View Full Version: Una nueva Ilusión

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Title: Una nueva Ilusión
Description: 7-5-1226


Heidelberg - April 3, 2007 12:11 AM (GMT)
Entre las oscuras sombras de París un hombre enjunto, alto y delgado dobló una equina. Una túnica roja con bordados dorados en las mangas y una capucha que cubría su rostro eran sus únicos ropajes. Caminaba lentamente, como si en cada paso le costara la vida, un esfuerzo que le hubiera robado el aliento de ser posible... Sus pasos pesados se apoyaban en un bastón de madera, largo y fino, tallado con premura y dedicación, que terminaba en un rombo de cuarzo rosa y blanco.

Miraba las calles oscuras y como paso tras paso la piedra desnuda y fría se volcaba sobre sus pies, hasta que paró frente a la Concergerie, giró mirándo al portón y esbozó una maquiavélica sonrisa

"Así que nunca me podré librar de tí, maldita París... Amada y Odiada desde lo más porfundo del averno... ven a mí..."

Sus pasos se mostraron algo más ligeros mientras recogía levemente con sus manos enguantadas en blanco la túnica, arrugándola a la altura de los muslos, para que sus pasos, guidaos por su cayado no tropezaran ante los magestuosos escalones con el fín de llegar a la puerta sin tropezarse.

Alzando la cabeza observó como un guardia que había advertido su presencia se adelantó para recibirlo. Entre la oscuridad de la capucha se adivinaban unos ojos inteligentes y vivos con muchos años encima, de un color miel y grisáceo, y una voz dulce que se pronunciaba...

Buenas noches... noble caballero, ¿podría ver a Sir Ícaro?

Un instante después, antes de que el guardia pudiera responder unas palabras ininteligibles se sacudieron en su mente, los ojos se arrugaron un poco en una mirada curiosa mientras pensaba...

"Ya sé Albert, ya sé... no te preocupes..."

Geoffrey - April 3, 2007 01:01 AM (GMT)
El guardia asintió y dejó al extraño en compañía de otros dos hombres que lo vigilaban a medio camino entre aburridos y curiosos. Icaro apareció poco después, y su formalidad y educación se notaban ya en sus gestos, en su tranquilo respirar mientras estudiaba al recién llegado, en la posición de sus manos cuidadosamente dispestas a sus lados.

-Buenas noches, caballero, he oído que deseabais hablar conmigo. ¿Quién sois? Y ¿qué es lo que deseáis de mi?-

Formalidad distante en sus palabras, en sus gestos, en sus ojos.

Heidelberg - April 3, 2007 01:13 AM (GMT)
Con un gesto lento, y las manos enguantadas de blanco, echó la capucha atrás mostrando su rostro ante Ícaro. Heidelberg supondría que el Chambelán lo reconocería, nunca destacó en la ciudad dados sus incontenibles viajes, pero para alguien tan importante como Ícaro, con su intachable porte y sus exquisitos modales, los detalles no se escapaban tan facilmente, y su rostro era difícil de olvidar... Al menos su vulgar rostro...
Aún así, habían pasado veinte años desde la última vez que pisara la Concergerie, y probablemente las cosas ahora serían muy distintas...

Su rostro madura, de unos cuarenta años mostraba la sabiduría de los años y las arrugas de su frente y su rostro, la curiosidad de los ojos, la ilusión por esta nueva oportunidad que se le ofrecía. Su cabello liso, largo y blanco se mecía a merced del suave viento y un sonrisa apareció en el rostro del Cainita, que apoyándose en su bastón dió un paso más y paró de nuevo...

Heidelberg Von Vestridge... ¿Podría este humilde servidor, presentar sus respetos ante nuestro Príncipe?

"Nuestro Príncipe... sí... de nuevo nuestro príncipe..."

Geoffrey - April 3, 2007 01:53 AM (GMT)
Icaro reconoció al Toreador al momento, pero no cambio basicamente su actitud por ello.

-Buenas noches, Heidelberg de Toreador, y bienvenido de nuevo a París.-

Tras esto, le hizo un ademán de que lo acompañase al interior de la Concergerie.

-El Principe está ocupado en estos momentos y deberéis aguardar un rato antes de que os pueda atender. Confío en que estéis al tanto de los cambios acaecidos en París en estos años...-

Era difícil no estarlo. La historia del derrocamiento de Alexander había corrido por todas las cortes Cainitas como el fuego en un campo listo para la siembra, y los rumores de los cambios en Geoffrey también se extendían con rapidez, algunos incluso estrambóticos en su exageración.

