Title: Primera noche en París
Description: Buscando al Primógeno Assamita_1/05/1226
Adila Al-Benazir - March 27, 2007 10:01 PM (GMT)
El ambiente de aquella ciudad cristiana nada tenía que ver con las cálidas noches árabes. No había inciensos ni olores especiados en el aire. La gente era diferente, pálida, envuelta en recargados ropajes occidentales.
Adila había viajado, desde luego, pero nunca tan al norte y todo lo que la rodeaba se le hacía extraño y hostil.
Esperaba poder encontrar pronto al Primógeno Assamita que vivía en París. Disponía de su nombre y de las escasas indicaciones que le habían facilitado sus hermanos de sangre. Debía presentarle sus respetos como recién llegada pues los Hijos y las Hijas de Haquim se deben al Clan... esten donde esten.
Fazir-Al-Jamal - March 29, 2007 04:34 PM (GMT)
Al llegar, frente a la puerta, una sensación de sosiego y de calma te embarga.
Estas lejos de tu hogar, pero algo te dice que detras de esta puerta, tienes un pedacito de lo que casi es un recuerdo para ti.
Cuando está apunto de llamar a la inmensa puerta, oyes un pequeño chirrido y como esta se habre.
Al pasar, te encuentras en un patio interior frente al edifiio y un hombre vestido con ropas arabes pero de origen occidental te recive:
- Saludos miseñora, mi nombre es Ludovico y soy un siervo de nuestro señor Fazir.
Con un gesto, te invita a seguirle:
- Mi señor, espera ansioso su llegada desde hace ya algunas noches. Como desea vuestra merced ser presentada?
Espera tu respuesta, miestras te acompaña indicandote el camino por el patio hasta la puerta del edificio.
Adila Al-Benazir - March 30, 2007 09:07 PM (GMT)
Adila se siente reconfortada al ver las ropas de Ludovico. A pesar de que sus rasgos son occidentales su mirada y sus maneras se advierten como los de un hombre que conoce las costumbres árabes.
- Salaam aleikum. Mi nombre es Adila Al-Benazir y vengo, como bien sabrá vuestro Señor, de las lejanas tierras de la Media Luna.
Sigue al sirviente por donde la lleva esperando que sus palabras hayan sido suficientes a modo de presentación.
Fazir-Al-Jamal - March 31, 2007 11:26 AM (GMT)
Ludovico te acompaña a través del patio, hasta la puerta del edificio principal.
Entráis sin problemas y a trabes de unos pasillos y unas salas, llegáis a las escaleras.
Al final de las escaleras entráis por una puerta de la izquierda. Es una especie de biblioteca o sala de estudio, llena de estanterías y una amplia mesa al fondo.
Fazir está sentado en el butacón detrás de la mesa y en cuanto te ve se levanta presuroso para recibirte:
- Pasa por favor, acércate…
Al estar frente a ti, te dedica su corazón, su palabra y su razón, con ambas manos. Luego te coge ambas manos y las agita levemente acariciándolas con el dedo pulgar.
Su cara muestra una alegría inusual.
- Salam Alaikum, querida Adila. Seas bienvenida en mi humilde casa.
Cogiendote todavía de una mano, te acompaña suavemente hasta la mesa y te invita a sentarte en una de las butacas que hay enfrente.
- Permíteme que te invite a un pequeño refrigerio.
Tras lo cual en un leve movimiento de su mano, la puerta se abre y entra Ludovico con una bandeja con dos copas rebosantes de un jugoso y viscoso líquido rojizo.
Ofrece una copa a Fazir y luego otra a ti, tras lo cual se retira de nuevo.
- Dime querida, que nuevas me traes de Alamut?
(Si es necesario, puedes pasar esta conversación a privados sin problema, por mi parte)
Adila Al-Benazir - March 31, 2007 04:12 PM (GMT)
Adila agradece los amables gestos de Fazir Al-Jamal con una media sonrisa. Le mira a los ojos directamente calibrando a su acompañante y reconoce en ellos a un Hermano en la Sangre, un verdadero Banu Haquim.
Los delicados movimientos de las manos de su interlocutor, la suavidad con la que recoge las suyas y la guian por la estancia, le dicen sin palabras que realmente se alegra tanto como ella de encontrarse.
- Aleikum Salam, Fazir Al-Jamal y gracias por tu acogedora bienvenida. Lejos de nuestras tierras cualquier detalle es bien recibido por esta humilde Hija de Haquim.
Acepta la copa que le ofrece el Primogénito agradeciéndola con un leve movimiento de cabeza.
Sin más preludios Adila se dispone a explicarle a Fazir los motivos de su llegada a París.
(LA CONVERSACIÓN PASA A PRIVADOS)