View Full Version: Un paso más cerca del cielo

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Title: Un paso más cerca del cielo
Description: Privado Maxence y Sharede (05-05-1226)


Sharede d'Alençon - February 10, 2007 03:59 PM (GMT)
Cuando Sharede se hizo a la calle, sintió una extraña sensación a la que todavía no se había acostumbrado. Tantas veces disfrutando del aire puro y la libertad que arropaban a Saint Germain des-prés y ahora cada vez que decidía salir de la mansión de los hermanos Lasombra se encontraba con la indiferente mirada de centenares de casas apiñadas sin orden ni concierto en aquel barrio, como en cualquier otro, conteniendo en sus entrañas un penetrante olor a humanidad que flotaba por sus callejones.

Cuidadosamente la mujer se puso en camino hacia un lugar no muy lejos de allí donde tenía entendido que se refugiaba Maxence, primogénito toreador.
Días antes había enviado una carta pidiendo una entrevista con aquel vampiro que aún no había conocido a pesar de llevar ya varios meses en la ciudad, y éste había aceptado así que en breve se produciría el encuentro.
Hasta la fecha, la lasombra tan sólo se podía basar en rumores y comentarios acerca de quien iba a visitar, pero si las opiniones que había escuchado eran ciertas guardaría un buen recuerdo de aquella extrañamente cálida noche.

Mientras paseaba persiguiendo a su destino, Sharede estuvo pensando en qué puntos intentaría desarrollar en su conversación. Tenía especial interés por saber lo que había ocurrido con algunos de sus compañeros de clan, sería de gran ayuda que él supiese informarla en ese aspecto pero si no, se conformaría únicamente con calibrarle.

Cuando alzó la mirada al fin, sus ojos se llenaron con la presencia de la maison du forgeron en cuyo interior brillaba el fuego de la fragua como hierro candente, latiendo al compás de los trabajos que aún a aquellas horas parecían estar realizándose.
Extrañada, la mujer se acercó hasta las puertas.

Maxence - February 11, 2007 09:02 AM (GMT)
Las costumbres de aquella mansión eran muy estables y se ejecutaban con la precisión de la experiencia.

Casi antes de que Sharede llamase, las puertas de la mansión se abrieron, y la dama de llaves dió la bienvenida a su invitada.

- Buenas noches Lady Sharede D'Alençon, por favor, pasad, el señor os recibirá ahora.

La sala a la que le daba paso era un amplio recibidor de dos pisos de altura que distribuía el acceso a las diferentes estancias de todo el edificio. La sala, como el exterior, estaba decorada con cantidad de detalles y adornos forjados.

El primogénito llegó al recibidor por una de las puertas laterales mientras acababa de cerrar la botonadura de su chaleco, una criada que le acompañaba había ido a avisarle. Maxence se dirigió a su ama de llaves.

- Gracias Madame Helene, ya me encargo yo ahora de nuestra invitada.

Y despues miró sonriente a la recien llegada, tenía curiosidad por aquel encuentro, había recibido a bastantes lasombras en las últimas fechas y cada vez sabía menos qué esperar de ellos.

- Bienvenida Lady Sharede, soy Maxence de Toreador. ¿En qué puedo serviros?

Él se inclinó haciendo una simple reverencia, adecuada para el aspecto que él tenía sencillo y amable.

Sharede d'Alençon - February 11, 2007 05:53 PM (GMT)
Sorprendida por la elegancia del ama de llaves, la lasombra siguió a su guía hasta el interior del lugar, dejándose arrastrar hacia el aura cálida que desprendía aquella casa.
Una vez dentro, Sharede perdió la mirada en los detalles de metal que brillaban por encima de su cabeza hasta escuchar una amable voz que decía su nombre, y sólo entonces devolvió sus ojos al mundo terrenal y a la realidad del momento para sonreír amistosamente en dirección al primogénito.

-Buenas noches tengáis, Maxence Einsestein.

En la pausa que siguió a sus siguientes palabras, el toreador pudo sentir cómo la oscura y profunda mirada de la cainita se clavaba en él y lentamente nadaba hasta su alma, sin llegar a parecer inoportuna.
Ella por su parte observaba tanto la reacción, como el aspecto de alguien importante en París pero con quien las circunstancias aún no se habían mostrado favorables hasta ese mismo momento. Finalmente decidió que en efecto, el aura que desprendía le era grata.

-Me alegro de que hayáis tenido el tiempo necesario que dedicarme, al fin y al cabo soy una completa desconocida para vos, ¿o me equivoco?

Con una liviana sonrisa, ella se acercó hasta conseguir la distancia adecuada con su interlocutor.

Maxence - February 11, 2007 08:28 PM (GMT)
- Reconozco estar bastante encerrado en esta mansión, concentrado en diversas tareas que me dejan poco tiempo para las cuestiones sociales, pero procuro mantenerme bien informado sobre lo que sucede en París.

Algo había oído sobre la dama que esa noche le visitaba, elevó su mirada hacia lo alto tratando de recordar.

