Title: El especialista 1-5-1226
Description: Reforzando la defensa
Maxence - February 13, 2007 06:22 PM (GMT)
Tras el relativo éxito en la invocación de Elois D’Umbrelle, Maxence probó suerte con otro cainita que le estaba resultando difícil de localizar. Aquel poder del toreador funcionaba de un modo curioso, resultaba sorprendente, para el invocado porque se veía irremisiblemente conducido en una dirección, pero también para el invocador que nunca sabía como y quien se iba a acabar presentando. Bien se había demostrado en el caso de Elois.
La primera noche que intentó llamar a su nuevo objetivo, este no apareció, pero Maxence no se dio por vencido, sabía que recurría a alguien de su pasado y era muy probable que se encontrase a gran distancia de París, pero el primogénito no se dio por vencido y repitió su llamada noche tras noche, con la intención de no parar hasta que apareciese por fin aquel al que buscaba. No le quedaría otro remedio.
Evento - February 13, 2007 06:53 PM (GMT)
El jinete llegó al galope por las calles del barrio latino hasta pararse en la puerta de la maison du Forgeron. El caballo estaba desfondado, con espuma saliendo por su boca y los ojos enrojecidos a causa de la vitae canita y el esfuerzo, pero eso poco parecía importarle al hombre que lo cabalgaba, al llegar simplemente desmontó del animal y se desentendió de él.
Era un hombre misterioso que vestía ropas elegantes y oscuras. Una capa negra le cubría casi por completo, aunque algunas armas sobresalían identificándole como un guerrero, aunque se deslizaba silencioso, con gestos calculados y elegantes. Su cara estaba también cubierta por una capucha y un embozo, dejando sólo visibles unos ojos intensos y fríos. Una mano protegida por un guante de cuero negro salió de la capa y golpeó varias veces la puerta de la mansión hasta conseguir una respuesta desde el interior.
Maxence - February 14, 2007 09:23 AM (GMT)
A pesar del misterio que envolvía a aquella figura que llamaba, madame Helene pudo reconocer los ojos que le devolvían la mirada al otro lado de la mirilla cuando se acercó a comprobar qué visita no anunciada se presentaba en su puerta aquella noche. Helene abrió silenciosamente dedicándole un cómplice gesto de bienvenida a su visitante.
Evento - February 14, 2007 10:15 AM (GMT)
El caballero correspondió el silencio con el silencio e irrumpió en la mansión sin detenerse. En aquel momento tenía otras prioridades más importantes que una conversación intrascendente con un ama de llaves. Sin esperar indicaciones el visitante ascendió con grandes zancadas las escaleras hasta el lugar en el que sabía que se encontraba el primogénito toreador, abrió las puertas del salón de par en par y entró descubriendo su cara y dejando que su capa se abriese intimidante, mientras lanzaba una pregunta al primogénito.
- ¿Me llamabais?
En alguna otra situación aquella podría haber parecido una pregunta servicial, pero su tono era abiertamente desafiante. El tiempo de sentirse controlado por la llamada de Maxence había acabado al llegar hasta él, volvía a ser libre y parecía capaz de hacer cualquier cosa.
Maxence - February 14, 2007 11:41 AM (GMT)
El primogénito toredor meditaba en el salón antes de aquella irrupción innecesariamente violenta. Madame Helene no se quedó parada en la puerta, sino que persiguió de inmediato al grosero visitante, haciéndose acompañar de refuerzos para proteger a su querido Goibniu, pero este contuvo a sus seguidores con unas breves palabras.
- Esta todo bien madame Helene, podéis retiraros, hablaré con mi invitado a solas.
Ella miró un instante a su señor, dudando si era prudente dejarles a solas, finalmente asintió y cerró la puerta dejando en el salón a Maxence y su invitado, aunque no se iría muy lejos.
Una vez a solas, Maxence habló con calma tratando de tranquilizar el ánimo de su invitado.
- Lamento las contrariedades que te haya producido mi llamada, pero tu presencia se hace necesaria en París, la situación no es buena, nos vemos irremisiblemente conducidos a una situación en la que cobra valor la capacidad de dañar. Muchos sólo identifican al clan de la rosa con la fragilidad y la belleza, pero en esta situación conviene recordar que las rosas también tienen espinas, por eso ahora necesito de tus habilidades aquí.
Ese era el motivo de su llamada, y tenía motivos para contar con la ayuda de su invitado.
- Por nuestra amistad, por los ideales que una vez nos unieron, por el juramento de vasallaje que me hiciste, escucha mi petición, necesito tu ayuda Gallois.
Geraud Gallois - February 16, 2007 07:43 PM (GMT)
El arquero se rió delante de su primogénito.
