, lo acerco hasta la nariz y aspiro. Un aroma que parecía llenar el estomago, un aroma que había olvidado y en ese instante cientos de días, y cientos de recuerdo volvían a el.

Observo a lo intrigantes comensales en la mesa opuesta, con ojos grises como el hielo, si suponían que no los había visto ahora quedaba en claro. Que ante aquellos ojos frios pocas cosas pasaban desapercibidas..

Tomo la jarra de cerveza, y llevo a la boca el pedazo de pan, mordiéndolo con gusto y placer. Sintiendo el grujir de la cresta, y el intenso calor que emitían recorriendo cada rincón de su garganta…

Cerró los ojos disfrutando aquel bocado y aquel habito olvidado, para que luego la cerveza apaciguara las llamas en su interior…

Jean Bertrand du Lorean - April 5, 2007 09:44 AM (GMT)
Jean miró al comensal de la mesa de al lado. Podia ser cierto lo que veía? no sabía si habia juzgado a la lijera, quizas los instintos le fallaban, de nuevo...
Jean? Jean! Que haces Jean? La voz en su interior hizo canviar el semblante pacifico de Jean en una mueca de terror Te están engañando Jean! Los dos!! Dos vampiros inmundos que se hacen pasar por loq ue no són!!! Vas a tolerarlo? Cortales la cabeza, haz que sufran Jean! Se están burlando, tu honor está en juego, tu voluntad, no lo permitas! Matalos!!!! a los DOS!!! Los gritos en su interior eran insoportables.
La sangre fluia por sus venas, sus musculos se tensaban y la mesa crepitaba bajo sus manos que desgarraban la madera de ésta, convirtiendola en estillas cada vez más pequeñas. Tanto tiempo sin oir esa voz y ahora.... MATALOS!!!
Sus manos buscaban la vaina de su espada, estaba deshatada y lista!!- maldición- lentamente sacó su espada. Su cara se retorcia en una mueca de horror y rabia.

basta!

De repente el silencio se hizo en la taverna. Su semblante se suavizó, su alma se volvió pequeña y debil, y su mueca era de cansancio y paz. Le habia ganado otra vez la partida, durante cuanto tiempo? La próxima vez alguien saldria herido, la próxima vez quizas la cabeza del toreador descansasé sobre la mesa. No rió. Sólo se avergonzó y miró al suelo.

Camarero! Basta de este vino agrio! deme la mejor cosecha! suspiró Por favor

Heidelberg - April 5, 2007 12:24 PM (GMT)
La situación se tornaba interesante, más aun cuando el supuesto cainita comenzó a comer. Heidelberg sonrió, mientras devolvió la mirada perdida en el infinito al extraño, como si mirara por encima de él, y en realidad solo trataba de ver los colores de su halo.*

Sin embargo no pudo descernir los sentimientos del alma del extraño, y mucho menos vislumbrar si su aura era pálida.

"Parece que tenemos que entrenar más esta habilidad ALbert, nos pasa muy a menudo esto... ahora lo intentaremos de nuevo...

Déjalo estar amigo mío, ¿qué más te da? Te he dicho que es mejor centrarse en el caballero, además, si es un cainita y está comiendo delante de tus narices, y sabes que es algo muy raro entre nosotros, es porque quiere pasar desapercibido..."


No hace falta señor Bertrand que pida otra copa... Dijo Heidelberg moviendo la mano y dejando ver una botella del freco vino que había estado siempre en la mesa pero sobre la cual Jean no había prestado casualmente ninguna atención Os serviré, si me lo permitís... dicho esto volvó el contenido de la botella hasta llenar la copa y sonrió afablemente

Jean Bertrand du Lorean - April 5, 2007 03:07 PM (GMT)
Jean se centró otra vez, la presencia habia desaparecido, todo etsaba en calma, salvo los dos cainits que...aparentaban ser lo que no eran? esa voz podia atemorizarle, pero siempre tenia razón, lástima que ya era tarde para sentarse ha hablar con ella, etsaba muerta, al menos en el sentido literal, pero su alma no, y eso le atormentaba.

