View Full Version: La caza

Edad Oscura Paris > Suburbio del Montparnasse > La caza



Title: La caza
Description: 20-4-1226 (anochecer)


Guillerm du Trem - March 23, 2007 10:08 PM (GMT)
En la aldea Violet todavía se veían los vestigios del dantesco espectáculo que había ocurrido ese mismo día por la mañana. Casas todavía manchadas de sangre y techos cubiertos de brasas...

En aquella tesitura, Guillerm y diez de los suyos recorrían la penumbra de retorno al lugar de la batalla. Era momento de saldar la deuda definitivamente y según los preceptos garou: cara a cara. No se detuvieron ahora en la aldea, solo tenían un objetivo: la torre y sus habitantes. Por fin Guardián Inquebrantable sería vengado.

Una vez llegaron a su objetivo, todos los garou en forma crinos volvieron a la teluria frente a la imponente torre oscura...

Domotor Kasza - March 25, 2007 10:01 PM (GMT)
Entre ellos, un ejemplar arrogante y salvaje despuntaba. Los extraños símbolos que adornaban sus brazos no dejaban lugar a la duda, era Domotor Kasza.

El Transilvano en esta ocasión no pensaba dejar escapar a ninguna de aquellas apestosas criaturas.

-Se acabaron las tonterías, pasemos a la guerra- gritó furioso.

Sus compañeros proclamaron un grito lleno de ira, en aquella ocasión la rabia acumulada en el cuerpo de los crinos solo podía desembocar en un único final.

Nota: OK, Dazbog editado. Esperamos noticias.

Dazbog Von Vertzang - March 26, 2007 02:07 AM (GMT)
Sentado en su trono cual rey ancestral, el demonio permanecía en silencio. No había enemigo, vivo o muerto que atacara un dominio Tzimisce, con las agallas suficientes como para hacerle temblar.
Sus ojos todo lo ven, sus oídos todo lo oyen, su cuerpo todo lo siente, y su alma todo lo presiente. El demonio se encontraba blanco como la nieve, espectralmente intimidado, como si hasta su propia alma ahora se alejara de la bestia que gritaba rompiendo los grilletes de la sociedad.
Aun en donde nadie lo ve, solo aquellos sin cuerpo sentían el poder del demonio, aquellos contratados por una sola noche, y que su deuda seria extendida a varias, en gratitud a su triunfo…

Y de pronto, algo cambio… un pasaje entre el otro mundo y el mundo físico se abrió, y aquel estúpido de Guillerms, traía a sus mascotas a una carnicería. Once lobos, se disponían a morir contra un solo Demonio…
El Tzimisce esbozo una sonrisa, tan sarcástica, tan fría, tan despiadada que aquellos que le rodeaban se alejaron. Su cuerpo comenzó a cambiar, aquella belleza abrumadoramente infernal, disminuía en faz de la guerra…

Nada estaba listo, pero todo lo estaba, la aldea era un campo de batalla. Y para unos el objetivo era la vida y para otros la muerta…

La torre alzada en la colina, se abría en el cielo, como un bastión inmemorable desde épocas romanas, desde antes que los que pretendían asediarla existieran tan siquiera en sus propios linajes. Oscura y solitaria emblema de un imperio caído, ahora se iluminaba de manera completa. De sus almenas varios grupos de esclavos iluminaban con antorchas, y ballestas. Ruido a metal resonaba en todas partes…

El vínculo se cerraba tras los perros de gaia, y así su bautismo con el demonio comenzaba…

Anubis - March 26, 2007 11:33 PM (GMT)
El olor a sangre penetraba en todos sus poros; era el momento de la venganza, el fin de aquella ofensa estaba cerca, muy cerca.

La furia acompañada de sus compañeros ansiaba acabar con todo aquello, el tiempo de meditacion habia acabado, era el momento de tomar acciones. Contemplo a su alrededor el resto de crinos, aquellas enormes figuras cargadas de potencia y poder de destruccion. Aquel chupasangres no tendria escapatoria, habia firmado su sentencia aniquilatoria.

