Title: Presentación ante el Príncipe
Description: 15/05/1226
Adila Al-Benazir - April 1, 2007 08:27 PM (GMT)
Un corcel negro de porte elegante aunque pequeño de tamaño llegó a las puertas de La Concergierie.
De él descendió agilmente una figura vestida con ropas árabes y con el cabello cubierto por un pañuelo que también hacía lo propio con la parte baja de su rostro.
Era difícil discernir si se trataba de un hombre o de una mujer, aunque de cerca, a un alfanje de distancia, unas pestañas largas y tupidas dejaban entrever los dos ojos negros, brillantes y almendrados de una felina islámica.
Después de dejar su montura en buenas manos se dispuso a encaminarse hacia la entrada. Tenía que preguntar por Lord Ícaro, él la llevaría ante Geoffrey du Temple, el actual Príncipe de París a quien debía presentarse como recién llegada.
Ardra McLyr - April 1, 2007 08:36 PM (GMT)
Un cabizbajo Ardra caminaba hacia el enorme edificio de la Concergierie, sin demasiadas prisas. No hacía tanto que se había marchado de París, así que no le costó en demasía encontrar el camino por entre las atestadas calles.
Bueno Ardra, el protocolo es importante, los Ventrue y Toreador son muy puntillosos al respecto... a ver, ¿majestad?, no, demasiado formal... ¿señoría?, ¿alteza?... en fin, creo que podemos optar por el clásico Señor...
Mientras meditaba sobre sus asuntos, sin prestar demasiada atención al camino, un mozo de cuadra por poco acaba derribándolo al pasar por su lado conduciendo de las riendas a un pequeño y estilizado caballo.
O eso es un caballo árabe o el príncipe sobrealimenta a sus perros, Ja... y parece ser que es lo primero.
Ardra no pudo evitar observar a la oscura figura que aguardaba ante las puertas del castillo. Sus limpios y cuidados ropajes de corte árabe no podían desentonar más con las pieles del gangrel. Ardra se acercó con un encogimiento de hombros y se situó ante las puertas, aunque a una prudente distancia de la figura embozada, mientras calibraba la apostura y la forma de su acompañante con ojo experto.
Buenas noches Gruñó el gangrel. Supongo que ambos esperamos a lord Ícaro...
Geoffrey - April 1, 2007 09:38 PM (GMT)
Un guardia se aproximó a los dos desconocidos.
-Lo siento, pero el Rey no se encuentra aquí y la Concergerie está cerrada por la noche. Prueben en el Louvre.-
Estaba claramente aburrido, y sorprendido por la disparidad de los otros dos.
Adila Al-Benazir - April 1, 2007 11:41 PM (GMT)
Este hombre huele a piel de conejo muerta... ¿El Rey?
A Adila le pareció una escena de lo más inesperada. Después de reponerse de las dos apariciones le habló al guardia intentando parecer cortés.
- Disculpe, pero no busco al Rey. La aclaración le pareció innecesaria ya que por el aspecto de ella y sobretodo el de su acompañante resultaba obvio que no estaban invitados a ningún besamanos.
- Busco a Lord Ícaro. Me han dicho que puedo encontrarle aquí, ¿es así?
Esperó pacientemente la respuesta del guardia mientras pensaba en donde estaría exactamente ese maldito Louvre, fuera lo que fuese.
Geoffrey - April 3, 2007 12:21 AM (GMT)
-Desde luego, señora.-
El guardia se aleja, silbando para que otros dos presten atención a los recién llegados. No tarda mucho en llegar un hombre mayor, sonrosado y con la respiración acelerada por el trayecto.
-Señora, tengo entendido que me buscabais. ¿Quién sois? y ¿En qué puedo ayudaros?-
Icaro mostraba una perfecta educación en sus modales y ademanes, aunque claramente tomaba al Gangrel por un sirviente de la Assamita.
Adila Al-Benazir - April 3, 2007 10:45 PM (GMT)
Los ojos de la Assamita sonrieron amables por encima del pañuelo que le cubría medio rostro.
- Buenas noches Lord Ícaro. Mi nombre es Adila Al-Benazir y vengo a presentarme al Príncipe de París como recién llegada a su ciudad.
No apreciaba demasiado estos fatigosos protocolos, aunque sabía que debía guardar las tradiciones y costumbres propias de cada lugar. Era importante mostrar respeto si querías que te lo mostraran también a ti.