Grácias, muy amable. Envidio los que pueden apreciar un buen vino, aunque bueno, depsués se haya que deshechar...

Se bebió de un trago la copa, tenía sed, habia gastado mucha sangre para su control, era evidente que le fallaban las fuerzas.

Manfred Von Hellstrich - April 5, 2007 06:53 PM (GMT)
El disfrutar, lo que muchos de los suyos ya no podían hacer, en parte le reconfortaba y en parte le mostraba hasta que punto estaban bendecidos por la divina gracia de dios. Haciéndoles tan poderosos pero a la ves tan patéticos como para no poder disfrutar, algo tan simple como una buena cerveza y un sabroso alimento.
Cruzo su mirada con aquel que por su vestimenta llamaba la atención, para luego cortar la vista, hacia el otro, impaciente o inseguro reacio o acostumbrado a la soledad. Con movimientos de un depredador incontrolable, pero con la conciencia de un mortal, por un instantes los ojos del hombre brillaron al ver el filo de la espada, pero luego con un leve suspiro…
Sus labios se movieron, en un murmullo (con aupex se oiría)

Bendecido por los dioses… Maldito por un alma incontrolable…

Ladeo levemente la cabeza, en signos de negación y tomo un trago de la jarra. Con una mano arremango la otra, cubierta por los guantes, y luego atrajo la candela hacia el dejándola sobre la mesa, abstrayéndose en la flama que por mas pequeña y controlable en ese momento, se podría convertir en un arma destructora.

Dimitri Maximov - April 5, 2007 09:25 PM (GMT)
Tiempo hacia que no volvía a entrar a Paris y recorrer las calles que por derecho eran parte de el como de cualquier otro y por estupidez estaban vedadas para los suyos, algo que tenia que terminar y el sabia como hacerlo…

Con tranquilidad recorrió gran parte de la ciudad y grabo en su mente cada casa, cada corredor y cada callejuela por la que pasaba. Nada había cambiado de la última vez que estuvo y a su vez se podía oler la podredumbre de estos tiempos que traía la guerra y la miseria. Pero aquella noche nada importaba en ese momento, su mente buscaba distracción y seguramente la encontraría en aquella posada… pensaba mientras la admiraba a la distancia y los recuerdos de su ultima estadía se colaban por su mente.

¿Acaso estarían de vuelta los lobos para avivar a la noche de vuelta? se decía a si mismo mientras entraba a la posada y miraba a los alrededores a trabes de la capucha que recubría su cara. Al parecer no, pero la noche es todavía joven, así que quien sabe…, de momento un rostro familiar me puede hacer esta velada mas interesante… pensaba Dimitri mientras una pequeña sonrisa que apenas se pudo ver aparecía en su cara.

- Buenas noches padre- dijo con un tono divertido al Lasombra- disfrutando de los placeres mundanos se ve. ¿Te molesta que un viejo siervo del señor acompañe tu soledad?- dijo el Ravnos con tono amistoso mientras retiraba la capucha de su cabeza y dejaba sus espada al costado de la silla.

Heidelberg - April 6, 2007 04:12 AM (GMT)
Gracias a sus sentidos agudizados, Heidelberg pudo escuchar el susurro del extraño caballero que no le dejó lugar a dudas sobre su condición, caviló sobre invitarle a la mesa o no, pues después de que sus miradas se cruzaras, era bastante patético obviar que no eran lo que aparentaban ser para cainitas de una edad al menos considerable.

Pronto, otro ser extraño entró en la taberna y desviando la mirada el Ilusionista prestó toda su mirada al caballero mientras sus sentidos agudizados hacían el resto.

