Uno de los hombres del Duque entró en la taberna. El sol comenzaba a descender detrás de él, pero no le importaba. El local estaba animado, y el hombre se lo anotó. Normalmente acudía a tabernas más cercanas para no tener que caminar tanto, pero quizás este fuese buen sitio para una noche loca... sin que se enterase su mujer. Rió para sus adentros.
-¡Tabernero!-gritó, estaba claro que podría gastar alguna monedilla - ¡Deme una cerveza!-
Y, aprovechando la atención del camarero le entregó una carta para su señora. Tras ello, se juntó con la gente y se divirtió un rato y, antes de que se pusiese el sol del todo, abandonó la taberna. Al fin y al cabo, tenía que llegar de nuevo a la ciudad y la noche era mala para viajar.
La carta va lacrada, y en el lacre rojo se puede ver el sello del Principe de París, Geoffrey du Temple. La carta dice así:
"A Boadicea do Teixido, de la Estirpe de Set:
Acudid esta noche a la Concergerie si disponéis de algún tiempo, querría conocer los avances que habéis realizado tras el primer mes de plazo que os he otorgado para demostrar vuestra valía a la ciudad.
Geoffrey du Temple, Principe de París"