Y a propósito del respeto, no resultaría agradable para el hombre que olía a conejo muerto darse cuenta de que le habían tomado por un sirviente. Así que Adila terció diligentemente.
- El caballero - dijo señalándole con un asentimiento de cabeza - también le esperaba a usted...
Ardra McLyr - April 3, 2007 10:56 PM (GMT)
El gangrel observaba la escena con cierta hilaridad ante lo que para otros habría supuesto un desplante.
Y yo preocupándome por el protocolo...
Una mezcla entre gruñido sordo y voz cavernosa se abrió paso de su pecho tatuado hacia el aire nocturno y en dirección a Ícaro.
Buenas noches caballero, como bien ha dicho la señora, a mi también me gustaría poder presentar mis respetos a mi príncipe... aunque yo no soy un recién llegado exactamente.
El gangrel remarcó sus últimas palabras con un aumento significativo del volumen de su voz al tiempo que sacaba pecho y enseñaba sus innumerables tatuajes.
Quizás había pasado demasiado tiempo fuera de París.
Ardra McLyr - April 5, 2007 06:32 PM (GMT)
Tras el inintencionado insulto de Ícaro, el gangrel aguardó con gesto pensativo hasta que el hombre se dignara a contestar.
Debe ser mi aspecto... la verdad es que he visto tiempos mejores, y así parezco talmente a un bárbaro inculto y corto de entendederas. Supongo que es lo que la gente espera encontrar tras mis ropas...
Meditando sobre tal cuestión, la sonrisa del gangrel se ensanchó muchísimo, casi hasta su límite.
Pues si quieren a un hosco y bruto bárbaro, será eso lo que tendrán... mmm
Sin perder su eterna sonrisa, Ardra adoptó su más sentida pose de bruto sin cerebro, algo que, la verdad, no le costaba demasiado esfuerzo, y con su mirada fija en Ícaro, siguió aguardando.
Geoffrey - April 6, 2007 01:21 AM (GMT)
Icaro se volvió hacia el Gangrel e hizo una ligera y formal reverencia, aparentemente ageno a todos los gestos que este había realizado.
-Lamento la confusión, señor. ¿Vos sois?-
Se enderezó de nuevo, y su gesto dejaba claro que esa era toda disculpa que iba a obtener. Quizás ni siquiera se diese cuenta de su propio error. O quizás creía que tratarlo ahora adecuadamente era la mejor manera de solucionar un error.
Ardra McLyr - April 7, 2007 01:45 PM (GMT)
El gangrel miró con curiosidad, teñida de una mueca de simpleza, a su interlocutor.
Soy Ardra McLyr, de los Gangrel, y acabo de despertar.
Como si con eso lo aclarara todo, Ardra esperó pacientemente a que Ícaro consistiera al fin a llevarlos ante el Príncipe.
Querías lidiar con un sirviente ¿eh?, veremos, veremos...
Geoffrey - April 7, 2007 02:21 PM (GMT)
Icaro asintió.
-Siganme, pues.-
Con esas sencillas palabras guió al Gangrel y a la Assamita al patio de la Concergerie, donde un mozo de cuadras ráudo acudió a coger las riendas del caballo de la dama y a ayudarla a descabalgar. Tras ello, Icaro los guió al interior, por los pasillos del palacio, hasta un tranquilo salón.
-Deberéis esperar aquí brevemente hasta que el Príncipe os pueda atender.-
Tras ello se dio la vuelta y los dejó a solas en la sala.
Adila Al-Benazir - April 8, 2007 01:17 AM (GMT)
Adila memorizó el camino por el cual les guió Lord Ícaro. Lo hizo instintivamente, le gustaba tener control sobre el espacio por el que se movía.
Al quedarse a solas en el salón con el Wah Sheen se dirigió a él educadamente.
- Buenas noches Ardra McLyr, y disculpadme por no responderos antes. Al aparecer Lord Ícaro entendereis que mi atención se centrara en su presencia.
Su tono era tranquilo y sus ojos escrutaban los de su acompañante.
- Como habreis escuchado mi nombre es Adila Al-Benazir. Que Alá sea con vos.
A modo de saludo movió su mano derecha del corazón a la boca y de ésta a su frente.
Angelo - April 8, 2007 09:26 AM (GMT)
Una figura envuelta en una capa negro cuervo hizo acto de presencia en la puertas de la Concergierie. El viento removió su capa juguetón hasta que atravesó el umbral y mostró su cara para ser reconocido. Junto a él, un monje cabizbajo intentaba seguir sus largas zancadas.
