La pequeña caravana paró frente a una casa algo destartalada del barrio latino, la paredes desgastadas y las verjas de las ventanas desvencijadas, sucias y oxidadas. Un hombre envuelto en un túnica roja que lo cubría por completo descendió de la caravana y contempló la fría noche.
Retirándose la capucha dejó que la brisa de su amada ciudad meciera de nuevo sus blancos cabellos. Habían sido diez años desde la última vez, y ahora, ahora sí que se quedaría para siempre. Contempló con sus extraños ojos el umbral de la puerta y avanzó.
Buenas Noches, París...
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Os presento a mi nuevo PJ, espero que os portéis bien con él y en cuanto tenga los permisos pertinenetes, ya estamos tardando en crear nuevas e interesantes Tramas.