No hay piedad para los que osan ofendernos!acabemos con esos engendros de una vez!

Tenso todos los musculos de su cuerpo esperando ser la avanzada, los segundos se hacian eternos en aquel instante. Fluian incesantes, agrandando su furia contra aquel monstruo.

Erika - March 28, 2007 01:08 AM (GMT)
La vikinga en su inmensa y peliroja forma guerrera se concentró en su legado, pronunciando una susurrada letanía hacia los espiritus del fuego*, espiritus que antaño pactaron con los Garou. Esta noche algo iba a arder, y no sería ella.
Al terminar su plegaria, y sintiendose en comunión con la Gran Madre y los espiritus elementales que en ella habitaban, elevó un poderoso aullido con la intención de fortalecer los animos de sus camaradas.** Ese era su trabajo, marcado por la Luna Gibosa bajo la que había nacidol. Alentar a los camaradas y llevarlos a la guerra con odo el valor infundado por los heroes de antaño. Más esta vez la pasión por la lucha estaba demasiado a flor de piel, y el aullido se percibió solo ligeramente por encima de los demás.
La rabia empezaba a fluir por el cuerpo de Erika, que ya se preparaba, ansiosa, por entrar en combate con la prole del Wyrm. Había llegado el momento de demostrar de que eran capaces los Hijos de Fenrir.

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* Activo el don Maestro del fuego gastando 1 de gnosis. Reserva de Gnosis actual: 4

** La llamada de la selva 1 éxito (Que el moderador de combate elija si surte algún efecto)

Aguanegra - April 10, 2007 09:54 AM (GMT)
Aguanegra desenvainó sus espada, la clavó en el suelo y cerró los ojos. Sus labios pronunciaron una letania ininteligible, llamava a extraños espiritus para que le ayudaran en la noble empresa de eliminar al Demonio Vampiro que se encontraba tras los muros de aquella fortaleza, sintió como viejas heridas se llenavan de poder quemandole la carne como si fueran recién echas, sintió como si, por un momento, estuviera sólo frente al Vampiro, su mirada se torno roja como la sangre y aquello signifdicaba que aquellos espíritus le había escuchado y la darían la fuerza necesaria para acabar con sus enemigos. Abrió los ojos, desclavó la espada que brillava con una luz sobrenatural rojiza y se lanzó a la batalla.

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FdI: A efectos del juego los espíritus de Sanguijuela y Serpiente le han otorgado a Aguanegra un dado más al ataque contra el Vampiro que se desee atacar.

Dazbog Von Vertzang - June 20, 2007 05:57 PM (GMT)
Tras el grito de uno de aquellos, un grito claramente de guerra… Los arqueros, desde la torre se alzaron al descubierto, criaturas deformes, o normales, pero definitivamente ya no naturales, alzaron sus armas al cielo, y jalaron de sus gatillos…
Varias decenas de flechas, normales o en llamas se elevaron tapando la luna (como en 300 menos cantidad :P) claramente no llegarían, sino fuera porque en ese instante, el viento cambio, elido hasta los huesos incluso de los inmortales, cambio a favor del demonio.
Un viento que surgió desde la misma torre infernal, un viento naturalmente maldito…
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Bing Bale: todos los lobos tocados por el viento sufren 1 daño contundente (bue es asi :P), pierden 2 dados en todas las tiradas de dex y mueven la mitad de su movimiento normal.
Lo que es, el daño causado o no por los npc de la torre, en este caso especial queda en manos de los moderadores. Eso si les recuerdo el priva mandado a moderación sobre las flechas.

