El pescador se encontraba junto al muelle, intentando pescar algo de las sucias aguas del sena. Su ceño se fruncía mientras con disgusto esperaba que su red atrapara algo para cenar. Pero de pronto, por el rabillo del ojo, pudo avistar una figura femenina que caminaba sensualmente hacia el. El pescador se acomodo sus ropajes y se acerco tambaleantemente borracho hacia la señorita. Sus ojos no podían asimilar lo que veía, quizás fuera solo una imagen producida por su embriaguez, pero aquella señorita era la más bella que jamás había visto o quizás eso creía. La damisela invito al pescador, señalándole con el dedo, a un callejón oscuro junto al muelle. El pescador acepto gustoso, sin pensar en las consecuencias, acomodándose con una mano el pelo y con la otra olía su boca comprobando el aliento. Al llegar al callejón la dama lo tomo de su sucia camisa y comenzó a lamerle la cara apasionadamente. El pescador borracho y excitado, estiraba sus manos con desenfreno intentando tocar a la mujer lo más que pudiera. Pero su cara se transformo en una expresión de asombro al descubrir que sus manos solo palpan una piel áspera y berrugoza. Y al abrir sus ojos se encontró con una desagradable fila de dientes, parecida a la de los tiburones que pescaba, que prontamente arranco su quijada de un mordisco. El hombre intento inútilmente desprenderse de aquella criatura que lo tomaba, pero la fuerza de la criatura era sobrehumana. Pronto el pescador callo de espaldas hacia el suelo, con la criatura sujeta a su cuerpo, pero sus ojos ya no podían ver, la sangre cubría su rostro. El dolor cada vez se hacia más intenso, el pescador podía sentir como la criatura mordisqueaba su cuerpo y con gritos ahogados suplicaba por su vida, pero ya era tarde, solo podía sentir la voz de aquella criatura que progresivamente se iba apagando en sus oídos.
QUI, QUi, Qui, qui…..
Abraham, observo minuciosamente hacia su alrededor. Cogio una manta sucia, que se encontraba a su lado tapando unos barriles y envolvió el cadáver. Con el poder de la sangre tomo la misma apariencia de su victima y cargo el cadáver sobre hombro, desapareciendo en la oscuridad…