Title: Visitando al Gran Maestre
Description: 15/Mayo/1226 - noche
Katriana - March 15, 2007 11:15 AM (GMT)
La noche acababa de caer cuando un carruaje tirado por briosos corceles españoles se aproximaba a la fortaleza templaria. El escudo de Girona se veía en su lateral y en las libreas del cochero y el mozo que lo conducían. Tras llegar al patio de armas el mozo descendió a toda prisa y abrió la puerta para que la única ocupante del carruaje pudiera descender.
Katriana había elegido para esta reunión uno de los vestidos más recatados de su guardarropa pero a pesar de ello un suave murmullo de admiración se dejó oír entre los templarios que estaban en las inmediaciones; no era habitual la presencia de damas en el interior de la fortaleza y mucho menos de damas tan hermosas como la ventrue.
Katriana observó los rostros asombrados de los guardias que estaban en el patio y les dedicó una cálida sonrisa. En ese momento uno de los templarios de guardia se acercó al carruaje para acompañar a la dama a presencia del gran Maestre que había sido avisado con antelación de su llegada.
Estefan Du Mordred - March 16, 2007 05:36 PM (GMT)
Los guardias enseguida reconocieron los emblemas que portaba el carruaje de Lady Katriana. Las puertas de la muralla principal aun permanecian abiertos, esperando que los ultimos viandantes y comerciantes abandonasen el patio.
El carruaje aminoro su velocidad pero no se detuvo, entro silencioso al interior de la imponente fortaleza, una vez en el interior del patio de los mercaderes, si tuvo que detenerse unos minutos, para que el Norman Gilvert, templario mayor encargado de coordinar la seguridad del acceso al interior de la fortaleza, facilitase el acceso del carruaje hasta el mismisimo Patio del Sol.
Al descender del carruaje la distinguida dama, muchos de los susurros que revolotearon por el patio y sus anexos, eran de admiración, para con esta. Un distinguido embrujo envolviendo y dandole aires de princesa.
Muy gustoso Norman se inclino ante semejante invitada, y la pidio que la siguiese hasta el interior del castillo, en donde tan solo los mas ilustres invitados habian llegado a poder acceder.
Atravesaron la entrada que daba acceso al zaguan principal, ascendieron las amplias escaleras que conducian hasta el patio superior de armas, y se adentraron sin problema alguno en el interior de la torre del homenaje.Esta de planta circular era al igual que sus anteriores hermanas de la fortaleza; amplia, robusta y a su vez mas que segura, si en el exterior sorprendia la afluencia de guardias y templarios que velaban por la seguridad de la fortaleza, el interior era mucho mas imponente aun en ese aspecto.
A traves de las escaleras de caracol ascendieron hasta llegar a media altura de la torre, en donde ni siquiera los invitados del Gran Maestre, tendrian jamas acceso, el limite de lo permisible, eran las plantas superiores, exclusivas únicamente de los templarios de alto rango y del propio Gran Maestre.
El obediente Norman acompaño a Katriana hasta la misma puerta del salon principal, custodiada por los mismo hermanos de la Rosse, custodios del Gran Maestre halla donde estuviese en el interior de la fortaleza.
Tras unos segundos de espera, los hermanos de la Rosse, tras comprobar que la visita era del agrado de Estefand, abrieron la puerta dejando el acceso libre a Madame Katriana.
En el interior al otro extremo y de pie Estefand sonriente y con los brazos abiertos esperaba la entrada de Katriana.
-Bienvenida a mi hogar, Lady Katrina, no sabeis cuanto anhelaba su presencia…
Katriana - March 20, 2007 11:02 AM (GMT)
Katriana acompañó al templario por el interior de la fortaleza observando la hermosa arquitectura del lugar. Las fortalezas del temple tenían fama en toda Europa por ser de las más seguras y bien construidas del mundo y la ventrue pudo comprobar que realmente era así.
