Title: El infierno se reune en París.
Description: 30 de Mayo. Anochecer ( Privado )
Octavio Giovanni - March 31, 2007 03:24 PM (GMT)
Viene de
aqui.Una figura oscura y sensual entraba en el húmedo local y preguntaba por el dueño. El local era grande y amplio y a menudo en el, se reunían un pequeño gremio de comerciantes que se dedicaban presuntamente a las especies…
-Es perfecto-pensó.
La figura resultó ser una mujer envuelta en un elegante vestido negro que resaltaba sus pálidas facciones. Era Olivia Giovanni, acompañada de un fiel sirviente que no osaba pronunciar palabra.
La cainita preguntó por el dueño, un mísero mortal que presto, a cambio de una jugosa suma, se prestó a ceder al local sin hacer preguntas….a aquella enigmática mujer.
No contenta con ello, Olivia se encerró en uno de los cuartos con el atrayéndole con sus carnosos labios y su mirada picara. Minutos después aquel humano dejaba de serlo para ser un servicial ghoul que caritativamente devolvía parte de la cuantiosa suma a su señora…
En la misma noche y antes del alba Octavio depositaba un ramo de flores secas en la entrada del cementerio de Sant Genieve.
-He cumplido mi parte, señora. La he cumplido.-
Isolda Lamartine - April 9, 2007 01:11 AM (GMT)
Una sombra cubrió el blanquecino rostro de Isolda cuando recibió la noticia de que la señal estaba dada. Le molestaba, le compungía, le torturaba. Noche tras noche, incapaz de detener su destino, ahora sellado hasta que el pacto se rompiera, veía sus actos, poderosos, dirigirse inefablemente al lugar al que nunca hubiera pensado se dirigirían: pozo negro, fabricado con malsana oscuridad y sollozosos y gritos.
Enterándose por comunicación con Octavio de la locación del lugar, la Magister Mundi se dispuso a hacer su primera de tantas visitas.
Al lugar en la Vilé llegó un joven aldeano, vestido tan anónimamente y con tanto Arcano sobre él, que probablemente ni la puerta se abriera cuando le empujara, ignorando su presencia. Dos golpes resonaron contra la madera, mientras Isolda, así disfrazada, aprobaba para sus adentros la general disposición de aquel lugar: público pero oculto, grande pero no pretencioso.
Mucha magia habría que practicar allí antes de que quedara perfecto, y mucho sería el esfuerzo de su Señor si quería que aquello prosperase.
Isolda Lamartine - April 14, 2007 06:33 PM (GMT)
Vacío ya el salón, Isolda recorrió todos y cada uno de los espacios. En juicioso ejercicio de meditación, comprobó que cada piedra, cada pared, cada baldosa, que todos los ambientes que confluían en aquel lugar se encontraran en armonía.
Comprobó que el espíritu del lugar estuviera dormido, y se aseguró de que lo estuviera mucho tiempo más; entender la dinámica propia de los espacios, asegurarse de entender su razón de ser y conocer el fuego que las mueve, hacer que sean, como en principio todo lo es, de uno. El Principio de la Unidad, practicado por todas las sociedades Despertadas de diferente modo, daba a aquello que ahora la Archimaga hacía un peso grande, considerando lo que luego desearía, tendría que hacer.
Y lentamente, tal y como había empezado, comenzó a modificar aquella armonía, poniendo con esmero partícula sobre partícula, esencia sobre esencia, retocando las vistosas y permitiendo a las discretas conservar su autonomía. Las Atmósferas comenzaron a cambiar, pero era este cambio uno arcano, Natural. Y así como habíase construido sin su intervención en un inicio, terminó con la suya al final, siendo lo mismo, exactamente, mas diferente y apropiado.
Y nadie en aquella ciudad podría vencer aquel remiendo, pues nadie conocía la magia de la Magia como ella, y los hombres y mujeres que habitaran el lugar nada sentirían, y nadie que pasara frente al lugar sentiría su Alma contrariada, pues seguía siendo tan armonioso como antes.
Isolda Lamartine - April 22, 2007 04:10 PM (GMT)
Dibujó sobre aquel suelo, en un profundo sótano, cubierto con telas, cajas, rotpas y desechos, basura, complkicados símbolos que haríoan su esfuerzo mucho menos, y que dejarían a su poder correr libremente por aquellas piedras y dominar sin problemas aquellas almas todas.
Una, dos, y lentamente, multiplicándose, aparecieroh más y más de aquellas, y ahora volaban libremente por el aire mientras tensas las llamas se movían, inquetas y asustadas mientras observaban aquel trabajo laborioso y bello.
Y el tiempo dejó de contar como debería hacerlo fuera de aquella casa, y la lentitud o rapidez perdieron su sentido para convertirse en caóticas líneas, menos líneas con el tiempo y más seres de vida propia. Y era aquella poderosa invocación y poderosa magia, destinada a convertir aquel almacén en un agujero en la mente de los seres de este y otros planos. Y con un poco más de esfuerzo, trascendiendo las líneas que separaban a los innombrables de los hombres, Isolda convirtió aquel lugar en fortín inexpugnable, pues poderosa era su magia.
Isolda Lamartine - May 5, 2007 04:10 PM (GMT)
Un suspiro.
Una línea y una llama; una gota sobre el suelo sagrado de aquel lugar maldito; una voz susurrante, un estremecimiento de la fantasmal concurrencia; la figura estática y atemporal de Isolda en el centro de un círculo, trazados los emblemas en los alrededores con sabiduría y habilidad ocultista mas con un profundo desengaño; una vela en su mano derecha para iluminar su trabajo, sus labios moviéndose lentamente, casi imaginariamente; sus vestiduras largas y negras, llenas de connotaciones celestiales danzando al mismo ritmo de las sombras proyectadas desde el minúsculo faro.
Ahora reclamaba la presencia de aquel que se hacía llamar su Señor.
Evento - October 6, 2007 10:21 AM (GMT)
Un olor intenso y dulzón ocupó todos y cada uno de los rincones de la sala. El aire se volvió pesado e irrespirable y pareció incluso que la temperatura subía lentamente.
Poco a poco Isolda empezó a notar que ya no estaba sola. Una presencia adquiría fuerza allí. Algo se estaba formando a su espalda, algo que le advertía que no se diera la vuelta de una manera absolutamente primaria, sin palabras.
Una voz resonó en la mente de la mujer:
- ¿Para qué me llamas Isolda Lamartine?
Isolda Lamartine - October 6, 2007 04:20 PM (GMT)
Siempre lo mismo.
Aquel ser comprendía, tenía que comprender que Isolda no era como ninguno de los que habían sido sus esclavos: que ella no había aceptado servirle por deseos, por corrupción, por poder, sino por salvar a la única persona con vida que quedaba sobre la tierra de la piel para ella. En esencia eso la hacía permanecer siempre al otro lado.
-Vuestro culto está formado; vuestro santuario está preparado. Decidme ahora qué puedo hacer por vos.