View Full Version: Un Visitante en la noche

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Title: Un Visitante en la noche
Description: Un caballero debe estar junto a su Señor


Frederic - March 30, 2007 12:11 PM (GMT)
La luna lleva algunas horas dominando el cielo nocturno. Un jinete detiene su montura en las afueras de París. Contempla la imponente ciudad, pero no puede ver mucho, una ligera niebla cubre el suelo amortiguando los sonidos. El jinete reemprende la marcha. Lleva un viejo escudo de acero en el brazo izquierdo. Atento por si las sorpresas. Se protege del frío con una gruesa capa de color rojo oscuro. Sus ojos azules intentas disipar las tenebrosas nieblas mientras avanza hacia la ciudad.

Paris, su olor, su recuerdo. La ciudad crece, pero no ha cambiado. ¿Tanto tiempo a pasado?

Reconoce algunas calles, otras han cambiado mucho. Las escoge con cuidado pero sin error. A su memoria acude los entrenamientos que realizó en la fortaleza a donde se dirige.

Unos mendigos enfermos le piden unas monedas, pero el jinete ni siquiera los mira. Su mente dibaga, recuerda como hace más de un siglo se convirtió, y como ha existido desde entonces. Recuerda su Juramento de vasallaje y por encima de todo su deber.

Tras unos minutos llega a la imponente fortaleza, La Sphairisteria de Alvaro Castellar.

El jinete desmonta. Lentamente. Ceremonioso camina hasta la puerta. Esta nervioso. Hace tiempo que no a acudido a ver a su Señor y todo lo que ha escuchado es que los cambiantes han declarado la guerra y que algunos antiguos han perecido. El miedo lo ha consumido todas estas noches.

El recién llegado pica a la puerta tres veces. Luego retrocede tres pasos y aguarda. Coloca la mano derecha en la empuñadura de su espada, y con la izquierda, que empuña el escudo, tapa el gesto de forma que solo se vea el escudo. Veamos si ha nacido el cambiante que pueda con mi Señor.

Alvaro Castellar - March 30, 2007 11:47 PM (GMT)
Las imponentes puertas se abren segundos después de los golpes del caballero, el rechinar se hace sentir y de la oscuridad sale un hombre de rostro afable y buen porto, se notan sus años acuesta pero este los viene llevando bien. Abstraído en sus pensamientos y en la monotonía de sus ocupaciones que ahora se ven triplicadas por la guerra al igual que su señor se dirige al extraño, sus palabras ya preparadas y su discurso repasado mil veces en su mente y dicho otras mil más a lo largo de los años se ven cortados por la realidad y el pasado que el emblema del escudo del extraño le provocan… Estático se queda por unos segundos más antes de poder articular palabra alguna.

- Frederic…- susurra más al viento mas que al caballero- Acaso sos vos…- ahora si estas palabras dirigidas al extraño.

Frederic - April 1, 2007 11:32 AM (GMT)
El caballero contempla al sirviente. Lo observa de arriba a bajo mientras nota como su corazón late de nuevo. Detiene sus ojos azules en los de su amigo.

-Jean Claude... La nostalgia le invade. Jean Claude. Un siervo y un amigo.
Frederic desea abrazarlo, ha pasado grandes momentos junto a este inteligente mayordomo, y ha aprendido mucho de él. Pero no lo abrazará, no es apropiado. Él es un caballero, y Jean Claude, aunque más puro de corazón y voluntad que muchos caballeros que ha conocido, es un siervo.

- Mi buen Jean Claude, ¿Tenéis cobijo por una noche para un viajero solitario?

El muchacho pronuncia estas palabras con una sonrisa.

Luego se acerca y le pone la mano sobre el hombro.

- Jean Claude. ¿Deseo ver a mi Señor? ¿Él esta en la Sphairisteria?




Alvaro Castellar - April 10, 2007 01:49 PM (GMT)
Jean Claude tarda en reaccionar, los recuerdos eran más fuertes en ese momento, pero después de un instante vuelve hacer el de antes. Sabe y conoce su lugar y a pesar que su señor lo trata como un igual entiende sus obligaciones por eso descarta abrazarlo como un viejo amigo y solo le dedica una sonrisa y una reverencia.

- Pasad…- dice con un tono amable- siempre hay cobijo para un caballero dentro de estas paredes.- luego meditando las siguientes palabras de Frederic y después de llevarlo a un lugar mas cómodo donde pueda relajarse el Ghoul responde su pregunta- Don Alvaro se encuentra entrenando en el piso de arriba- últimamente se lo podía encontrar mucho en aquel lugar y Jean Claude sabia bien que significaba eso. El esgrima era la forma de olvidarse de todo que tenia el Brujah, pero respetuoso a su señor, Jean Claude no dijo nada al respecto.