"Amigo Heidelberg, si he acertado en mi suposición de que el extraño es un erudito, tras las últimas palabras, apostaría que ostentando el título de Padre pertenece antes al Clan Lasombra que al Trémere, aunque nucna se sabe... sólo tenlo en cuenta, lo digo especialmente por la vela que tiene enfrente de él...

- Lo sé Albert, tranquilo... todo está bajo control...


Heidelberg cambió totalmente la conversación y casi en un susurro comentó a su comensal

¿No os parecen algo raros los caballeros que han entrado? Desde luego que son cainitas, pero por desgracia no conozco a ninguno de ellos... ah! casi suspiró en un gesto muy humano, o quizás muy toredor Cuanto han cambiado las cosas aquñi desde la última vez que vine...

Manfred Von Hellstrich - April 6, 2007 11:48 PM (GMT)
El fuego le llamaba, un ente destructor como el, hacia otro como la bestia que rugia en su interior, despierta y vivaz observadora de la llama de la candela. Se disponía a poner su mano sobre la flama, para recordarle su condición, cuando una vos le llamo.
Se giro y observo, Dimitri Maximov, un ravnos en la ciudad donde su ingreso estaba prohibido. Emitió una sonrisa, recordando las ultimas andanzas del joven cainita por unos instantes y con un tono afable, normal realizo un gesto para que se sentara..

Por su puesto pequeño..
Todos los hijos de nuestro señor, son bien recibidos en mi mesa …

Con sus últimas se notaba un atisbo de gracia.

Hijo, confiésate, ante mí. Que no seré quien os juzgue, mas si un buen concejo puedo daos..
Que has estado haciendo en este tiempo de lejanía..?


Dimitri Maximov - April 7, 2007 01:32 AM (GMT)
Dimitri volvió a sonreír ante el comentario del Lasombra pero su mirada estaba en otro lugar. Perdida en la mesa continúa de los extraños que los observaban con detenimiento.

- Padre Manfred… - dijo casi susurrándole- al parecer no pasamos desapercibidos en esta noche- volviendo la vista a su amigo- ¿no te parece?... yo nunca los he visto antes por aquí… tal vez es algo que tendríamos que cambiar esta noche- dijo mientras se levantaba tomando sus cosas y caminaba unos pasos para después darse vuelta hacia su amigo- casi me olvido… con respecto a tu pregunta, pásate en un par de días por mi casa y ahí hablaremos de todo mas tranquilos.

Siguiendo con sus pasos llego hasta la mesa donde se encontraban ambos caballeros, esperando que el Lasombra lo siguiese. Luego miro a cada uno de los hombres sentados a los ojos antes de hablar.

- Buenas noches caballeros- dijo en un francés extranjero- les molesta que nos sentemos en la mesa con ustedes...- la noche se ponia mas interesante y al parecer estos extraños escondia cosas igual que ellos.

Heidelberg - April 7, 2007 01:40 AM (GMT)
"¿Padre?Definitivamente debe ser un Lasombra... si mueve hilos en la Iglesia, puede interesarte Albert, hace mucho que no tocas..."

Heidelberg sonrió cuando el nuevo hombre hablaba pues sus sentidos aguzados captaban toda la conversación y supo que se dirigirían hacia allí. Dedicó una misteriosa sonrisa en su rostro anciano y marcado por los años mortales y dedicó al mismo tiempo una fugaz mirada a ál cuerzo de su bastón y volviéndose respondió al tiempo que hacía un gesto con la mano.

Por favor, señor, sentaos...

Levantando la mano, hizo un gesto al tabernero para que trajera dos copas más...

Buenas noches, señor...

Jean Bertrand du Lorean - April 7, 2007 01:37 PM (GMT)
Jean miró a los dos nuevos comensales de su mesa. Extraños personajes para noches tranquilas, pensó, pero bueno, siempre viene bien saber quien vaga de noche por la ciudad.
Sed bienvenidos, pues donde beben 2 pueden beber 4 si así la noche acompaña y el "vino".

