Title: He venido, y quiero quedarme
Description: Ante el Príncipe - 30-4-1226
Wigwitila de los Teoderemingos - February 9, 2007 02:15 AM (GMT)
Nunca he podido contenerme con esta clase de cosas. Todo lo he hecho alrevés, y no podré acostumbrarme a las cosas al derecho. Y no es que me guste torcerme pero me salen así. Yo no quería llegar por este lado, pero llegué, y ¡sabe Tiz que fue afortunado mi despiste!
Ya que estoy aquí no puedo más que empezar con lo de siempre. Sí, esta ciudad me parece igual que antes, auqnue en el aire se puede sentir cierta podredumbre mansa. ¿Qué será? Ya lo sé, pero prefiero aguantarme las ganas de gritarlo a voz en cuello.
He dejado a mis esclavos arreglando la casa, casi abandonada desde mi partida; sólo espero que no haya muchas ratas en ella. No necesito a nadie más que a Günther para hacer visitas y presentaciones; que con el genio que se manda el principito, me clava toda Notre Damme, ¡Maldigan los días que no estuve para destruirla antes de verla emplazada! en mi inútil trasero.
Ambos caballeros, el alto germano y yo, que de caballero tengo mi espada, nos detenemos ante la Concergierie. Seguramente Ícaro sigue aquí para recibirnos. Y si las cosas son como las recuerdo, mejor dejo mi espada en la montura.
Hecho esto, quito la capucha de mi rostro: mis ojos grandes y feroces, ojos de otras tierras muy lejanas a estas francas, observan la puerta entre/abierta. Ya, ya, sé que no es nada del otro mundo. Indico a Günther que espere y me dirijo a la entrada.
Primero lo segundo, ya saben.
Geoffrey - February 9, 2007 03:22 AM (GMT)
Icaro apareció como siempre en la puerta, con su sonrisa educada y sus maneras tranquilas. Hizo un breve saludo a la Tzimisce, que regresaba a casa tras abandonarla. El Ventrue sabía que ella encontraría muchas cosas cambiadas, el Principe en especial; no en vano, había pasado de un idealista inocente y aférrimo seguidor de la Via Regalis a... bueno, a una persona mucho más terrible. Aunque no era cosa de Icaro juzgar ni intervenir.
-Buenas noches, señorita Witgila. Imagino que estaréis aquí para entervistaros con el Príncipe y anunciarle vuestro regreso a la ciudad, ¿u os traen otros motivos a la Concergerie esta noche?-
Wigwitila de los Teoderemingos - February 9, 2007 02:37 PM (GMT)
Miro a Icaro y no puedo, y no quiero, contener una sonrisa. ¡Es que son tan peculiares sus formas, tan recatados y moderados sus gestos, que cualquiera diría que tiene corazón de hierro! Pero nada más falso, y es sin duda la más peculiar de sus virtudes la que ha fallado.
-Nada más me trae, Ícaro. Pero debo notar que si vuestra memoria ha fallado, entonces son muchas las cosas que están pasando en esta París que yo ah dejé. Y es que, os lo recordaré, mi nombre es Wigwitila, no aquello que me habéis llamado.
Mi rostro naturalmente bestial, con las líneas faciales bien marcadas y trabajadas mediante nuestro arte de la carne, muestran siempre a una Wigwitila feroz. Y es cierto que lo soy, pero este olvido, con propósitos ocultos o con inocencia total, sólo puede arrancarme una sonrisa.
-Quiero ver a nuestra Excelentísima Geofrey, y quiero decirle que desde la misma Crimea desaparecida, he regresado para quedarme.
Geoffrey - February 11, 2007 01:04 AM (GMT)
Icaro se puso colorado.
-Lamento el error, señorita. Vuestro nombre es muy complicado.-
Hizo una pausa para acentuar la disculpa, y habló de nuevo mientras se daba la vuelta.
-Por favor, seguidme. El Principe os atenderá tan pronto tenga un rato libre.-
Se dio la vuelta y se adentró en los pasillos tortuosos de la Concergerie, entre salones y escaleras, llegando final a una sala amplia, con una dura mesa de caoba en el centro y ventanales por los que entraba la luz de la luna. La dejó a solas en la sala durante un buen tiempo, tanto que las campanas de Notre Damme tocaron la medianoche y aún pasó un rato. Finalmente, el Principe apareció por la puerta.
No era el joven y caballeresco Principe que la Tzimisce había conocido. Al contrario, había madurado, y el peso del poder había pasado su primera y terrible factura. Su mirada retenía su pasión y poder, pero en una esquina danzaba una oscuridad terrible.
-Buenas noches, Wigwitila, ¿en qué puedo ayudaros?-
Era obvio que ya sabía la respuesta, pero era la pregunta habitual con la que comenzaba. Algunas cosas no habían cambiado.
Wigwitila de los Teoderemingos - February 11, 2007 11:12 PM (GMT)
¿Y qué más me quedaba que esperar?
Al principio estuve juiciosamente sentada, mirando el techo, las pinturas, las alfombras, los candelabros. río para mis adentros de la falsa necesidad que se crean los cainitas; pero ¿qué mas puedo esperar de un principito como ese, patricida por naturaleza?
Sí, es viejo, el poder que corre por su sangre es mucho, pero ha errado el camino.
Luego tengo que caminar de un lado para otro, desesperada. Miro por las ventanas, abro puertas que cerradas, regreso a la salida, donde veo a Ícaro esperando que alguien llegue. Regreso a donde Geofrey dijo que me encontraría, y espero aún más. Siento que voy a explotar del desespero.
Cuando por fin aparece. Me pongo de pie, y sonrío. Algo definitivamente ha cambiado en París si ese Ventrue anquilosado se ha dado también el gusto de cambiar. Al menos su memoria no se ha atrofiado como la del Chambelán.
-Buenas noches, ¡Oh Príncipe de París, Hijo de Alexander, Caminante del Camino de los Reyes!
Tal y como Trang Oul me había enseñado en su tiempo.
-Ya debéis haber adivinado mi visita de esta noche, la primera de muchos años. No la última sin embargo, porque después de haber visitado las tierras en las que crecí, de haber conocido y reconocido a mis antepasados, de haber escuchado historias en reinos otros alejados del occidente como no creerías; después de haber encontrado el sentido de la Vía Bestiae, he decidido que era ya hora de regresar a esta París ingrata y peligrosa, donde Padre reside y donde aún tengo yo que hacer antes que los tiempos me castiguen con aquella insensata palabra, ¡anacronismo!
Geoffrey - February 21, 2007 01:58 AM (GMT)
Geoffrey asintió, indicándole que tomase asiento mientras él mismo se sentaba también.
-Contadme acerca de vuestro viaje y lo que descubristeis por esas tierras lejanas.-
Geoffrey la miraba a los ojos, intensamente.