Heidelberg - April 3, 2007 04:52 AM (GMT)
Heidelberg sonrió afablemente, tal y como un anciano haría con sus nietos. Apoyándose en su bastón terminó de subir los escalones hasta donde se encontraba Ícaro y le siguió lentamente.

Os doy las gracias por vuestro presto recibimiento, Sir Ícaro, no me preocupa esperar cuanto sea necesario si al final hay un pequeño asiento para que reposen los huesos de este viejo anciano...

Gracias al poder de la sangre, Heidelberg podría aumentar sus destreza y llegar inclusos a hacer gráciles movimientos, como cualquier otro cainita, pero todos lo habían conocido así, como un hombre entrado ya en cierta edad, cerca de los cuarenta y que caminaba con dificultad, apoyándose siempre en un pequeño bastón, nunca tan lustroso como el que ahora llevaba, pues si algo habían comentado siempre los rumores es que siendo un Toreador sus hábitos siempre habían sido bastante pobres, aunque a su llegada, aunque quizás impropios de la alta cuna de su Clan, su túnica debía ser bastante cara por los ribetes dorados de las mangas, la capucha y los pies.

Siempre fue un Toreador muy excéntrico, pero todos aquellos que le habían escuchado tocar el Organistrum en la Iglesia, especialemente los Toreadores aun recordaban el compás de sus ágiles manos y la suavidad de su lenta armonía

"Algún día Albert, tocaremos en Notre Dame..."

Geoffrey - April 3, 2007 03:03 PM (GMT)
Icaro asintió y guió al hombre hasta un pequeño salón donde le dejó con calma. Sabía que, como cualquier Cainita, el otro hombre no sentía ni cansancio ni nada por el estilo, y que probablemente pudiese estar de pie durante horas sin mover ni un pelo. Pero respetó sus deseos y lo dejó en un conforable salón mientras iba a buscar al Principe.

Geoffrey entró en la sala tranquilamente al cabo de una hora o más, cuando el reloj de arena de la sala ya había sido dado la vuelta un par de veces. Vestía elegante, incluso más que lo habitual, aunque aparentemente no había razón para ello. Y para alguien que no lo había visto en tantos años, se notaba un infinito cambio, del joven pegado a las enseñanzas de un padre dominante y tdopoderoso, a un fuerte y terrible Principe que exudaba a partes iguales carisma y demencia. No la demencia propia de un Malkavian, sino la tensión a duras penas contenida propia de quienes han dejado a la Bestia pasear demasiadas veces en poco tiempo.

-Buenas noches, Heidelberg- saludó mientras entraba-. Pensaba que vos ya no regresaríais a la ciudad, y menos en una ocasión en que se encuentra rodeada por la oscuridad, sumida en la sombras, y amenazada de destrucción. ¿Qué os trae de vuelta bajo tan aciago sino?-

El Principe miró al hombre directamente a los ojos, mientras tomaba asiento frente a él. Parecía capaz de leer las almas, capaz de extraer los peores secretos como si poseyera el hierro ardiente de las máquinas de tortura más precisas, tan sólo necesitando de sus ojos para ello.

Heidelberg - April 3, 2007 06:55 PM (GMT)
Heidelberg observó con respeto y curiosidad a Geoffrey Du Temple, el nuevo Príncipe de París, con su porte y elegancia, con la fuerza de un caballero Galalrdo y apasionado, con la furia de la Bestia apaciguada esperando desatarse en sus ojos, y el Anciano se levantó trabajosamentre delante del Príncipe cuando este entró y inclinó la cabeza ante él hasta que este le indicara que era suficiente...

"Mira Albert, era cierto, Geoffrey suplantó a Alexander... y no parece que fuera aquel que conociste... ten cuidado... agrádale en lo que puedas, porque será tu señor en los tiempos venideros, ya sabes como funciona París, no lo olvides... El honor es el honor..."

Albert tomó de nuevo asiento y observó el rostro de Geoffrey mientras escuchaba sus palabras, en ningún momento desvió la mirada pues le gustaba que todos pudieran ver el la peculiar mezcla de colores de sus ojos, entre grisáceos, azul y miel.

Buenas noches Geoffrey Du Temple, Príncipe de París... Mi Señor... Heidelberg bajó la cabeza pues no deseaba que su mirada pudiera ser interpretada como un desafío aunque el ventrue bien podía haberse dado cuenta por sus ropajes, el vistoso bastón y sos ojos vivos y curiosos que algo en le interior del Toreador había cambiado...