Ángelo de Lasombra y Segador de Paris llegaba a presencia de su Majestad con una carta oculta bajo los ropajes. Hogh, que le acompañaba para cumplir el tramite burocrático, freno su paso al ver el gesto del Veneciano, que esperaba la presencia del Lord Icaro.
Geoffrey - April 8, 2007 08:57 PM (GMT)
Icaro apareció en la entrada apresurado.
-Lord Angelo, pasad por favor. El Principe está atendiendo a unos recien llegados a la ciudad, pero sois bienvenido mientras se trata ese trámite. Dice que tenéis algun asunto que tratar, pero que prefiere dejar solucionada la parte sencilla de la noche. Acompañadme, por favor.-
Icaro guió al Lasombra a la sala donde los otros dos Cainitas se encontraban y le hizo una breve reverencia.
-El Principe acudirá en un momento.-
Tras ello se marchó de la sala.
Ardra McLyr - April 9, 2007 02:48 AM (GMT)
Una Assamita... mmm, en fin, tiene que haber de todo en el seno de Danu
Buenas noches de nuevo, presas para ti en la larga noche
El comentario de Ardra, además de escueto, fue pronunciado con la parsimonia propia de alguien con pocas luces.
Siempre es mejor parecer menos, eso me decía mi sire, así luego vienen las sorpresas...
Apenas hubo acabado de saludar a la assamita, el gangrel se percató de la entrada de recién llegado y le observó con detenimiento, como evaluando su porte.
He aquí alguien encumbrado, diría yo... mmm, esto se pone cada vez más interesante.
Con una seca inclinación de cabeza, que esperaba pasase como un saludo, el gangrel volvió su atención a la espera del príncipe.
Adila Al-Benazir - April 9, 2007 03:27 AM (GMT)
Adila miró por encima del velo que cubría su rostro al Wah Sheen. Desde luego se trataba de un hombre parco en palabras.
Todavía estaba la Assamita digiriendo la frase de su interlocutor cuando Lord Ícaro apareció acompañado de otro hombre en la estancia.
Observó al recién llegado con interés. Veamos qué ha traido el gato.
- Buenas noches. - dijo cortesmente.
Parecía que al Príncipe de París se le acumulaba el trabajo.
Angelo - April 9, 2007 12:16 PM (GMT)
Ángelo se dejó guiar por Icaro mientras Hogh hacía lo propio con su nuevo Señor. Al llegar a la sala de espera vió a los Cainitas que esperaban para hablar con Geoffrey. Un bella mujer oriental y misteriosa, desconocida totalmente para él y el harapiento Gangrel llamado Ardra.
No habían tenido ningún tipo de relación, pero si sabía que Ardra era un gangrel que se refugiaba en los bosques y que llevaba desaparecido mucho tiempo.
Hogh se detuvo tras Ángelo intentando pasar desapercibido, pero observandolo todo y escuchandolo todo.
- Buenas noches Ardra McLyr... han pasado muchas noches desde la última vez que nos vimos. - Luego toda su atención se centro en la dama de piel oscura. - Mi nombre es Ángelo de Lasombra, actual Segador de París. Y no tengo el placer de conoceros... .
Adila Al-Benazir - April 9, 2007 06:48 PM (GMT)
- No, no es probable que me conozcais ya que he llegado a París recientemente. Mi nombre es Adila Al-Benazir de los Assamita.
Sus ojos sonrieron por encima del velo.
Un Qabilat Al-Khayal ... eso es lo que ha traido el gato. Siempre resulta interesante conocer a uno de su estirpe. Arriesgado e interesante.
Angelo - April 10, 2007 10:15 AM (GMT)
Sabiendo el Lasombra que la cultura oriental no alentaba el contascto físico, y que podía ser un error dejarse tocar por un Assamita, Ángelo hizo una ligera reverencia.
-
Acaso han llegado para hacer su presentación ante su Majestad Geoffrey?... tambien es mi caso, pues me acompaña un aliado que vengo a que sea conocido por Du Temple. - Ángelo hizo un gesto señalando al monje que ocultaba su rostro bajo la capucha. -
Este es Hogh de Nosferatu, un recien llegado como usted.
Sin saber muy bien que hacer, Hogh hace un gesto con la mano a modo de saludo. Su falta de etiqueta es más que palpable, es una rata de biblioteca.
-
Buenas noches Señora... caballero?. - Le dice a el Gangrel, sonando su voz con un tono seco y metalizado.