(Pd: Aunque sea narrativo, supongo que estaria que ninguno se pasace de lo que puede hacer el pj.)
Estado Actual de Daz
FdV: -1
Sangre: -1
Heridas: 0

Aguanegra - June 21, 2007 05:41 PM (GMT)
FdI: Como ya he sido avisado no nos lo van a poner fácil en este ataque y lo encuentro verdaderamente normal y de agradecer (¿dónde se ha visto que un ataque a una fortaleza de un Vampiro sea pan comido?) No obstante veo algun punto flaco en el tema del viento aunque naturalmente si es por el bien de la narración y para dejar zanjado el tema lo pasaré por alto. Los puntos que no veo correctos són el echo de que se de por sentado de que todos los lobos reciben un daño contundente, teniendo en cuenta que los Garou hacen una tirada de resistencia en cualquier tipo de daño que menos que pensar que esta ventisca sólo les supone un contratiempo engorroso. Por otro lado debe ser un viento bastante fuerte para impedir que unos monstruos como los Garou en Crinos que pueden llegar a tener casí diez puntos de fuerza les cueste caminar por la fuerza de este, a no ser que haya otros factores de peso que así lo impida. En todo caso como Aguanegra estaba en forma Hominida no tengo reparo en aceptar todo el mal que el Viento Maldito ha echo. Así que paso a postear y pido que se aclaren las dudas arriba mencionadas aunque tampoco pasa nada si todo es meramente narrativo por mi no hay problema.

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-Maldita criatrua- dijo Aguanegra mientras se desclavaba una flecha de su hombro e intentaba recuperar el aliento, aquel fuerte viento le había lanzado hacía atrás dejandolo sin respiración en un segunto, tenía que hacer un gran esfuerzo para levantarse y caminar hacía aquella construcción maldita- Parece ser que sabe defenderse, pero eso no detendrá a los Guerreros de Gaia.

El Ahroun lanzó un aullido que primero sonó débil en su garganta humana pero que mientras iba cambiando se transformo en algo aterrador. Aquellos humanos que tenían la fuerza de voluntad más débil no tardaron en encogerse de terror ante aquel sonido gutural que se alzaba entre aquel viento ensordecedor. Las patas del enorme Crinos oscuro de ojos ambarinos se clavaron en el suelo con sus garras y avanzó hacia el enemigo.

Anubis - June 25, 2007 12:12 PM (GMT)
El enemigo era sabio en sus estrategias, no cabía duda, pero ellos tenían a su favor el poder de Gaia.
Con dificultad la furia se incorporó y haciendo uso de su conocimiento, invocó la maldición de Eolo centrando un poco mas aquella balanza.

Algunos de los suyos habían sido heridos, en especial uno... aquella criatura del wyrm pagaría con sangre su ofensa.

Tras la invocación, la theurge accedio a la umbra. Los espíritus debían ayudar en la contienda.

Tirada: Madición de Eolo ---> 5 éxitos [tir]http://pariseo.byethost18.com/salida.php?id=318[/tir]
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Maldición de Eolo
La Furia invoca una niebla espesa y escalofriante que enturbia la visión e inquieta a sus adversarios.
La Furia Negra podrá ver con normalidad, pero para aquellos que queden atrapados en la niebla reducirán a la mitad sus puntuaciones de Percepción (únicamente a lo que respecta a la visión). La niebla resulta bastante inquietante y todos, excepto la Furia y sus compañeros de manada, perderán un dado en todas las reservas de Fuerza de voluntad.

Evento - January 28, 2008 11:45 PM (GMT)


Y con la niebla llegó el inconfundible aullido del líder. Con todo su poder reunido Guillerm du Trem hizo resonar su voz por toda la aldea dando así inicio a la batalla. Los pocos garou que aún no se encontraban en su forma guerrera dejaron fluir su rabia y cambiaron al momento, liberándose así de las pocas heridas que hubieran podido sufrir con las felchas y el vendabal enemigo.
La ira fluía en el campo de batalla. Los lobos daban caza a todo ser que poseyera la mancha del Wyrm, y la superioridad numérica de las abominaciones creadas por el Voivoda se veía reducida por momentos. Nada tenían que hacer aquellos desdichados seres contra los guardianes de Gaia.
Todos los lobos sabían cual era su cometido: eliminar a la sanguijuela, y vengar a Guardián Inquebrantable. Nada debía quedar en pie tras su paso. Y así estaba sucediendo.