- ¿Deseas que valla a presentarte?



Frederic - April 12, 2007 04:59 PM (GMT)
Frederic entra en la Sphairisteria tras el siervo con paso lento. Medita sobre su viaje, sus vivencias, y sus sentimientos.

Una vez más traspasa ese portal como tantas veces hizo en el pasado. Una vez dentro se detiene y se deshace de la capucha. Descubre su rostro y cierra los ojos, deja que el lugar le impregne de recuerdos.

Tras unos breves momentos se adentra siguiendo un poco más al siempre correcto Mayordomo.

-Por favor Jean Claude, aguardaré aquí.

Mientras espera deja que los recuerdos invadan su mente. Las horas que entrenó en ese lugar hacen que su cuerpo reaccione y se ponga en tensión. Su puño se cierra sobre su empuñadura insconcientemente. Cierra los ojos y se permite una sonrisa.

Esta bien estar de vuelta.

Alvaro Castellar - April 27, 2007 03:59 PM (GMT)
Con presura se retiro el senescal de la habitación, dejando al cainita solo con sus pensamientos mientras el iba en busca de su señor. Una vez en la estancia, Jean Claude no dijo nada hasta que su señor no terminase con su práctica.

Mientras tanto, Alvaro se encontraba en el medio de la habitación, con sus dos espadas gemelas deambulando de un lada a otro, dando poderosos golpes al aire con una temible destreza y soltura. Sus pasos semejantes a una danza ritual que a un entrenamiento daban una visión hipnótica al quien lo viese. Pero para el Brujah, aquello era lo más cercano a la paz, al olvido que podía llegar, un trance que lo elevaba dejando sus mente en blanco con cada estocada, con cada movimiento, con cada paso dado los recuerdos, las preocupaciones se volvían lejanas situaciones hasta que se perdían de la retina de sus pensamientos… Y así siguió por varios minutos hasta darse cuenta de que su amigo se encontraba en la arcada de la entrada.

- Que sucede viejo amigo…- dijo con tranquilidad el Brujah

- Don Alvaro…- las palabras se le trababan al ghoul, no sabia bien como decirlo- Frederic…- dijo entrecortado- Frederic a vuelta a la ciudad y desea verlo…

Sentimientos entrecortados invadieron a Alvaro al escuchar estas palabras. La alegría se podía ver de sus ojos y de su rostro. Pero otro, muy ajeno a ese se empezó a colar por la mente del español. Una oscuridad que hacia tiempo que ya deambulaba empezó a marcarse levemente por su rostro.

- ¿Por que?- susurro Alvaro- Justo en este momento…-dándole la espalda al ghoul, sus pensamientos siguieron fluyendo con fuerza a medida que otras palabras seguían saliendo- Dile que venga…

Rápidamente Jean Claude salio de la habitación en busca del joven Brujah para después conducirlo hasta la sala donde se encontraba su señor. Una vez allí, lo presento y dejo a ambos Brujah solos.

Alvaro aun de espaldas, con sus espadas clavadas al piso tardo un segundo en volver en si mismo. Y luego de un instante que se hizo eterno, el Brujah, se dirigió hasta su chiquillo, como un padre que no ve a su hijo en muchos años puso un brazo en su hombro y con una mirada lo dijo todo… pero había algo mas en sus ojos algo que se podía sentir, algo había cambiado en el celote que Frederic conocía.

Frederic - May 2, 2007 02:06 PM (GMT)
Frederic aguardaba impaciente en la estancia. Se obligó a si mismo a no caminar arriba y abajo mientras esperaba a su Señor.

En estos 70 años Frederic deambuló por el sur de Francia y acabó prestando su apoyo a los conocidos como Cátaros, un pueblo que no parecía corrupto por la avariciosa iglesia. En estos años se les ha declarado herejes y se buscan sus tierras y su oro con una nueva cruzada. Tal y como siempre actúa la iglesia, enmascara su avaricia con cruzadas y deber a Dios.

Así que el joven brujah creía que a su Señor no le gustaría esa senda escogida, pero eso quedaba ahora atrás. Con la guerra contra los cambiantes, eso se convertía en algo irrisorio.

Pero ¿qué había de su Señor? Era posible que estuviera muy irritable con toda la guerra. Si amigos o hermanos había caído era posible que la bestia de Don Álvaro estuviera furiosa y demasiado activa, y más contando la sangre que ambos compartían. Además, no sólo eran rumores de guerra lo que se escuchó en el sur. También se oyó que su majestad Geoffrey se comportaba de forma extraña, y que los mismos males que a su sire le atacaron, ahora los sufría él.