Geoffrey - April 10, 2007 03:14 PM (GMT)
Icaro abrió de nuevo la puerta y entró, anunciando con su voz más formal:
-Su Excelencia Geoffrey du Temple, Príncipe de París.-
Con una reverencia dejó paso al Ventrue, que entraba sólo esta noche. Sus galas eran perfectas, y sus gestos graciosos, y sin embargo, había algo terrible en él. Como una energía oscura que lo moviese y lo impulsase con decisión camino de un futuro incierto.
-Lord Angelo, Segador de París... recién llegados- saludó a todos con un leve gesto de la mano- . Tratemos de no perder demasiado tiempo con las formalidades. ¿Vosotros tres, quienes sois? ¿De dónde venís? ¿Y qué os trae a París?-
Ciertamente, el Principe llegaba con ganas de solventar todo con rapidez.
Ardra McLyr - April 10, 2007 05:27 PM (GMT)
El gangrel estaba absorto observando al recién llegado segador y a su acompañante nosferatu cuando entró el príncipe. Tan solo tuvo tiempo de hacer una ligera reverencia al Lasombra y a su acompañante antes de que Geoffrey hiciera su tanda de preguntas.
Por Manannan que nunca lograré entender a estos grandes señores. Un día te miran mal por no dirigirte correctamente a ellos y al otro te meten prisa con las presentaciones... Ja, pues después de lo de la puerta y de haberme echo esperar... mmm
El gangrel se aclaró ligeramente la garganta y levantando su puño izquierdo se golpeó con fuerza sobre el corazón mientras la sangre se agolpaba en su garganta tratando de dar más volumen a su, ya de por si, grave voz.
Soy Ardra McLyr el Bretón, llamado por sus pares el lobo sonriente, hijo de Lyr McRoth de Dumnonia, de la estirpe de Manannan de la isla de Erin. Soy Chiquillo de Brian Duff el embustero el cual desciende de Elijah, de la estirpe de los Gangrel. Cuando caminaba bajo el sol, mi hacha dio cuenta de varios hombres del norte, he corrido junto a Arnulf el godo durante la caceria salvaje, me bauticé en la sangre enfrentándome a una colmena de Baali en la Selva negra junto a veinte de mis hermanos de sangre. Yo di caza a mi hermano Acechabosques cuando la bestia lo dominó por completo. He peleado en más de cien conflictos, grandes y pequeños y vivo para contarlo.
Ardra se regocijaba en su interior mientras desgranaba algunas de sus hazañas. No era lo habitual presentarse así ante un Príncipe, y el gangrel solía guardar tan extensa presentación para cuando se encontraba con algún hermano de clan, pero el tono del príncipe Geoffrey, así como su prisa lo había impelido a hacerlo.
Después de una ligera pausa, el gangrel se dispuso a contestar a las otras preguntas.
Respecto a de donde procedo, bien, soy Bretón de nacimiento, aunque llevo viviendo en las afueras del bosque de Paris hace ya bastantes años. Acabo de despertar de un letargo de unos años y solo venía a presentarme de nuevo al señor de la urbe.
El tono de Ardra no era de desafío ni de mofa, pues aunque no le acabaran de gustar los protocolos de la política, no había olvidado que se hallaba ante un principe.
Tras las intensas respuestas, el gangrel se giró hacia sus tres acompañantes y mediante un pequeño asentimiento de cabeza, dio a entender que había finalizado su exposición.
Adila Al-Benazir - April 10, 2007 06:09 PM (GMT)
Alá sea alabado. Parece que no es tan estable la torre como aparentaba...
Aquella impetuosa entrada de Geoffrey además de inesperada le había resultado muy reveladora a la Assamita.
- Mi nombre es Adila Al-Benazir y soy de la estirpe de los Hijos de Haquim. Vengo de Alamut, y el motivo que me trae a vuestra ciudad es instalarme en ella si no os parece inapropiado mi Señor. La fama de París es conocida incluso en las lejanas Tierras de la Media Luna. Vengo, como manda el protocolo, a presentaros mis más humildes respetos.
Al terminar su escueto discurso movió la mano al modo de saludo árabe y retrocedió para dar a entender que había finalizado su presentación.