- El pasado otoño escuché que Filipo di Palermo hizo una breve visita a la ciudad, y que al marcharse nos dejó como obsequio una singular pareja de hermanos que podrían disertar durante horas sobre las cuestiones de la fe sin ponerse nunca de acuerdo. Del otro hermano D'Alençon poco más se, pero mi clan que tanto celebra la belleza me ha hablado mucho y muy bien de vos.


Sharede d'Alençon - February 11, 2007 08:55 PM (GMT)
Al parecer a aquel toreador no le gustaban las florituras ni la retórica, contrariamente a lo que muchos otros de los suyos solían hacer. Pero no había podido evitar mencionar la obsesión que perseguía a los miembros de su clan, y eso motivó una pequeña expresión divertida que tan sólo duró un instante.

-Estáis bien informado, en efecto fue en otoño cuando los caminos del destino me trajeron de vuelta a la ciudad de mi juventud, momento que el azar aprovechó también para mostrar el mismo camino a Vincent, mi hermano.

El hecho de no saber nada más de él que lo que pudiera hacerlo cualquier otro la hacía no tocar el tema que muchas veces, y esta era una de ellas, se hacía inevitable.

-Mas temo su oscura alma le haya precipitado en un futuro de tinieblas y sufrimiento y en el que, lamentablemente, me veo en la imposibilidad de intervenir.

Con un tenue suspiro, Sharede decidió aprovechar la ocasión tan bien planteada para indagar acerca de uno de los puntos que la habían traído hasta allí.

-Precisamente, sin embargo, me he querido asegurar de que no todos los fieles están errantes y perdidos en la ciudad de París, y vos que compartís clan con algunos de ellos seguramente sepáis decirme más de lo que yo sé sobre ellos en los últimos tiempos, tras mi retiro.

Maxence - February 12, 2007 10:23 AM (GMT)
A ella parecía haberle molestado la mención de su hermano, el primogénito tomó buena nota de las palabras de la dama y procuró no reincidir en aquel tema. Comenzó a pasear lentamente por la sala, poniendo en ello tanta delicadeza como quería poner en sus propias palabras. Si ella era caminante del cielo y quería saber sobre sus compañeros de vía, sería de eso de lo que hablasen, aunque Maxence poco podía decir.

- En estos años de política convulsa muchos de los más antiguos han optado por recluirse y desaparecer. Sin duda su experiencia les ha aconsejado esta actitud prudente, puesto que han sido varios los casos que han demostrado que últimamente la imprudencia de hacerse notar se paga muy cara sin que la antiguedad sea una garantía de supervivencia. Pienso que uno de esos ejemplos de prudencia es el del Obispo del Cielo, antiguo de mi clan, al que hace meses que no veo. Aunque no es extraño en él, siempre ha sido muy dado a la introspección, un comportamiento que yo comparto aunque no parezca muy propio de mi clan.

Había otros caminantes del cielo, pero Maxence pensó que Sharede preferiría tener noticias del Obispo, aunque fuesen un poco vagas.

Sharede d'Alençon - February 13, 2007 12:30 PM (GMT)
Sharede caminó a su lado pensativa, escuchando las nuevas que había temido.

-Precisamente en estos tiempos que corren París necesita a personas como el obispo, monsieur. Recluirse y negar la realidad no es una opción, y el miedo es un sentimiento prudente pero muchas veces cobarde.

Ella le miró con gravedad, queriéndole hacer entender que para ayudar se necesitaba compromiso.

-No obstante cada cual tiene sus propios motivos para llevar a cabo lo que considera correcto, y las elucubraciones que se puedan hacer sobre dichos motivos siempre se quedarán cortas.

No pretendía culpar a La Rosa por desaparecer.

Maxence - February 13, 2007 12:56 PM (GMT)
Sharede no se hacía cargo de hasta que punto las reflexiones que ella se hacía en ese momento habían afectado a la vida de Maxence. Como Antiguo del clan, le correspondía a Miguel de la Rosa el puesto de primogénito toreador, pero esa voluntad de reclusión que mencionaba la dama hizo que ese puesto recayese sobre Maxence.

- Tambien yo estaría elucubrando si os hablase de los motivos que nos privan de la presencia del Obispo, pero supongo que el ser la voz de los toreador me obliga a justificarle en su ausencia. Resulta muy dificil mantenerse fiel a los elevados ideales de una via, teniendo que afrontar los problemas que a diario suceden en la realidad. Con el tiempo yo mismo he ido avanzando en el conocimiento de mi propia via y he podido comprender la dificultad de compaginar la teoría con la práctica. Supongo que en el caso del Obispo, él ha comprendido que su deber le compromete con el cielo, y en ese sentido tiene cierta lógica que no le preocupen tanto las cosas que suceden en la tierra.

Veía poco probable el que la dama pudiese llegar a reunirse con el obispo, así que le planteó otras alternativas.