Deseaba saber si cuento con vuestro Beneplácito para residir en la ciudad, y supongo que debo juraros vasalle si accedeis a mi petición... Heidelberg hizo una pausa, y si pudiera tragar saliva, lo habría hecho gustoso para darse un tiempo, pues sabía que estaba en una situación complicada y no conocía a este nuevo Príncipe, aunque suponía que era recto e inflexible y le costaría mucho tiempo ganarse su confianza... Mi intención no es otra que la de residir amablemente en París, comprar un local donde pueda ofrecer mis espectáculos de música y magia, y llevar una vida normal, disfrutando de los placeres de la noche... Sé que son tiempos duros, pero nací aquí, este es mi hogar, y auqnue siempre he sido muy nómada, he decidido asentarme por fín...

Geoffrey - April 6, 2007 01:06 AM (GMT)
La mirada de Geoffrey se endureció brevemente, y un poco de tensión se hizo patente en la mandíbula.

-No habéis respondido a mi pregunta, Heidelberg, y eso es algo que no me gusta.-

La voz era dura, ciertamente, más dura de lo que realmente correspondería a una situación así. Era un error, pero no era para tanto... ¿o si?

-En cuanto a lo otro, no tengo problema en que residáis en París siempre que juréis vasallaje a la Voz de vuestro Clan, Maxence. Y renunciaréis a vuestra idea de una tienda donde hacer espectáculos de magia. La Iglesia cobra fuerza, y su Inquisición es cada vez más audaz. Lo último que necesitamos es llamar su atención con vuestros juegos y bagatelas.-

El Principe mantuvo fija su mirada en el otro hombre, analizando todos los gestos del otro, y los cambios que aquel también había sufrido. Estaba claro que, aunque inmortales, el tiempo no pasaba en valde para ninguno de los dos.

Heidelberg - April 6, 2007 04:21 AM (GMT)
Si a alguien le hubiera gustado tragar saliva en aquel momento era al cobarde de Albert que se agitaba en su interioir. La tensión cambiaba la personalidad de Heidelbereg, y Albert luchaba incansablemente por salir para rendirse de rodillas a la terrible presencia del Príncipe, sin embargo la personalidad original y dominate se impuso en un alarde de fuersza de voluntad sobre la fingida o ficticia, según se diera el caso.

Era su primera reunión y ya había dicho algo que sin querer había levantado cierta tensión en Geoffrey.

Perdonad mi señor... Dijo de manera muy sumisa Heidelberg... Creía haber respondido a vuestra pregunta... no fue con mala intención, quizás me expliqué mal... lo que me ha hehco volver a París en estos momentos tna duros es el hecho de que este es mi hogar... he viajado mucho, he perfeccionado hasta un límite casi insostenible las artes que mas amo, pero mi casa, mi tierra, el aroma de estas calles es demasiado fuerte para mí, y lo ansiaba en mi alma... y ya que me pedís total sinceridad añadiré que escuché en las tierras lejanas de Oriente que una muchacha, cuya descripción correspondía a mi hermana de sangre, había sido abrazada, cuando yo la creía muerta, muchas décadas atrás... Heidelberg con la cabeza cabizbaja retomó la mirada del príncipe SI eso fuera cierto, sería muy importante para mí encontrarla...

Geoffrey - April 6, 2007 10:29 AM (GMT)
El Príncipe enarcó una ceja. Sabía que habría una razón ulterior, siempre la había, pero lo último que París necesitaba era otro Cainita perseguido por sus fantasmas. Y eso era justo lo que tenía delante...

-¿Y cómo se llama esa muchacha? Pues si se encuentra en París, por estas salas ha debido pasar a presentarse.-

Heidelberg - April 6, 2007 06:18 PM (GMT)
Una rayo de esperanza aprareció en el maduro rostro del Toreador, quizás lo ocnsiguiera, entonces muchas cosas cambiarían sobre su vida, muchas...

Su nombre es Mariana... si os suena, si pudiera encontrarla sería maravilloso...

Heidelberg había alzado los ojos, y en su mirada brillante se podía observar un atisbo de ilusión que dejaba patente la aberración de la esperanza que almazenaba en su corazón...

Geoffrey - April 6, 2007 08:26 PM (GMT)
Geoffrey pensó en el nombre brevemente, aparentemente olvidando su enfado anterior.

-No me suena ninguna Mariana, no. Informaré al Segador de que debe dar caza a otra habitante ilegal en la ciudad y traerla para ser juzgada...-

Geoffrey regresó de su extraña ensoñación y volvió a fijar su atención en el Toreador.