Geoffrey - April 10, 2007 11:08 PM (GMT)
Geoffrey escuchó a uno y a otra presentarse, y se volvió al que faltaba sin decir nada, ni mostrar ningún tipo de reacción. Sin embargo, debajo de la máscara, no estaba precisamente contento. ¡Lo último que París necesitaba era una bestia con ganas de morder un hueso, descontrolada por sus impulsos animales, y una espía árabe con ganas de causar problemas! Como le dijeran que el que quedaba era un Hijo de Set se iban a enterar todos de lo que Geoffrey opinaba de ellos, y no les iba a agradar nada...
Angelo - April 11, 2007 05:47 AM (GMT)
Ángelo vió entrar a Geoffrey tras abrir las puertas e hizo una reverencia sentida ante su Señor. Guardo sus palabras para más adelante, había asuntos que tratar pero las presentaciones eran lo primero.
Por su lado Hogh pareció encojerse poco a poco: las palabras directas de Geoffrey, la larga presentación del Gangrel y las suave voz de la asesina, le dejaron un momento de duda, para darse cuanta de que todos lo observaban a el y por un momento era el centro de atención. Sus ojos se abreron de par en par un segundo, dejando ver su cara marcada de cicacrices y su piel blanco hueso y luego se lanzó al suelo arrodillandose y colocando la frente casi en el suelo.
Incluso Ángelo se sorprendió del gesto.
-
Mi nombre es Hogh y soy miembro del Clan Nosferatu. - Su voz sonaba triste, pero no quejumbrosa. -
Soy un esclavo comprado en el Adriatico, para ser liberado en su Ciudad. Viviré con Lord Ángelo mientras el me lo permita y me de trabajo... Os suplico alteza por el permiso de mi prersencia en París.
Geoffrey - April 11, 2007 07:31 AM (GMT)
Geoffrey asintió, más para si mismo que porque estuviese de acuerdo con lo dicho por los tres recién llegados. Lentamente, fue hablando con cada uno de ellos.
-Arda McLyr de Gangrel, espero que vuestra beligerancia de la que tanto os jactáis duerma en París, o se ponga al servicio del Principado en la guerra que luchamos, pues no pienso tolerar que haya bárbaros belicosos rondando por mi ciudad tal como están las cosas.-
-En cuano a vos, Adila Al-Benazor de Assamita, ¿por qué vuestro Clan tiene tanto interés en mi ciudad? Ciertamente la fama de París se extiende por los cuatro confines del mundo, pero eso no evita que sea extraño ver a tantos de vuestra sangre en esta ciudad. ¿Qué tramáis, qué pretendéis hacer aquí? Porque es seguro que no habéis venido de paseo...-
Finalmente se volvió al Nosferatu y con un breve gesto le indicó que se podía poner en pie.
-En cuanto a vos, Hogh de Nosferatu, sois libre de permanecer en la ciudad bajo el aval de Lord Angelo.-
Hogh... un nombre malhadado que traía recuerdos... una vez, mucho tiempo atrás, había tenido un Chiquillo de nombre realmente parecido. Por un momento, su mandíbula se tensó al recordar los hechos que habían tenido lugar en Constantinopla, y que habían llevado a la destrucción de su vástago. Assamitas... y ahora estaban aquí cada vez en mayor número...
Angelo - April 11, 2007 07:46 AM (GMT)
Hogh dudo en ponerse en pie, pero las palabras de Geoffrey eran claras. Fue Ángelo el que con un gesto suave le ayudó a reaccionar y alzarse posando su enguantada mano en el hombro del Nosferatu.
El monje dió una paso atras con una nueva reverencia.
- Os agradezco el permiso, compasiva Majestad... . - Masculló antes de intentar de nuevo pasar desapercivido.
Ángelo por su parte dió un paso al lateral dejando a la vista tanto a la Assamita y al Gangrel como a su Señor en París. No esperaba ningún tipo de violencia, y tampoco creía que sus capacidades fuesen necesarias para la poderosa sangre que poseía Geoffrey, simplemente observaba a su cambiado Señor y valoraba sus gestos y palabras.
Bajo la capa del Lasombra se pudo ver una perfectamente reparada armadura negra y ligera de gran calidad; perforada la original por el puño de Axiz, y con el blasón del cuervo en su pecho. De su cinturón colgaba una espada bastarda que una vez estubo tirada en el suelo de la sala del trono de du Temple. Su mirada era seria y serena, observadora y pensativa.
Adila Al-Benazir - April 11, 2007 09:59 AM (GMT)
No se fia de los lobos pero se fia de las ratas... no me extraña que esté tan nervioso.