- Si lo deseais puedo intentar poneros en contacto con otros fieles, aunque no será fácil. O quizas pueda ayudaros yo, aunque no profesemos las mismas creencias, nuestros caminos siempre han sido cercanos.

Sharede d'Alençon - February 13, 2007 01:20 PM (GMT)
-Quizás a él no le preocupen ya las cosas que suceden en la tierra, mas a mi sí, y a vos también, Maxence.

O eso es lo que ella sentía, a riesgo de precipitarse.

-Quiero decir que... más ahora que nunca necesito sentirme útil, y todas las conspiraciones que subyacen entre la estirpe me parecen una forma de esquivar la responsabilidad del conflicto. Los mortales sufren, la guerra está a nuestras puertas... ¿por qué afanarse tanto en tirar piedras al propio tejado?

Sharede se detuvo súbitamente en la apacible marcha que habían sostenido.

-Vos que estáis en contacto con la humanidad, ¿qué pensáis hacer por ellos?

Maxence - February 13, 2007 06:47 PM (GMT)
Él la miró, hizo una pausa, y le respondió con una confianza que impulsaba a creerle.

- Sin duda haré todo lo que este en mi mano para ayudar a París y a sus habitantes. No hace mucho tiempo que la voluntad de esta casa se muestra de modo tan firme en ese empeño, pero desde que es así no han dejado de aparecer cainitas con la misma voluntad por hacer algo. Los suficientes como para poner en duda esa tendencia fratricida que parece formar parte de la maldición de la estirpe.

Maxence le ofreció su mano a Sharede para guiarla hasta un salón.

- ¿Deseais sentiros util? Yo puedo ayudaros para que vuestro esfuerzo conecte con la fuerza del grupo, que siempre será más fuerte que el egoismo de los más fuertes.

Aquel primogénito no era poderoso en el sentido que se les solía atribuir a los antiguos. Pero al menos tenía alunos amigos y ganas de escuchar lo que Sharede quisiese contarle.

Sharede d'Alençon - February 14, 2007 01:31 AM (GMT)
Sharede aceptó la guía del primogénito para que éste le condujese por su casa como mejor creyese oportuno. El panorama que se ofrecía a sus oídos era esperanzador, pero decidió mantener la cautela hasta que las cosas estuviesen más claras. Ciertamente no era la primera vez que escuchaba casos de cainitas dispuestos a ayudar pero... en la reunión del orfanato él no se había presentado, y aún sentía aquella acción insuficiente, a pesar de todo. Quedaban tantas cosas por hacer y ella sabía tan poco...

-Si estáis dispuesto a alimentar mi ofrecimiento de ayuda con mucho gusto escucharé lo que tengáis que decirme.

Mirándole francamente a los ojos desde sus fulgurantes pupilas negras, Sharede aguardó a que el toreador rompiera el silencio.

Maxence - February 14, 2007 09:17 AM (GMT)
Que cansancio producía hablar con los lasombra, con su constancia por permanecer eternamente indefinidos, sólo Ángelo decía abiertamente lo que pensaba, con opiniones certeras que no se preocupaban de la corrección, algo que había hecho al segador merecedor de todo el respeto de Maxence.

- Sharede, acabamos de conocernos, dadme al menos una pista de cuales son vuestros talentos e inquietudes y yo utilizaré la voluntad de inspiración y la capacidad de mecenazgo de mi clan para que germine con más intensidad lo mejor de vos. Tratar de hacer lo contrario nos llevaría más tiempo, pero si realmente lo necesitais, os prepararé un informe con todas las actividades que en este momento realiza en el clan toreador en cuestiones de construcción, formación, entretenimiento, caridad, etc. y os lo entregaré el mes próximo para que vos seleccioneis la actividad de ayuda a los mortales que os resulte más grata.

Sharede d'Alençon - February 14, 2007 09:38 AM (GMT)
La mirada que recaía sobre Maxence se volvió de alabastro y de la más fría noche, por un instante. Vanas palabras y florituras que había creído que no eran necesarias entre ellos, aunque sólo por un momento, disiparon la intensidad de su gesto hasta hacerlo una sombra de lo que había sido.

El clan toreador, había dicho...
¿El clan toreador? ¿Qué importaba en el asunto su clan? Que ella recordase, Bronce se entretenía con todo y con todos y la única vez que de su boca salía la palabra caridad era para burlarse de quienes la otorgaban. Con toda probabilidad, habría muchos cainitas de la rosa que sólo se miraban al espejo... y aunque los lasombra no pudiesen hacer lo mismo, seguramente muchos de ellos tomasen el camino paralelo.

Tras ciertas divagaciones en silencio Sharede concluyó que se había precipitado, y con un ligerísimo suspiro decidió tomar el camino más largo, así como el ánimo más sereno y distante.

-¿Conocéis a Nayara?