Heidelberg - April 6, 2007 10:09 PM (GMT)
Heidelberg se dió cuenta de lo que había hecho, si su hermana había sido abrazada ilegalmente, probablemente su único destino sería su muerte así como la de su sire, tendría que encontrarla antes que el Segador, si es que aun estaba viva..

Comprendo mi Señor la ley, pero si la encontrais y es juzgada os rogaría por su vida, ya que no somos nosotros quienes elegimos ser abrazados... podría ser una Caittif perdida en las calles de parís sin ningún tipo de conocimiento sobre la estirpe... La voz de Heidelberg sonaba a súplica Si este fuera el caso, os ruego por su vida, comprendo que no querais cainitas ilegales en la ciudad que es vuestra por derecho propio, si es así, y le perdonaís la vida, os aseguro que nos marcharíamos de París si le perdonáis la vida...

Geoffrey - April 7, 2007 12:11 AM (GMT)
Los ojos del Principe llamearon con furia y parecieron clavarse con fuerza y profundidad en el Toreador.

-¿Estáis pidiendo que no cumpla la sentencia que dictan las Tradiciones? ¡La sangre que os unió como mortales carece de importancia más allá de la muerte! Y por ella misma, lo mejor que le puede tocar es una muerte rápida y sencilla a manos de Lord Angelo. Así se le acabará el sufrimiento que supone la existencia como Cainita, y será libre de enfrentarse al Juicio Divino con menos pecados sobre su alma que el resto de nosotros. ¿O es que acaso crees que es preferible vivir como Cainita, y pecar una y otra vez, a morir tranquilamente antes de que sea demasiado tarde?-

En el tono de voz del Principe habia algo peligroso, casi oculto en el fondo de las palabras, pero palpalble de vez en cuando. Un borde afilado como una espada, un aguijón oculto.

Heidelberg - April 7, 2007 12:32 AM (GMT)
Heidelberg no sabía que contestar, la tensión de la que se hacía presa cada vez era más fuerte y cuando iba a contestar su boca enmudeció al tiempo que agachaba la cabeza y su pelo cubría su cara por completo.

Vacío insoldable, su mente corrompida demente dejó paso a Albert que se hizo dueño y señor de la mente de Heidelberg, y aunque este pasó a un segundo plano, frío y malévolo, Albert estaba allí delante sin saber muy bien que decir, y es que en verdad no recordaba nada de lo que acababda de pasar, sin imbarga, Heidelberg consiguió que pronunciara unas palabras que no denotaran el cambio en la personalidad del Ilusionista.

Os pido mis disculpas mi señor si os he ofendido... no os pido nada, y por supuesto no pongo en duda cualquier elección que toméis, pues yo no sabría gobernar...

Por la mente del Toreador pasaban muchas ideas confusas y aunque estaba deacuerdo con lo que había dicho, no terminaba de entender por que acaba de hacer alusión al modo de gobernar de Geoffrey, y mientras había pronunciado una disculpa, se atormentaba preguntándose si lo que había dicho no había sido un ofensa.

Geoffrey - April 7, 2007 12:59 PM (GMT)
Geoffrey miró al otro directamente, y pareció engrandecerse brevemente con la tribulación del Malkavian. Aunque casi le hubiera gustado que le llevase la contraria, estaba siendo una noche muy aburrida...

-De acuerdo, pues, marchaos. E informadme por carta de dónde se encontrará el refugio que habéis escogido para vos.-

Heidelberg - April 7, 2007 01:52 PM (GMT)
Parecía que algo no rondaba muy bien alrededor del Príncipe, y desde luego se diría que desconfiaba de él... ¡hasta le había pedido que informara por carta del refugio! Algo que era poco usual... Albert no podía explicarse que era lo que tanto le desagradaba en él, ¿Quizás que su lazo mortal aun le conmoviese?

Así se hará, señor Geoffrey... ahora pues, me marcho y no os robo más de vuestro preciado tiempo... pronto recibiréis noticias mías...

Geoffrey - April 7, 2007 02:18 PM (GMT)
Icaro entró en la sala con una profunda reverencia, y escoltó al Malkavian a la salida, dejando a Geoffrey a solas con sus pensamientos. Cambios, movimentos, idas y venidas. ¿Qué significaba todo aquello en lo profundo?

Heidelberg - April 7, 2007 02:26 PM (GMT)
Haciendo una última reverencia Albert se retiró de allí escoltado por Ícaro y una vez se encontró en la puerta se despidió del Chambelán.

La tensión aún recorría los músculos del Toreador y decidió que antes de presentarse tan nervioso ante Maxence de´bía relajarse, así que caminó rumbo a Notre Damme...





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