Pero no todo fue observar las viejas piedras. Katriana pudo ver que habían una gran cantidad de templarios deambulando de un lado a otro, vigilando y ocupados en mil y un quehaceres. La ventrue había oído que el número de caballeros del temple en la ciudad era elevado pero como exceptuando a du Mordred no se había encontrado casi con ninguno en su deambular nocturno, nunca había creído que hubiera tal cantidad de ellos.
No tardaron demasiado en alcanzar las escaleras de caracol de la torre del homenaje donde dos templarios vigilaban el despacho donde el Gran Maestre la esperaba.
Al abrirse las puertas pudo ver a un sonriente Estefand que la recibía de brazos abiertos. Katriana devolvió la sonrisa al templario observándole durante unos segundos antes de avanzar hacia él mientras decía:
- Mil gracias por vuestra calurosa bienvenida, Gran Maestre. También yo deseaba poder volver a veros y lamenté profundamente no poder acudir a la ceremonia de traspaso de poder. Espero que sepáis disculparme.
Estefan Du Mordred - March 20, 2007 11:37 AM (GMT)
-Como os comente en la carta, no hay nada que perdonar y si lo hubiese ese es el deber para el cual nuestro señor, nos ha educado. Pero por favor no permanezcais de pie, acomodaos aquí junto a la mesa, la ventana esta abierta y la brisa nocturna es bastante agradable a estas horas.
Tras eso se acomodo el en su silla, mientras observaba a Katriana.
-Espero que vuestro viaje fuera de Paris, no fuesen por problemas demasiado graves….
Katriana - March 20, 2007 12:34 PM (GMT)
Katriana asintió ante las palabras del mortal y se acomodó junto a la ventana. Por unos instantes dejó que su mirada vagara por el paisaje que se entreveía a la pálida luz de las estrellas pero las palabras del templario la devolvieron a este momento:
- No, no... no se trataba de nada grave. Me había comprometido a visitar a una amiga en la Champagna y cuando llegó vuestra invitación ya había partido hacia allí. No supe nada de la celebración hasta mi regreso. Hubiera sido un placer acompañaros en un día tan importante para vos.
Los verdes ojos de la ventrue se centraron en du Mordred buscando con detenimiento las diferencias que veía entre el hombre al que conoció al poco de su regreso a París y el que tenía ahora ante sí. No había pasado demasiado tiempo pero ya se podían ver algunos cambios en el templario.
- Y bien, ¿cómo os va en vuestro nuevo cargo? He podido ver que vuestros hombres estaban ajetreados incluso a estas horas. No pensaba que hubiera tantos miembros de vuestra orden en la ciudad, la verdad...
Estefan Du Mordred - March 20, 2007 12:47 PM (GMT)
-Me alegro entonces, y os agradezco el interes, de todo corazon.
Pues para seros francos, al ocupar este nuevo cargo, mi primera aportación ha sido el interes de conseguir nuevos aliados para la orden, y que mejor forma que involucrarme en la politica activa de Paris. Como os comente las relaciones con el principado eran bastantes distantes por no decir triviales. Pretendo cambiar todo eso, y respecto a nuestros hombres, ante mi nueva proclamación, he decidido no dar descanso a nuestros hombre,. ya que con los planes de futuro que tengo para con la orden, las amenazas al involucrar la orden dentro de la sociedad, vana ser mucho mas fuertes. Asi que he decidido estar prevenido.
Es mas que sabido que el mundo de la politica reserva intrigas y envidias que han de saber ser resolvidas. Y la verdad nuestros hombres siempre han estado aquí, pero dada que su obligación es cumplir con sus quehaceres en el castillo, el placer o la dicha, según querais mirarlo, de internarse en la ciudad, esta unicamente reservado para los altos miembros.
Aunque bueno, estro no es una carcel, simplemente, la devocion exige un autocontrol. No obstantes los establecidos en Paris tienen la total persiividad para visitar a sus familias siemple que cumplan con sus turnos de guardias y las llamadas ante los altos mandos.
Pero bueno, si no recuerdo mal, teniamos una especie de trato verbal, de mutuo acuerdo, ¿no es asi?