Maxence - February 14, 2007 10:29 AM (GMT)
Maxence guió a Sharede hasta el mismo salón al que había conducido a Nayara un siglo atrás. La recargada decoración de objetos métalicos se mantenía con el paso del tiempo, tambien había una gran mesa de madera, aunque esta era más reciente. El primogénito le ofreció asiento a su invitada en una butaca más cómoda en un rincon tranquilo. La conversación sí iba a ser larga si ella respondía a su petición de concrección con una pregunta, pero Maxence no tenía prisa, asi que se limitó a contestar.

- Sí, conozco y aprecio mucho a Lady Nayara. Recientemente asistí a una recepción en su casa en la que ella trataba de sacar adelante un refugio para los enfermos de París, sus obras son para mí un referente y procuro colaborar en ellas.

El clan toreador colaboraba en esas obras, ya que Maxence era su primogénito.

Sharede d'Alençon - February 19, 2007 10:06 PM (GMT)
Tomando asiento, la lasombra aceptó la invitación y quedó en silencio durante unos minutos en los que pensó qué rumbo debía seguir la conversación. Paseó su mirada etéreamente por alrededor como en una inexplicable desconexión con su interlocutor, hasta que finalmente se decidió por el camino más llano y directo.

-Creo que los intrincados caminos de la retórica no son mi punto fuerte, Maxence, de modo que seré clara-, y haciendo una pausa lo observó gravemente antes de exponer sus pensamientos-: ya sabéis que no hace demasiados tiempo que me encuentro en esta ciudad a la que dejé atrás tantos años antes. Hace aproximadamente un mes que he vuelto mi atención hacia lo que aquí ocurría y ¿qué es lo que veo? Un malestar creciente, los parisinos que sufren, mortales pero también en la estirpe se denotan cambios. La desconfianza se cierne como una gran sombra y los aullidos vuelven a ser un augurio de destrucción.
Nayara me propuso colaborar para una de sus buenas obras, y si me sorprendió tanto es porque no suele ocurrir entre nosotros, pero ahora voy descubriendo que no estamos solos en París y que manteniendo una estrecha amistad con ella probablemente vos también estéis llevando a cabo una ayuda planificada. La planificación es lo importante.


Tomando un aliento inexistente, una vez expuesta la base decidió dar unas pinceladas de color. Había un amplio espectro de posibilidades.

-¿Se sabe de algún remedio contra la peste?

Maxence - February 20, 2007 12:52 PM (GMT)
Ese planteamiento era más favorable, aunque la pregunta final resultaba difícil de contestar con certeza, un día se desesperaba ante la imposibilidad de hallar una cura, otro día encontraba alguien capaz de curar y otro día el príncipe organizaba una caza de sangre contra ese alguien.

- Creo que no existe una solución conocida, aunque no pierdo la esperanza de encontrar un remedio a traves de alguna de las diferentes iniciativas abiertas, la de Lady Nayara y otras. Quizas el esfuerzo de cainitas así no resulta tan visible, pero sin duda existe y consigue grandes resultados, aunque parezcan pequeños en comparación con todos los males del mundo.

O dicho de otro modo "hacemos lo que podemos", se encogió de hombros.

- Como ya os he dicho, mi función es la de agrupar los esfuerzos, tratar de buscar lo que va surgiendo como necesario en cada caso. ¿Es vuestro interés por la epidemia propio de una inquietud espiritual o acaso alguno de los que os es cercano ha caido enfermo?

Sharede d'Alençon - March 18, 2007 05:09 PM (GMT)
El oscuro espectro de color en la mirada de Sharede se convirtió en un torbellino de melancolía al escuchar la pregunta del toreador. Y mientras ella lo escondía bajo el mar de pestañas, su voz la traicionó.

-¿Alguno de los que me es cercano?-parafraseó con lentitud y un cierto deje de tristeza-¿y quiénes son esos? No, monsieur, pero si hay algo que hemos hecho mal a ojos de Dios yo pretendo ser una parte de los que intenten enmendarlo. Me gustaría que todo volviese a su cauce, mejor si cabe que antes, pues es bien sabido que después de la tormenta llega la calma y deseo que yo y los demás podamos disfrutar de un París en calma, sin la sensación de que la paz es tan sólo una pausa entre dos guerras.

Sin embargo veía que no iba a resultar sencillo. Pero estaba determinada a hacer un remanso en su camino para preocuparse de las cosas más allá de su mundo interior y su profunda espiritualidad. El hecho de apartarse de la serenidad que le otorgaban los libros y la oración sería difícil de llevar.
Sharede apretó los dientes durante un instante, como si de esa forma cogiese fuerzas.

-Aunque vuestros esfuerzos estén centrados en esa filantropía, supongo que también debéis atender a la responsabilidad como primogénito y parte de vuestras preocupaciones radican en la estirpe. ¿Véis alguna salida al conflicto de los licántropos?

PD: Perdona de nuevo...

Maxence - March 22, 2007 08:44 AM (GMT)
Maxence sonrió, Sharede había venido a informarse sin querer rebelar mucho sobre sí misma.

- Como bien decis, estos procesos de guerra son cíclicos, ahora hay mucha gente que desea que haya una guerra, y eso es suficiente para que la guerra tenga lugar. Aunque sí pienso que hay medios, poco sencillos, para conseguir que la guerra sea corta y lo menos cruenta posible.