Y esto era peliagudo. Si Geoffrey estaba perdiendo el control, era probable que algunos de sus súbditos dejaran de deberle lealtad, e incluso, que algunos pensaran en derrocarlo. Por muy triste que suene, era así como el mismo Geoffrey había alcanzado el poder. Entonces, ¿Qué posición estaría tomando Don Álvaro en todo este asunto?

Un largo viaje, una guerra con cambiantes, una Majestad que los rumores tildan de loco, y un Señor al que no veía desde décadas.

… la puerta se hable lentamente y hace que Frederic vuelva a la realidad de la habitación. Jean Claude aparece tras la puerta e indica al joven que lo siga.

¿Hay algo extraño en Jean Claude o veo fantasmas a causa de mis temores?

Con paso solemne sigue al mayordomo hasta una estancia donde le espera el mismísimo Álvaro con dos espadas clavadas en el suelo.
Frederic traga saliva. No de temor, si no por la emoción. Las emociones casi resultan mareantes.

Álvaro se gira y se dirigió a su prole, para saludarle con un brazo sobre el hombro.

El joven brujah sonrió. Estaba contento. Estaba en casa.
Abraza a su sire con fuerza y le besa en las mejillas tal y como en su tierra dicta la tradición. Después se separa un paso y bajo levemente la vista.

Tras un breve instante mira a su Señor a los ojos:
- Mi lord, he venido tan rápido como he podido. Podéis contar con mi espada y mi escudo, como siempre mi Señor.

La guerra sería dura, y era posible que la última en la que él tomara partido, pero su lugar estaba junto a los suyos, no el lejanas tierras.


Alvaro Castellar - May 10, 2007 04:03 PM (GMT)
El abrazo fue mutuo, al igual que las emociones trasmitidas, Alegría sentía el español sin duda al ver a Frederic, su chiquillo, su única prole. Pero no podía de dejar de sentir algo que le ardía en el pecho por esto.

Justo en un momento así tuvo que venir, se decía el Brujah, justo en estas noches… No podía dejar de pensar en eso, ya había perdido a su familia, a su apoyo y con ella gran parte de su humanidad, ahora reciente amigos, aliados y como si algo más que faltase, el joven Brujah que sentía como un hijo aparecía en estas noches oscuras. No podía imaginar lo que sucediese si el también caía en esta vorágine insensata que se llamaba guerra…

- Las noticias corren rápido por estos lugares- dijo el Brujah con una mirada casi indescifrable- me alegra verte, dios sabe que es así, pero… pero… todo a cambiado acá, nada es lo de antes y nada volverá hacerlo, y lo que seguí solo es descendente…- sentencio el Brujah, para luego retirarle la mano de su hombro y caminar unos pasos hasta el centro de la sala.

Frederic - May 14, 2007 02:11 PM (GMT)
- Mi señor, yo también me alegro de haber vuelto. La verdad es que uno nunca sabe que momento escoger ni como hacerlo.

Frederic siguió a su señor y se puso ante él de nuevo buscando su mirada. Los ojos del chiquillo trasmitián una gran emoción y alegría.

- Pero este es mi momento de regresar. He oído muchos rumores, algunos sobre intrigas y otros sobre locuras. Puede que todo este cambiando y se aproximen aún las peores noches, pero son en estas noches donde uno debe tener a sus leales, a sus amigos, mi Señor, junto a ellos.

El joven brujah paseo la mirada por la sala de entrenamiento y dio un par de pasos girando para verla entera. Cerró los ojos y aspiró con lentitud, empapándose con los recuerdos que acudían a su mente. Tras unos instantes los abrio con una gran sonrisa.

- Recuerdo cuando me insuflaste el aliento muerto rescatándome de los abismos de la sombra. Recuerdo mi juramento de lealtad, que reafirmo aquí y ahora mi Señor. Mi buen Don Álvaro Castellar, mi padre y mentor. Recuerdo todo lo que me enseñasteis y aprenderé lo nuevo los cambios de la ciudad. Quizá todo haya cambiado. Yo mismo he cambiado, pero no mi lealtad ni mis prioridades. Si me ordenáis que abandone esta ciudad, mucho a mi pesar lo haré mi lord, pero si esta ciudad, esta especial ciudad corre peligro, permitidme que también yo ayude a ponerla a salvo a vuestro lado.

Dio otros dos pasos y volvió a mirár a su señor.

- Os lo ruego mi Sire, aún se sostener una espada y puedo ayudar.

Después toco una de las espadas puestas en los estantes de la sala. No llego a cogerla, solo siguió su forma con los dedos. Sonrió sinceramente con una mirada que trataba de trasmitir lo que era. El hijo leal que acudía ante una necesidad. El caballero que anteponía su honor y su deber a todo lo demás, y que tenía la suerte de tener un digno señor.