Katriana - March 23, 2007 09:59 AM (GMT)
- Creo que la vuestra será una política acertada. Es poco conocida la actividad de vuestra orden en la ciudad y eso no ha contribuido demasiado a generaros una buena imagen. Estoy segura de que podréis mejorar la percepción que existe de vosotros a poco que os esforcéis y ya sabéis que me tenéis a vuestra disposición para aquello que consideréis necesario.
La ventrue sonrió ante las palabras del templario. Estaba claro que confiaba en ella creyéndola realmente una alma pura y creyente. Qué decepción tendría si se enterara de la verdad… pero el engaño debía continuar.
- Admiro profundamente la devoción y la fe que vos y vuestros hombres poseéis y me gustaría daros un obsequio como muestra de la mía. Creo que debería estar en manos de alguien que la necesite más que yo – durante unos segundos los ojos de Katriana quedaron fijos en los del templario para casi inmediatamente bajarlos con gesto de modestia - … y así, tal vez cuando la miréis, os acordaréis de mi.
Katriana cogió una pequeña bolsa de terciopelo que portaba ligada a su cinto y con cuidado desató el cordón que la cerraba. Con gesto cuidadoso extrajo una cruz de plata con una larga cadena, depositó sobre ella un suave beso y se la alargó a Estefand.
- Esta cruz ha pertenecido a mi familia durante varias generaciones y siempre ha lucido orgullosa en el cuello de los guerreros que combatieron a los infieles. Estuvo presente en la reconquista de nuestras tierras y ha sido bendecida tras numerosos peregrinajes en Roma, Santiago y en Tierra Santa. Sus portadores nunca sucumbieron ante el enemigo y permanecieron fieles. Vos seréis un portador mucho más adecuado que yo para ella. Os ruego que la aceptéis.
Estefan Du Mordred - May 24, 2007 11:44 AM (GMT)
Estefand escucho emocionado las palabras de Katriana y entusiasmado le contesto.
-Sois muy alagadora madame Katriana, y pienso igual que vos. Estoy entusiasmado con aplicar los cambios en la ciudad cuanto antes. Pienso que un cambio no le vendria mal, aunque eso si, siempre contando con el apoyo del Rey, el cual se debe de cumplir su voluntad y la de dios por encima de todo.
Asombrado ams aun si era de esperar, por el obsequio de su hermosa interlocutora Estefand, se quedo sin palabras.
-Es mi deber aceptar estre preciado objeto de vos, pero tambien es mi deber informaros, de que no hace falta semejante objeto de vos, para llevaros en mi mente. Sabe que tengo un gran papel en mente para mi proyecto de futuro. Juntos podmeos hacer muchas cosas.
Y realmente ais, era, ella tenia los suficientes medios economicos, para que la orden hiciese todo lo que se propusiera en Paris y el la logistica necesaria para aplicarlos.
Emocionado cogio la cruz y se la anudo al cinto.
-Sabed que esta obsequio siempre sera portado por mi, para que los habitantes de Paris, observen como juntos, vos y yo, salvaremos la ciudad de su terrible futuro.
No dejo entrever alo que se referia, pero si Katriana era lista, lo adivinaria.
Katriana - June 22, 2007 09:38 AM (GMT)
Las palabras del templario se perdieron sin que la ventrue comprendiera lo que quería decir. A fin de cuentas todos aquellos relacionados con la religión solían tener discursos muy similares y la salvación era uno de esos conceptos que solían repetir habitualmente y en los cuales una pecadora como ella no estaba demasiado interesada.
En cambio, le agradaba ver cómo él pensaba ya en términos de ambos.
- Tenéis ya pensadas cuales serán vuestras próximas acciones. Me gustaría saber que tenéis en mente.
Estefan Du Mordred - June 25, 2007 11:31 AM (GMT)
-Pues la verdad, uno de mis principales objetivos es la toma de control de los suburbios y las cercanías del castillo con mis hombres. Y empezar la purga desde el exterior de la ciudad. Pero claro antes debería de haber conseguido el consentimiento del rey, cosa que ni se ha dignado a recibirme. Tal vez si vos pudieseis conseguir algo, o tal vez averiguar el porque de su negacion a hablar con un representante del temple….