Manfred Von Hellstrich - April 10, 2007 08:27 PM (GMT)
Manfred observo a su viejo compañero, comprendía a donde iban sus palabras. El chico siempre había tenido buen ojo para encontrar a los cainitas y demás cosas. Y no le extrañaba su buen hacer de las palabras. Se levanto tomando el último sorbo de la jarra y luego la dejo en la mesa. Siguió a Dimitri hasta la mesa de los extraños observadores.

Buenas noches…

Señores…

Tras sentarse

Gracias... Mi nombre es Manfred Von Hellstrich y el este caballero es Sir Dimitri…


Heidelberg - April 10, 2007 10:11 PM (GMT)
Heidelberg Von Vastridge, de Toreador... dijo mientras echaba una mirada al Nosferatu sonriente al pronunciar su clan.

"- ¿Crees Albert que insistirá también en conocer el linaje de estos dos caballeros?"

... O también conocido como Heidelberg, el Ilusionista...

Alargando la mano tomó su bastón y lo posó sobre sus rodillas dejando que la llama de la vela reflejara sobre el cristal de cuarzo blanco y rosa sobre el que el bastón terminaba.

Dimitri Maximov - April 11, 2007 10:22 PM (GMT)
Dimitri… Dimitri Maximov- dijo completando las palabras de Manfred mientras tomaba asiento.- Un placer caballeros…

Después su mirada se fue al “Toreador”, acaso estaba escuchando bien, se llamaba ilusionista, ¿que sabría el de eso? se preguntaba el Ravnos mientras lo observaba.

Ilusionista… señor Heidelberg ha dicho, ciertamente interesante…, mas la palabra ilusión es un concepto muy grande, un político con sus palabras podría ser un gran manipulador de la realidad como también un buen cirquero… por eso me pregunto cual es su especialidad…

Heidelberg - April 11, 2007 10:30 PM (GMT)
Es cierto porque no fuera que mi arte es demasiado excéntrica como para que el resto de mi Clan la acepte como tal, así que tuve que cultivar otras, como la música...

Heidelberg acarició el cristal de su bastón durante un sintante y luego devolvió la mirada a Dimitri para responder a asu pregunta. Sus ojos viejos y curiosos, así como su rostro anciano y maduro le daba un toque de cierta autoridad.

¿Lo pregunta por curiosidad, o porque le interesa?

Manfred Von Hellstrich - April 18, 2007 12:18 AM (GMT)
aa… interés o curiosidad… rara pregunta, mas no rara por su formulación sino por el contenido, que de una manera o de otra obtenía la misma respuesta….

Heidelberg Von Vastridge, el Ilusionista…

Tomando asiento, en aquella insólita mesa..

Pero discrepo con mi compañero, pienso que cada quien debe poseer sus secretos, y en vuestro caso, un Ilusionista debe poseerlos seguramente… ya sea una ilusión de la mente o de la palabra, si logra engañar a su objetivo abra conseguido lo que deseaba…

Aunque definitivamente este toreador salía de los parámetros, por el momento parecía una grata compañía..
Observo al silenciado 4 espectador…

Me había percatado de vuestras miradas.. lo cual me lleva a preguntarme por que de vuestro silencio… si es que no le molesta la pregunta…

Jean Bertrand du Lorean - April 18, 2007 05:41 PM (GMT)
Jean miro a sus nuevos comensales.

Bien, que les miramos y los escudriñamos con ojos prudentes no quiere decir que hagamos de hacer alarde de nuestra lengua. Todo el mundo tiene secretos, a algunos les gusta desvelarlos por sí solos, a otros que les sean contados. la verdad és que me decanto por cualquiera de las dos vias, digamos que lo llevo en la sangre.



Y sonrió

Manfred Von Hellstrich - April 18, 2007 11:47 PM (GMT)
El caballero escucho atentamente la divagación del cuarto comensal… y luego pensado detalladamente en cada una de sus palabras, buscando un mensaje tras ella, llegaba a la conclusión…

Tal vez este extraño, fuera prudente.. y cauteloso con sus acciones por el contrario u opuesto que el impaciente de Dimitri. O simplemente era una forma de decir.. que le molestaba nuestra presencia… en su mesa.