Tomó sobre su asiento una posición reflexiva, tratando de ser más concreto sobre sus propósitos y explicaciones.

- Evidentemente no dispongo de una solución mágica, pero creo que se podría conseguir fomentando la cooperación entre cainitas, y haciendo que los que quieren la guerra se reunan entre ellos para que solventen sus diferencias como les plazca sin que la paguen con otros.

Sharede d'Alençon - March 22, 2007 12:14 PM (GMT)
Sharede le observaba atentamente como un discípulo a su maestro, pues se consideraba aún indocta en las cuestiones concernientes a la ciudad y deseaba obtener esos conocimientos aunque, por su posición, era consciente de que le iba a resultar complicado extraer las verdaderas raíces de todos aquellos problemas.

Cooperación. Una palabra muy hermosa pero infrecuente en la misma medida. No obstante el toreador parecía compartir su idea acerca de la necesidad de que los litigantes se reuniesen para resolver sus diferencias, y ya que ella no podía provocar directamente tal evento, intentaría insistir en la cuestión por sí misma aunque no estaba segura de si las palabras de Maxence habían incluido una mención a sus enemigos o los obviaba de manera flagrante.

-Es ciertamente la solución más adecuada, pues se dice que muchos conflictos se pueden resolver cuando ambas partes se conocen mejor entre sí, y la sociedad de los garou a muchos nos es prácticamente ajena lo que no favorece la comprensión mutua.

Y según tenía entendido los fuertes prejuicios de los hombres lobo no iban a ayudar demasiado.

-¿Véis la posibilidad de realizar una reunión entre ambas facciones? ¿ o acaso creéis que con una asamblea parcial se podría resolver el asunto?

Maxence - March 23, 2007 07:01 PM (GMT)
- Es difícil llegar a conocerse cuando todos los acercamientos entre las dos razas se saldan con sangre o ceniza. Yo desearía que dialogasen, no para edificar una nueva falsa paz, sino para resolver de un modo más práctico las afrentas que nos llevan a la guerra.

Los ojos oscuros del toreador buscaban la comprensión en ese planteamiento. Quizas Sharede sí viese una posibilidad por esa vía.

- Pero me temo, por lo que he ido averiguando, que quienes estan en posición de tomar decisiones tienen otro tipo de prioridades, que no contemplan demasiado diálogo o conocimiento.

Su mirada pidió entonces no ser malinterpretada, no era una crítica o rebeldía ante los que tenían esa posición, sino la constatación de una gran dificultad.

Sharede d'Alençon - April 6, 2007 10:45 PM (GMT)
La lasombra entendía la postura de Maxence, y sus palabras le habían sonado prudentes. No obstante se notaba que no estaba familiarizado con los licántropos, al menos eso se desprendía de sus palabras.

-Imagino que vos tenéis suficiente con vuestro quehacer para con los humanos. Entiendo que no podáis dividir vuestro tiempo para conseguir más frentes de atención ante los conflictos que surgen... y de hecho me gustaría hablar yo misma con nuestros enemigos impuestos, ya que considero que el don de la palabra es una de las pocas cualidades útiles que poseo para estos casos.

Pero no era insensata hasta tal punto de no saber el riesgo que corría.

-Pero la política nunca ha sido mi campo, y esta tarea debería ser realizada por el propio Príncipe o los primogénitos. ¿Qué ocurre con el gobierno de París? ¿Qué ocurre con los antiguos, como La Rosa, quienes parecen desentenderse del destino de los demás bajo el peso de su propia tortura? Lo cual entiendo pues es difícil mantener la fe ante los impedimentos.

Suspiró largamente sin saborear el aire que atravesaba sus pulmones. Su perfil se convirtió en la personificación misma de la melancolía. Volvía a parecer joven, y frágil, perdida en un océano de conflictos con difícil solución, al menos desde su postura únicamente de vasalla.

-Lo siento. A veces todo parece tan desalentador...

Maxence - April 7, 2007 08:14 AM (GMT)
Maxence podía sentirse próximo a Sharede cuando esta se preguntaba qué estaba pasando con el gobierno de la ciudad, aunque quizas ella le considerase a él como parte de ese gobierno por ser un primogénito. Ese cargo le daba algun poder de decisión sobre los cainitas de un único clan, pero no le permitía intervenir en las decisiones de la ciudad.

- Comprendo que penseis que la situación es desalentadora, pero tambien podeis verla como un interesante reto, para ponerse a prueba, demostrar la fuerza de vuestra fe, la no-vida carecería de interés si no nos plantease cimas más altas que alcanzar. Sería muy beneficioso y valiente iniciar el diálogo con el enemigo, quizas eso hiciese reaccionar a las personas adecuadas, pero intentar algo así puede tambien tener graves consecuencias. No sólo para quien ose ponerse cara a cara con un lupino, tambien podría agravar la situación de todos los demas, tal como sucedió con Trang Oul.