Mientras Dazbog, sentado en su trono de hueso, sentía en la carne de su fortaleza las heridas causadas por los garou. Pero se mantenía impasible, con una tenacidad y fortalezas dignas de lo que era, un señor Tzimisce con la sangre del Dragón fluyendo por su interior. Y si alguna vez, en lugar de llamarlo por ese nombre, habían utilizado el apodo de demonio, ahora se darían cuenta de que tenían razón.
Con su fuerza de voluntad y el vínculo que tenía con su torre, el señor del lugar desprendió de las paredes dos enormes masas de carne y hueso, músculo y tendón. Y lentamente cobraron la forma deseada. Dos descomunales seres con multitud de mortiferas garras y puas esparcidas por toda su anatomía, y con varias potentes piernas para desplazarse.

Los vasallos del Escudo de París que aún seguían en pie descargaban andanada tras andanada de felchas flamigeras hacia sus enemigos. Hasta que uno de los Garou con un potente salto, y la ayuda de sus garras, trepó hasta lo alto del torreón quedando enzarzado en combate con los ineficaces arqueros, que tan solo lo habían hecho sangrar por una decena de heridas, algo insuficiente para la mole que era un lobo en forma crinos.

Con el retumbar del portón, los dos seres recién creados salierón a la carga, arrastrando a varios Garou con ellos por la ventaja de la sorpresa. Pero uno de los lobos consiguió eludir el ataque dando un salto al interior de la fortaleza, con la desdicha de encontrarse frente al Voivoda también en su forma de combate: un espantoso murcielago bípedo, con fauces repletas de afilados colmillos y unas alas membranosas rematadas por dos garras de puro hueso capaces de rasgar incluso la poderosa armadura de los lobos. El duelo, si más bien la carnicería, no tardó en comenzar, pues reconociendo al garou como uno joven e inexperto, Dazbog atacó con toda su furia abriéndole dos poderosas heridas en el torso. Por su parte el guerrero reaccionó con un garrazo que abrió de un tajo el abdomen del monstruo, que haciendo uso de su potente sangre empezó a cicatrizar. Pero ese iba a ser el único ataque que recibiría el vampiro, pues ya se encontraba preparado y de una dentellada abrió un profundo surco en la garganta del desdichado ahroun, que cayó desparramado al suelo.

Un par de Garous, de los que peleaban contra las moles de carne, vieron el suceso, y con la rabia a flor de piel se dispusieron a acabar con la bestia para poder ir a por el Vampiro. A uno de ellos el momento de distracción le costó muy caro, pues una de las garras emponzoñadas de la criatura lo lanzo directamente hacia el Tzimisce que estaba preparado y listo para atacar. El combate fue breve, pero esta vez el vástago se había llevado algo más que un tajo en el abdómen. Un garrazo le había cercenado una pierna, y una de las correosas alas estaba rasgada. Eso sí, el lobo había tenido peor suerte y en esos momentos se encontraba en el suelo, en medio de un charco de sangre, con las costillas traspasándole el corazón.

Mientras Dazbog intentaba restañar sus heridas, las dos moles de carne sucumbieron a la fuerza lupina quedando descuartizadas por el suelo. Y los Garou, amenazantes observaban al cainita. Nada había que pudiera hacer el Voivoda contra tan magnífica fuerza, y menos en su estado. Había perdido mucha sangre, debía descansar. Así, aprovechando los segundos de amenazantes miradas regeneró los tejidos de su ala, y con las fuerzas de aquel que se aferra a la "vida" para no morir emprendió el vuelo a toda velocidad.
Para cuando los cambiaformas quisieron atraparlo, ya era demasiado tarde. El Tzimisce se perdía en la oscuridad de la noche entre los aullidos de frustración y odio de los Garou.


Aquella misma noche, la torre Von Vertzang ardió hasta sus cimientos.




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