Si no… lamentablemente me vere obligado a hacerlo sin su consentimiento. Y dejar correr las posteriores consecuencias, bajo el mandato divino.
¿Qué opinais vos?
Katriana - July 2, 2007 08:11 PM (GMT)
¿A qué demonios se refería el templario? - pensó Katriana. Había algo en toda esta conversación que Katriana no entendía y no le daba demasiada buena espina...
- Creo... creo que hay algo que no acabo de entender en lo que me decís. Disculpadme, tal vez se trate de algo que cualquier caballero sabría pero esta humilde damisela desconoce a qué purga os referís. ¿Qué es lo que deseáis purgar?
Estefan Du Mordred - July 5, 2007 09:09 AM (GMT)
-Vaya perdonad, quizás he querido tratar este tema con la mayor suavidad posible, pero lo unico que he logrado ha sido despistaros.
Me refiero a esos malditos hijos de satanas, mas conocidos como vampiros. Es un tema bastante peliagudo, y es mas quizas os este desvelando ams de lo que me esta permitido, pero dado que aquí en Paris, es un secreto a voces que inunda las calles, y vos teneis una relacion de amistad y apoyo con nuestra orden, no creo que alla inconveniente ninguno en haberosla dicho.
Tenemos motivos mas que suficientes para entender que esos seres han llegado a la ciudad y son ellos los causantes de los ultimos desastres que estan sucediendo aquí. Por eso debemos de darle una importancia tan urgente a este asunto. Cuanto antes empiece a ello, antes se solucionara el problema. Realmente no se si el rey esta al tanto de ellos o no. Pero la iglesia si que lo esta, asi que dudo mucho que el no lo sepa.
Hemos de purgare la ciudad palmo a palmo, casa por casa, y dado que el rey parece no darle la importancia debida al asunto, me veo en la obligación de tomar cartas en este tema.
Katriana - July 5, 2007 02:30 PM (GMT)
- Va... va... vampiros, decís? - una mezcla de incredulidad y miedo se vio reflejado en el rostro de Katriana. - ¿Estáis seguro de que esos seres existen de verdad? No es que dude de vuestra palabra pero siempre creí que ese tipo de seres eran invenciones para asustar a los niños.
La mente de Katriana era un torbellino en plena ebullición. Si los templarios se ponían a remover aún más las cosas en la ciudad únicamente ayudarían a los cambiantes en su guerra. ¿Tal vez es que los cambiantes habían pensado antes que ellos en utilizar a los caballeros para su bando? Debía averiguar cuanto sabían los mortales sobre ellos y cómo pensaban cazarlos. Los vástagos de París no podían permitirse un enemigo más.
- ¿Y cómo pensáis encontrar a esos seres? Si las leyendas son ciertas no creo que sea tarea fácil precisamente.
Tal vez si la gente de du Mordred no poseía demasiados conocimientos sobre ellos podrían dirigirlos hacia los cambiantes y ganarlos como aliados en su lucha... A fin de cuentas los hombres lobo eran tan sobrenaturales como ellos...
Estefan Du Mordred - July 6, 2007 08:26 AM (GMT)
-Asi es Katriana, vampiros o como ellos mismos se denominan, cainitas. Muchos de esos cuentos para asustar a los crios, tiene algo de realidad. Mi querida, las leyendas estan no solo para entretener, si no para enseñar.
Respecto a encontrar a esos seres…bueno, dios dira poco a poco. Es algo que aun no tengo muy definido, pero estoy seguro que haciendolo bajo el mandato divino no tendre demasiadas dificultades. Esas sanguijuelas se alimentan de nosotros, bastara con reforzar la vigilancia nocturna y saber que es lo que tenemos que buscar. Por eso debo de comenzar cuanto antes.
Ya que conoceis mis principales objetivos, ¿estais dispuesta a formar parte en ellos?
Espero que no hallais cambiado de opinión, por este “ligero contratiempo”, que decidi omitir.