Maxence era tímido con las nuevas visitas, dudaba si contarle sus avances en ese terreno, asi que primero quiso averiguar más sobre Sharede.

- Si tuvieseis que hablar vos con estos enemigos ¿cómo lo haríais para evitar los riesgos?

Sharede d'Alençon - April 16, 2007 12:58 PM (GMT)
Los ojos oscuros de la cainita destellearon durante una fracción de segundo, gesto que era fácil que pasase desapercibido.
Tal y como probablemente el primogénito había pretendido con sus palabras, el hecho de hacer referencia a su fe había inflamado alguna extraña fuerza interior que movía todos sus actos; la llama había prendido y eso era el comienzo de una nueva voluntad de decisión.

-Hablar cara a cara con alguno de ellos, como personas que ambos somos, tengo la esperanza de que podría modificar sus prejuiciosas creencias sobre la estirpe. Y si se consiguiese algo así con ese tal Guillerm du Trem...

La frase quedó en suspenso pues haberla terminado con un final feliz la haría inocente a ojos del experimentado toreador.

-Algo hay en el asunto que mencionáis que me parece turbio, y no estoy segura de que Trang Oul tuviese las mismas intenciones que las que os acabo de exponer, al fin y al cabo ya sabéis que el interés mueve todos los actos... Seguramente ocurrieron más cosas que un simple contacto con los lobos, y el que juega con fuego entre nosotros, no es que se queme; muere.

Maxence - April 16, 2007 02:28 PM (GMT)
La aflicción hizo que el toreador bajase la mirada. Pese a su amistad con Trang Oul, tenía que reconocer que este no era un santo, habían sido varios los indicios que cuestionaban sus intenciones y sus actos, aunque ninguno de ellos justificaba la muerte del primogenito capadocio.

- Ciertamente he dedicado mucho tiempo a estudiar lo que sucedió con Trang, he consultado muy ampliamente con todo el que he podido encontrar que podía saber más que yo sobre el incidente que desencadenó la guerra. Y existe un amplio consenso que indica que da igual cuales sean nuestros actos, los lupinos nos detestan por el mero hecho de existir, y eso hace que cualquier encuentro, por bien intencionado que sea, pueda acabar mal.

Maxence se arriesgaría a contarle a la casi desconocida Sharede sobre sus avances en esa posibilidad de diálogo, con la esperanza de que ella los aceptase y colaborase.

- A través del primogénito gangrel se ha abierto la posibilidad de dialogar con los lupinos, quizas encontremos un modo más seguro para hablar, sin arriesgar la no-vida de nadie. Aureus tiene más experiencia con ellos, aunque el problema sigue siendo el mismo que habeis planteado antes: ni él, ni vos, ni yo somos los cainitas adecuados para negociar en nombre de la estirpe. Pero si Aureus encuentra un medio para hablar con los lupinos, quizas vos y no nos podamos encargar de encontrar a alguien que represente adecuadamente a la otra parte. Quizas debamos empezar por aplicar nuestras dotes diplomáticas, convenciendo a nuestros propios hermanos.

Sharede d'Alençon - April 16, 2007 02:45 PM (GMT)
-Desde luego quien quemó su refugio no parece tener intención de comenzar un diálogo. Pero me alegro de que Aureus decidiese no marchar por el camino de la venganza, lo cual agravaría las cosas.

Sharede estaba gratamente sorprendida por el detalle.

-Habrá que ayudarle en lo posible a encontrar ese método de conseguir el acercamiento, y una vez conseguido, encontrar a la persona adecuada será algo en lo que os ayudaré gustosamente. Me gustaría encontrarme con él, aunque prefiero preguntaros antes si lo consideráis adecuado.

Atentamente, la lasombra contempló el gesto cabizbajo de Maxence en busca de una respuesta, y no pudo evitar disculparse; tantear por terrenos casi desconocidos tenía sus riesgos.

-En cuanto a lo de... Trang Oul. Siento haber sido demasiado brusca, por lo que veo el asunto os concierne de cerca.

Maxence - April 16, 2007 07:00 PM (GMT)
- Os agradezco vuestra preocupación. La caída de Trang Oul ha afectado en muchas direcciones y de modos que ni siquiera sospechamos. No sólo a mí, tambien a sus vasallos, al príncipe del que era consejero, a la situación con los lupinos y a las decisiones que tuvieron que tomarse en su ausencia.

De hecho, Maxence se lo había tomado bastante bien si se comparaba con las reacciones de otros.

- La pérdida de Trang me sacó de mi refugio y me hizo participar más activamente junto a los cainitas que dirigen la ciudad... supongo que intentaba suplir su ausencia. Pero hubo otros que reaccionaron algo peor,- elevó una ceja para sondear a su invitada - supongo que sabeis sobre la caza de sangre contra las lamias.