- ¿Por que no me ponéis un poco al día de la situación y repasamos viejas costumbres del clan?

Mientras pronunciaba estas palabras estudiaba con atención a su Señor, si este accedia, los dos brujahs cogerían las espadas y practicarían un poco mientras el Sire adoctrinaba al chiquillo en los cambios de la ciudad. En cambio si su señor no tenía humor para unas prácticas, probablemente siguieran la conversación en otro salón.

- Los nuestros son corazones guerreros, de justas guerras.






Alvaro Castellar - May 16, 2007 01:23 PM (GMT)
Alvaro observo cada movimiento, cada gesto, cada palabra de Frederic con suma atención. Había crecido en su tiempo fuera de su ala protectora y a su vez él espíritu de su corazón llameaba con brillante intensidad. Se sentía orgulloso por eso, por el y por su avance, por ese espíritu que de joven el también tuvo. Pero el suyo en esas noches se encontraba perdido en idas y vueltas sin fin, pero ese día el Brujah se daría tregua.

Dandose vuelta para quedar en frente de su chiquillo el Brujah levanto su levanto sus dos espadas y con una de ellas toco la de Frederic, para después volverse al centro de la sala.

- Dime Frederic, que has escuchado sobre la ciudad…

Frederic - May 17, 2007 11:01 AM (GMT)
Frederic se serenó al instante concentrándose en las espadas.
Con un giro de muñeca afianzó bien la espada y se preparó para ese ejercicio de esgrima. Frederic se tenía por un buen espadachín, pero un simple ejercicio de práctica con Álvaro requeriría de toda su habilidad para no salir mal herido.

Saludo con la espada y esperó que su señor empezara, y que marcara el ritmo del entrenamiento. Se concentró en los músculos del cuello de su sire.
"No mires a los ojos, los ojos pueden engañarte, al igual que la espada. Mira sus músculos, mira su cuello y podrás anticiparte a sus ataques."

Sin perder la concentración respondió a su Señor.

" - Han llegado muchos rumores mi Señor. El principal es que los cambiantes han atacado a los cainitas de París, y que por lo menos ha muerto un antiguo. Sobre la identidad de este, cada rumor decía una cosa diferente. Luego hay voces que tratan de atacar el prestígio de algunos vástagos, hablan de cospiradores, de posibles cainitas que se apartarían de su deber y se volverían contra el príncipe, y cosas así, pero supongo que la mayor parte de esas habladurías estan creadas para atacar al prestigio de dichos vampiros, e incluso he oido rumores acerca de ..."

Alvaro Castellar - June 1, 2007 04:49 PM (GMT)
Alvaro se centro en el medio de la sala mientras sus espadas giraban de modo de calentamiento para lo que viniese. Mientras que su mirada se volvió a su chiquillo al escuchar sus palabras.

“…posibles cainitas que se intentan volver contra el príncipe, conspiraciones…” Si tan solo supiera, pensaba Alvaro…

- Frederic, todo rumor lleva consigo verdades… solo hay que ver bien donde están…- sentencio el Brujah.

- Paris ha cambiado mucho desde la última vez que lo viste, las traiciones, las guerras sumadas con los miserables oportunistas han hecho de esta una ciudad oscura. Y la muerte de Trang Oul a manos de los lobos ha sido la caja de Pandora que ha abierto todo esto.

- Buscando la verdad fue a ver al líder de estos solo. Groso error para el capadoccio de saber lo que venia. En vez de encontrarse con un líder honorable como ellos se hacen llamar solo se encontró con una bestia con las mismas ambiciones y traiciones que nosotros. Una bestia que viéndose descubierto sus mentiras, su cómplice no le quedo más remedio que la matar a Trang. Y esta traidora no es otra que la Ventrue Elois, que entrego a su estirpe por el trono de Paris.- el odio crecía en el pecho del Brujah al recordar todo y las espadas dejaron de moverse por la fuerza desatada en las manos.- Y ahora aquellos que llamábamos aliados deambulan con ideas de traición apuntando con el dedo al príncipe, pidiéndole que haga algo cuando ellos no lo hacen. Trayéndole problemas sobre sus ya saturados hombros y planeando sus conspiraciones….

- Ese es el Paris donde nos encontramos Frederic… Pero no todo esta perdido, mi fe por el príncipe al igual que mi lealtad están intactas y de ser necesario iría hasta el mismo infierno con Geoffrey. Y hay muchos que desean mejorar esto, hacer frente a la guerra y demás problemas. Ya hay grandes avances sobre esto y me gustaría que seas participe de nuestras próxima reunión.

- ¿Qué me dices?




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