La Assamita mantuvo la calma en todo momento, estaba acostumbrada a la desconfianza, a fin de cuentas vivía de ella. Alguien desconfía de alguien, alguien contrata a un Banu Haquim, y alguien no se mancha las manos de sangre.
El tono de su voz fue uniforme y relajado.
- Mi Señor, ningún motivo en especial ha guiado mis pasos hasta París. Tan sólo busco una ciudad en la que establecerme y la vuestra es conocida por su grandeza.
Se acabaron las lindezas.
El discurso de la Assamita se endureció y sus ojos brillaron como dos alfileres negros.
- Desconozco el origen de vuestra desconfianza para con los de mi Clan, más no creo haberos dado motivo alguno para que me hableis de tramas y oscuras metas que no me atañen.
Ardra McLyr - April 11, 2007 04:48 PM (GMT)
La sonrisa de Ardra se borró de su boca dando paso a una faz claramente disgustada.
Cálmate lobo, o las cosas pueden ponerse feas... pero me ha llamado bárbaro belicoso ¿no es cierto?...
En todos los años que llevo en Paris nunca me han insultado de una manera tan marcada, mi señor. Yo os he saludado como se estila entre los miembros de mi clan, algo que rara vez se ofrece libremente a alguien que no sea un gangrel, y vos...
Una fría cólera teñía las palabras del gangrel.
Por supuesto, siempre estoy al servicio del Principado Ardra remarcó la palabra Principado. Y espero os alegrará saber que no soy un bárbaro belicoso, al menos no soy yo más bárbaro que vos arrogante
El pecho del gangrel se inflamó, un hábito recuerdo de sus días como mortal, enseñando la intrincada red de tatuajes que cubría su cuerpo.
Ahí está el guante perro, cógelo si te atreves...
Angelo - April 12, 2007 05:41 AM (GMT)
Una ligera sonrisa apareció en los labios del Lasombra, que pasaría desapercivida pues Ardra era ahora el centro de atención. En verdad el Gangrel no había cambiado nada, manteniendo su forma de ver las cosas por delante del sentido común y de la etiqueta más cortes.
Sería digna de oir la respuesta de Geoffrey.
Hogh por su parte no entendió las palabras del Gangrel, pues el se sabía un gusano al lado de un Príncipe de sangre tan poderosa. Dió un paso atras mirando por debajo de la capucha.
Geoffrey - April 15, 2007 01:22 PM (GMT)
Geoffrey enarcó una ceja ante la respuesta de Arda. ¡Osaba insultarlo, y en su casa! Incluso olvidó la respuesta que iba a darle a la Assamita acerca de su propio Chiquillo, ese Gangrel debería aprender donde estaba. Dio un par de pasos al frente, aproximándose a Arda y mirándolo a los ojos (si no me miras uso Presencia 1 mientras ando).
Detrás de él, sus vasallos mas cercanos casi palidecieron, pensando en las consecuencias que aquello podía tener, pero temían demasiado intervenir cuando la Bestia se desataba.
-Bestia bárbara, arrodillate ahora ante mi y pide perdón por tus ofensas de esta noche o descubrirás que tu no-vida puede ser muy corta si así yo lo decido. Yo tengo el poder sobre la vida y la muerte en esta ciudad, y tu orgullo sobra.- (Dominación 2)
Y, mientras avanzaba, el aura de su poder crecía a su alrededor, no llegando a un punto de ser muy fuerte, pero si haciendo notar su Presencia superior a la normal, su poderío casi de una forma física. Se quedó parado a dos metros del Gangrel, mirándolo fijamente.
Ardra McLyr - April 19, 2007 10:23 PM (GMT)
Por la mente de Ardra pasó, de repente, un torbellino de turbias y extrañas sensaciones. Su mente solo podía procesar un único dato, atender la demanda de su Príncipe y arrodillarse ante la enorme muestra de su poder, más el orgullo del guerrero le dictaba otra actuación.
Haciendo uso de toda su concentración, el gangrel intentó oponerse a la orden de Geoffrey.
Maldito bastardo... lucha lobo, ¡Lucha!
Un aullido pugnaba por brotar de su garganta, pero su boca estaba seca, como cuando era un mortal y podía caminar bajo el resplandor del astro rey. La tremenda voluntad del príncipe se expandía en ondas que chocaban contra la mente de Ardra, conminando al cainita a que cayera de rodillas y pidiera perdón como una rata pusilánime, como un perro.
¡No soy una rata!