Sharede d'Alençon - April 17, 2007 03:06 AM (GMT)
Sharede recordaba la aflicción de Máximo Constanza y la muchedumbre que acudió al funeral, aunque Maxence no había estado en ese acto oficiado por las lamias. Unas cosas desembocaban vertiginosamente en otras y todo parecía completamente relacionado, como una maraña de donde tirar de un hilo pone en tensión a muchos más.
Con la conversación, Sharede volvía a darse cuenta de por qué hasta el momento se había mantenido al margen de la política, y no es que hubiese cambiado de opinión pero irremisiblemente todo estaba obligándola a inmiscuirse en asuntos oscuros y violentos. Lo intentaría afrontar lo mejor que pudiese.

-Cómo no estar al corriente de los designios del Príncipe...- respondió con un cierto deje de amargura. Apenas había conocido a la niña lamia pero la caza de sangre eran un ritual que le daba escalofríos. Hacía tiempo que había dejado de confiar en las decisiones del Príncipe, si es que alguna vez lo había hecho.-Quien se enfrenta al poder de una forma tan descabellada, por mucha razón que pueda tener... no sé si la tuvo pero Magdalena fue conflictiva e impulsiva, y sólo era cuestión de tiempo que eso la llevase a donde ahora está.

La presencia cercana de Maxence la hacía sincerarse con facilidad, y tan sólo esperaba no volver a herir su sensibilidad con otro juicio tan audaz como el que acababa de brotar espontáneamente de sus labios.

Maxence - April 17, 2007 09:35 AM (GMT)
- Una caza de sangre para corregir el comportamiento de Magdalena es una solución que nos ha perjudicado a todos. Yo no compartía los métodos de la lamia, pero ella era una buena combatiente y tenía los mismos objetivos que la mayoría de los cainitas de París. Es tan mala solución como una guerra para resolver la ruptura de una tregua.

La no violencia, la paz, el eterno propósito de los humanistas, no estaba muy de moda últimamente.

- Respeto al poder, pero tambien me gustaría llegar a comprenderlo y últimamente esa tarea me resulta dificil. Si vos y yo deseamos que pueda existir un diálogo como solución, todo pasa por que Geoffrey acepte esa solución, y en estos momentos sus actos me resultan imprevisibles. Pero creo que puede existir alguien que conozca a Geoffrey mejor que él mismo, alguien de vuestra vía y de mi clan con quien quizas podríamos ambos hablar en confianza.

No dijo el nombre, esperando que Sharede lo averiguase. Y si ella estaba deacuerdo, el que Sharede estableciese ese contacto le parecía más interesante que el que hablase con Aureus.

Sharede d'Alençon - April 18, 2007 01:53 AM (GMT)
El círculo parecía cerrarse en torno a la figura de aquel cuyo paradero estaba desaparecido. Sharede se sorprendió ante la alusión y observó a Maxence un instante, dubitativa.

-Sólo se me ocurre a La Rosa como alguien que cumpliese al menos las últimas condiciones. ¿Pensáis que podría encontrarlo? Espero que haya alguien más en esta ciudad capaz de hacer razonar al Príncipe o de lo contrario habrá demasiado peso sobre las espaldas de alguien de quien no hay noticias desde hace cierto tiempo...

Las pestañas se abatieron sobre la oscuridad de su mirada con un gesto natural y nada semejante a la coquetería que podrían haber esgrimido otras mujeres con ese ademán. Si algo caracterizaba a Sharede, era la cercanía y espontaneidad de sus gestos y reacciones, así como la límpida línea de sus acciones, que se correspondía con sus pensamientos.

-Me gustaría que hubiese más personas que opinasen lo que acabo de oír. Sin que esa premisa se cumpla todo será más difícil, pero confiad en que intentaré por todo lo posible mejorar lo que esté a mi alcance, ya sea hablando con Aureus, La Rosa o incluso con nuestro Príncipe.

Maxence - April 18, 2007 08:31 AM (GMT)
- No me refería a la Rosa. - aclaró.

Era lógico pensar en el obispo, pero en su ausencia, Maxence se disponía a sacar del olvido a otra cainita de características similares aunque bastante menos conocida.

- Me refería a Anna de Toreador, confesora del príncipe y modesta sacerdote ceniciento de la via caelis.

Al menos, eso era lo que pensaba Maxence. Lo cierto es que el primogénito toreador no tenía mucho contacto con aquella representante de su clan que servía directamente a Geoffrey du Temple. Tenía que suponer que ella permanecía en la Conciergerie cumpliendo con sus funciones, aunque últimamente el comportamiento de Geoffrey no parecía muy guiado por el cielo.

- Pienso que la ausencia del obispo puede ser un argumento convincente para que alguien de vuestra vía recurra a ella. Y ella parece la persna adecuada para averiguar sutilmente las posibilidades que hay para que el gobierno de París acepte solucionar diplomáticamente la guerra.

El toreador había tardado en plantear esa idea, necesitaba situarla primero. Pero una vez dicho esperaba con interés la reacción de Sharede.

Sharede d'Alençon - April 18, 2007 02:13 PM (GMT)
La lasombra parpadeó agradecida por saber que Maxence no había pensado en el obispo, aunque pronto un nuevo nombre surgió de labios del toreador.