- Quizás el pródigo discípulo que una vez fui hubiese sentido la necesidad de acudir a esa petición de ayuda, pero teneis que reconocer que nuestro rumbo se separó hace tiempo. Lo que le suceda a esta ciudad no es de mi incumbencia, claro que París sufre ahora, muchos habeis estado ciegos durante demasiado tiempo para no daros cuenta a tiempo. Yo dejé todo esto por imposible y no tenía intención de volver.
Y así hubiese sido si no fuese por aquella molesta llamada tan impropia de Goibniu.
- El modo en el que habeis recurrido a mí había despertado mi curiosidad, pero veo que todavía os lamentais por tener que recurrir a vuestro poder, todo sigue igual. Esto es una pérdida de tiempo “mi señor”, ya no me interesa, acéptadlo y déjadme con mis propios asuntos.
Maxence - February 16, 2007 07:55 PM (GMT)
En aquel momento, y sin moverse de su posición de meditación, el primogénito parpadeó como si quisiese mirar por primera vez a su invitado. Le costaba reconocer a la persona que una vez acogió en la ciudad y en su refugio, era difícil encontrar algun rastro de sus recuerdos en las palabras que escuchaba. Sentía una sensación de desconexión, una voluntad de irreverencia que ya comenzaba a resultarle familiar últimamente y eso era cada vez más frustrante, aunque no perdió por ello la voluntad de diálgo que le caracterizaba.
- Puedo ver que has cambiado mucho. Pero también han cambiado mucho las cosas por aquí. Si he reclamado la presencia de un guerrero alborotador como tú deberías darte cuenta de lo necesaria que resulta tú ayuda en estos momentos para proteger a los nuestros y salvar a la ciudad.
Geraud Gallois - February 16, 2007 08:02 PM (GMT)
Tardó en contestar y dió unos pasos alrededor de Maxence, como quien retrocede en un duelo buscando el punto débil de la defensa de su rival. De pronto pareció encontrar su blanco, había en las palabras del primogénito algo interesante, una nueva forma dar utilidad a su viaje y a aquella conversación. Sonrió con malicia mientras sus ojos asomaban justo por debajo de su capucha.
- ¿Cuánto de necesaria es esa ayuda? ¿Podríais concretar mejor esa oferta?
Maxence - February 17, 2007 12:10 PM (GMT)
Quizas porque en algun momento fueron muy parecidos, le molestaba más ver en Gallois el típico comportamiento de cainita egoísta. Eran muchos los que optaban por comportarse así y no le había alterado tanto como en aquella ocasión.
- ¿Vas a pedirme algo por una lealtad que ya me debías? No creo que seas tan necio, pero si consideras adecuado plantear las cosas en esos términos, te ofreceré esa libertad si ayudas a los tuyos hasta el final de esta crisis, luego serás libre de seguir tu camino, pero sólo después de que nos ayudes.
Sus palabras presentaban una oferta tal como pedía, pero la fuerte Presencia del primogénito se hizo sentir para advertirle que no estaba dispuesto a consentir la insolencia del que todavía era su vasallo.
Geraud Gallois - February 17, 2007 12:28 PM (GMT)
Aparentó sentirse ofendido.
- Oh, no me refería a mi precio.
¿O sí? En cualquier caso no era ese el pago que querría, la libertad que Maxence ofrecía ya la consideraba adquirida, llevaba bastante tiempo sin saber de él. Pero sí veía en el primogénito que encontraba a su regreso alguna cosa que podía ser de interes.
- Me refería mas bien a lo que estaríais dispuesto a hacer para proteger a los nuestros y salvar a la ciudad. Puede que tenga idea de cómo conseguirlo, pero seguramente que no nos lo van a poner fácil y puede que no os gusten los métodos que habría que utilizar para conseguirlo, la humanidad que caracteriza a esta casa puede llegar a ser muy restrictiva.
Seguramente a Maxence no le iba a gustar ese comentario, asi que cntinuó hablando de inmediato para concederle su servicio al primogénito.
- Da igual, no me respondáis ahora. Quizás las cosas sí estén cambiado por aquí, creo que me tomaré un tiempo para averiguarlo. Me pongo a vuestras órdenes.
Se arrodilló mostrándose humilde y respetuoso, cumpliendo estrictamente lo que se esperaba de él pero en su cara se dibujó una sonrisa casi burlona. Gallois volvía dispuesto a dar mucha guerra si eso era lo que se esperaba de él.
Maxence - February 17, 2007 12:35 PM (GMT)
Maxence comprendía ya que la recuperación de aquel vasallo le iba a traer más problemas de los que en un principio esperaba, aunque también tenía sospechas que podría sacar algo útil de él. ¿Conseguiría recuperarlo o acabaría arrepintiéndose de haberle llamado? Sólo el tiempo lo diría.
- Bien, hablemos, tenemos mucho sobre lo que ponernos al día.
Y en eso invirtieron la noche.