Hasta sus pensamientos más básicos eran difíciles de articular, pensar en cualquier cosa que no fuera humillar su testuz ante aquel señor de la estirpe le provocaba un dolor sordo que comenzaba en su cráneo y se extendía hacia el resto de su cuerpo, hasta llegar a sus piernas que, poco a poco y con espasmos y temblores, estaban llevando al gangrel hacia el suelo.
Ardra no se consideraba una persona de mente débil, de hecho había sufrido antes los usos del poder de un maestro de la Dominación en sus propias carnes, y fueron contadas las veces que su voluntad no pudiera oponerse a dicho poder. Esta vez era diferente.
El poder de la sangre del principe era demasiado basto, y la cadencia de su voz de mando impelía al orgulloso guerrero a arrodillarse ante él.
Poco a poco, sus piernas fueron cediendo, ante la obvia lucha que el cainita mantenía con su cuerpo, más el resultado había sido decidido desde el principio, pues por más que el gangrel hacía uso de su ira y su voluntad para empujar fuera de si la intromisión de la orden del Ventrue, su muralla mental estaba desmoronándose bajo el poder de su adversario.
Un golpe sonó en la sala, como cuando un árbol cae en medio del bosque, hueco, solitario, como el mismísimo alarido del moribundo a quien no permiten gritar... eran las rodillas de Ardra que acababan de encontrarse con el frío suelo, como quien se encuentra con un amante largo tiempo anhelado.
Yo... siento, ¡No!, si, siento... haberos ofendi... ofendido Cada palabra era un mazazo en el orgullo del celta, con cada sílaba mil cuchillas desgarraban su alma y aún así había claudicado, presa de un poder superior, a merced de un adversario que había preferido humillarlo.
Un gruñido animal se hacía eco en su interior, el grito primario de la venganza, rodeado de la calma que le había producido el haber cumplido la orden que, por imposición de un poder superior, había tenido que obedecer.
Adila Al-Benazir - April 21, 2007 04:26 PM (GMT)
Adila asistió a la contundente demostración de poder de Geoffrey como muda espectadora. Sus ojos negros se deslizaron del Gangrel arrodillado al Lasombra que presenciaba la actuación de su Señor, quería ver su reacción.
Cuando el Príncipe se volvió de nuevo hacia el resto de los presentes y formuló la pregunta, la Assamita se dispuso a hablar en el mismo tono uniforme y calmado que había utilizado hasta el momento.
- Mi Señor, aguardaba vuestra aprobación a mi deseo de instalarme en París. Como os he dicho antes ningún oscuro motivo me ha traido a vuestra ciudad. Y al igual que sé que tal vez mi palabra no sea suficiente para vos ya que no me conoceis, entendereis que sería una insensata si no estuviera diciendoos la verdad, pues valoro mi no-vida y mi última intención es la de provocar vuestra ira.
Dicho esto su mirada pasó a Ardra, que todavía estaba en el suelo, para volver de nuevo a encontrarse con la del Príncipe.
Geoffrey - April 23, 2007 03:35 AM (GMT)
Geoffrey miró a la Assamita a los ojos. Estaba claro que había recibido el mensaje.
-Sois libres de permanecer... los tres- dijo, mirando brevemente al Gangrel postrado y al Nosferatu-. pero recordad que en París la educación nunca sobra. Es la que abre las puertas y la que determina los caminos. Sin ella solo sois... animales.-
Hizo una pausa, revisando a los tres y rompiendo su propia Dominación sobre el Gangrel.
-Ahora, marchaos. Mandad una carta con la localización de vuestro refugio una vez esté decidido.-
Tras ello calló, comprobando las reacciones de los tres, en especial la del Gangrel. Igual decidía que ahora que tenía libertad de movimiento era el momento de hacer una estupidez...
Geoffrey - April 23, 2007 03:43 AM (GMT)
FdI: este post iba antes del de Adila, lamentablemente lo borré por accidente. Siento la incomodidad.
Geoffrey sonrió oscuro.
-Así me gusta. Recuerda tu lugar, y recuerda este momento. Vuestros juegos de palabras sobre el Principado y el Príncipe, vuestra ofensa porque considere bárbaro los saludos de los Gangrel... todo eso está fuera de lugar en una Corte civilizada como esta. No estamos en las estepas ni en los bosques. Recuerda la lección si pretendes volver a tratar alguna cuestión en esta Corte.-
Tras ello se dio la vuelta y miró a todos de nuevo.
-Bien, ¿dónde estabamos?-
Parecía que la ira y la violencia de su voz se habían evaporado, pero algo quedaba en el fondo, esperando reaparecer.
