View Full Version: El Miedo

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Title: El Miedo
Description: 30 de Abril del año 1226 - con Octavio


Wigwitila de los Teoderemingos - February 9, 2007 09:00 PM (GMT)
Las paredes intactas a pesar del tiempo; las baldosas reventadas por las raíces de los árboles que sembré hace tantos años; la maleza indecente que crece en todas partes sin importar si había un valioso grabado, un cuerpo de un querido, o una alabanza a los dioses paganos; me recuerdan por qué me fui y por qué he vuelto.

Miró a ambos lados del patio central después de haber cruzado la verja. Llevo el caballo de la rienda y sonrió de manera inconscientemente amenazadora. Miro a Günther, tras de mí, y me regocijo por su estremecimiento.

Todo el patio es un desastre, y espero que haya invasores indeseados con los cuales conversar un poco. La casa está con las puertas abiertas, y desde el interior escucho pasos y voces lentos, y luego más rápidos, y carreras.

Con sorpresa veo a tres mortales correr hacia a mí; destapo la capucha, y me regocijo de nuevo al verles caer rodando, llenos de miedo. ¡Hacía cuánto tiempo no experimentaba tan simples pero agradables placeres! ¡Ver a los débiles doblarse, a su pesar, ante una simple mirada salvaje y natural!

-¡Agradacer es necesario al tiempo, que nos ha regalado a nuestro regreso un lugar digno de Bestias, un santuario en medio de todo esto!

Levanto las manos señalando a los cielos, y mis ojos brillan felices por aquel presente inesperado.

Varias horas después, me encuentro sentada en medio de la maleza salvaje del patio, mirando a las estrellas titantes, señoras de los caminos.

Octavio Giovanni - February 9, 2007 09:12 PM (GMT)
De haber sido humano el frío hubiese estremecido los débiles huesos de Octavio, pero para bien o para mal, hacia muchos años que aquello lo había dejado atrás . Las sensaciones desaparecían pero cada noche recuperaba nuevos instintos casi olvidados. La nota anónima que contenía su mano izquierda le había desubicado por completo…no sabía a quien se encontraría. Ni siquiera sabía porque había dejado sus estudios por acudir a aquel tétrico lugar.

Cuando entró en la casa y vio a la moldeadora lo entendió todo, recordó.

El miedo a encontrarse con su amiga lamia, desapareció y casi la hubiese preferido.

En silencio se acercó a aquel ser y se quitó su capucha, mientras acarició su anillo con disimulo.

Allí de pie observó a la tsimisce, esperando que le diese la respuesta a aquel acertijo….Se sentía débil, llevaba varias noches sin alimentarse y su obsesión con una posible trampa no hacía mas que atormentar su alma…

Wigwitila de los Teoderemingos - February 9, 2007 10:02 PM (GMT)


Miro a la entrada, las puertas entreabiertas permiten fácil acceso a Octavio a la propiedad. Le miro con mis ojos grandes, y sólo una idea viene a mi cabeza: estos vampiros de hoy en día tienen serios problemas de personalidad. ¿Cómo puede un seguidor de la Vía Bestiae encontrarse en tal estado?

No me molesta en realidad; es mejor para mí, y seguramente su maestro ya le colgará de alguna lápida para enseñarle qué va primero y qué va después.

Me pongo de pie, y no me molesto en quitar las hojas secas que se han pegado a mis vestidos de viaje, raidos por las condiciones del mismo.

-Bienvenido a mi casa Giovanni.

Lo recuerdo perfectamente: tímido, temeroso. ¿Seguirá igual? No creo que me recuerde de todos modos; sólo queda de lo que él conoció mis ojos que ahora lo ven como el ser insignificante que es.

-¿Me recordaran sus ojos inmortales, o deberemos presentarnos como lo hicimos ya hace diez años? Saben los dioses que aunque no cambien nuestros cuerpos, nuestra memoria falla con el hambre y las preocupaciones, o simplemente con los cambios del paisaje. Y no os culparé si de nuevo tengo que deciros cuál es mi nombre, porque mi cuerpo sí que cambia, a diverencia del suyo, según veo.

Habladora, como siempre. Aquella manera extraña de hablar que me había valido risas y riñas al principio de mi vida cainita, ahora me daba la personalidad que nunca había perdido. Pero soy consciente de que ante vampiro mudo, el mejor remedio es vampireza imparable.

Octavio Giovanni - February 9, 2007 10:34 PM (GMT)
El discurso insulso característico de la ztsimisce le hizo recordarla…sabia quien era, que había hecho y a que atenerse…pero eso, desgraciadamente a esas alturas no lo sacaba de su trance.

-Os recuerdo-dijo mientras daba un paso al frente- pero estáis cambiada, demasiado incluso para alguien con vuestras características artes…-

El gesto del capadocio se serenó. Sus ojos brillaban ante la figura que tenía enfrente.

Luego, despacio, retiró una silla y tomó asiento, disponiéndose a escuchar el ingenioso relato que a buen seguro tenía preparada su anfitriona…tenía mucho que explicar.