Katriana - January 29, 2008 02:50 PM (GMT)
Katriana no tuvo que fingir demasiado la expresión de temor que se atisbó en su rostro. Ya era bastante preocupante que los templarios conocieran de su existencia, pero si además se dedicaban a ir buscándolos durante las noches, era más que probable que acabaran viendose obligados a romper el silencio de sangre...
Debía mover sus piezas con rapidez a la vez que intentaba apaciguar los ánimos combativos del templario. Con la guerra con los garou por en medio, las noches parisinas ya tenían suficientes enfrentamientos como para que los mortales también interviniesen.
Por suerte parecía que du Mordred no conocía demasiado sobre su naturaleza ni sobre cómo buscarlos... tal vez eso sería algo que se podría usar en favor de la estirpe, engañándole para que sus investigaciones le llevaran hacia sus enemigos...
Katriana levantó la mirada hacia el templario mostrando una nueva resolución en sus ojos esmeralda y alargando sus manos hacia las de Estefand, las tomó entre sus largos dedos.
- Hay algo que debo contaros, Estefand y que nunca antes había salido de mis labios... pero confío en vos y vuestras palabras me dicen que vos sí que me creereis. Un tenso silencio se posó entre ambos durante unos segundos, roto con las siguientes palabras casi inaudibles de la ventrue.
- Ya sabéis que he vivido durante los últimos años en Girona, verdad? pero nunca os he explicado porqué regresé a París. Yo...yo... - la voz de la ventrue se entrecorta durante unos segundos como si la emoción la embargara pero tras unos instantes de silencio parece reponerse y prosigue su relato con gesto resuelto - Creo que ya os había dicho que soy viuda. Perdí a mi marido el invierno pasado debido al ataque de uno de esos horribles monstruos. Habían estado atacando una de las aldeas del condado y él fue allí con unos hombres para protegerlas. Yo me encapriché en acompañarle. No tenía que ser nada peligroso, sólo acercarnos a la aldea y asustar a lo que nosotros creíamos que eran unos simples bandidos. El invierno había sido largo y aburrido y pensé que una salida al campo podría ser divertida.
- Nos atacaron la segunda noche que pasamos en la aldea. Eran 3 de esos seres monstruosos. Enormes, peludos como animales y con garras como cuchillos en las manos. Aparecieron de la nada durante la noche y atacaron a todos los guardias que había traido mi marido con nosotros. Las espadas parecían no hacerles daño y las bestias destrozaron a todos los hombres como si fueran muñecos... los... los... devoraron y se bebieron su sangre... Fue... horrible, Estefand. Me desmayé a causa del terror y cuando volví en mi ya se habían marchado. El Señor debió poner sus ojos sobre mi para protegerme esa noche porque no se dieron cuenta de que estaba escondida en un arcón y no me hicieron nada.
- A la mañana siguiente avisé a los hombres del pueblo, pero nadie me creyó. Tomaron mis palabras a la ligera, dijeron que el dolor por la pérdida de mi marido y de mis hombres a manos de los bandidos me había vuelto loca... pero yo sé lo que vi. Desde entonces he guardado el secreto.
Estefan Du Mordred - July 2, 2008 05:58 PM (GMT)
-Estefand Du Mordred-
El maese templario contemplaba el relato de su interlocutora, fascinado a la vez que el horror invadia su mirada y su pesar. Pero en el fondo, parecia que dios era piadoso con su lucha y la allanaba el camino. Pero de repente la conversación torno en un giro inesperado…
Tras meditar sus palabras a continuación mediante unos segundos de silencio incomodo se decidio a hablar.
-Mi señora, parece ser que el diablo ha decidido cebarse con los mas piadosos y servidores devotos de nuestro señor Jesucristo. Pero no logro entenderos del todo, y lamento en lo mas profundo de mi alma, el atormentaros con ese asunto, pero es mi deber el saber a que seres mencionáis, ya que no llego a entenderlo del todo bien, y pese a que una idea me hago, prefiero oírlo de vuestros labios para evitar posibles confusiones.
Mientras ella intentaba continuar con su doloroso relato, Estefan decidio apretar sus manos, el cual ahora poseia por unos instantes, a modo de calmar su alma, trasmitiéndole su fuerza espiritual y comprensión.