Ardra McLyr - April 23, 2007 08:49 PM (GMT)
Tras el infierno que supuso el dominio de la voluntad del príncipe, Ardra, casí se sintió capaz de volar cuando Geoffrey rompió la presión a la que lo había sometido.
El aullido de rabia por la humillación sufrida quería abrirse paso por su garganta para salir como una tromba de ira que arrollara a ese poderosísimo y arrogante Ventrue. A pesar de todo, el gangrel pudo controlarse; al fin y al cabo, Geoffrey era el Príncipe y su perior de Ardra, y el hecho de que el gangrel pensara que no era digno del principado no cambiaba el lugar que ocupaba el Ventrue.
Mirando a Geoffrey con fijeza y con la cabeza bien alta, el gangrel llevó su puño derecho hacia el pecho, en señal de despedida y, dándose la vuelta, se encaminó hacia la salida. Habían insultado su aspecto, sus costumbres, a su clan y le habían privado de su libre albedrío (probablemente la peor ofensa para un celta... y para un gangrel). Ardra no olvidaría lo que había acontecido esta noche en presencia del señor de Paris.
Podría haber aguantado un ataque físico del príncipe sin responder a él, haciendo eso Geoffrey se habría ganado su respeto, mas la bravuconada le había ganado una humillación, a su juicio, totalmente intolerable.
Un gangrel había ido a ver al príncipe esa noche con la intención de conocer su lugar en la guerra que se avecinaba y volvía sabiendo cual había de ser su posición al respecto.
No hay honor en ese bastardo, solo absurda tiranía... bien, no lucharé por un tirano, sea quien sea
El eco de este pensamiento resonaba en la mente del gangrel mientras se retiraba de la presencia del Príncipe, intentando salir con su dignidad entera, a pesar de la supurante herida que había sufrido su orgullo.
Adila Al-Benazir - April 23, 2007 09:05 PM (GMT)
Haciendo una reverencia con la cabeza, Adila se despidió escuetamente.
- Gracias Príncipe Geoffrey. En cuanto esté instalada os enviaré la misiva que solicitais.
Dicho esto volvió la vista al Nosferatu y a Angelo a los que sonrió ligeramente por debajo del velo.
- Buenas noches caballeros.
Salió de la sala tranquilamente, como si allí no hubiera pasado nada... pero en realidad sí había pasado, sí...
Geoffrey - April 24, 2007 12:12 AM (GMT)
Geoffrey despidió a ambos con un leve gesto de la mano y se volvió hacia Angelo. Había cosas que tratar, pero no delante del Nosferatu. De modo que aguardó a que el otro hiciese señal de marcharse antes de hablar.
Angelo - April 24, 2007 05:49 AM (GMT)
El Lasombra devolvió el gesto de despedida con un ligero asentimiento
El Nosferatu, que había estado mirando la escena con sumo interes, de repente fue el centro de atención de su Majestad.
- Retirate Hogh, pero no te vayas de la Concergierie. - Dijo el Lasombra al Cainita vestido de Monje. - Volveremos juntos luego.
Hogh siguió a Ardra y Adila tras una sentida reverencia de despedida y salió por las puertas cerrandolas tras de sí.
Una vez asolas, Ángelo esperó las palabras de Geoffrey. Con el cual no recordaba haber tenido nunca una entrevista privada.
Geoffrey - April 25, 2007 12:22 AM (GMT)
Icaro esperó a que los tres recién llegados estuvieran dispuestos y los acompañó a la salida, dejando antes a Hogh en una salita donde sería libre de aguardar.
Mientras tanto, Geoffrey se volvió hacia el Lasombra.
-Lord Angelo, hay una potencial nueva Cainita en la ciudad que no se va a presentar ante nos.-
Brevemente, le resumió su encuentro con el Malkavian/Toreador, y sus afirmaciones sobre la otra Cainita.
-Quiero que la capturéis y me la traigáis para que pague las consecuencias por sus actos.-
Angelo - April 25, 2007 09:38 AM (GMT)
Ángelo extrajo la carta que portaba, se tratabe de la misiva del Prinicpe hablando del tema.
- Mariana parece llamarse... . - Dijo pensativo. - Y como ha descubierto su posible presencia Majestad?.
Cualquier información era mucha para poder hacer su trabajo de busqueda. Y estaba seguro de que necesitaría la ayuda de algún otro Cainita con habilidades adecuadas de percepción.