Es verdad, mejor escuchar los secretos, de la mano de su portador, que instigar a saberlos…De todas maneras hay personas y gustos de todo tipo..

Manfred miro al Toreador, sus formas y sus pintas y luego a su compañero de andanzas..

Ciertamente consideraba que los ilusionistas poseían un parangón en común.. mas no veo similitud entre ambos….

Heidelberg - April 19, 2007 12:23 AM (GMT)
Hedielberg enarcó una ceja. ¿Había llamado ilusionista al nosferatu? Sin duda su poder de ofuscación podía ser muy últil para un ilusionista, y Heidelberg sabía dar buena cuenta de ello, pero quedaba bastante claro que el nosferatu era un caballero y aquella una charla algo extraña...

Heidelberg no habló sin embago tomó un trago de su copa y lso observó fiajamente a todos sonriendo.

Secretos... los secretos no existen. Un gran provervio dice, "Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas..." sin embargo existe el engaño... la capacidad de hacer vulgar lo raro y la ilusión de hacer interesante lo vano... añadamos la magia de pasar desapercibido y el don de caerle bien a las masas...

Heidelberg hizo un gesto con su mano apoyada en la mesa y en ella apareció una moneda de la nada, y se la pasó de un dedo a otra con una velocidad sorprendente para acabar encerrándola en su puño y extendiéndolo hacia el centro de la mesa, la abrió para mostrar que no había nada en el...

La pregunta señores es...¿Hice desaparecer la moneda que estaba aquí, o hice aparecer una moneda que no existía?¿El ilusionismo qué es?¿Magia, habilidad, poder, ambas, ninguna, todas...?

Heidelberg mostró un sonrisa torva.

"Viejas artimañas, amigo..."

Jean Bertrand du Lorean - May 1, 2007 04:49 PM (GMT)
A Jean no le gustaba como estaba canviando la conversación. ilusionistas... misterios, secretos, que habia de las palabras sinceras y las charlas sobre gestas, sucesos y problemas de interés, tanto había degenerado la ciudad... seguramente, si.

[B]Bien, vuestra habilidad ha quedado patente, que os trae a todos esta noche en ésta bulliciosa posada? compañia? charlas ambiguas? o secretos de interés privado?

Jean Bertrand du Lorean - May 1, 2007 04:49 PM (GMT)
A Jean no le gustaba como estaba canviando la conversación. ilusionistas... misterios, secretos, que habia de las palabras sinceras y las charlas sobre gestas, sucesos y problemas de interés, tanto había degenerado la ciudad... seguramente, si.

Bien, vuestra habilidad ha quedado patente, que os trae a todos esta noche en ésta bulliciosa posada? compañia? charlas ambiguas? o secretos de interés privado?

Manfred Von Hellstrich - May 2, 2007 03:36 PM (GMT)
Medito unos segundo sobre lo que había acontecido, durante en la mesa se producía un silencio…

“Que quiso pretender demostrar… habilidad para engañar a los ojos… o el poder de las ilusiones…”

Pensamientos que descartaría sin mas tiempo que lo que tardaba en tomarse el siguiente trago..

Observo al interlocutor, dispuesto a responderle, mientras se echaba hacia atrás…

Este sitio es un lugar interesante donde pasar debes en cuando unas horas… Cada tanto algo ocurre y ese algo puede ser interesante de presenciar…

Volvía a su posición normal…

Sin mas hace un tiempo, los guerreros de dios pasaron a visitarnos..

Incluso conocer a uno o dos miembros de la estirpe…

Sus ultimas palabras hacían mecha en que el cuarto comensal aun no se había presentado, tan siquiera en nombre…




Hosted for free by InvisionFree