Wigwitila de los Teoderemingos - February 9, 2007 11:12 PM (GMT)
Al menos me recuerda; se ve que el trato con los muertos no lo ha alejado aún lo suficiente del mundo de verdad. Y no es que no crea en los muertos; es evidente que si destripo a este gaznate ahora se convertirá en uno. Pero es más interesante mirar ojos humanos que perseguir zombies a campo traviesa. "Hey, tú, el zombie. No, no, tú no, el que ya no tiene el brazo derecho. ¡El derecho!"

Sonreí imaginandóme la escena. Con razón son tan palidos estos Capadocio.

-No crea Giovanni. Pero usted sí que está diferente. Dígame, ¿cómo le va con las lecciones que le imparte su Maestro?

Si tuviera que responder por él diría que mal; se le ve a este tipo que le teme hasta a su Bestia. De todos modos ese jodido Capadocio sí que es hueso duro de roer. No me comió ni una, y tuve que aceptar que era una niñata mocosa al lado de él. Bueno, soy. Pero que para eso son los años, me dije una y otra vez; y nada. Al menos me libré de su constante presencia. "Hey, tú, la de ojos grandes. Bestia se escribe con 'b', no con `z`".

Y sonreí de nuevo. A pesar de todo ese viejucho me cae bien. No por cualquier cosa el principito lo tendrá susurrándole secretos desde atrás del trono.

Octavio Giovanni - February 11, 2007 07:32 PM (GMT)

El rostro del Giovanni se torno oscuro y su respuesta fue seca, mientras desviaba la mirada al suelo.

-Lamento comunicaros que Marcelo desapareció, al igual que el que fuese maestro de mi camino y voz de los capadocio aquí, en la ciudad de París, Trang Oul.-


El capadocio aguardó sereno. No pensaba someterse a un interrogatorio. No había dejado todos sus quehaceres para acudir a aquella reunión secreta.

En todo caso el haría las preguntas.

-Cual es el motivo de nuestro encuentro, Wigwitila ?-

Nota: Marcelo era mi sire, doy por echo que lo conociste…se rumorea que lo diablerice yo…pero es solo un rumor no confirmado.

Wigwitila de los Teoderemingos - February 11, 2007 11:36 PM (GMT)
Me quedo fría, más de lo que soy. ¿Que Marcelo y Trang Oul habían desaparecido? Al carajo. Entonces no eran los aires extraños que había sentido apenas llegar lo que creía, sino que era una cosa más grande. Si esos dos montruos habían desaparecido, algo grande estaba pasando.

Pero es obvio que este enclenque no me va a responder preguntas. Con su cara de ratón pálido, lo único que se me ocurre es que anda cagado del miedo. A no ser que el muy cobarde resultara ser mucho más peligroso de lo que todos creían, donde me incluyo, y haya cortado la cabeza de esos dos, o hasta hubiera cometido Amaranto.

Soy una curiosa y me importa poco romper las leyes de mi clan; la hospitalidad a la mierda. Veamos si es que este tipejo fue capaz de algo como eso.*

Pero como sea. Si fue su culpa, entonces mejor me contengo, no sea que tenga muchos ases escondidos debajo de esa cara de idiota. Bueno, al grano.

-Ya ni modo. Yo deseaba acordar un encuentro a Trang Oul a través suyo.

Sonrío. Por un instante la ironía y tontería general del encuentro se hacen con la platea central. Al menos eso en primer lugar. En segundo lugar...

-Usted sigue aún los caminos de la Bestia, supongo. ¿Cree que sea justificable una unión de los seguidores de la Via como sólo lo han hecho esos... otros?

Y ahí era donde estaba tanto lo que le tengo que decir a ese pequeñuelo como lo que le tenía que decir a su Maestro muerto. Pero no creo que este tipejo aguante la conversación de todos modos.

Octavio Giovanni - February 12, 2007 07:05 PM (GMT)
El capadocio aguardó a que la tsimisce acabase de exponer el motivo “de su encuentro secreto”….en un absoluto silencio. Luego y mirando a otro lugar como si siguiese algo o alguien con la mirada, continuó.

-Me temo que eso no podrá ser, madame…conocéis de sobra la desarraigada estructura de nuestra vía…vos y yo por ejemplo, aun siguiendo el mismo camino…nos agarramos a posturas diferentes…-

La senda del cazador, de la cual soy sacerdote de cenizas, tras la desaparición de Trang Oul, es muy política, si bien sigue la estructura principal….esa misma estructura es la que tacharía de incoherente un encuentro entre seguidores del camino….-


La mirada del capadocio parece estar ausente mientras narra su discurso, hace gestos y aspavientos, gesticulando de sobremanera…luego su mirada se clava en el cainita y por segundos refleja una oscuridad total. La muerte aparece en sus ojos, para segundos después volver a su mirada perdida en el “otro“ espacio.

-Como decía, me temo que no sería productivo ni lógico….Wigwitila….-

Las palabras retumbarón en aquel lugar.

Mientras una mano de Octavio agarra la otra, algo mueve una de las copas, de sobre la mesa.