-¿Anna...?-repitió involuntariamente mientras se hacía una composición de lugar.

La escasa (o nula) relación con Geoffrey sumada a la discretísima presencia de la sacerdote en la ciudad le hicieron costoso el recuerdo de la vez que alguien había mentado su nombre en una conversación, lo que se remontaba a sus primeros días en la ciudad y de mano del propio Príncipe.

-No se puede decir que conozca bien la corte,-comenzó prudentemente- pero hace varios meses que el propio Geoffrey habló ante mi sobre la delicada situación de su confesora en cuanto a la fe. No creí necesaria mi intervención pues los avatares de nuestra Vía siempre han sido complicados y exigentes con sus seguidores. No hemos elegido un Camino fácil, y éste requiere toda nuestra fuerza interior... pero por la nula influencia que parece estar teniendo en los últimos tiempos quizás, y no sólo en su favor sino en favor de todos, debería visitarla para ofrecer mi ayuda.

Sharede miró al toreador un instante tras sus palabras.

-Supongo que vos sabréis más que yo sobre ella-, esbozó dejando un momento propicio para que el primogénito del clan de la rosa hablase sobre sus propios vasallos. Si es que se podía aplicar al caso en concreto.

Maxence - April 18, 2007 05:33 PM (GMT)
- Pues la verdad es que no se mucho de Anna, escepto que prefirió a Geoffrey como señor en lugar de a mí. No parece sentir mucho apego por su clan, y yo he respetado esa lejanía. De hecho vos me acabais de contar más de lo que yo sabía, y lo que me contais me hace estar todavía más convencido de lo importante que resultaría el que os encontraseis con ella.

La crisis de Fe de Anna, el cambio de conducta de Geoffrey ¿qué significaba todo aquello? ¿sucedía algo en la conciergerie o eran cuestiones aisladas y naturales en la conducta de los cainitas?

- Si en este tiempo Lady Anna se ha recuperado su consejo podría ser muy valioso, si su crisis se mantiene quizas vos podais ayudarle.

Sharede d'Alençon - April 19, 2007 07:47 AM (GMT)
Ella asintió en respuesta a su sugerencia; habían pensado lo mismo.

-Así lo haré entonces- dijo finalmente con la firmeza propia de sus decisiones- ¿Dónde la podré encontrar, habita en la Conciergerie?

Una vez el pequeño detalle solucionado, sólo quedaría dar las últimas pinceladas a la situación y, si ninguno de los dos tenía nada que añadir, la reunión entre ambos se clausuraría por aquella noche con la satisfacción de haberla hecho fructífera.

Maxence - April 19, 2007 08:00 AM (GMT)
- Sí, es en la Conciergerie donde teneis que ir a buscarla. Si lo deseais, yo podría acopañaros, aunque pienso que obtendreis más confidencias a solas y que sería mejor que yo intervenga sólo si se os presenta algun problema para llegar a ella.

Sharede d'Alençon - April 19, 2007 08:05 AM (GMT)
La mujer sonrió agradecida por el ofrecimiento aunque parecía ser de la misma opinión.

-No os cargaré con semejante tarea, y de hecho, suficiente os he entretenido ya con mis preocupaciones en la noche de hoy...

E hizo ademán de levantarse aunque aguardando alguna palabra más por parte de su interlocutor.

Maxence - April 19, 2007 08:33 AM (GMT)
Maxence sonrió y se levantó primero para tomar la mano de la dama y acompañarla en su salida.

- Lo único que me pesa despues de nuestra charla, es que hayamos tardado tanto tiempo en encontrarnos y hablar. Espero tener pronto nuevamente el placer de vuestra compañía, no lo digo por decir, sino porque verdaderamente siento una afinidad entre nuestras ideas que espero que lleguemos a desarrollar.

Estaba seguro de que sería así, sus lazos se estrecharían a la vez que juntos construían un lazo mayor que conectase con palabras las cabezas de las dos fuerzas en conflicto.

Sharede d'Alençon - April 19, 2007 08:58 AM (GMT)
Sharede siguió al que había sido su anfitrión aquella noche mientras la acompañaba hasta la entrada del refugio. Tanto los modales como el carácter del toreador habían colmado sus expectativas, y la lasombra sentía que en su interior había un poco más de luz que cuando salió de la casa de Ángelo, horas antes.

-En verdad ha sido a mis ojos una charla de dos mentalidades afines, lo cual no siempre es evidente. Será un placer volver a veros en cuanto haya averiguado lo que me propongo pero no dudéis en avisarme si necesitáis alguna cosa.

Acompañando sus cordiales palabras, el sereno rostro de la cainita se dulcificó con una sonrisa que solía contagiar a quien la veía una sensación de paz interior y felicidad inexplicable.

-Os deseo buenas noches.

Y en los brazos de la noche, Sharede meditó sobre lo ocurrido mientras volvía al que ya consideraba como su hogar.




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