Un ligero movimiento…

Wigwitila de los Teoderemingos - February 12, 2007 07:17 PM (GMT)
FDI: Puse el asterisco pero olvidé poner a qué se refería. Lo que hacía era observar tu aura con auspex 2.

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Sonrío; este vampiro de verdad que no sabe nada de lo que está hablando, pero si no aprendió de ninguno de los dos cadáveres que fueron sus maestros, nada tendré yo que enseñarle. Pero al diablo, que ya veremos finalmente qué pasa.

-Se equivoca. La naturaleza de nuestra Vía no conlleva la soledad o el ascetismo. ¡Qué palabra más elegante aprende uno con una manada de Toreador poco hombres! Nos enseña a ser auto-suficientes, y una cosa no quita la otra. ¿Imagina el alcance de una comunidad de seres autosuficientes y engreídos? Sólo respetamos a quien es más fuerte que nosotros, en la política o en el bosque, y esa estructura, como usted la llama, no puede ser violada.

El sonido de la copa sobre la mesa me alerta; mis ojos grandes miran aquel movimiento, y mi sonrisa se desvanece, convirtiéndose en un gesto amenazante, terrible. Clavo mis ojos sobre el engendro que tengo en frente. ¿Qué demonios se ha creído este necrofílico?

Con un movimiento lento, nada brusco, me pongo de pie.

-¡Giovanni, no permitiré insultos en mi hogar! No quiere verme enojada.

El por qué soy también Sacerdotisa Cenicienta de la Vía se manifiesta allí tan palpable como la piel de ambos: un aura que avisa a todos los que me rodeaban del peligro manifiesto que supone irritarme.

Octavio Giovanni - February 13, 2007 08:24 PM (GMT)
El gesto del capadocio se tornó agresivo y mirando al vacio mientras alzaba el brazo amenazante gritó.

-Basta!-

Sin mas el leve movimiento de la copa se detuvo y la sensación de vida desapareció.

Una sonrisa de satisfacción apareció en el rostro del Giovanni.

-Me temo que nuestras posturas siguen siendo paralelas y esto nos lleva a una discusión infinita…-

Luego sus ojos se clavaron en la tzimisce.

Que os trae de nuevo a esta ciudad?-preguntó curioso.

Wigwitila de los Teoderemingos - February 13, 2007 09:20 PM (GMT)
FDI: Aún no me has dicho nada de tu aura. :unsure:


Miro con furia a aquel que con tantas ínsulas se ha presentado en mi refugio a alardear de su poderes telequinéticos o lo que fuera-¡pobre ignorante y supersticiosa, a pesar de ser ella misma un mito!-, y por un instante siento cómo mi bestia roza mi piel. Allí está, justo bajo mis ojos, mirando junto a mí a aquel excremento vampírico, cobarde pero peligroso. Y sin embargo no sale a la superficie, aún tímida mi Bestia poderosa.

-Si en algún momento, a pesar de mi invitación y de su aceptación, si en algún momento, decía, vuelve a ofenderme de ese modo, os lo aseguro, Octavio Giovanni de Capadocio, ¡ni haciendo levitar el mundo podrá su cuello escapar de mis manos, y tendrá que reunirse con los muertos, lejanos e invisibles, que tanto ama!

No juego. Nunca en toda mi no-vida, ni en vida aún, y eso ese Octavio lo sabe, he faltado ni a mi Hospitalidad, en términos generales, ni a mi palabra cuando profiero una advertencia. Allá él si desoye lo que es más un consejo que otra cosa.

Dicho eso no tiene sentido guardar esa posición altanera, y me siento, tranquila y sonriente, como si nada hubiera pasado.

-¿Acaso me he ido? Esta Casa fue mía desde antes de venir a esta ciudad; fue mía, no en mayor medida, mientras la habité; y mientras no estuve, y ahora que ha regresado, sigue siendo mía. Y aquí yace mi espíritu y mis recuerdos. He, digámoslo mejor, despertado.

Ni un sonido en toda la casa; hojas secas y sangre seca, comida seca, raíces entrando desde las entrañas de la tierra, nos ponen en un lugar diferente a ese barrio.

-Y si cree en el destino, entonces no verá en este despertar otra cosa que una petición de cuentas con el tiempo y los tiempos; una necesidad de moverme en otros reinos que no sean los de mis pesadillas.

Han estado ocupados en esta ciudad sin duda. Luego de unos largos segundos de pausa, formulo mi duda.

-Si ya Trang Oul no está, ¿es Aaron, también llamado Herio, la Voz de los Capadocio?

Octavio Giovanni - February 17, 2007 08:57 PM (GMT)
El capadocio mantuvo su rictus sereno.

-Me temo que no, mi lady. Herio abandonó la ciudad días después de mi despertar, aquí, en París.-

Luego movió sus manos distraído, mientras proseguía.

-De echo mi clan se haya en estos momentos, totalmente desprotegido y sin consenso, además de sufrir la desastrosa actitud de una niña malhumorada, la que fuera guardiana de Trang…una guerra con los lobos….y brujos poderosos que acechan a los nuestros…-


FdI: El halo del aura de Octavio es azul claro, no esta exento de venas negras y remolinos de colores hipnóticos…




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